El director brasileño Marcelo Gomes y el productor Ernesto Soto acaban de llevar al cine Relato de un cierto Oriente, la célebre novela de Milton Hatoum. Rodada entre la selva amazónica y el sur de Italia, la película teje un puente entre dos mundos para explorar los ecos de la migración y la memoria. En esta entrevista, ambos comparten cómo dieron forma visual a una historia atravesada por la distancia, el regreso y el peso del pasado.
¿Cómo nació la idea de llevar la novela Relato de un cierto oriente al cine?
Marcelo y Ernesto: Somos grandes admiradores de la obra de Milton Hatoum, uno de los mayores nombres de la literatura brasileña, descendiente de libaneses. Entre todos sus libros, Retrato de un cierto Oriente es el más personal, inspirado en la historia de muchas mujeres libanesas que cruzaron el mundo para iniciar una nueva vida en medio de la selva brasileña.
El libro también habla sobre la memoria y la alteridad, es un retrato coral sobre una matriarca, y nosotros tuvimos mucha libertad para imaginar cómo fue la travesía de estas mujeres desde el Líbano hasta Manaos y cómo lidiaron con los prejuicios de su época y con la libertad que el cambio de paisaje ofrecía para reinventarse.
Decidimos hacer la película en blanco y negro para capturar mejor el espíritu de una época en que las memorias eran grabadas en fotografías que evocaban recuerdos del pasado. Es una gran celebración sobre el papel de la fotografía como herramienta para activar la memoria.
¿Cómo eligieron las locaciones y qué dificultades logísticas tuvieron que resolver en el rodaje?
Ernesto: Queríamos filmar en la selva brasileña y escogimos locaciones cerca de la ciudad de Belém do Pará. También necesitábamos un navío transatlántico, una de las locaciones más importantes, y un puerto.
Para filmar las escenas de Beirut contamos con una coproducción con Italia y recreamos el puerto y las montañas del Líbano en el sur de Italia, cerca de Nápoles.
Una película de época implica un gran trabajo de diseño de arte y vestuario. ¿Cómo afectó eso al presupuesto y a la organización del rodaje?
Marcelo: Una película de época exige mucho del equipo de arte y vestuario, pues la verdad que se imprime en pantalla depende de los pequeños detalles. Estamos acostumbrados a hacer películas con pocos recursos, entonces los conceptos los tenemos muy trabajados de antemano para aprovechar al máximo cada opción.
Contamos con el diseño de producción de Marcos Pedroso, un talentosísimo director de arte con el que ya he hecho seis películas antes. Marcos trabaja tanto en Brasil como en Portugal e Italia.
¿Qué implicó trabajar con un elenco internacional y local en términos de casting, contratos y coordinación de agendas?
Marcelo y Ernesto: El mayor desafío es trabajar con elenco de tantos países y tantos idiomas. Invertimos mucho tiempo en el casting y en encontrar actores que abrazaran el proyecto. Nuestros actores libaneses fueron grandes compañeros de viaje y se comprometieron con cuerpo y alma.
A pesar de todas las dificultades (incluida una pandemia en medio del rodaje), conseguimos reunirnos a lo largo de tres años para completar la película.
En el financiamiento, ¿qué porcentaje vino de fondos públicos, privados o coproducción internacional? ¿Qué recomendarían a productores que buscan estructurar un plan similar?
Ernesto: Esta película tuvo muchos socios, pues era un proyecto complejo. Solo en Brasil somos cinco coproductores, coordinados por Matizar Filmes, una importante productora de Río de Janeiro. Además, tuvimos un coproductor en Italia, Kavac Film, y una productora asociada en el Líbano, Orjouane Productions.
Recibimos muchas ayudas públicas, además de la inversión de la empresa de medios Globo Filmes, que garantiza su distribución en su plataforma. Para estructurar un plan similar se necesitan muchas personas que se enamoren del proyecto.
Hoy muchos proyectos piensan desde el inicio en festivales y plataformas. ¿Cómo definieron la estrategia de circulación de la película?
Marcelo y Ernesto: En nuestro caso, la película fue financiada con ayudas públicas de varios países, lo que nos dio mucha libertad para definir luego la distribución. Tanto en Brasil como en Italia tuvimos un lanzamiento comercial en salas del circuito de arte. En septiembre iniciamos una caravana por varias ciudades de la selva brasileña para mostrar la película en espacios públicos, y en octubre se estrenará en cines de Brasil. Posteriormente entrará en la plataforma Globo Play.
Ernesto, como productor, ¿qué aprendizaje técnico o metodológico de este proyecto creen que será útil en sus próximos trabajos?
Ernesto: El mayor aprendizaje es que un proyecto complejo demanda socios creativos muy comprometidos, que tengan pasión por la historia que quieren contar. Todo lo demás surge a partir de ese amor por el proyecto y del compromiso profesional.