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Producción de cine

“Preocúpate mucho cuando te encuentres a uno de esos seres superiores que te dice que sabe construir un éxito”

Paco Rodriguez, productor ejecutivo

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Especialista en la distribución internacional y la financiación de coproducciones, Paco Rodriguez ha sido productor ejecutivo de catorce coproducciones y siete largometrajes de animación con los que ha ganado cuatro Premios Goya. Colaborador habitual como consultor para el ICEX en el campo de la internacionalización del audiovisual, actualmente dirige Media Training & Consulting, empresa dedicada a la formación y la consultoría del sector audiovisual, que recientemente ha lanzado un curso online de “Producción ejecutiva de largos y series de televisión” (ver web del curso).

Desde tu punto de vista ¿Cuál es la situación del sector “animación” dentro de la industria audiovisual española?

La Industria de la Animación ha estado en auge durante las dos últimas décadas. Los éxitos obtenidos por los productores de animación españoles y el posicionamiento que han alcanzado sus contenidos en casi todos los mercados internacionales avalan esta afirmación con producciones vendidas a más de 150 países. Son altamente demandados y gozan de gran aceptación por su calidad y profesionalidad.

Esto demuestra la capacidad de las empresas productoras españolas para crear conceptos globales dirigidos a diferentes audiencias. Una de las características del sector es la naturaleza heterogénea y global de sus ingresos. El 38% de la facturación del sector procede del extranjero, lo que la convierte en una industria claramente exportadora.

En tal sentido, hay un factor de mérito añadido en el comportamiento de las empresas españolas del sector: su crecimiento se ha realizado sin apenas ayudas públicas, incluso en muchos casos, sin contar con el impulso de las televisiones públicas y privadas españolas. Las series de animación españolas como tal no contaron con ninguna ayuda específica del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales hasta la Ley del Cine del 2007, y esa felicidad fue efímera, pues la crisis ha obligado a cancelar las ayudas a la producción de series ya en el 2012.

La falta de interés por parte del ICAA en cuando a desgravaciones fiscales o un IVA cultural excesivo (21%), sumada a la de las propias cadenas de televisión que siguen llenado sus parrillas con contenidos procedentes mayoritariamente de Estados Unidos, han sido un disparador del desmoronamiento de algunos proyectos y empresas, como la pujante Khandor Graphic, productora de “Justin y la espada del valor” apoyado por Antonio Banderas.

Pero si lo vemos en clave positiva, el mejor y más reciente ejemplo has sido la IP de Las aventuras de Tadeo Jones, de Enrique Gato, y los más de 18 millones de euros recaudados -en sus seis semanas de líder de la taquilla-, de su distribución internacional masiva. Se ha producido una serie y ahora hay también una segunda parte en producción. Está siendo una franquicia por la que se ha interesado una major americana, Paramount. Diría que es uno de los pocos supervivientes de la quema que está sufriendo el sector. Las puertas donde podías llamar con tu proyecto o contenido se han ido cerrado paulatinamente. Sólo queda la errática Televisión Pública y sus tres elegidos del año -que tocan cuando tocan- y la cadena generalista Telecinco y su interés por el cine de animación, debido al gran éxito de audiencia y de rentabilidad del mencionado Tadeo Jones. Más fría y menos receptiva ha quedada Antena 3 con Justin, El resto de las cadenas regionales que fueron un motor importante de la animación como TV3, Canal9 (Cerrada), ETB y Canal Sur están renqueando con presupuestos recortados o eliminados por una crisis rampante de 8 años.

Sin embargo, la animación está adquiriendo cada vez más importancia en relación a los contenidos educativos. Esta técnica, que procura ilustraciones en movimiento, ayuda a los usuarios a visualizar procesos, ideas o conceptos abstractos con mayor facilidad.

Actualmente, también se utilizan producciones de animación como medio para llegar a un público muy joven. Un ejemplo de este tipo es la serie Pispas, que en enero de 2012 fue utilizada por la Fundación Museo de la Paz Gernika en la Semana Escolar de la No Violencia y la Paz. La fundación desarrolló multitud de actividades, entre las que se encontraba el visionado de algunos episodios de la serie. La productora de este proyecto, Diversidad Visual, está especializada en contenidos sociales y educativos. Eso da una idea de la importancia de este tipo de contenidos y su necesidad de fomento.

Pero lo bien es que siempre botas la ilusión de nuevo creadores y productores dispuesto tomar el relevo como Toma Vista y BigBanBox con interesante proyectos que despiertan interés en pesos pesado como la BBC o Canadá.Creo que el sector se va reinventando y está buscando otras alternativas como los videojuegos, la educación, del serious games, u otros sectores que requieren animación, como la medicina, la robótica, los simuladores, la arquitectura, etc…

¿Qué papel debe jugar un productor ejecutivo en una producción de animación?

La figura del productor o productor ejecutivo en una producción de animación es tan importante como la del propio director, o incluso más. Es quien tiene la visión global del proyecto. Intenta ensamblar arte e industria en su justa medida, creando un producto donde se plasmen inquietudes artísticas, las del director y las de todo su equipo y que, al mismo tiempo, cumpla con las normas del mercado, las obligaciones adquiridas y las expectativas creadas: duración, formato, calidad técnica y audiencia. Me refiero sobre todo al productor ejecutivo que adquiere un fuerte compromiso con la obra, a la que da una dimensión con el talento adecuado y consigue su financiación.

Es un productor participativo, en contraposición a los productores-inversores con una función puramente financiera. La labor del productor participativo es acompañar y velar por cada una de las fases de la realización de la obra de animación, desde el concepto, pasando por el desarrollo, la preproducción, la producción, la postproducción y el marketing, hasta encontrar su máximo desarrollo comercial, como producto-contenido en sí mismo o como obra audiovisual de apoyo a otro interés mayor. Tiene que tener mucho tesón, mucha autoestima y automotivación para liderar durante tanto tiempo a unos equipos cuyos miembros entran y salen (Una película o serie de animación tarda aproximadamente unos cuatro años en llegar a las salas). El productor ejecutivo está siempre ahí, presente en toda la cadena de valor, desde la idea hasta la pantalla, trabajando a favor de obra. Es un auténtico corredor de fondo, una especie de todo terreno que tiene que dar soporte para que el director pueda expresarse y que, a la vez, tiene la enorme responsabilidad de ser el dueño y gestor de la obra a todos los niveles.

El productor o productor ejecutivo tiene un doble objetivo: localizar y gestionar el talento creativo y técnico para el proyecto y buscar los recursos para transformarlo en un contenido de animación acorde con los gustos e interés del mercado o cliente. Ambos objetivos deberán dar como resultado una obra de calidad, en términos artísticos y/o comerciales.

El productor ha de destilar en el equipo inspiración, confianza y seguridad. Además, debe tener sensibilidad para dejar hacer al director-realizador y no interferir en su creatividad, pero a la vez mantener los preceptos industriales y de coste del producto y del proyecto. El campo de trabajo del productor ejecutivo es tan amplio como lo es el de las relaciones interpersonales. La industria del contenido audiovisual como cualquier empresa artística o industria del entretenimiento es una industria de egos y éstos suelen estar habitualmente en pie de guerra. Lo que no es nada fácil de manejar. Diría incluso que el talento es uno de los temas más difíciles de manejar en una producción. En suma, el productor es la figura central de todo proyecto y como decía David O. Selznick “Yo entiendo que mi tarea como productor es ser responsable de absolutamente todo”.

Añadiría que la era digital ha generado un nuevo perfil de productor reconocido ya por la Motion Picture Association of América como título de crédito: el productor transmedia. Genera, descubre, inventa “contenidos transmedia”. Ante la eclosión de tantas plataformas de distribución, se necesita un nuevo director de orquesta, un productor que dirija el nuevo modelo de co-creación y co-participación y asuma el desarrollo, la producción y/o el mantenimiento de la continuidad narrativa a través de múltiples plataformas, y también la creación de historias originales para las nuevas plataformas.

Los productores transmedia también deben crear e implementar iniciativas participativas e interactivas para unir a la audiencia con su propiedad intelectual. Estas acciones son las que se tomarán en cuenta para la validación y obtención del título de crédito como productor transmedia. Algunos conceptos y tareas del productor transmedia no son diferentes de aquellos del productor clásico: la idea, el mundo o universo narrativo que quiere crear, y las opciones de derechos de explotación, y las patentes e inscripciones de autoría. Deberá generar con su equipo de guionistas la “Biblia” narrativa y sus guiones respectivos, la “Biblia” artística y la “Biblia” de producción.

Todos estos materiales constituyen la estructura del plan de negocio con todos los posibles canales y ventanas de explotaciones relacionadas (Cine, televisión, multiplataformas, licencing, merchandising, ventanas, etc.) y su amortización en múltiples soportes. El modelo de negocio requiere también el análisis financiero, el plan de financiación, el cash flow (o flujo de caja) y las gestiones necesarias para captar fondos, como las coproducciones.

Hablemos sobre el curso, ¿A quién está dirigido?

El curso de Producción Ejecutiva de animación va dirigido a jóvenes y adultos de cualquier nivel académico que tenga interés en el sector audiovisual, y en concreto el de la animación. Pueden tener o no experiencia laboral y necesitar mejorar o reforzar su formación en cuanto a desarrollo, financiación, producción y distribución de un proyecto de largometraje, corto o serie de animación. El curso les permitirá actualizar los nuevos cambios del sector y las tendencias del mercado y disponer de una serie de herramientas muy útiles para llega a cabo su fusión.

¿Cuál es el principal elemento que debe tener mi proyecto de animación para atraer a un coproductor extranjero?

Ante todo, una muy, muy, muy buena historia y un diseño de personajes y decorados que impacten, llamen la atención, despierten su interés en saber más sobre el proyecto. A partir de ahí debes generar credibilidad y confianza, la base de toda coproducción y ser capaz de demostrar que lo que dices, terminará haciéndose. Otro elemento de vital importancia es la paciencia que le tienes que dedicar y abrir frentes variados con empresas y países para no depender de un solo huevo en la canasta.

En el curso se habla de la evolución de las audiencias que está viviendo el medio. ¿Los dibujos ya no son sólo para niños?

Por supuesto que los dibujos no son exclusivamente para niños, pero no ha sido tan fácil llegar a generar audiencias adultas receptivas a contenidos de animación para adultos. Ha habido varios intentos y muchos de ellos fallidos como el canal Locomotion, que fue un Canal de Televisión por Satélite y por Cable latinoamericano que emitía 24 horas diarias diversos géneros de series animadas para adultos. Los precursores en serie de animación para adultos fueron los americanos de Norte América como “Family Guy”, “South Park” “American Dad”, etc… Sin embargo, no se generan muchas producciones desde Europa o América latina debido a la reticencia de las cadenas de televisión y las horas intempestivas que se programa en abierto. Por ejemplo, tuvimos “Happy tree friends”. En mi época de Filmax, llegamos producir “Goomer”, una serie para adultos que no terminó vendiéndose bien a nivel internacional. Con la llegada de la TDT empiezan a verse de forma más masiva en cadenas temáticas como Neox, en España, para un público juvenil.

Lo mismo ocurre con el cine de animación para adultos que funciona muy bien en países culturalmente receptivos como Francia (Persepolis, les triplettes de Belleville, Watts with Bashir, etc.) pero si traes esas obras a España, por ejemplo, no despertarás una audiencia. No le interesa al espectador español o está muy mal o poco promocionado. Nuestro último ejemplo fue “Arrugas” que paso de puntillas por la taquilla española. A todo esto hay que añadir el gran volumen de producción japonesa estilo manga que ha ido calando poco a poco en ciertos países y en ciertas cadenas de televisión, sobre todo temáticas.

Diría que no es un tipo de contenido que termine encontrando audiencias masivas y el modelo de negocio no se hace muy viable, debido a los altos costes de la animación o la bajada del precio de las licencias de emisión, salvo que procedan de Estados Unidos. Sin embargo la Red sí está ampliando oportunidades como “Niña repelente” o el “Calicó electrónico” entre otras que se pueden ver en la Web. Son producciones de bajo coste, en flash o Toon Boom que buscan nuevas fórmulas de monetización.

También habláis de transmedia en proyectos de animación.

La explotación 360º de los contenidos, que contempla diferentes vías de retorno, además de la televisión o la exhibición en salas de cine, constituye una importante innovación comercial que da respuesta a las preferencias y hábitos de consumo de los usuarios. Una de las técnicas utilizadas es el transmedia storytelling, que busca introducir al espectador en un universo contando la historia a través de varios formatos y plataformas, sin olvidar que todas estas ventanas formarán parte de la narrativa. Este tipo de contenidos se encuentra hoy en día en auge, es una clara tendencia en la que el usuario demanda contenido vinculado a una misma idea, pero que a su vez permite el aumento de rentabilidad a sus creadores. Sus flujos de trabajo son complejos y requieren una férrea planificación y producción transdisciplinar.

La mayor parte de los contenidos de animación que se desarrollan en la actualidad cuentan con elementos transmedia. La serie de animación Lucky Fred, creada por la vitoriana Miriam Ballesteros (Imira Entertainment), ha creado una aplicación basada en la geolocalización, en la que los usuarios se convierten en agentes especiales en busca de extraterrestres escondidos en su ciudad para conseguir premios. Por otro lado, la serie preescolar Pocoyó cuenta con una red social en la que los niños pueden crear su propio personaje, disfrutar de múltiples juegos e interactuar con otros usuarios conectados en ese momento. Igualmente, la productora BRB Internacional, estrenó a finales de 2013 la producción Invizimals, basada en el videojuego del mismo nombre creado por la española Novarama, a través de un acuerdo con Sony Computer Enterprises, y que incorporará realidad aumentada, al igual que el juego del que procede. Igualmente, la empresa Vodka Capital cerró un acuerdo con la mexicana Televisa, que ejerce también de agente de licencias, para la serie Bugsted, que cuenta con la comercialización simultánea de un juego para dispositivos móviles, además de la posible venta de juguetes de la marca.

La estrategia de aproximación 360º constituye una de las formas de promoción más efectivas para los contenidos de animación de alto y mediano presupuesto. Los modelos de negocio en el sector de la animación están estrechamente relacionados con el diseño de la estrategia que definen los creadores de la idea. Es necesario pensar más allá del propio contenido para generar comunidades en torno a la marca y extender el tiempo de explotación de la misma utilizando diversas plataformas. El target y la temática del concepto y su narrativa determinarán la idoneidad de dicha estrategia.

A lo largo de tu carrera has trabajado en 4 largometrajes de animación ganadores en los premios Goya. ¿Cuál es la clave del éxito?

No hay clave del éxito, porque de lo contrario todo sería tan fácil y cualquiera podría hacerlo. Cuando empecé a trabajar en este sector se me quedó clavada la siguiente frase maravillosa de Billy Wilder que dice «Nadie sabe nada». Esto es, preocúpate mucho cuando te encuentres a uno de esos seres superiores que te dice que sabe construir un éxito y lo que quiere la gente, porque nadie sabe nada.

Cuántos proyectos han sido rechazados durante años hasta que demostraron lo contrario. Sin ir más lejos, la mega taquillera película de Tadeo Jones que necesitó producir dos cortos antes hasta que encontró la financiación varios años después y, de repente, ha sido la película más taquillera de la historia de la animación española apoyada por una clave fundamental: el marketing: En este caso apoyado por el grupo Mediaset y su cadena de televisión. Hoy eh día no hay éxito sin promoción y marketing, el gran suspenso de la producción española. De lo que no se habla, no existe.

Diría que no hay receta porque todo está basado en el caótico mundo de las emociones. No le puedes poner razón a una emoción. Y como productor, debes jugar más con tu intuición y con tu corazón que con un razonamiento lógico aplicando una receta sacada de una planilla Excel. Como productores pretendemos generar emociones con nuestros contenidos y sin saber muy bien porqué terminas dando en ciertas teclas que ni tú mismo te imaginabas: sentimientos, pasiones, emociones, tristezas, miedos… Eso es lo que todos vivimos y lo que nos gusta ver en los personajes de animación cuando nos adentramos en una película. Aparte de verlo, estos tienen que realizar una conexión emotiva contigo y ahí debe estar el secreto: Cómo saber conectar con la emoción del espectador. UN tema muy, pero que muy olvidado en este sector cuando la mayoría de los independientes producen para su ombligo pero no para lo que un audiencia busca y quiere.

Por último ¿Cuál crees que es el principal reto al que se enfrenta un productor a la hora de internacionalizar su película de animación?

La coproducción es el planteamiento y realización de películas y obras audiovisuales en un sistema de colaboración y asociación. Una práctica necesaria para poder elaborar historias con presupuestos más elevados y que abran mercados internacionales. Está basada en la confianza y la credibilidad y ahí está el mayor reto. Confiar en el otro como en un matrimonio. Es un casamiento basado en la necesidad, no en la voluntad. Implica continuas cesiones de talento o de técnicos indeseados pero obligados por el encorsetamiento de los tratados bilaterales de coproducción. Por ello, tenemos que tener una gran apertura de mente, flexibilidad, mucha paciencia y mucha diplomacia, así como ser generoso y dúctil con el socio coproductor.

La coproducción requiere, además del esfuerzo creativo conjunto de productores y creadores de diferentes equipos (y a veces en distintos idiomas), un gran entendimiento en los aspectos comerciales, de presupuesto, financiación y conquista del mercado internacional, si viene al caso.

No te tires a la piscina con el primero que llegue. No te cases con el que encuentres a la vuelta de la esquina o en la barra de un bar en un festival o mercado. Actúa como un japonés: antes deberás conocerlo, analizarlo, testarlo y llenar poco a poco el agua de la confianza necesaria para nadar juntos hacia la obra deseada. Y si esa agua no está, no sintonizas, no conectas con ese socio, aprende a decir NO y olvídate. Piensa en todo ese tiempo perdido de pesadillas e insomnios que te has ahorrado para llegar a nada y terminar en manos de abogados.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboralRodrigo he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México.

Producción de cine

La producción cinematográfica española en los años de la transición

La entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

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Hoy, con motivo del Día de la Constitución, quiero compartir contigo unos datos interesantes que me encontré el pasado domingo cuando visité la exposición Habla pueblo habla que ha organizado el Congreso de los Diputados con motivo de los 40 años de las elecciones de 15 de junio de 1977, las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura de Franco.

La verdad es que la exposición como tal no merece mucho la pena. Se reduce a 5 o 6 paneles muy poco didácticos, un vídeo y alguna vitrina con objetos de la época. Sin embargo salí satisfecho de la visita al descubrir, casi al final, un panel que comparaba la España de 1977 con la España actual.

Entre los muchos datos aportados obviamente a mi me llamarón la atención especialmente cuatro: Los relativos a la producción cinematográfica española.

¡Como hemos cambiado!

Y es que mientras en 1977 se producían no más de 60 largometrajes al año, en la actualidad hemos multiplicado esa cifra por 4 (255). Y de igual manera hemos doblado el número de cortometrajes producidos al año (de 104 a 233).

Por contra, el número de cines ha descendido en más de mil. En España en 1977 había 4.874 cines en funcionamiento, mientras que actualmente solo hay 3.855. Al mismo tiempo la entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

Fotografía que tomé a los datos en la exposición.

MÁS DATOS SOBRE AQUEL AÑO

Profundizando un poco en el tema, he buceado un poco en internet para encontrar más datos “cinematográficos” sobre aquel año clave en la democracia española.

Según un artículo publicado en El Mundo hace unos años, en 1977 se estrenaron 414 películas en nuestro país, de las que 90 eran españolas y 99 eran producciones de EEUU.

Entre ellas un clásico del cine: “La guerra de las galaxias que se estrenó un frío lunes en sólo dos cines en una ciudad como Madrid en la que había 500 salas: en el Real Cinema y el Roxy B, con pases todos los días, en tres pases de sesión numerada (que no continua).

Para el cine español también fue un año histórico porque en 1977 se estrenaron películas tan inolvidables como Ese oscuro objeto del deseo” de Buñuel que le valió dos nominaciones a los Premios Oscar, “Asignatura pendiente” de José Luis Garci, “A un dios desconocido” de Jaime Chávarri o “Elisa, vida mía” de Carlos Saura, mientras Berlanga filmaba la mítica comedia “La escopeta nacional” que se estrenaría el año siguiente.

Tambien apunta el articulo que cada español fue al cine de media seis veces aquel año en el que la película “Mekhanicheskogo Pianino” de Nikita Mijalkov (URSS) ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

Por otro lado, según el estudio “El precio de una entrada de cine en España: 1930-2012” podemos saber que de media el precio de las películas de estreno era de 114 pesetas, mientras que las películas en sesión continua valían de media 56,2 pesetas.

Por cierto, ese mismo año en el mes de noviembre, se aprobó oficialmente el decreto 3071 que acababa con la censura cinematográfica en España.

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Producción de cine

10 socios de APPA candidatos a ganar un Goya

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Hace unos días os anunciaba cuales eran las 130 películas optarán a los Premios Goya 2018. Pero hoy, quiero poner el foco en 10 cintas en concreto, aquellas que de una manera u otra están relacionadas con compañeros de APPA (la Asociación de Profesionales de la Producción Audiovisual).

Los socios de APPA candidatos a ganar el Goya a Mejor Dirección de Producción son:

Además, detrás de las cintas candidatas a Mejor Película encontramos a:

Entre las películas candidatas a Mejor Película de Animación a:

Y entre las candidatas a Mejor Documental a:

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Producción de cine

¿Cómo elegir un proveedor de grabación con drones?

No es ninguna novedad el afirmar que el uso de los drones ha ido creciendo en diversas áreas de la actividad económica. En concreto en el mundo de la producción audiovisual cada vez más se tiene en cuenta el uso de una herramienta que tiene enormes virtudes para poder plasmar en imagen la visión de los realizadores y creativos. Pero, ¿tenemos claro como productores que criterios deben de valorarse para la elección de un proveedor de este servicio?

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Hasta no hace mucho tiempo determinados planteamientos de toma de imagen exigían el empleo de helicópteros, cuyo coste de producción era muy elevado, y lo hacían imposible para un gran número de producciones de presupuesto reducido.

La aparición de los drones impulsó la posibilidad real a un coste razonable de acceder a un tipo de imágenes espectaculares que enriquecen cualquier producción, dotandolas de una gran capacidad de impacto y belleza visual. Pero más allá de los habituales planos aéreos descriptivos o “bonitos”, el dron como tecnología, posibilita otro tipo de planos en los que se convierte en una suerte de “híbrido” entre una cabeza caliente, un travelling , un cámara car y porqué no una steadycam incluso (siempre con la prudencia que exige la seguridad y que no permite acercar demasiado a un actor el dron). Las posibilidades son muchas y el creativo audiovisual puede plantear su guión técnico teniendo en cuenta lo que la tecnología del dron puede aportarle.

Asimismo desde la perspectiva de la Dirección de fotografía, la evolución tecnológica del dron ha posibilitado la aparición de modelos específicos que permiten al dron volar con un conjunto de bloque de cámara y ópticas de alta calidad. Poder rodar con una Alexa mini o una Red Epic y unos objetivos buenos, e incluso añadir uno o dos mandos de foco y diafragma es ya una realidad. Esto permite que los criterios de calidad fotográfica (digital claro) no jueguen en contra de una tecnología que nos tenía acostumbrados a cámaras pequeñas integradas o DSRL como mucho, (que sin desmerecer porque han alcanzado cotas de calidad excepcionales), no dejan de estar por detrás de lo que una buena cámara de cinematografía digital y un conjunto de lentes de calidad puede ofrecer tanto para el proceso de grabación, como muy especialmente para  las posibilidades de postproducción y etalonaje.

SOY PRODUCTOR Y NECESITO UN DRON

Llegamos a la cuestión principal de este artículo. Soy productor ejecutivo, director de producción, jefe de producción, o asumo las funciones de seleccionar un proveedor para el proyecto que tengo sobre la mesa. Frente a mí el director/realizador y el DOP han considerado necesario dron para grabar determinados planos detallados en el bonito story que tengo puesto encima de la mesa. Miro en el ordenador mi carpeta de proveedores que me han hecho llegar su información y comienzo a revisar esa información para valorar quién puede ser mi proveedor.

Probablemente la primera consideración para muchos puede ser la cuestión puramente presupuestaria, y caigamos en la tentación de seleccionar los que me ofrecen aparentemente el servicio que necesito y me demandan (lo que significa en primer lugar capacidad de poder volar con el conjunto de bloque de cámara y ópticas que me pide el DOP), al precio más bajo, y si es posible que estén cerca de la localización para evitar pagar desplazamientos, alojamientos y días 0, e incluso ahorrar en dietas.

Pero, ¿realmente estos son los criterios primeros que deben valorarse para seleccionar a un proveedor de dron para la producción que está bajo mi responsabilidad?

El mundo del dron en general, y en concreto para la producción audiovisual; tiene una serie de cuestiones normativas, técnicas y puramente físicas que demandan de la empresa proveedora de este servicio un elevado grado de conocimiento, profesionalidad, experiencia e inversión en I+D que de no tenerse, en la práctica pueden suponer la diferencia entre un trabajo excelente y un desastre absoluto. Como productores podemos suponer los inconvenientes de todo tipo que pueden plantearse si las cosas no salen como estaban planeadas.

Por tanto, desde la experiencia y teniendo muy en cuenta la práctica de la producción audiovisual, me gustaría destacar, en mi opinión, determinadas consideraciones que los productores deberían valorar a la hora de elegir un proveedor de servicio de grabación con drone. Hablamos por supuesto de proveedores profesionales, no aficionados que puedan grabar con un dron y que por tanto no pueden realizar su labor como actividad profesional.

La importancia de una empresa especializada en la producción audiovisual

El avance de la tecnología de los RPAS en diversas actividades económicas no esconde que para cada sector o campo de actividad se hace cada vez más necesaria una especialización tanto tecnológica como humana. Una empresa especializada en la producción audiovisual garantiza una orientación de su I+D y equipo humano a este objetivo. En las pocas empresas especializadas, se pueden ver hasta equipos de hasta tres personas para una grabación de cine o publicidad. Un piloto de dron (que tenga gran experiencia y muchas horas de vuelo), un operador de cámara (que con otro mando mueve el estabilizador y se sincroniza con el piloto para encuadrar en todo momento lo que se pide) e incluso un ayudante/operador de telemetría que verifica los valores del monitorado técnico del dron, especialmente pendiente del rendimiento de baterías. Esta persona entre otras tareas, igualmente se ocupa de la carga de las mismas descargando de este trabajo al resto del equipo que puede estar centrado en la grabación (acción que debe hacerse continuamente para evitar en lo más posible tiempos de inacción del dron, dada la limitación de la tecnología actual de baterías que permite tiempos de autonomía bastante cortos).

Esta especialización en el equipo va en favor del aprovechamiento de la jornada de rodaje, de la eficacia y la eficiencia. Unido a esto, no menos importante la sensibilidad a las necesidades del equipo de dirección. Un equipo especializado “habla cine” y esto facilita enormemente satisfacer las expectativas del plano y proponer incluso alternativas. Cuando se da una comunicación de este tipo el éxito es mucho más fácil de alcanzar.

Resulta en ese sentido, muy útil analizar los clientes de la empresa que estamos valorando, y las producciones en las cuales han desarrollado su labor. Su cartera de clientes y trabajos realizados pueden darnos una medida del nivel de esa empresa, y la confianza previa que me puede o no dar. Por otro lado, la experiencia de la empresa de drones es un valor a considerar en situaciones de rodaje complicadas. Hablamos por ejemplo de rodajes en barco en medio del mar, en zonas complicadas de viento, experiencia en seguimientos en carreteras de vehículos, etc…

Tecnología

De vital importancia para el objetivo deseado es contar con una empresa que invierta en la mejor tecnología disponible y sea capaz de llevarla al límite sin comprometer su funcionamiento adecuado. La diferencia podría resumirse en dos términos fundamentales: Seguridad y Calidad. Es un sector relativamente nuevo y en continuo desarrollo, y no nos engañemos, la calidad y la seguridad tiene un precio. No existen medias tintas. La inversión en buenos drones y sus componentes es necesaria, al igual que la capacidad de afinar con conocimiento y experiencia la tecnología para extraer lo máximo de ella. Igualmente los mantenimientos preventivos y sustitución de piezas garantizan el mejor estado del dron para su cometido. Los sistemas de seguridad y electrónicas de control también son claves en la estabilidad funcional del equipo y en capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.

La inversión en la tecnología no solo del dron sino de la estabilización es fundamental. No es fácil levantar con un dron una cámara Alexa con una óptica, (pongamos unas Ultraprime) y uno o dos mandos de foco y que la imagen sea perfectamente estable y pueda cumplir con el movimiento de plano exigido. Siempre recalcar que la mejor tecnología y su optimización redundara en la seguridad, elemento clave que ninguna empresa de dron puede descuidar.

Otra consideración de interés es valorar el número de juegos de baterías que la empresa pone a disposición de la producción. Es un elemento caro que exige a la empresa una fuerte inversión pero que asegura un mayor rendimiento en rodaje. No podemos olvidar que en un dron de cine con pretensiones (es decir hablamos de modelos destinados para cámaras de cinematografía digital que levantan pesados bloques de cámara) con plena carga puede volar entre 9 y 14 minutos en función del modelo, peso total con la carga y la influencia de las condiciones atmosféricas y de altura. No se puede pretender que la empresa de drones tenga un número elevado de juegos de baterías, pero si las suficientes para asegurar un ritmo de rodaje con las menos interrupciones posibles (complementario al proceso de carga de baterías continuo que realiza el operador de telemetría). Redundando en este tema es importante no dejarse llevar por los datos aparentes que a veces publicitan algunos proveedores, donde se asegura poder volar una cantidad de minutos elevada con un determinado dron, cuando se están dando datos poco prácticos, ya que se trata de una estimación del dron sin carga. Es decir, sin estabilizador ni bloque de cámara-óptica, lo cual es absurdo para calcular el tiempo de cada vuelo real. Como último elemento interesante a valorar es la posibilidad de transmisión del dron de señal en HD que posibilite su visionado tanto para el vuelo y operación de cámara, como para el cliente, lo que permita una adecuada monitorización del trabajo de dron. No nos equivoquemos; mantener un nivel tan alto exige mucha inversión y por tanto esto repercutirá en las tarifas. La calidad se paga.

Consideraciones normativas y trámites legales

Tras la ley 18/2014, se estableció el marco regulador para regulatorio para el uso de drones (RPAS-Sistemas de aeronave no tripuladas operadas por control remoto) para tareas profesionales o de investigación. Las empresas operadoras deben registrarse en AESA, los pilotos deben tener un Título Oficial de Piloto de RPAS,(con un certificado médico aeronáutico tipo II), seguro de responsabilidad civil, registro de matrícula y documentación de las aeronave. La normativa actual en España prohíbe volar el dron con una altura máxima de 120 metros y una distancia máxima de 500 metros, no se puede volar de noche y a 8 kilómetros de cualquier aeródromo o aeropuerto (y además tener muy en cuenta y estudiar zonas consideradas como prohibidas para el vuelo). Además está prohibido volar en núcleos urbanos, ciudades o aglomeraciones de personas al aire libre.

Una empresa profesional por supuesto debe tener en cuenta la normativa y cumplir en todos sus puntos. El cumplimiento con la ley de cara a la producción, garantiza que no te puedan parar un rodaje por estar en zona no permitida. La responsabilidad y posibles sanciones va a recaer en la empresa de drones eso quede claro, pero no es agradable que te alteren el plan de trabajo y por tanto el presupuesto porque la empresa proveedora no haya hecho un previo estudio (o en el peor de los casos haya pasado de hacerlo). Además de este estudio debe tramitar una comunicación a AESA de dicho vuelo con la suficiente antelación, (lo que en ocasiones obliga incluso al pago de un seguro complementario a la petición de vuelo por parte de la empresa de drones).

La tramitación de permisos de vuelo debe correr por parte de la empresa proveedora, lo que no exime a la productora de pedir sus correspondientes permisos de rodaje a la administración correspondiente, donde deberá indicar que se va a usar dron, (al igual que se comunican las localizaciones, los demás elementos técnicos a emplear y zonas destinadas a ocupar con los camiones de rodaje).

En este próximo año 2018, se espera vea la luz una nueva ley que permita volar en centros urbanos, rodar de noche y eliminar parte de las limitaciones que están impidiendo muchas veces que las empresas proveedoras puedan cumplir con las peticiones de los clientes. Esperemos llegue pronto el nuevo marco regulador y veremos el nuevo escenario que nos plantea.

Por cierto, fuera de nuestras fronteras se dan una serie de complicaciones que dependen en primer lugar de la existencia o no de leyes reguladoras, y por tanto de los trámites legales a realizar en cada país y sus limitaciones para el vuelo del dron. También es muy importante a nivel logístico la existencia de acuerdos ATA o no con los países a los que se viaja con los equipos, lo que incide directamente en mayores o menores complicaciones aduaneras. El desplazamiento, cuando es por avión, siempre es un tema complicado. Especialmente el tema de las baterías exige muchas veces de emplear aviones de carga para su transporte o contactar en los países, (si existen claro) de proveedores de este material. En ese sentido es muy necesario un trabajo coordinado entre la productora, la empresa de drones y las empresas service en los países en que se va realizar el trabajo para que no nos encontremos con problemas sobre el terreno que afecten a la producción. Igualmente es necesario la tramitación de un seguro que cubra la actividad de vuelo con dron a nivel internacional.

Consideraciones sobre Meteorología y otros condicionantes físicos

Por desgracia, la grabación con dron tiene un primer condicionante que no afecta en igual medida a otras tecnologías destinadas a la actividad de grabación. Hablamos de los factores de tipo meteorológico que pueden dar al traste con una jornada. En esto ninguno tenemos escapatoria; si llueve de forma mínimamente considerable o hay un viento excesivo resulta imposible volar con el dron. Un adecuado estudio de las previsiones de tiempo siempre es necesario en cualquier rodaje, pero si se plantea grabar con dron esta exigencia es aún más necesaria.

No obstante, la tecnología empleada en cada empresa de drones y el nivel de experiencia y pericia en pilotaje puede suponer la diferencia de poder rodar con vientos de una determinada velocidad con resultados buenos.  Se supone generalmente que rodar con vientos cuya velocidad sea superior a 40-45 km/h ya es una situación problemática. Igualmente rodar en mar con rachas de viento puntuales pueden ser situaciones de riesgo a evaluar.

Como productor debo tener en cuenta la experiencia y el consejo de la empresa de drones ante una situación puntual no esperada de viento. En ocasiones hemos podido superar esos límites tras un estudio “in situ” de la situación y evaluando nuestro equipo y necesidad del plano. En ese sentido hay que entender que una aeronave tiene sus limitaciones físicas y los profesionales son los que realmente saben hasta donde poder llegar y que la realidad se impone en última instancia a los deseos creativos.

El primer riesgo, y el más importante, evidentemente puede ser el riesgo para el equipo humano y en segundo lugar la integridad del dron y el equipo de cámara. En tercer lugar la estabilidad de las imágenes proporcionadas puede verse comprometida, y en ese sentido es muy importante la tecnología de estabilización que emplee el dron. Como en todo hay niveles en cada tecnología y sus límites. Cuando la estabilización es pobre cualquier mínima racha de viento puede convertir la imagen grabada en una tortura visual que requiera de estabilización posterior en postproducción para conseguir “algo mínimamente aceptable”. Por tanto es muy importante que la empresa de drones invierta en esta estabilización porque el objetivo es conseguir planos que cumplan con lo deseado tanto en contenido como en forma.

Otras consideraciones a tener en cuenta son la altitud, la temperatura y grado de humedad ambiental. Estos factores, unidos a los anteriormente descritos, afectan al rendimiento del dron y a su estabilidad y autonomía. Por ejemplo el rendimiento de un juego de baterías puede variar mucho según las condiciones expuestas así como la propia operatividad del dron.

Por tanto es muy de valorar la experiencia de una empresa en estas cuestiones, porque estas situaciones pueden darse y es bueno conocer cuáles son los límites y justificaciones ante una situación problemática desde el punto de vista meteorológico o físico que condicione mi rodaje.

Conclusiones

Seguridad y calidad. Los dos parámetros que deben guiar la elección de nuestro proveedor de dron. Ambas cuestiones dependen como hemos visto de un conjunto de virtudes basadas principalmente en la especialización, I+D y experiencia. En última instancia se trata de tener confianza en un proveedor. De que su trabajo, (seguro y de calidad), va a contribuir al éxito de mi producción. Bajo esta perspectiva el invertir un poco más en esta partida presupuestaria, por la elección de un proveedor en detrimento de otro que me ofrece en conjunto un presupuesto menor pero con menos garantías, debe verse como una ventaja. La seguridad de conseguir un resultado excelente en calidad del servicio y que además no comprometa la seguridad para las personas y equipos que dependen de mi gestión, ni mi plan de trabajo y el presupuesto estimado; al final resulta una virtud económica.

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