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Producción de cine

Entrevista a Sandra Hermida, directora de producción de “Un monstruo viene a verme”

“Ha sido el rodaje más complicado y multidisciplinar que he organizado nunca”

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Sandra Hermida es sin duda una de las directoras de producción más relevantes del cine español actual. Por sus manos han pasado proyectos como “No llores, vuela”, “Carmina y amén”, “Retorno a Hansala”, “La noche de los girasoles” o “Biutiful”, además de “El Orfanato” y “Lo Imposible”, películas por las que ganó el Goya a Mejor de Dirección de Producción en 2008 y 2013. Hoy converso con ella, con motivo de su nominación por la dirección de producción de “Un monstruo viene a verme” en los próximos Premios Goya del día 4 de febrero, para descubrir cómo fue el rodaje de la última película de Juan Antonio Bayona. 

Con más de 26 millones de euros recaudados, “Un monstruo viene a verme” fue de lejos la película española más exitosa de 2016. ¿Cuál crees que es ha sido la clave del éxito?

Es una película muy especial. La interpretación de Bayona del maravilloso libro de Patrick Ness, combinando el drama de un niño que se enfrenta al final de su infancia con la fantasía y el poder sanador del arte, hacen de “Un Monstruo viene a verme” una película de las que ya no se hacen. Bayona es garantía de espectáculo visual. Sus películas rebosan belleza fotográfica, espectacularidad visual y grandes interpretaciones. Creo que la belleza y la emoción que desprende unido a la impecable campaña de promoción de Mediaset y el tirón de Bayona como director han llenado las salas. Y, por supuesto, que al público le ha gustado y la ha recomendado.

La película se rodó entre Huddersfield (Reino Unido) y Tarrasa ¿Podrías explicarnos brevemente cómo fue la producción?

Desarrollo y preproducción fueron en Barcelona. Además de los objetivos habituales de dichas fases (localizaciones, diseño de producción, dimensionar el proyecto, casting, etc.), teníamos un reto nuevo y desconocido: crear un monstruo de 13 metros de alto. En el diseño colaboraron desde Jim Kay, ilustrador del libro, hasta DDT, diseñadores y ejecutores de los prostéticos de la película. En paralelo, fuimos previsualizando todas las secuencias en las que aparecía el monstruo para anticipar las necesidades de rodaje y de construcción de los decorados.

El rodaje comenzó en Oxford, donde hicimos el motion capture con Liam Neeson. El objetivo de utilizar esta técnica es que queríamos que Liam dotara al monstruo de su interpretación física además de poner su voz. La captura de sus movimientos y la grabación de sus facciones interpretando fueron la guía para el equipo de animadores a la hora de crear y mover el monstruo digital. Liam interpretó todas sus secuencias con Lewis, Conor. De este modo se convirtieron en ensayos para el niño, que tendría que reinterpretarlas delante de cámara en solitario meses después. Mientras tanto el Barcelona, DDT construía partes físicas del monstruo (2 brazos, cabeza animatrónica y pies) que utilizaríamos en diferentes planos y secuencias del rodaje. La máxima era utilizar el monstruo físico siempre que fuera posible.

El rodaje continuó en Manchester, donde rodamos los exteriores durante 3 semanas y media. Y nos trasladamos a Barcelona para completar el rodaje en los platós de Tarrasa. Allí construimos la casa de la abuela, la casa de Conor y su madre, tanto el backyard exterior como el interior, el aula de la escuela, la habitación del hospital, la maqueta la iglesia y cementerio que se destruye y el decorado del cementerio destruyéndose en tamaño real durante la secuencia de la pesadilla de Conor.

El nivel de complejidad técnica en el rodaje fue enorme: efectos físicos, efectos visuales, prostéticos gigantes, maquillaje especial (enfermedad madre), previsualización en set para poder componer cuadro con un gigante digital, especialistas, varias unidades trabajando al mismo tiempo en diferentes sets, 3 montadores trabajando al mismo tiempo en diferentes secuencias para asegurarnos que teníamos todos los planos que necesitábamos. Literalmente el rodaje más complicado y multidisciplinar que he organizado nunca.

¿Cuál fue el principal reto al que os tuvisteis que enfrentar durante las 16 semanas de rodaje?

Simultanear la creación de una criatura de 13 metros realizada con una combinación de prostéticos y efectos digitales, basada en la captura de movimiento de un actor, que interacciona dramática y físicamente con el protagonista de la película en decorados y localizaciones exteriores, mientras nos enfrentábamos a un rodaje tan intenso emocionalmente protagonizado por un niño de 12 años, ha sido sin duda el mayor desafío de la producción.

Imagino que además en este caso la postproducción habrá sido complicada… 

La postproducción de un “Monstruo viene a verme” empezó el primer día de producción de la película. El diseño, conceptualización y previsualización del monstruo empezaron antes de la búsqueda de localizaciones. Durante el rodaje, utilizábamos una técnica de previsualización que permitía a los montadores tener planos con un borrador del monstruo. Los equipos de vfx estuvieron constantemente en rodaje supervisando y encargándose de los más de 500 planos de vfx que estaban planteados. Las partes prostéticas del monstruo implicaban extensión digital, por lo que el asesoramiento de vfx era imprescindible en el rodaje.

El montaje comenzó el segundo día de rodaje y se mantuvo abierto hasta el final del proceso de postproudcción. Los equipos de 3D comenzaron a trabajar con el material de motion capture de Liam Neeson mientras aún estábamos rodando. El diseño de sonido llevo meses. Encontrar el sonido del Monstruo y de la pesadilla eran sus grandes retos.

La producción de los cuentos de animación ocurrió en paralelo a la producción de la película. Los equipos de diseño, creación artística y ejecución de producción trabajaron durante más de 1 años en ambas piezas. Actualizando los cambios que iba requiriendo el montaje principal y que afectaba a los cuentos. Los títulos de crédito, creados a partir de los dibujos de los cuentos, que a su vez estaban conectados a los dibujos de Conor y de la Madre, requirieron de gran comunicación entre todos los departamentos. Sin duda la postproducción más larga, intensa, compleja y bonita de mi vida. Aprendizaje en estado puro.

¿Cuál es el secreto para hacer que una película de 30 millones de presupuesto no tenga nada que envidiar a las superproducciones de Hollywood?

El secreto es el equipo. Contar con un equipo motivado, profesional, que comprenda los objetivos que el director necesita alcanzar, que sienta la película como suya y que se deje la piel en llevarla a cabo. ¡Y ese es nuestro fuerte! Y lo hago extensible al resto de técnicos españoles. Nuestra industria y nuestra visibilidad internacional se deben a la calidad de nuestros equipos, instalaciones y proveedores. Ellos y ellas son los que nos hacen competitivos, aunque no contemos con una política de incentivación de rodajes extranjeros, como en casi todo el resto de Europa.

No es la primera película que produces a Juan Antonio Bayona ¿Cómo es trabajar con él?

Juan Antonio es el director más exigente que conozco. Vive por y para el cine. Eso sumado a su gigantesco talento visual y su mirada tan singular, llena de pureza casi infantil, de los dramas humanos le hace un director único y que consigue conectar con todo tipo de públicos. Sus películas lo tienen todo: espectáculo, emoción, belleza… Eso sí, para ejecutar su visión hay que dejarse la piel: aprender, investigar, crear, inventar, sufrir, trabajar hasta la extenuación… No hay zona de confort posible con él.

Por último. De las 10 películas españolas más vistas del año 2016, 9 habían sido producidas por Mediaset, Atresmedia o TVE. Detrás de “Un monstruo viene a verme” está Telecinco Cinema. ¿Qué opinas del papel que han tornado las televisiones en la industria cinematográfica española?

El apoyo de las televisiones al cine español es imprescindible para los productores. Tanto las televisiones públicas, mediante compra de derechos de antena, como las televisiones privadas, combinado derechos con coproducción, hacen posible la cantidad y calidad de las películas que hacemos. Tan importante como el apoyo para la producción es el apoyo, especialmente de las tv privadas, en la comunicación y distribución. Sin una campaña potente de comunicación es imposible competir en salas ni llegar al público.

El problema es que con la actual Ley del Cine es prácticamente imposible producir sin contar con una tv y un agente de ventas internacionales, por lo que proyectos más pequeños, artísticos y/o con menos vocación comercial se quedan prácticamente sin opciones de realizarse.

El cine debería de ser considerado un activo cultural, como el resto de manifestaciones culturales. Es industria, es negocio, es arte, es cultura… No deberíamos de tener leyes que limitaran los contenidos culturales a un solo modelo. Una sociedad rica culturalmente es una sociedad mejor, más tolerante, más heterogénea, más respetuosa. Teatro, Literatura, Arte, Cine…. que haya mucho, que sea muy diverso, ¡que haya para todos!

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México.

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2 Comments

2 Comments

  1. Enrique

    08/02/2017 at 13:13

    Vaya directora de producción. Vaya currículum y vaya entrevista. Y además consigue un montón de nominaciones a los Goya.
    Enhorabuena a ambos, entrevistada y entrevistador.

    • Rodrigo Espinel

      08/02/2017 at 14:41

      Gracias !

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¿Qué países europeos realizan más coproducciones?

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Las coproducciones mayoritarias ya representan el 20,4% del total del volumen de producción en Europa según el último informe presentado por el Observatorio Audiovisual Europeo relativo al periodo 2007 – 2016.

Pero ¿Qué países europeos realizan más coproducciones?

Si bien es cierto que tanto Bélgica (56%) como Luxemburgo (53%) produjeron en ese periodo más películas como coproductores mayoritarios que como productores nacionales, en términos absolutos, los principales países productores de Europa coincide también con los principales países coproductores: Francia encabeza la lista (con 566 coproducciones de 2007 a 2016), seguida por España que ya ocupa el segundo lugar (460 coproducciones), Alemania (411) y Suiza (221).

Una buena noticia para la industria del cine en nuestro país si tenemos en cuenta los buenos resultados de taquilla que acompañan a este modelo de producción. Para que te hagas una idea el 24,2% de las coproducciones europeas representan el 50,3% de la taquilla europea. Además, las coproducciones europeas generan el triple de admisiones que las películas nacionales europeas. Y por si fuera poco, hay que tener en cuenta que de promedio las coproducciones europeas circulan casi el doble que las producciones puramente nacionales y que en los últimos años el número de estrenos de películas en un país que no sea el principal país de producción ha crecido un 62.9%.

CON QUIÉN COPRODUCE EUROPA

Los productores europeos buscan coproductores entre sus socios habituales y más cercanos. Si bien es cierto que a lo largo del periodo analizado en el estudio los productores europeos realizaron coproducciones con 150 países (105 como coproductor mayoritario y 142 como coproductor minoritario), la realidad es que el 60% de las veces se trataron de coproducciones realizadas con otros países europeos.

Las producciones belgas-francesas encabezan la lista de las coproducciones más habituales (con la participación de al menos un socio europeo) la siguen las coproducciones entre Reino Unido y Estados Unidos, las coproducciones entre Italia y Francia, y finalmente las coproducciones entre Francia y Alemania.

En términos de diversidad, sólo cuatro países participaron en coproducciones europeas con más de 25 países: Alemania (31), EE. UU. (30), Francia (29) y el Reino Unido (26). Además, sólo 36 de los 142 países involucrados en una producción europea como coproductor minoritario participaron en proyectos en 10 o más países durante el período 2010-2015.

Por cierto, como puedes ver en el siguiente cuadro, el número promedio de socios involucrados en una coproducción europea ha aumentado en los últimos años pasando de un promedio de 1,48 socios en 2010 a 1,65 corpoductores en 2015.

Fuente: Film production in Europe Production volume, co-production and worldwide circulation

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El volumen de producción del cine europeo ha crecido un 49% en la última década

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Según el Observatorio Audiovisual Europeo, entre 2007 y 2016 se han producido más de 18.000 películas en Europa. Una cifra récord que representa un crecimiento del 49% en la última década si tenemos en cuenta que en 2017 se produjeron 1.422 largometrajes mientras que en 2016 la cifra había aumentado hasta los 2.123.

El mayor crecimiento se ha producido en el volumen de documentales realizados, que durante ese período casi se ha doblando (698 películas en 2016), mientras que la producción de ficción aumentó un 33% (1.426 películas en 2016). De hecho, los documentales han pasado de representar el 25% del total de la producción en 2007, a representar el 33% en 2016. Por cierto,  el 20,4% de las producciones realizadas en Europa son coproducciones mayoritarias.

CUESTIÓN DE CINCO PAISES

Los cinco principales países productores europeos – el Reino Unido, Francia, Alemania, España e Italia – representan el 53,6% de la producción total en los 36 países analizados. Estos mismos países también fueron los únicos con cifras de producción superiores a 1.500 películas entre 2007 y 2016. Además, los 10 principales países productores representaron el 73% de las películas filmadas entre 2007 y 2016. En el lado opuesto encontramos a un grupo de 18 países que produjeron de media menos de 25 películas al año durante ese período.

Como se puede ver en los dos gráficos circulares que te muestro más abajo, España y Turquía mejoraron su posición en la parte superior, mientras que el peso relativo de la producción británica y suiza disminuyó con el tiempo. En términos generales, la concentración en la parte superior se mantuvo igual, con los 26 países fuera de los 10 principales que representan entre el 27% y el 28% de la producción total.

Sólo cinco países indicaron un descenso en la producción entre 2007-2008 y 2015-2016: el Reino Unido, Bélgica, Noruega, Estonia y Hungría. En el lado opuesto encontramos a 10 países (fundamentalmente de Europa del Este) que duplicaron su volumen de producción durante el mismo período.

Por cierto, a nivel paneuropeo, hubo un 39% de crecimiento: 35% dentro de la UE, 60% fuera de la UE, con Rusia (40%) y, especialmente, Turquía (180%) por encima de los niveles generales promedio. A su vez, todos los principales países productores de la UE, con la excepción de España (89%) y Dinamarca (35,6%), mostraron un crecimiento por debajo de los niveles de la UE.

Fuente: Film production in Europe Production volume, co-production and worldwide circulation

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¿Cada vez vamos más al cine en Europa?

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El número de espectadores de cine volvió a crecer en 2017 en Europa.

Según los datos que maneja MEDIA Salles de los 36 países donde las cifras ya están disponibles, el año pasado 1.328,7 millones de espectadores fueron al cine en Europa, lo que representa un aumento del 2,0% sobre los 1.302,1 de 2016.

Sin embargo este aumento no se ha dado por igual en todos los territorios. Mientras que en los 18 países de europa occidental, con un total de 881.2 millones de admisiones, revelan un descenso del 1.6%, perdiendo más de 14 millones de espectadores, en los otros 18 territorios restantes el crecimiento continúa, elevándose a un total de 447.4 millones de boletos, en comparación con los 406.4 millones en 2016, y aumentando en un 10.1%.

En cualquier caso la caída que parece emerger de las cifras globales de Europa occidental en realidad oculta tendencias bastante desiguales en los diferentes países, con algunos mercados que han obtenido incrementos de hasta 6% y otros que incluso han registrado pérdidas que superan el 10%.

PIERDEN

Francia (de lejos el principal mercado del territorio) a pesar de perder alrededor de 4 millones de espectadores (-1.8%), registró su tercer mejor resultado desde 1968. Pero están las cosas en Italia y Noruega. En Italia las estimaciones de MEDIA Salles reflejan un descenso de aproximadamente el 12%. Noruega, que no ha sido capaz de repetir el excelente resultado de 2016 (13,1 millones de espectadores), cerrando con 11,8 millones lo que supone una caída del 10,3%. También ha disminuido el número de espectadores en Austria (-1,9%), Suecia (-3%), Islandia (-3,4%) y Dinamarca (-3,8%).  En cualquier caso el mayor descenso ha sido el registrado en el pequeño mercado de Liechtenstein (-17,6%).

GANAN

Alemania, donde las entradas vendidas ascienden a 122,3 millones, ha experimentado un aumento del 1,0%, y el Reino Unido, que gana más de 2 millones de espectadores (+ 1,4%), una vez más cruzando el umbral de los 170 millones. También creció el número de espectadores en Holanda (+ 5,3%), que termina con 36 millones de espectadores y continúa la serie positiva de resultados que los ha llevado a duplicar sus ingresos desde mediados de los años noventa, Portugal (+ 4.4%), Irlanda (+ 2.1%) y Finlandia (3,6%).

¿Y ESPAÑA?

En cuanto a España, podemos hablar de una situación de estabilidad básica, ya que las estimaciones de MEDIA Salles apuntan a 101,2 millones de espectadores, lo que supone un ligero descenso con respecto a los 101.8 millones en 2016 (-0.6%). Una situación de estabilidad que también se ha dado en Suiza (que repite los 13,5 millones de espectadores de 2016), en Bélgica (cuyas cifras de momento son sólo estimaciones) y en Grecia (que ha cerrado el año con un aumento de sólo el 0,7%).

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