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Producción de cine

«En los últimos 10 años el Programa MEDIA ha aportado alrededor de 60 millones a España»

Peter Andermatt, director de MEDIA Desk España

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Tras más de veinte años trabajando en la industria audiovisual, fundamentalmente en el desarrollo de proyectos su la distribución internacional, desde 2014 Peter Andermatt es además el Director de la oficina MEDIA Desk España. Con motivo del 25 aniversario del Programa MEDIA, hoy le entrevisto para saber más sobre un proyecto que desde 1991 viene trabajando por impulsar el sector audiovisual europeo desde todas sus perspectivas: el desarrollo de proyectos, la formación, la distribución, la promoción y la exhibición.

El Programa MEDIA celebra este año su 25 aniversario. ¿Cuál crees que ha sido su principal logro a lo largo de estos años?

Hay datos objetivos que hablan por sí mismos. Desde 1991, el Programa MEDIA aportó financiación en el orden de 2.400 millones de Euros a la industria audiovisual europea. Con este dinero, entre otras cosas, se han hecho muchas buenas películas. En los últimos 15 años, doce de ellas han ganado la Palma de Oro en Cannes, y ocho un Oscar. También se han hecho miles de producciones de TV gracias al apoyo de MEDIA. Y, muy importante, más de 20.000 profesionales han podido formarse en los talleres cofinanciados por el Programa. El ADN del Programa es la internacionalización.

Desde que MEDIA apoya la distribución del cine europeo, la cuota de las películas europeas ha aumentado substancialmente en el mercado europeo. Se puede decir que se ha duplicado. No se puede pedir mucho más. En cuanto al impacto en España, tengo la impresión de que MEDIA ha contribuido a que los productores y cineastas españoles tengan una mayor ambición a la hora de conquistar mercados internacionales. Eso está muy bien. Las ayudas a la distribución de MEDIA también tienen como efecto que en España veamos bastante cine europeo.

Elevator pitch sobre el Programa MEDIA. ¿En qué consiste? ¿Qué países participan? ¿A quién está destinado? ¿Qué necesidad trata de satisfacer? ¿Por qué es importante que exista?

El mantra del Programa consiste en aumentar la colaboración internacional entre productores y distribuidores, para incrementar la difusión de nuestras producciones en Europa y más allá. Participan los 28 países miembros de la Unión Europea, más unos cuantos países vecinos. El Programa cofinancia todo tipo de actividades relacionadas con prácticamente toda la cadena de valor de la industria audiovisual. Es un Programa industrial, y por lo tanto se dirige a profesionales y empresas que operan en la industria, más que a principiantes.

El sector necesita financiación y MEDIA ofrece diferentes tipos de ayuda en este aspecto. A partir de este año se activa además un fondo de garantía para industrias culturales, con una fuerza de generar créditos en el orden de 600 millones de Euros de aquí al 2020. Pero la aportación de MEDIA no se limita a la aportación de dinero. MEDIA es también una fuente de información importante, y una red de contactos valiosísima, que no tiene precio. El estar cerca de MEDIA o no puede cambiarle la vida profesional a cualquiera.

Es muy importante que exista MEDIA, porque Europa es un territorio muy fragmentado en cuanto a las diferentes culturas, lenguas, costumbres y economías. Dentro de este universo, MEDIA es una estructura fija donde todos los europeos nos encontramos en un territorio común.

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo que desarrolla el Programa?

Fomentamos la formación continua de los profesionales y aumentamos su capacidad de networking. Luego apoyamos el desarrollo de proyectos audiovisuales. También promocionamos el cine europeo y cofinanciamos la distribución de las obras europeas. Así cubrimos toda la cadena de valor. Con el paso del tiempo, van surgiendo nuevas líneas de ayuda, como por ejemplo el desarrollo de audiencias. En nuestra opinión es un asunto de gran importancia.

El cine se inventó en Europa, concretamente en Francia, en una ciudad llamada Lyon, que se conoce más por la alta cocina que por la herencia audiovisual que nos dejaron los hermanos Lumière. Es nuestra obligación recordar a las jóvenes generaciones este tipo de detalle, y ayudarles a tener acceso al inmenso fondo de películas antiguas y nuevas que generamos en el continente. Por eso también debemos de utilizar la tecnología digital. Nuestro objetivo de crear un mercado digital único en Europa es muy ambicioso. Se trata de hacer accesible las películas en múltiples territorios, pero sin poner el peligro el sistema de financiación europeo, que está basado en gran medida en la territorialización. Es como encontrar la cuadriculatura del círculo. Lo vamos a conseguir. Europa es así.

Casi la totalidad de las películas europeas que podemos ver en los cines cuentan con el apoyo de MEDIA. ¿Cuáles son los principales requisitos para acceder a vuestras ayudas a la distribución y al desarrollo?

Es muy importante que el que solicite nuestras ayudas sea creíble como player en la industria. Se puede ser grande, mediano o pequeño, no importa. Para ser creíble uno tiene que ser coherente. Lo que se busca es coherencia, en dos sentidos: Por un lado, la coherencia del contenido. Una propuesta tiene que corresponder a una demanda en el mercado. Cuando digo mercado, me refiero a mercados de masas, pero también a mercados de nicho. Hay que saber a qué mercado se dirige uno. Luego, el contenido y su forma tienen que estar a la altura de las expectativas del público. Me refiero a la calidad. Por otro lado, se busca la coherencia financiera.

Una propuesta tiene que costar menos de lo que puede valer en el mercado. O dicho de otra manera: Nos gusta pensar que los proyectos que apoyamos no pierdan dinero. Al mismo tiempo sabemos muy bien que a veces la cultura no es rentable, ni tiene que serlo siempre. Hay películas maravillosas que nunca recuperan su coste en la taquilla. Pero ganan premios y ponen a los críticos en un estado de éxtasis. Eso también hay que valorarlo. La diversidad cultural es uno de los mayores tesoros de Europa, y MEDIA está aquí para defenderlo.

¿El futuro para crear un tejido industrial solido en Europa pasa por seguir apostando por las coproducciones?

Sí y no. Una coproducción bien hecha puede tener efectos muy positivos. Especialmente para películas más grandes, la coproducción internacional puede ser una estrategia muy buena. Pero siempre se seguirán haciendo películas nacionales, porque es más fácil. En Europa, seamos realistas, pocos países tienen un tejido industrial muy sólido. Y si quitaríamos las ayudas europeas, nacionales y regionales, quién sabe cuánto de este tejido podría mantenerse. Pero como ciudadanos europeos debemos de valorar la importancia de la cultura. Yo personalmente recomendaría a todos los gobernantes de declarar la cultura y el cine asuntos de estado. Las industrias culturales tienen una gran importancia y crean un impacto directo positivo en las economías, y luego otros impactos indirectos que son igual de importantes. Lo dicen muchos estudios.

Pero más allá de esta cuestión, quizás nos convendría reflexionar un poco sobre la importancia de la venta de un producto. Me explico: Según nos contaron en Cannes 2015, del total del dinero en forma de subvenciones en Europa, incluyendo ayudas transnacionales, nacionales y regionales, un 70% nos lo gastamos en producir contenido. Otro 8% en distribuir estos contenidos, y algo más del 3% en la promoción. Cada vez que lo recuerdo me echo a temblar. Uno de los retos es darle visibilidad al contenido, para que luego será comprado. Si somos capaces de cambiar esto, se generará riqueza y, poco a poco, el tejido industrial se hará más sólido. No depende de si una película es una coproducción o no, sino de cómo se maneja a nivel de marketing y distribución.

¿Cuáles son los países europeos con los que más habitualmente España realiza coproducciones?

Yo diría que Francia e Inglaterra, pero no tengo datos precisos. Alemania e Italia también son países con los que hemos coproducido. No es lo mismo en el cine que en la televisión. Para que un país sea competitivo a la hora de atraer coproducciones, tiene que ofrecer un sistema de financiación operativo y un marco legal sólido. En los últimos 25 años los sistemas de financiación de muchos países han cambiado y siguen cambiando. No es fácil mantenerse al tanto de todo ello. Durante el último festival de cine en Cannes hemos organizado un encuentro de coproducción entre españoles y daneses. Apenas se conocían, pero enseguida se cayeron bien. No descarto que habrá coproducciones entre ellos. Ya las hubo, aunque no son muy frecuentes. Este negocio es un negocio de gente. El factor humano es muy importante.

El Programa MEDIA a fin de cuentas busca que las películas tengan el mayor recorrido posible en las salas europeas, pero desde tu punto de vista ¿Qué tan parecidos son los espectadores de los diferentes países miembros?

Somos individualmente diferentes, pero principalmente iguales. Nos gusta ver buenas historias, bien contadas, con personajes que nos interesan. No queremos que nos aburren. Los estudios de mercado avalan que los espectadores europeos aprecian el cine europeo. Lo malo es que a veces desconocen la existencia de una determinada película, o bien no la encuentran a la hora de querer bajársela de internet de manera legal. Me remito a lo anteriormente dicho: La clave está en la estrategia de marketing y distribución.

Aproximadamente, ¿Cuál es la inversión del Programa MEDIA en España cada año? 

No tenemos datos precisos desde 1991. En los últimos 10 años, habrán sido alrededor de 60 millones de Euros de MEDIA que han acabado, directa- o indirectamente, en España. La media sería por lo tanto unos 6 millones de Euros al año. Puede haber variaciones pero por allí van las cifras. Es importante recordar que el sistema de nuestras ayudas está basado en la co-financiación. Para poder recibir co-financiación, primero debe de haber una financiación en el origen. Cuánto más financiación nacional hay en un país, más co-financiación europea va a atraer. Es una regla de tres.

Finalmente, ¿Cuáles son los retos a corto plazo a los que se enfrenta la Oficina Media España?

No son pocos. Actualmente, nuestro objetivo es aumentar el número de profesionales y empresas que cuenten con nuestro servicio de asesoría antes de presentar sus proyectos en Bruselas. Para ello, necesitamos aumentar nuestra visibilidad. Utilizamos el 25 aniversario de MEDIA como buena excusa para hacer un poco de publicidad. Queremos trabajar mano a mano con la gente a la hora de presentar sus solicitudes al Programa. Pero entiendo que para ello primero tenemos que ganarnos su confianza. Yo llevo poco más de un año en la oficina. En este tiempo hemos conseguido aumentar mucho nuestra presencia en redes sociales y visitas a nuestra web. Poco a poco, la oficina se va llenando de gente. Hay que darle tiempo al tiempo.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo en el departamento de producción de Morena Films (Madrid).

Producción de cine

El modelo “triple one” y sus posibilidades de producción para el mercado de ficción audiovisual

Give me one character, one location and one plot. That´s all I really need.

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"Buried", dirigida por Rodrigo Cortés, registró una taquilla global de más de 21 millones de dólares.

Como toda industria, la ficción audiovisual aposenta sus principios en dos columnas básicas que sostienen el alma del negocio: Entretener fascinando al mayor número de espectadores posibles con criterios de calidad artística, y generar ingresos suficientes para poder seguir manteniendo un óptimo nivel producción que conjugue los tres valores esenciales: Calidad, crítica y rendimiento.

Varios son los modelos de producción que se desarrollan en la industria de la ficción, dependiendo todos ellos de valores y parámetros que van desde el género y formato de la obra, pasando entre otros por el target, el presupuesto, los costes por encima y debajo de la línea[1], el número de localizaciones o la estrategia de P&A[2].

El género y el formato del proyecto son determinantes a la hora de encauzar de manera correcta la estrategia de desarrollo de producción de nuestra obra, siendo quizás las primeras acotaciones naturales que presentan la biología técnica del producto. Ello determina por tanto, otros parámetros de una ecuación cuyas variables son un conjunto de claves fundamentales junto con una serie de imponderables que deben ser cuidadosamente previstos.

Development Production Project = Genre & Format + Target + Budget + Funding + P&A + Profit Calculations

La producción audiovisual de ficción debe tener como lema la famosa frase que según algunas lenguas, se podía leer enmarcada en algunos de los despachos con más solera de la industria hollywoodiense: “Nobody knows anything”. Una premisa para recordar al productor la vulnerabilidad de su esfuerzo, tal y como lo hacía quien laureaba a los grandes generales romanos al mismo tiempo que se les recordaba que sólo eran seres mortales y no todopoderosos dioses.

Y es que nadie sabe nada, porque si tuviéramos la fórmula exacta para el éxito comercial de las películas, entonces serían las entidades bancarias quienes producirían, y no las productoras o los estudios. El riesgo, es el mejor y más grande compañero de cama de la producción en la ficción audiovisual, y por tanto, es él quien quita y quien da los mayores placeres que se desprenden de la gesta que significa apostar por levantar un proyecto para convertir y codificar un guion escrito en una obra audiovisual.

La división por género y formato es como ya hemos dicho, una de las primeras identidades naturales del producto, y por tanto una de las herramientas principales a las que acogerse cuando se decide enfocar el desarrollo de la producción en el caso de que estos dos valores no nos hagan descartar entrar en la producción del mismo.

Son muchos y muy variados los caminos por lo que podemos transitar a la hora de definir una estrategia de producción para un proyecto de ficción y en este sentido, el presupuesto y la capacidad de financiación del mismo son como todo el mundo sabe, las variables más determinantes para poder enfocar correctamente un desarrollo eficaz, realista y sostenible que no dé lugar a siniestras sorpresas y fallos irreparables que puedan dañar tanto la calidad o la distribución del producto, como las cuentas de la entidad productora.

Una de las teorías que más han dado que hablar en los últimos tiempos, son algunos estudios que determinan la capacidad de generar beneficios según el género y formato de la obra, otorgando a algunos de ellos más seguridad a la hora de apostar por su desarrollo.

Es el caso por ejemplo del llamado Low Budget horror movie, el cual goza de una gran reputación como el más proclive al beneficio a la hora de su producción. Algunos estudios, tales como el famoso análisis de investigación[3] realizado por Stephen Follows, acrecentaron de manera objetiva la capacidad de este género y formato como el más afín al beneficio económico dentro de la industria cinematográfica mundial, si bien es cierto que, como todo estudio analítico, contaba con una serie de parámetros que condicionaban los resultados[4].

En cualquier caso, la investigación demostró que entre todas las películas estrenadas en los cines de Estados Unidos entre 1996 y 2016, las películas de terror parecían tener más probabilidad de obtener beneficios en comparación con las películas de otros géneros, estimando que durante ese periodo, el 53% de las películas de terror estrenadas en las salas de cine tenían probabilidades de generar beneficios, comprándolo con la media de la industria del 37% en todos los demás géneros.


Tabla incluida en el estudio de Stephen Follows sobre el cálculo de las posibilidades de beneficio de las producciones de terror entre 1996 y 2016 con respecto al resto de los géneros cinematográficos.

A pesar de los innumerables estudios de mercado que proliferan en la industria, los análisis exhaustivos de datos y tendencias, los departamentos de desarrollo, marketing y cuentas que dominan y condicionan las producciones actuales, es evidente que siempre será la intuición del productor el arma más poderosa para dar luz verde a un proyecto.

En este caso, el conocimiento del mercado y la experiencia acumulada, quedan al albur de la capacidad del productor para tener un pálpito, una corazonada o una emoción a la hora de tomar la decisión de con que producción ocupar los próximos años de su vida. Y es así, contra todo proceso de lógica institucional y estadística, donde se han cosechado algunos de los éxitos más sonoros y rotundos de la historia de la ficción audiovisual y donde reside la verdadera grandeza de esta profesión.

En este artículo, nos decantamos ante un formato que, por su propia y especial idiosincrasia, es aplicable sobre todo a los géneros de thriller y terror, aunque no es descartable en otros diferentes. El modelo triple one[5] o one to one-one, se nutre de tres coordenadas concretas para realizar su formato: 1 character, (1 personaje), 1 plot (Una trama), 1 location (1 localización).

La simplificación de estos tres soportes narrativos a su máxima expresión, hacen que desarrollar una historia en la que de manera constante se conjugue una contundencia dramática capaz de mantener la atención del espectador mientras al mismo tiempo confluya la calidad lineal, sea un reto extraordinario para los creadores y para la estrategia de desarrollo del proyecto. Es precisamente esta delicada ecuación, lo que hace tan atractiva y compleja su propia realización. Dicha ecuación, no tiene por qué tener su origen en la falta de recursos, sino que puede revelarse como una declaración para trabajar exclusivamente en la historia acotando al máximo las posibilidades de construcción del relato y ponerlas al servicio absoluto de la producción y del espectador.

Creo que todo creador, todo guionista, director o productor, debe saber concretar y construir narrativas con las menos herramientas posibles, pues no sólo agudiza nuestra capacidad de innovación generando recursos alternativos, sino que además, acelera la capacidad de concentración en los elementos esenciales de la obra para poder más adelante, expandirlo de cara a producciones más complejas y caras. En definitiva, aprender a construir historias eficientes con pocos recursos narrativos, ayuda a adquirir una fuerte experiencia en la gestión y el desarrollo coherente de las herramientas de producción al servicio de la obra.

Una sola trama con un solo personaje en una sola localización, plantea efectivamente un complejísimo reto a nivel creativo, pero también puede ser deseable a la hora de acometer el producto, ya que en teoría, y siempre y cuando las variables no lo justifiquen[6], abaratará costes de producción y simplificará los ya de por si difíciles tramites que requerirá el proyecto.

El triple one, es un modelo de creación y desarrollo que, ante su evidente apariencia de sencillez narrativa, se esconde una complejidad tan fascinante como impredecible. Ante todo, necesita una gran historia. Un relato casi perfecto, eficaz, original, de fuerte estructura y de una solidez argumental tan contundente como intuitiva. No caben en este formato evidencias de fallas en su construcción argumental, pues su sencillez estructural hará más visibles las costuras de su única trama.

La solvencia constructiva requiere en esta apuesta de una verdadera capacidad real para construir una trama sólida que evite fugas en el desarrollo. El espectador, debe estar atrapado en todo momento en la incertidumbre de la causa-efecto sin prejuicio de la verosimilitud, la cadencia y el ritmo del relato. Una sola trama en una sola localización con un solo sujeto protagonista, puede en consecuencia acelerar y concentrar toda la capacidad de producción del proceso técnico y económico, pero no por ello dejará de plantear los retos mínimos que se desprenden de toda producción audiovisual al uso.

Plantear la unidad como una variable argumental (1-1-1), no significa que sea de manera estricta e inamovible[7], pero si marca un camino de simplicidad que plantea un formato fascinante tanto en la parte creativa como en la parte comercial.

Este modelo, representado en algunos filmes paradigmáticos del mismo como “Locke”, “The phone booth”, o de manera más exacta en “Buried”, hace que deban agudizarse al máximo el rendimiento creativo y la capacidad de producción del equipo, pero si se consigue llegar a la resolución de la ecuación, se generan obras maestras de una calidad innegable y de una originalidad que puede llegar a presentarse como el mayor valor intrínseco a la misma producción. Una trama perfecta y sólida, un personaje bien construido y con un objetivo innegable y una localización rotundamente estética al mismo tiempo que funcional, son las claves del éxito de este formato de producción.

Decía Jean-Luc Godard que, para hacer una película, lo único que se necesita es una chica y una pistola, y la nueva predisposición del público a consumir narrativas más certeras, concretas y universales, hace que la concreción sea un valor en alza sin menospreciar las grandes producciones con complejas construcciones narrativas y logísticas.

Pero es evidente, que no existe un espacio seguro en el ámbito de la producción audiovisual de ficción, y menos a la hora de asegurarse una fuente fácil de rédito económico ya sea a través de elección del género y formato, o intentado asegurar la producción a costa de los gustos del público en función de las taquillas o el consumo predominante. La producción es imprevisible y está sujeta a la enigmática aventura de la incertidumbre, dos conceptos de extraordinaria valía a la hora de definirla y amplificar la idiosincrasia que da sentido a su existencia y su fascinante atractivo.

Adentrarse en el proceloso mundo de la producción de productos de ficción, es un camino inigualable, ante el cual, todo aquel dispuesto a aventurarse en él, debe saber que no encontrará la fórmula de inversión perfecta, donde hasta la apuesta más segura puede fracasar por factores imprevistos. Producir ficción es lo más parecido a la vida, que, con sus imprevistos, pueden llevarnos a descubrir los lugares más apasionantes de su anatomía a través de los fracasos más abrumadores y los éxitos más inesperados.

Aunque la industria de la producción cinematográfica es extraordinariamente susceptible a los cambios de gustos y modas, lleva más de cien años viviendo a base de toda clase de vaivenes propios del modelo de negocio y de los avances sociales y digitales de los que irremediablemente forma parte. Por ello, podemos decir que, aunque la producción de proyectos de ficción no es precisamente una opción profesional segura o una oportunidad infalible de inversión, siempre conlleva la inefable capacidad de seducir ante la posibilidad de que esta vez, con este proyecto, sigamos sin saber nada, pero volvamos a disfrutarlo todo.

Es posible que el triple one, bajo esa capa de esplendorosa sencillez, esconda el formato más complejo e inexplorado de la producción cinematográfica universal, pero cuando los astros se alinean y las variables encajan, se produce uno de los mayores milagros que nos sugiere la profesión.

Una buena trama, un buen personaje y una buena localización.

Quizás, sea todo lo que necesitemos para seguir sabiendo, que no sabemos nada.

REFERENCIAS

[1] Under the line / below the line

[2] Prints & advertisements

[3] https://stephenfollows.com/horrorreport/

Con más de 200 páginas, es el más extenso y preciso estudio de investigación sobre el mercado de la producción de cine de terror, donde tras un estudio de 18 meses, se calcularon las posibilidades de beneficio de este tipo de films.

[4] No se cuentan las producciones de menos de 500.000 dólares. Todas las películas de terror que se mencionan llegaron a los cines de Estados Unidos lo que suele significar que han sido adquiridas por un distribuidor estadounidense. Los datos tienen en cuenta todos los flujos de ingresos como salas de cine y televisión y todos los costes incluyendo publicidad y distribución.

[5] Término acuñado por el propio autor.

[6] De nada vale hacer un modelo Triple one para abaratar costes en rodaje, si se encarecen otras partidas como por ejemplo las acometidas por encima de la línea o una localización extraordinariamente cara o compleja.

[7] No es necesario ceñirse al triple 1 de manera estrictica, ya que podemos tomarnos alguna licencia que no desvirtúe la esencia del modelo, como por ejemplo añadir algún personaje o localización, siempre que esté justificado y que la esencia del modelo siga permaneciendo en su trama sin prejuicio de la misma.

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Producción de cine

¿Cuántas producciones financiaron las televisiones autonómicas en 2020?

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Según los datos proporcionados por FORTA, las televisiones públicas autonómicas englobadas en la Federación apoyaron, subvencionaron o participaron en la creación de 311 producciones audiovisuales a lo largo del 2020, de las cuales 155 eran largometrajes cinematográficos (87 de ficción, 63 largometrajes documentales y 5 de acción), 32 fueron series y 10 más fueron miniseries. Entre ellas también se encuentran 51 cortometrajes, 55 documentales y 8 TV movies.

En palabras del presidente de la FORTA, Alfonso Sánchez Izquierdo: “entre los principales objetivos de las televisiones públicas autonómicas se encuentra apoyar y promover la industria audiovisual y ejercer de motor de una red industrial local. Las autonómicas avalamos estos proyectos para que puedan salir adelante”.

Y parece que supieron escoger bien a qué proyectos apoyar ya que 15 de esas producciones obtuvieron 53 nominaciones en los Premios Goya, una nominación más que el año anterior, ganando en total 18 galardones, entre ellos, el premio a la Mejor Película por «Las niñas», participada por  TV3 y Aragón TV, las 5 estatuillas cosechadas por “Akelarre”, que cuenta con financiación de TVG y EITB, “La boda de Rosa” que contó con el apoyo de la valenciana À Punt.

OBLIGACIÓN DE INVERTIR EN OBRAS EUROPEAS

La obligación de financiación anticipada de las obras europeas en materia audiovisual se introduce por primera vez en el artículo 5.1 de la Ley 25/1994, de 12 de julio, por la que se incorpora al ordenamiento jurídico español la Directiva 89/552/CEE, sobre la coordinación de disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva.

Y más tarde la LGCA, que traspuso la Directiva 2010/13/UE, y que entró en vigor el 1 de mayo de 2010, mantiene esta obligación, en su artículo 5.3, si bien con algunas modificaciones, obligando a los prestadores del servicio de comunicación audiovisual televisiva, prestadores de servicios de comunicaciones electrónicas que ofrecen canales de televisión y prestadores de servicios de catálogos de programas establecidos en España, a destinar el 5% de sus ingresos de explotación a financiar obras audiovisuales europeas: películas para el cine y la televisión, series, documentales y películas y series de animación.

Un porcentaje que en el caso de que la empresa sea de titularidad pública (como es el caso de las cadenas autonómicas de FORTA) se aumenta hasta el 6% de sus ingresos.

Además la norma indica que el 60% de la financiación debe destinarse a la producción de películas de cine y, a su vez, el 60% de dicho porcentaje a obras en alguna de las lenguas cooficiales de España. En el caso de que la empresa sea de titularidad pública, estos porcentajes se sitúan en el 75% y 60% respectivamente.

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Producción de cine

Xiaomi y el Festival de Málaga lanzan un concurso de cortos rodados con el móvil

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Xiaomi y el Festival de Málaga han firmado un acuerdo para la 24 edición del certamen de cine en español, gracias a la cual nace la nueva sección de cortos Xiaomi, paralela a la Sección oficial del Festival.

Xiaomi y el Festival de Málaga se unen de esta manera para democratizar la creación, ofreciendo una plataforma en la que el talento compite únicamente con el talento, en las mismas condiciones técnicas: todos aquellos con acceso a un móvil Xiaomi podrán participar en la sección de cortos Xiaomi paralela al Festival. Sin barreras de entrada: solo su capacidad y sus ideas. La calidad cinematográfica y las herramientas de edición vienen ya de fábrica, gracias al gran potencial tecnológico que ofrecen los terminales de esta marca.

El objetivo de esta nueva sección es potenciar y dar visibilidad al talento “amateur”: el de todos aquellos que no pueden asumir grandes inversiones en equipos ni tienen acceso a los circuitos profesionales de exhibición de sus trabajos. Mucho talento que en muchas ocasiones no llega a ver la luz, más allá de la de las plataformas digitales, donde se pierde entre los millones de contenidos que se suben cada día.

El Festival de Málaga y Xiaomi destacan la importancia de esta alianza de una compañía tecnológica internacional de gran implantación y futuro en nuestro país y uno de los eventos más destacados del panorama cultural nacional y que año tras año afianza su dimensión internacional. Una alianza que refuerza el compromiso de ambos con el talento, los nuevos creadores, la cultura y su difusión.

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