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Producción de cine

Entrevista a Sandra Hermida, directora de producción de “Un monstruo viene a verme”

“Ha sido el rodaje más complicado y multidisciplinar que he organizado nunca”

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Sandra Hermida es sin duda una de las directoras de producción más relevantes del cine español actual. Por sus manos han pasado proyectos como “No llores, vuela”, “Carmina y amén”, “Retorno a Hansala”, “La noche de los girasoles” o “Biutiful”, además de “El Orfanato” y “Lo Imposible”, películas por las que ganó el Goya a Mejor de Dirección de Producción en 2008 y 2013. Hoy converso con ella, con motivo de su nominación por la dirección de producción de “Un monstruo viene a verme” en los próximos Premios Goya del día 4 de febrero, para descubrir cómo fue el rodaje de la última película de Juan Antonio Bayona. 

Con más de 26 millones de euros recaudados, “Un monstruo viene a verme” fue de lejos la película española más exitosa de 2016. ¿Cuál crees que es ha sido la clave del éxito?

Es una película muy especial. La interpretación de Bayona del maravilloso libro de Patrick Ness, combinando el drama de un niño que se enfrenta al final de su infancia con la fantasía y el poder sanador del arte, hacen de “Un Monstruo viene a verme” una película de las que ya no se hacen. Bayona es garantía de espectáculo visual. Sus películas rebosan belleza fotográfica, espectacularidad visual y grandes interpretaciones. Creo que la belleza y la emoción que desprende unido a la impecable campaña de promoción de Mediaset y el tirón de Bayona como director han llenado las salas. Y, por supuesto, que al público le ha gustado y la ha recomendado.

La película se rodó entre Huddersfield (Reino Unido) y Tarrasa ¿Podrías explicarnos brevemente cómo fue la producción?

Desarrollo y preproducción fueron en Barcelona. Además de los objetivos habituales de dichas fases (localizaciones, diseño de producción, dimensionar el proyecto, casting, etc.), teníamos un reto nuevo y desconocido: crear un monstruo de 13 metros de alto. En el diseño colaboraron desde Jim Kay, ilustrador del libro, hasta DDT, diseñadores y ejecutores de los prostéticos de la película. En paralelo, fuimos previsualizando todas las secuencias en las que aparecía el monstruo para anticipar las necesidades de rodaje y de construcción de los decorados.

El rodaje comenzó en Oxford, donde hicimos el motion capture con Liam Neeson. El objetivo de utilizar esta técnica es que queríamos que Liam dotara al monstruo de su interpretación física además de poner su voz. La captura de sus movimientos y la grabación de sus facciones interpretando fueron la guía para el equipo de animadores a la hora de crear y mover el monstruo digital. Liam interpretó todas sus secuencias con Lewis, Conor. De este modo se convirtieron en ensayos para el niño, que tendría que reinterpretarlas delante de cámara en solitario meses después. Mientras tanto el Barcelona, DDT construía partes físicas del monstruo (2 brazos, cabeza animatrónica y pies) que utilizaríamos en diferentes planos y secuencias del rodaje. La máxima era utilizar el monstruo físico siempre que fuera posible.

El rodaje continuó en Manchester, donde rodamos los exteriores durante 3 semanas y media. Y nos trasladamos a Barcelona para completar el rodaje en los platós de Tarrasa. Allí construimos la casa de la abuela, la casa de Conor y su madre, tanto el backyard exterior como el interior, el aula de la escuela, la habitación del hospital, la maqueta la iglesia y cementerio que se destruye y el decorado del cementerio destruyéndose en tamaño real durante la secuencia de la pesadilla de Conor.

El nivel de complejidad técnica en el rodaje fue enorme: efectos físicos, efectos visuales, prostéticos gigantes, maquillaje especial (enfermedad madre), previsualización en set para poder componer cuadro con un gigante digital, especialistas, varias unidades trabajando al mismo tiempo en diferentes sets, 3 montadores trabajando al mismo tiempo en diferentes secuencias para asegurarnos que teníamos todos los planos que necesitábamos. Literalmente el rodaje más complicado y multidisciplinar que he organizado nunca.

¿Cuál fue el principal reto al que os tuvisteis que enfrentar durante las 16 semanas de rodaje?

Simultanear la creación de una criatura de 13 metros realizada con una combinación de prostéticos y efectos digitales, basada en la captura de movimiento de un actor, que interacciona dramática y físicamente con el protagonista de la película en decorados y localizaciones exteriores, mientras nos enfrentábamos a un rodaje tan intenso emocionalmente protagonizado por un niño de 12 años, ha sido sin duda el mayor desafío de la producción.

Imagino que además en este caso la postproducción habrá sido complicada… 

La postproducción de un “Monstruo viene a verme” empezó el primer día de producción de la película. El diseño, conceptualización y previsualización del monstruo empezaron antes de la búsqueda de localizaciones. Durante el rodaje, utilizábamos una técnica de previsualización que permitía a los montadores tener planos con un borrador del monstruo. Los equipos de vfx estuvieron constantemente en rodaje supervisando y encargándose de los más de 500 planos de vfx que estaban planteados. Las partes prostéticas del monstruo implicaban extensión digital, por lo que el asesoramiento de vfx era imprescindible en el rodaje.

El montaje comenzó el segundo día de rodaje y se mantuvo abierto hasta el final del proceso de postproudcción. Los equipos de 3D comenzaron a trabajar con el material de motion capture de Liam Neeson mientras aún estábamos rodando. El diseño de sonido llevo meses. Encontrar el sonido del Monstruo y de la pesadilla eran sus grandes retos.

La producción de los cuentos de animación ocurrió en paralelo a la producción de la película. Los equipos de diseño, creación artística y ejecución de producción trabajaron durante más de 1 años en ambas piezas. Actualizando los cambios que iba requiriendo el montaje principal y que afectaba a los cuentos. Los títulos de crédito, creados a partir de los dibujos de los cuentos, que a su vez estaban conectados a los dibujos de Conor y de la Madre, requirieron de gran comunicación entre todos los departamentos. Sin duda la postproducción más larga, intensa, compleja y bonita de mi vida. Aprendizaje en estado puro.

¿Cuál es el secreto para hacer que una película de 30 millones de presupuesto no tenga nada que envidiar a las superproducciones de Hollywood?

El secreto es el equipo. Contar con un equipo motivado, profesional, que comprenda los objetivos que el director necesita alcanzar, que sienta la película como suya y que se deje la piel en llevarla a cabo. ¡Y ese es nuestro fuerte! Y lo hago extensible al resto de técnicos españoles. Nuestra industria y nuestra visibilidad internacional se deben a la calidad de nuestros equipos, instalaciones y proveedores. Ellos y ellas son los que nos hacen competitivos, aunque no contemos con una política de incentivación de rodajes extranjeros, como en casi todo el resto de Europa.

No es la primera película que produces a Juan Antonio Bayona ¿Cómo es trabajar con él?

Juan Antonio es el director más exigente que conozco. Vive por y para el cine. Eso sumado a su gigantesco talento visual y su mirada tan singular, llena de pureza casi infantil, de los dramas humanos le hace un director único y que consigue conectar con todo tipo de públicos. Sus películas lo tienen todo: espectáculo, emoción, belleza… Eso sí, para ejecutar su visión hay que dejarse la piel: aprender, investigar, crear, inventar, sufrir, trabajar hasta la extenuación… No hay zona de confort posible con él.

Por último. De las 10 películas españolas más vistas del año 2016, 9 habían sido producidas por Mediaset, Atresmedia o TVE. Detrás de “Un monstruo viene a verme” está Telecinco Cinema. ¿Qué opinas del papel que han tornado las televisiones en la industria cinematográfica española?

El apoyo de las televisiones al cine español es imprescindible para los productores. Tanto las televisiones públicas, mediante compra de derechos de antena, como las televisiones privadas, combinado derechos con coproducción, hacen posible la cantidad y calidad de las películas que hacemos. Tan importante como el apoyo para la producción es el apoyo, especialmente de las tv privadas, en la comunicación y distribución. Sin una campaña potente de comunicación es imposible competir en salas ni llegar al público.

El problema es que con la actual Ley del Cine es prácticamente imposible producir sin contar con una tv y un agente de ventas internacionales, por lo que proyectos más pequeños, artísticos y/o con menos vocación comercial se quedan prácticamente sin opciones de realizarse.

El cine debería de ser considerado un activo cultural, como el resto de manifestaciones culturales. Es industria, es negocio, es arte, es cultura… No deberíamos de tener leyes que limitaran los contenidos culturales a un solo modelo. Una sociedad rica culturalmente es una sociedad mejor, más tolerante, más heterogénea, más respetuosa. Teatro, Literatura, Arte, Cine…. que haya mucho, que sea muy diverso, ¡que haya para todos!

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboralRodrigo he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Enrique

    08/02/2017 at 13:13

    Vaya directora de producción. Vaya currículum y vaya entrevista. Y además consigue un montón de nominaciones a los Goya.
    Enhorabuena a ambos, entrevistada y entrevistador.

    • Rodrigo Espinel

      08/02/2017 at 14:41

      Gracias !

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Producción de cine

La producción cinematográfica española en los años de la transición

La entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

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Hoy, con motivo del Día de la Constitución, quiero compartir contigo unos datos interesantes que me encontré el pasado domingo cuando visité la exposición Habla pueblo habla que ha organizado el Congreso de los Diputados con motivo de los 40 años de las elecciones de 15 de junio de 1977, las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura de Franco.

La verdad es que la exposición como tal no merece mucho la pena. Se reduce a 5 o 6 paneles muy poco didácticos, un vídeo y alguna vitrina con objetos de la época. Sin embargo salí satisfecho de la visita al descubrir, casi al final, un panel que comparaba la España de 1977 con la España actual.

Entre los muchos datos aportados obviamente a mi me llamarón la atención especialmente cuatro: Los relativos a la producción cinematográfica española.

¡Como hemos cambiado!

Y es que mientras en 1977 se producían no más de 60 largometrajes al año, en la actualidad hemos multiplicado esa cifra por 4 (255). Y de igual manera hemos doblado el número de cortometrajes producidos al año (de 104 a 233).

Por contra, el número de cines ha descendido en más de mil. En España en 1977 había 4.874 cines en funcionamiento, mientras que actualmente solo hay 3.855. Al mismo tiempo la entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

Fotografía que tomé a los datos en la exposición.

MÁS DATOS SOBRE AQUEL AÑO

Profundizando un poco en el tema, he buceado un poco en internet para encontrar más datos “cinematográficos” sobre aquel año clave en la democracia española.

Según un artículo publicado en El Mundo hace unos años, en 1977 se estrenaron 414 películas en nuestro país, de las que 90 eran españolas y 99 eran producciones de EEUU.

Entre ellas un clásico del cine: “La guerra de las galaxias que se estrenó un frío lunes en sólo dos cines en una ciudad como Madrid en la que había 500 salas: en el Real Cinema y el Roxy B, con pases todos los días, en tres pases de sesión numerada (que no continua).

Para el cine español también fue un año histórico porque en 1977 se estrenaron películas tan inolvidables como Ese oscuro objeto del deseo” de Buñuel que le valió dos nominaciones a los Premios Oscar, “Asignatura pendiente” de José Luis Garci, “A un dios desconocido” de Jaime Chávarri o “Elisa, vida mía” de Carlos Saura, mientras Berlanga filmaba la mítica comedia “La escopeta nacional” que se estrenaría el año siguiente.

Tambien apunta el articulo que cada español fue al cine de media seis veces aquel año en el que la película “Mekhanicheskogo Pianino” de Nikita Mijalkov (URSS) ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

Por otro lado, según el estudio “El precio de una entrada de cine en España: 1930-2012” podemos saber que de media el precio de las películas de estreno era de 114 pesetas, mientras que las películas en sesión continua valían de media 56,2 pesetas.

Por cierto, ese mismo año en el mes de noviembre, se aprobó oficialmente el decreto 3071 que acababa con la censura cinematográfica en España.

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10 socios de APPA candidatos a ganar un Goya

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Hace unos días os anunciaba cuales eran las 130 películas optarán a los Premios Goya 2018. Pero hoy, quiero poner el foco en 10 cintas en concreto, aquellas que de una manera u otra están relacionadas con compañeros de APPA (la Asociación de Profesionales de la Producción Audiovisual).

Los socios de APPA candidatos a ganar el Goya a Mejor Dirección de Producción son:

Además, detrás de las cintas candidatas a Mejor Película encontramos a:

Entre las películas candidatas a Mejor Película de Animación a:

Y entre las candidatas a Mejor Documental a:

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Producción de cine

¿Cómo elegir un proveedor de grabación con drones?

No es ninguna novedad el afirmar que el uso de los drones ha ido creciendo en diversas áreas de la actividad económica. En concreto en el mundo de la producción audiovisual cada vez más se tiene en cuenta el uso de una herramienta que tiene enormes virtudes para poder plasmar en imagen la visión de los realizadores y creativos. Pero, ¿tenemos claro como productores que criterios deben de valorarse para la elección de un proveedor de este servicio?

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Hasta no hace mucho tiempo determinados planteamientos de toma de imagen exigían el empleo de helicópteros, cuyo coste de producción era muy elevado, y lo hacían imposible para un gran número de producciones de presupuesto reducido.

La aparición de los drones impulsó la posibilidad real a un coste razonable de acceder a un tipo de imágenes espectaculares que enriquecen cualquier producción, dotandolas de una gran capacidad de impacto y belleza visual. Pero más allá de los habituales planos aéreos descriptivos o “bonitos”, el dron como tecnología, posibilita otro tipo de planos en los que se convierte en una suerte de “híbrido” entre una cabeza caliente, un travelling , un cámara car y porqué no una steadycam incluso (siempre con la prudencia que exige la seguridad y que no permite acercar demasiado a un actor el dron). Las posibilidades son muchas y el creativo audiovisual puede plantear su guión técnico teniendo en cuenta lo que la tecnología del dron puede aportarle.

Asimismo desde la perspectiva de la Dirección de fotografía, la evolución tecnológica del dron ha posibilitado la aparición de modelos específicos que permiten al dron volar con un conjunto de bloque de cámara y ópticas de alta calidad. Poder rodar con una Alexa mini o una Red Epic y unos objetivos buenos, e incluso añadir uno o dos mandos de foco y diafragma es ya una realidad. Esto permite que los criterios de calidad fotográfica (digital claro) no jueguen en contra de una tecnología que nos tenía acostumbrados a cámaras pequeñas integradas o DSRL como mucho, (que sin desmerecer porque han alcanzado cotas de calidad excepcionales), no dejan de estar por detrás de lo que una buena cámara de cinematografía digital y un conjunto de lentes de calidad puede ofrecer tanto para el proceso de grabación, como muy especialmente para  las posibilidades de postproducción y etalonaje.

SOY PRODUCTOR Y NECESITO UN DRON

Llegamos a la cuestión principal de este artículo. Soy productor ejecutivo, director de producción, jefe de producción, o asumo las funciones de seleccionar un proveedor para el proyecto que tengo sobre la mesa. Frente a mí el director/realizador y el DOP han considerado necesario dron para grabar determinados planos detallados en el bonito story que tengo puesto encima de la mesa. Miro en el ordenador mi carpeta de proveedores que me han hecho llegar su información y comienzo a revisar esa información para valorar quién puede ser mi proveedor.

Probablemente la primera consideración para muchos puede ser la cuestión puramente presupuestaria, y caigamos en la tentación de seleccionar los que me ofrecen aparentemente el servicio que necesito y me demandan (lo que significa en primer lugar capacidad de poder volar con el conjunto de bloque de cámara y ópticas que me pide el DOP), al precio más bajo, y si es posible que estén cerca de la localización para evitar pagar desplazamientos, alojamientos y días 0, e incluso ahorrar en dietas.

Pero, ¿realmente estos son los criterios primeros que deben valorarse para seleccionar a un proveedor de dron para la producción que está bajo mi responsabilidad?

El mundo del dron en general, y en concreto para la producción audiovisual; tiene una serie de cuestiones normativas, técnicas y puramente físicas que demandan de la empresa proveedora de este servicio un elevado grado de conocimiento, profesionalidad, experiencia e inversión en I+D que de no tenerse, en la práctica pueden suponer la diferencia entre un trabajo excelente y un desastre absoluto. Como productores podemos suponer los inconvenientes de todo tipo que pueden plantearse si las cosas no salen como estaban planeadas.

Por tanto, desde la experiencia y teniendo muy en cuenta la práctica de la producción audiovisual, me gustaría destacar, en mi opinión, determinadas consideraciones que los productores deberían valorar a la hora de elegir un proveedor de servicio de grabación con drone. Hablamos por supuesto de proveedores profesionales, no aficionados que puedan grabar con un dron y que por tanto no pueden realizar su labor como actividad profesional.

La importancia de una empresa especializada en la producción audiovisual

El avance de la tecnología de los RPAS en diversas actividades económicas no esconde que para cada sector o campo de actividad se hace cada vez más necesaria una especialización tanto tecnológica como humana. Una empresa especializada en la producción audiovisual garantiza una orientación de su I+D y equipo humano a este objetivo. En las pocas empresas especializadas, se pueden ver hasta equipos de hasta tres personas para una grabación de cine o publicidad. Un piloto de dron (que tenga gran experiencia y muchas horas de vuelo), un operador de cámara (que con otro mando mueve el estabilizador y se sincroniza con el piloto para encuadrar en todo momento lo que se pide) e incluso un ayudante/operador de telemetría que verifica los valores del monitorado técnico del dron, especialmente pendiente del rendimiento de baterías. Esta persona entre otras tareas, igualmente se ocupa de la carga de las mismas descargando de este trabajo al resto del equipo que puede estar centrado en la grabación (acción que debe hacerse continuamente para evitar en lo más posible tiempos de inacción del dron, dada la limitación de la tecnología actual de baterías que permite tiempos de autonomía bastante cortos).

Esta especialización en el equipo va en favor del aprovechamiento de la jornada de rodaje, de la eficacia y la eficiencia. Unido a esto, no menos importante la sensibilidad a las necesidades del equipo de dirección. Un equipo especializado “habla cine” y esto facilita enormemente satisfacer las expectativas del plano y proponer incluso alternativas. Cuando se da una comunicación de este tipo el éxito es mucho más fácil de alcanzar.

Resulta en ese sentido, muy útil analizar los clientes de la empresa que estamos valorando, y las producciones en las cuales han desarrollado su labor. Su cartera de clientes y trabajos realizados pueden darnos una medida del nivel de esa empresa, y la confianza previa que me puede o no dar. Por otro lado, la experiencia de la empresa de drones es un valor a considerar en situaciones de rodaje complicadas. Hablamos por ejemplo de rodajes en barco en medio del mar, en zonas complicadas de viento, experiencia en seguimientos en carreteras de vehículos, etc…

Tecnología

De vital importancia para el objetivo deseado es contar con una empresa que invierta en la mejor tecnología disponible y sea capaz de llevarla al límite sin comprometer su funcionamiento adecuado. La diferencia podría resumirse en dos términos fundamentales: Seguridad y Calidad. Es un sector relativamente nuevo y en continuo desarrollo, y no nos engañemos, la calidad y la seguridad tiene un precio. No existen medias tintas. La inversión en buenos drones y sus componentes es necesaria, al igual que la capacidad de afinar con conocimiento y experiencia la tecnología para extraer lo máximo de ella. Igualmente los mantenimientos preventivos y sustitución de piezas garantizan el mejor estado del dron para su cometido. Los sistemas de seguridad y electrónicas de control también son claves en la estabilidad funcional del equipo y en capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.

La inversión en la tecnología no solo del dron sino de la estabilización es fundamental. No es fácil levantar con un dron una cámara Alexa con una óptica, (pongamos unas Ultraprime) y uno o dos mandos de foco y que la imagen sea perfectamente estable y pueda cumplir con el movimiento de plano exigido. Siempre recalcar que la mejor tecnología y su optimización redundara en la seguridad, elemento clave que ninguna empresa de dron puede descuidar.

Otra consideración de interés es valorar el número de juegos de baterías que la empresa pone a disposición de la producción. Es un elemento caro que exige a la empresa una fuerte inversión pero que asegura un mayor rendimiento en rodaje. No podemos olvidar que en un dron de cine con pretensiones (es decir hablamos de modelos destinados para cámaras de cinematografía digital que levantan pesados bloques de cámara) con plena carga puede volar entre 9 y 14 minutos en función del modelo, peso total con la carga y la influencia de las condiciones atmosféricas y de altura. No se puede pretender que la empresa de drones tenga un número elevado de juegos de baterías, pero si las suficientes para asegurar un ritmo de rodaje con las menos interrupciones posibles (complementario al proceso de carga de baterías continuo que realiza el operador de telemetría). Redundando en este tema es importante no dejarse llevar por los datos aparentes que a veces publicitan algunos proveedores, donde se asegura poder volar una cantidad de minutos elevada con un determinado dron, cuando se están dando datos poco prácticos, ya que se trata de una estimación del dron sin carga. Es decir, sin estabilizador ni bloque de cámara-óptica, lo cual es absurdo para calcular el tiempo de cada vuelo real. Como último elemento interesante a valorar es la posibilidad de transmisión del dron de señal en HD que posibilite su visionado tanto para el vuelo y operación de cámara, como para el cliente, lo que permita una adecuada monitorización del trabajo de dron. No nos equivoquemos; mantener un nivel tan alto exige mucha inversión y por tanto esto repercutirá en las tarifas. La calidad se paga.

Consideraciones normativas y trámites legales

Tras la ley 18/2014, se estableció el marco regulador para regulatorio para el uso de drones (RPAS-Sistemas de aeronave no tripuladas operadas por control remoto) para tareas profesionales o de investigación. Las empresas operadoras deben registrarse en AESA, los pilotos deben tener un Título Oficial de Piloto de RPAS,(con un certificado médico aeronáutico tipo II), seguro de responsabilidad civil, registro de matrícula y documentación de las aeronave. La normativa actual en España prohíbe volar el dron con una altura máxima de 120 metros y una distancia máxima de 500 metros, no se puede volar de noche y a 8 kilómetros de cualquier aeródromo o aeropuerto (y además tener muy en cuenta y estudiar zonas consideradas como prohibidas para el vuelo). Además está prohibido volar en núcleos urbanos, ciudades o aglomeraciones de personas al aire libre.

Una empresa profesional por supuesto debe tener en cuenta la normativa y cumplir en todos sus puntos. El cumplimiento con la ley de cara a la producción, garantiza que no te puedan parar un rodaje por estar en zona no permitida. La responsabilidad y posibles sanciones va a recaer en la empresa de drones eso quede claro, pero no es agradable que te alteren el plan de trabajo y por tanto el presupuesto porque la empresa proveedora no haya hecho un previo estudio (o en el peor de los casos haya pasado de hacerlo). Además de este estudio debe tramitar una comunicación a AESA de dicho vuelo con la suficiente antelación, (lo que en ocasiones obliga incluso al pago de un seguro complementario a la petición de vuelo por parte de la empresa de drones).

La tramitación de permisos de vuelo debe correr por parte de la empresa proveedora, lo que no exime a la productora de pedir sus correspondientes permisos de rodaje a la administración correspondiente, donde deberá indicar que se va a usar dron, (al igual que se comunican las localizaciones, los demás elementos técnicos a emplear y zonas destinadas a ocupar con los camiones de rodaje).

En este próximo año 2018, se espera vea la luz una nueva ley que permita volar en centros urbanos, rodar de noche y eliminar parte de las limitaciones que están impidiendo muchas veces que las empresas proveedoras puedan cumplir con las peticiones de los clientes. Esperemos llegue pronto el nuevo marco regulador y veremos el nuevo escenario que nos plantea.

Por cierto, fuera de nuestras fronteras se dan una serie de complicaciones que dependen en primer lugar de la existencia o no de leyes reguladoras, y por tanto de los trámites legales a realizar en cada país y sus limitaciones para el vuelo del dron. También es muy importante a nivel logístico la existencia de acuerdos ATA o no con los países a los que se viaja con los equipos, lo que incide directamente en mayores o menores complicaciones aduaneras. El desplazamiento, cuando es por avión, siempre es un tema complicado. Especialmente el tema de las baterías exige muchas veces de emplear aviones de carga para su transporte o contactar en los países, (si existen claro) de proveedores de este material. En ese sentido es muy necesario un trabajo coordinado entre la productora, la empresa de drones y las empresas service en los países en que se va realizar el trabajo para que no nos encontremos con problemas sobre el terreno que afecten a la producción. Igualmente es necesario la tramitación de un seguro que cubra la actividad de vuelo con dron a nivel internacional.

Consideraciones sobre Meteorología y otros condicionantes físicos

Por desgracia, la grabación con dron tiene un primer condicionante que no afecta en igual medida a otras tecnologías destinadas a la actividad de grabación. Hablamos de los factores de tipo meteorológico que pueden dar al traste con una jornada. En esto ninguno tenemos escapatoria; si llueve de forma mínimamente considerable o hay un viento excesivo resulta imposible volar con el dron. Un adecuado estudio de las previsiones de tiempo siempre es necesario en cualquier rodaje, pero si se plantea grabar con dron esta exigencia es aún más necesaria.

No obstante, la tecnología empleada en cada empresa de drones y el nivel de experiencia y pericia en pilotaje puede suponer la diferencia de poder rodar con vientos de una determinada velocidad con resultados buenos.  Se supone generalmente que rodar con vientos cuya velocidad sea superior a 40-45 km/h ya es una situación problemática. Igualmente rodar en mar con rachas de viento puntuales pueden ser situaciones de riesgo a evaluar.

Como productor debo tener en cuenta la experiencia y el consejo de la empresa de drones ante una situación puntual no esperada de viento. En ocasiones hemos podido superar esos límites tras un estudio “in situ” de la situación y evaluando nuestro equipo y necesidad del plano. En ese sentido hay que entender que una aeronave tiene sus limitaciones físicas y los profesionales son los que realmente saben hasta donde poder llegar y que la realidad se impone en última instancia a los deseos creativos.

El primer riesgo, y el más importante, evidentemente puede ser el riesgo para el equipo humano y en segundo lugar la integridad del dron y el equipo de cámara. En tercer lugar la estabilidad de las imágenes proporcionadas puede verse comprometida, y en ese sentido es muy importante la tecnología de estabilización que emplee el dron. Como en todo hay niveles en cada tecnología y sus límites. Cuando la estabilización es pobre cualquier mínima racha de viento puede convertir la imagen grabada en una tortura visual que requiera de estabilización posterior en postproducción para conseguir “algo mínimamente aceptable”. Por tanto es muy importante que la empresa de drones invierta en esta estabilización porque el objetivo es conseguir planos que cumplan con lo deseado tanto en contenido como en forma.

Otras consideraciones a tener en cuenta son la altitud, la temperatura y grado de humedad ambiental. Estos factores, unidos a los anteriormente descritos, afectan al rendimiento del dron y a su estabilidad y autonomía. Por ejemplo el rendimiento de un juego de baterías puede variar mucho según las condiciones expuestas así como la propia operatividad del dron.

Por tanto es muy de valorar la experiencia de una empresa en estas cuestiones, porque estas situaciones pueden darse y es bueno conocer cuáles son los límites y justificaciones ante una situación problemática desde el punto de vista meteorológico o físico que condicione mi rodaje.

Conclusiones

Seguridad y calidad. Los dos parámetros que deben guiar la elección de nuestro proveedor de dron. Ambas cuestiones dependen como hemos visto de un conjunto de virtudes basadas principalmente en la especialización, I+D y experiencia. En última instancia se trata de tener confianza en un proveedor. De que su trabajo, (seguro y de calidad), va a contribuir al éxito de mi producción. Bajo esta perspectiva el invertir un poco más en esta partida presupuestaria, por la elección de un proveedor en detrimento de otro que me ofrece en conjunto un presupuesto menor pero con menos garantías, debe verse como una ventaja. La seguridad de conseguir un resultado excelente en calidad del servicio y que además no comprometa la seguridad para las personas y equipos que dependen de mi gestión, ni mi plan de trabajo y el presupuesto estimado; al final resulta una virtud económica.

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