La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta habitual en la producción audiovisual. Lo que hasta hace poco parecía limitado a pruebas o proyectos experimentales empieza a formar parte de los procesos de trabajo de los grandes estudios y plataformas. La última en confirmarlo ha sido Netflix, que ha reconocido haber utilizado flujos de trabajo con IA generativa en cerca de 300 títulos durante este año.
El dato, revelado en la carta a los accionistas de la compañía y durante la presentación de sus resultados trimestrales, marca un punto de inflexión. La cuestión ya no es si la inteligencia artificial llegará a la producción audiovisual, sino hasta qué punto se integrará en los procesos creativos y técnicos de la industria.
Una herramienta para agilizar la producción
Netflix asegura que el mayor uso de la IA se concentra en la posproducción, aunque también comienza a emplearse en otras fases del desarrollo de los proyectos. Según la compañía, estas herramientas permiten generar secuencias complejas con mayor rapidez y a un coste inferior al de los métodos tradicionales, sin sustituir el trabajo creativo de los equipos humanos.
Uno de los ejemplos citados por la plataforma es la docuserie The American Experiment. Gracias a la IA fue posible crear escenas de gran complejidad, como recreaciones históricas o ampliaciones digitales de multitudes, que se produjeron en aproximadamente la mitad de tiempo y coste respecto a otros procesos disponibles. Según explicó el codirector ejecutivo Ted Sarandos, algunas de esas secuencias probablemente no habrían llegado al montaje final si no hubieran contado con esta tecnología.
No es el único caso conocido. Netflix ya había adelantado esta estrategia con El Eternauta, cuya espectacular secuencia del derrumbe de un edificio en Buenos Aires fue realizada con ayuda de inteligencia artificial generativa para acelerar el trabajo de efectos visuales. Además, la compañía también ha confirmado el uso de estas herramientas en producciones como la serie india Glory o la miniserie brasileña Brasil 70: A Saga do Tri, donde la IA ha servido para recrear grandes escenarios, ampliar multitudes y generar efectos digitales que, de otra forma, habrían requerido más tiempo y presupuesto.
¿Amenaza o nueva herramienta para los productores?
La noticia llega en un momento en el que el debate sobre la inteligencia artificial sigue muy presente en el sector audiovisual. Durante los últimos años, sindicatos, creadores y profesionales han mostrado su preocupación por el impacto que estas herramientas pueden tener sobre determinadas profesiones, especialmente en ámbitos como la interpretación, el doblaje, la escritura de guiones o los efectos visuales.
Sin embargo, el mensaje que lanza Netflix es diferente. La compañía insiste en que la IA no pretende reemplazar a los creadores, sino facilitar determinadas tareas técnicas para que los equipos puedan dedicar más tiempo y recursos a los aspectos creativos del proyecto. En los ejemplos que ha compartido, la inteligencia artificial no ha servido para escribir historias o sustituir a los artistas, sino para agilizar procesos de posproducción y resolver escenas especialmente complejas desde el punto de vista técnico.
Para los productores, este anuncio también deja otra lectura. Si una de las mayores plataformas del mundo ya está incorporando estas herramientas de forma habitual, es probable que la IA deje de considerarse una tecnología experimental y pase a formar parte del flujo de trabajo de cada vez más producciones. Del mismo modo que hace años se normalizó el uso de escenarios virtuales, motores gráficos o nuevas técnicas de efectos visuales, la inteligencia artificial comienza a consolidarse como una herramienta más dentro del proceso de producción.
Que Netflix hable de 300 títulos no significa que todas sus producciones dependan de la inteligencia artificial. Pero sí evidencia que su uso empieza a extenderse en proyectos de perfiles muy diferentes —desde documentales hasta series de ficción— y que la tecnología se está consolidando como un recurso más dentro del proceso de producción.
Para la industria audiovisual, el reto ya no consiste únicamente en decidir si utilizar IA o no, sino en encontrar el equilibrio entre la eficiencia que ofrecen estas herramientas y la preservación del talento creativo que sigue estando detrás de cada película, serie o documental.
La conversación sobre la inteligencia artificial en el audiovisual continúa abierta. Pero una cosa parece clara: la IA ya no es el futuro de la producción, sino una realidad con la que productores, técnicos y creadores tendrán que aprender a convivir. Si Netflix ya habla de cientos de títulos en los que esta tecnología ha formado parte del proceso de trabajo, es probable que en los próximos años su uso deje de ser la excepción para convertirse en una práctica cada vez más habitual en la industria.
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