EN LAS REDES

Producción de cine

«Los españoles hemos mejorado mucho nuestra actitud hacia el cine propio»

Emilio C. García Fernández, autor de “Marca e identidad del cine español»

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Catedrático de Historia del Cine de la Universidad Complutense de Madrid, autor de más de una docena de libros propios y coautor de cerca de otro medio centenar de títulos, Emilio C. García Fernández es una de las voces académicas más autorizadas para hablar de la situación de la industria del cine nacional. Hoy conversamos con él con motivo de la reciente presentación del libro “Marca e identidad del cine español. Proyección nacional e internacional entre 1980 y 2014”. Un proyecto con el que se quiere valorar si se puede proponer una definición de la imagen de marca «Cine Español» y abordar los primeros pasos para futuras decisiones en torno a su gestión.

¿La industria del cine español siempre ha estado en crisis?

Una de las constantes históricas de la industria cinematográfica es la inestabilidad en su financiación porque la dependencia manifiesta del Estado, de los Gobiernos autonómicos y locales, de las compañías públicas y privadas de televisión y de programas internacionales como Media e Ibermedia no ha permitido asumir el compromiso de consolidar su propia estructura y fortalecerla año tras año.

La falta de una solvencia industrial propia genera búsquedas que sólo conducen a improvisaciones constantes de las que se deriva la eterna “crisis” que tantos titulares ha generado a lo largo de un siglo. La crisis no sólo es industrial, es también mental, creativa y emocional. Tiene que ver con un sentimiento hacia la producción propia que se ha asentado históricamente en la mente de los españoles.

Algunas cosas han cambiado con los años y, por ejemplo, mientras la industria cinematográfica española sigue en crisis la percepción que tienen los españoles de su propio cine ha evolucionado positivamente. El prejuicio que ha dominado a lo largo de los años va desapareciendo lentamente, pero se manifiesta una demanda de calidad que, todavía, muestra un gran desequilibrio entre lo que se produce y las películas que realmente interesan a los españoles.

Según recoge el estudio, en los últimos 35 años se produjeron 3.967 películas en España por parte de 1.021 empresas productoras, pero sin embargo más de la mitad participaron en un solo film. ¿A qué crees que se deba esta circunstancia?

Los datos que se recogen en nuestra investigación trasmiten una realidad sobre la que nadie quiere hablar, aunque la mayoría de los implicados en la industria lo conocen desde siempre y, especialmente, desde 1980, punto de partida del estudio.

Sorprende que teniendo la referencia de todo lo realizado durante el franquismo no se hubiese apostado en los primeros años ochenta por cambiar algunas cosas como, por ejemplo, que la solidez de la industria era condición fundamental para que el cine español fueran consolidando un sólido edificio. Es evidente que la fortaleza en el sector de producción habida en aquella época tuvo que ver con las ayudas del Estado y con diversas iniciativas que ayudaron a una producción continuada de calidad y que fue muy bien aceptada por el público de la época.

Cuando se inicia la etapa democrática, desde la administración del Estado (llámese Ministerio de Cultura) se inicia una etapa de fortalecimiento del cine español a partir de una idea de calidad que nada tiene que ver con los intereses del público general. Este momento es clave (Decreto de 1983) porque cuando en defensa de un cine de “calidad” se impulsa un proyecto de producción en el que todo el mundo puede asumir esa faceta profesional más allá de que sea director o guionista. La existencia de un buen puñado de productores que sólo asumen esa tarea e intentan complicarse la vida con varios proyectos no logra consolidarse y comienzan a aparecer productores oportunistas apoyándose en una normativa que así se lo permite.

De ahí surge un sector todavía más atomizado, que es secuela de lo habido durante el franquismo y, consecuentemente, alarga el problema hasta el día de hoy. Un sector atomizado no permite consolidar una industria eficaz y rentable, porque evoluciona a un ritmo incierto, generado a partir de iniciativas individuales que no saben si tendrán continuidad, reafirmando la improvisación como una realidad.

Un 20% de las películas producidas no llegan a estrenarse en salas. ¿No es un porcentaje demasiado alto?

Continuando con lo anterior, debo decir como reflexión general que en el mundo del cine (como en otros sectores) no vale todo; o mejor, no vale cualquier cosa, sea un guión, una historia, un proyecto. Es decir, que se han hecho muchas películas que ya inicialmente se preveía no tendrían repercusión ni proyección. Los empeños personales deben existir sabiendo que la creatividad es tan amplia y diversa como personas existen, pero cuando se impulsan proyectos que están sostenidos por financiación pública hay que ser respetuosos con quienes están implicados en esa financiación.

Muchos directores a lo largo de estos últimos 35 años han pensado que los proyectos que tenían entre manos eran fundamentales para la industria, la sociedad y la cultura española y, realmente, eran todo lo contrario. El problema reside en que un director lleva a imágenes su propio guión y se implica en la producción y acude a las vías de financiación (pública) existentes para sacar adelante su proyecto sí o sí, y eso no pasa en industrias similares en otros países, en donde son muy respetuosos con los riesgos.

No obstante, hay otra lectura paralela que tiene que ver con la distribución y exhibición. En España han desaparecido casi todas las distribuidoras propias y cualquier película española que quiera entrar en el mercado ha de ponerse en manos de la majors estadounidenses. Si a esto le añadimos que el parque de salas está también controlado -a través del paquete de películas- por esas grandes empresas, la dificultad es mayor. Por lo tanto, si muchos proyectos que no se sostienen creativamente tienen que solver mayores obstáculos, se puede entender perfectamente por qué el porcentaje de películas sin estrenar es tan amplio.

Y una última cuestión. Cuando decimos que anualmente no se estrena un 20% de películas producidas estamos señalando que son muchos los directores que no pasan de un primer proyecto; es decir, que tienen y tendrán dificultades para poder continuar con su carrera.

En la presentación del libro acusabas a la industria del cine español de ser poco transparente. ¿Por qué crees que hay este temor a compartir datos? ¿Cómo podría beneficiarnos una mayor transparencia?

Personalmente, te puedo decir que llevo cuarenta años investigando cine español, lo que supone que he buceado en muchos archivos y me conozco materiales de primera mano y documentos que reflejan a qué nivel de información se ha movido la industria del cine español.

Los expedientes administrativos del cine español indican que en todas las épocas se ha evitado una información que pudiera dar detalles de lo que realmente ha ocurrido con un proyecto: cuánto fue su presupuesto, cuánto han cobrado los actores y los demás participantes en el mismo; además, de donde llegó el dinero: cuánto ha puesto el productor y cuánto la administración y otros organismos públicos.

Yo siempre he defendido que cuando un proyecto se sostiene con dinero público ha de dejar muy claro cuáles han sido las partidas y cómo se han distribuido realmente. Antes, en los expedientes que se podían consultar precisaban los detalles pero quienes acudíamos a ellos sabíamos que había otra lectura. Todo este material estaba en el archivo ministerial y quienes tuvieran algún interés por el tema tenía que hacer el esfuerzo por desplazarse y dedicar tiempo a ello.

Un ejemplo de todo esto es que el control de taquilla que se implantó en 1965 nunca proporcionó los datos reales sobre el negocio del cine. Sí, era una información aproximada de lo que estaba sucediendo, y permitían manejar esa información en los trabajos que hemos realizado. Pero, la realidad, la que se conocía en toda la industria era que los exhibidores manipulaban la venta de entradas y no reflejaban el aforo que habían tenido.

Esto que pudo quedar en una anécdota se extendió a partir de los años ochenta y fue más allá, cuando se detectó que muchos directores compraban entradas para alcanzar el mínimo exigido por la ley para poder acceder a las ayudas oficiales existentes en cada momento.

Desde que Internet se desarrolla y disponemos de información en la Red al alcance de todos, nos encontramos que nadie refleja esas cuestiones en todo lo referido a cada una de las películas. Es decir, que tanto en la Web del Instituto de las Ciencias y las Artes Audiovisuales (del Ministerio de Cultura) como las de las productoras no hacen mención de las ayudas recibidas, cosa de la que nadie se preocupó y que nosotros hemos denunciado en varias ocasiones. Esta opacidad en un síntoma de que las cosas no están nada claras y que nadie quiere dar pistas de cómo se mueve la industria cinematográfica española para poder seguir exigiendo más y más respaldo público.

También se advierte de una gran inestabilidad debido a los vaivenes de las ayudas públicas y la participación cada vez mayor de los grandes grupos audiovisuales. ¿Como afecta esto en el desarrollo de una industria solvente y sólida?

Uno de los mantra que los profesionales de la industria cinematográfica española han repetido durante toda su vida es el abandono en el que se encuentran por parte del Gobierno (de cualquier color e ideología). Por otro lado, los ciudadanos españoles siempre han dicho y repetido que los del cine sólo quieren más ayudas y “vivir del cuento”.

La realidad de las ayudas públicas es que la industria cinematográfica española quizás sea el sector industrial y empresarial que menos ayudas de recibe por parte del Gobierno Español y todo lo que llega de Europa y se reparte por los distinto ámbitos y sectores, lo que pasa es que se ha hecho muy popular porque sus profesionales denunciaron permanentemente lo que ellos consideraban era una discriminación, sin pensar que el problema principal estaba en que sus productos, en las películas que lanzaban al mercado y no interesaban a los espectadores.

Si como comenté con anterioridad la industria tuviera sus propios recursos no estaría pendiente de lo que decidiera un departamento ministerial o un canal de televisión. Una cosa es solicitar una participación en la producción de un proyecto y otra que lo financien casi totalmente. Es así como desaparecieron los productores de antaño y lo que entiendo es la figura fundamental en la industria.

Esta situación ha proyectado mayor inestabilidad y solvencia en el cine español, más allá de que, evidentemente, hayamos tenido y tengamos éxitos importantes de taquilla y sobre ellos se quiera construir que todo marcha muy bien. En este sentido quiero recordar que de las casi 4.000 películas producidas en 35 años sólo 181 han superado el medio millón de espectadores, lo que confirma que la industria, los profesionales, el público y todos los que estudiamos, analizamos y conocemos desde perspectivas directas y complementarias la situación tenemos que buscar una solución.

De todas las películas producidas en los últimos 35 años, solo cerca de un tercio fueron coproducciones. Desde tu punto de vista, ¿Con una mejor política fiscal esta situación podría revertirse?

La coproducción se implantó como fórmula de negocio porque facilitaba muchas cosas, en especial el reparto del riesgo empresarial, la apertura de mercados y, si partimos de la base de que el rodaje se desarrollara en España, más negocio y mejores resultados para la economía doméstica.

A lo largo de la historia este modelo ha funcionado relativamente bien; es decir, se desarrollaron muchos proyectos y se mejoró la dinámica industrial. Lo que ya no está tan claro es que se haya aplicado el mismo criterio en la promoción y explotación comercial de las películas por parte de los países implicados. Aquí ha estado siempre el problema principal.

El modelo fiscal necesita un cambio. El Gobierno tiene que plantearse seriamente que los revulsivos empresariales, de inversión y financiación llegan por una política fiscal adecuada para que todos aquellos que puedan estar interesados en invertir en cine puedan hacerlo contando con el beneficio correspondiente

En España se han rodado muchas producciones extranjeras y coproducciones, por lo tanto hay una experiencia en este sentido. Debe aprovecharse las ventajas que ya se conocen que aplican otros países para que esto redunde en beneficio de todos.

Al margen, importante por cierto, de que proyectos extranjeros se rueden en España, la cuestión que subyace en todo esto se centra en cuántos fondos, personas físicas o jurídicas quieren realmente invertir en cine español.

Llega la «Fiesta del Cine» y las salas de cine se llenan. Se acaba y los espectadores huyen despavoridos. ¿El problema es el precio de la entrada? 

El por qué los espectadores han huido de las salas de cine es porque, inicialmente, se fueron cerrando las salas que estaban cerca, las habituales en los espacios urbanos, por grandes complejos que se trasladaron a los centros comerciales del extrarradio de las ciudades. La moda se ha extendido como una fiebre y estoy convencido que, más allá del momento, la gente se ha cansado de tener que desplazarse a dichos lugares. Además, las nuevas ventanas de comercialización han abierto otras opciones de consumo que no ha tenido en cuenta la industria cinematográfica.

Por último, el precio de la entrada en esta situación no es el que corresponde. Creo que situarse en los 4,50 euros sería muy positivo para el negocio. El problema es que los sectores implicados, especialmente la distribución y exhibición, no quieren verlo. Es verdad que en la oferta actual hay muchos tipos de entrada (día del espectador, para mayores, abonos diversos, etc.), pero eso no hace más que condicionar la asistencia a las salas y, salvo en casos muy concretos, no aprecio que sea un revulsivo.

Y, claro, después, o antes, está el asunto del IVA cultural. El cine como industria tiene una proyección cultural que se evidencia en una parte de su oferta. Cada vez estoy más convencido, de que el IVA hay que situarlo en el 5% pero con una condición, puesto que hasta ahora, y en épocas anteriores que se situó entre el 8 y el 10%, no se ha aplicado como debiera ser. Me refiero a que cuando se aplica un determinado tipo de IVA este tiene que repercutir en el precio de la entrada. Si se pide un IVA reducido es para que todos los implicados resulten beneficiados, no sólo los empresarios de salas, los distribuidores y productores. El IVA lo tiene que notar el público cuando pasa por taquilla. Si la industria quiere mantener sus márgenes aunque se reduzca el IVA defenderé que se mantenga como está.

En vuestro estudio rompéis un mito. La piratería no afecta tanto a las producciones nacionales como se pensaba, porque principalmente «el pirata» consume contenidos internacionales. ¿Se ha utilizado la piratería como escusa frente al temor de afrontar el nuevo paradigma digital? ¿Que no están sabiendo sacar todo el provecho a las plataformas de VOD?

La industria cinematográfica española ha repetido a lo largo del tiempo, como si de otro mantra se tratara, que el cine español no podía despegar porque la piratería estaba arruinando su negocio. Llegaron a convencerse de que eso era así y para reafirman su posición presentaban los resultados de estudios que abordaban la repercusión económica de la piratería. No he encontrado en todos estos años una referencia concreta a cómo estaba afectando claramente al cine español. Nunca. Por eso, después de analizar detenidamente, o hasta donde hemos podido la situación (por la falta de transparencia existente), hemos comprobado que todos los que ven contenidos audiovisuales por televisión, las nuevas plataformas y Internet tienen una amplia oferta que va desde el pago, visionado en abierto y consumo en movilidad, lo que viene a ratificar que a priori no es necesario piratear. Pero si vamos un poco más allá, nos encontramos que si se piratea algo audiovisual es, siempre, producción internacional. El cine español no interesa para piratear.

Lo que sí está claro es que la industria cinematográfica española no se ha adaptado, todavía, al nuevo modelo digital. Va con mucho retraso y se le está pasando el tiempo. En este mismo sentido, las plataformas existentes no está haciendo la oferta adecuada. Han tirado de catálogos que no tienen en cuenta la diversidad de públicos y llevan retraso en ampliar su oferta. Se aprecia que no se está haciendo la inversión adecuada, los empresarios creen que por tener unos cuantos títulos ya es suficiente. No, este no es el camino. Como tampoco es el adecuado que cuando un ciudadano entra en las diversas plataformas cada una tenga un precio distinto para la misma película.

Por último, ¿Qué imagen tenemos los españoles de nuestro cine?

Los españoles hemos mejorado mucho nuestra actitud hacia el cine propio. Aquel prejuicio existente que se extendió durante mucho tiempo de que el cine español era malo por naturaleza ha desaparecido en buena medida y hoy, más allá de críticas a ciertas actuaciones de la profesión y sobre los modelos empresariales, tenemos que afirmar que queremos ver cine español.

Una cuestión relevante a la que hemos llegado con el estudio es que si la industria cinematográfica española se viera a sí misma haría un ejercicio de sinceridad importante que le ayudaría a afrontar la situación para buscar soluciones a los problemas que tiene, porque los tiene y muchos.

Otra es que, como llevo diciendo desde hace treinta años, para comprender el cine español hay que conocerlo, y quizá fue ese el motivo del prejuicio generalizado: que nadie veía cine español y hablaba de oídas (en este sentido la crítica ha tenido mucho que ver, como también decimos en la investigación).

El estudio “Análisis de la imagen del cine español” que se realizó para nuestra investigación (entre el 6 y 28 de marzo de 2014, fechas previas al estreno de Ocho apellidos vascos) confirma el buen aprecio que los ciudadanos españoles tenemos por nuestro cine, pero también se deduce algo muy importante: que la industria debe escuchar mucho más, debe pensar en quién es su receptor directo y, además, considerar la proyección internacional.

Muchas personas siguen manteniendo la idea de que el cine español tiene que seguir los pasos del cine estadounidense, actitud que lleva al error de apreciación. La mayoría en lo que insiste es en que mejore la promoción y publicidad de las películas y que todos los implicados en la producción deben participar más activamente en dichas iniciativas.

Y termino diciendo que estamos viviendo un momento interesante para que pongan en marcha iniciativas que redunden en una mayor aproximación entre público y película. No se puede mantener un nivel de producción tan alto, sobre todo cuando un 20% de la producción anual no se estrena y aquellas películas que consiguen pantalla apenas llegan a un puñado de espectadores.

Nosotros consideramos que la industria cinematográfica española debe depender de sus propios recursos, por eso apostamos por la creación de un Centro Nacional del Audiovisual (ya la Academia del Cine debería ser del Audiovisual) y que el sector no tenga que depender de diez ventanillas que corresponden a otros tantos ministerios públicos; la administración única, la ventanilla única todavía tiene que implantarse para esta industria.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo en el departamento de producción de Morena Films (Madrid).

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Producción de cine

¿Cómo afectan a los incentivos fiscales a la producción de cine y series los cambios realizados en la Ley sobre el Impuesto sobre Sociedades?

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Esta semana el Congreso de los Diputados ha aprobado la proposición de Ley para el establecimiento de gravámenes temporales energético y de entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito y por la que se crea el impuesto temporal de solidaridad de las grandes fortunas, y se modifican determinadas normas tributarias.

Un texto que, entre otras cuestiones, modifica la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades para:

  1. incrementar los límites de la deducción por inversiones en producciones cinematográficas y series audiovisuales españolas y extranjeras,
  2. permitir la aplicación de la deducción por el contribuyente que financia los costes de la producción de producciones españolas de largometrajes y cortometrajes cinematográficos y de series audiovisuales cuando las cantidades que aporte destinadas a financiar los citados costes se aporten en cualquier fase de la producción, con carácter previo o posterior al momento en que el productor incurra en los costes de producción.

Así es la nueva redacción

Uno. Con efectos para los períodos impositivos que se inicien a partir de 1 de enero de 2021, se modifica el apartado 7 del artículo 39 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre del Impuesto sobre Sociedades, que queda redactado de la siguiente forma:

7. El contribuyente que participe en la financiación de producciones españolas de largometrajes, cortometrajes cinematográficos, series audiovisuales de ficción, animación o documental, o en la producción y exhibición de espectáculos en vivo de artes escénicas y musicales realizadas por otros contribuyentes, podrá aplicar las deducciones previstas en los apartados 1 y 3 del artículo 36 de esta Ley, en las condiciones y términos en ellos señalados, determinándose su importe en las mismas condiciones que se hubieran aplicado al productor, siempre que hayan sido generadas por este último, cuando aporte cantidades destinadas a financiar la totalidad o parte de los costes de la producción, así como los gastos para la obtención de copias, publicidad y promoción a cargo del productor hasta el límite del 30% de los costes de producción, sin adquirir derechos de propiedad intelectual o de otra índole respecto de los resultados de las producciones o espectáculos, cuya propiedad deberá ser en todo caso del productor.

Las cantidades para financiar costes de producción podrán aportarse en cualquier fase de la producción, con carácter previo o posterior al momento en que el productor incurra en los citados costes de producción, y hasta la obtención de los certificados a que se refiere la letra a) del apartado 1 o a la letra a) del apartado 3 del artículo 36 de esta Ley, según proceda. Las cantidades para financiar gastos para obtención de copias, publicidad y promoción a cargo del productor a que se refiere el apartado anterior podrán aportarse con carácter previo o posterior al momento en que el productor incurra en los citados gastos, pero nunca después del período impositivo en que el productor incurra en los mismos.

El importe máximo de la deducción generada por el productor que el contribuyente que participe en la financiación podrá aplicar será el resultado de multiplicar por 1,20 el importe de las cantidades que este último haya aportado para financiar los citados costes de producción o los gastos para la obtención de copias, publicidad y promoción a cargo del productor a que se refieren los párrafos anteriores. El exceso de deducción podrá ser aplicado por el productor que haya generado el derecho a la misma.

El productor y los contribuyentes que participen en la financiación de la producción deberán suscribir uno o más contratos de financiación, que podrán firmarse asimismo en cualquier fase de la producción, que contengan, entre otros, los siguientes extremos:

  1. Identidad de los contribuyentes que participan en la producción y en la financiación.
  2. Descripción de la producción.
  3. Presupuesto de la producción con descripción detallada de los gastos y, en particular, de los que se vayan a realizar en territorio español. También se incluirán el presupuesto de los gastos para obtención de copias, publicidad y promoción a cargo del productor con descripción detallada de los que se vayan a realizar en territorio español.
  4. Forma de financiación de la producción y de los gastos para la obtención de copias, publicidad y promoción a cargo del productor, especificando separadamente las cantidades que aporte el productor, las que aporte el contribuyente que participe en su financiación y las que correspondan a subvenciones y otras medidas de apoyo.

Para la aplicación de la deducción será necesario que el contribuyente que participe en la financiación presente el contrato de financiación y certificación del cumplimiento de los requisitos señalados en las letras a’) y b’) del apartado 1 o del requisito establecido en la letra a´) del apartado 3 del artículo 36 de esta Ley, según corresponda, en una comunicación a la Administración tributaria, suscrita tanto por el productor como por el contribuyente que participa en la financiación de la producción, con anterioridad a la finalización del período impositivo en que este último tenga derecho a aplicar la deducción.

Lo dispuesto en este apartado no resultará de aplicación cuando el contribuyente que participa en la financiación esté vinculado, en el sentido del artículo 18 de esta Ley, con el contribuyente que genere el derecho a la deducción prevista en los apartados 1 y 3 del artículo 36 de esta Ley

La aplicación de la deducción por el contribuyente que participa en la financiación será incompatible, total o parcialmente, con la deducción a la que tendría derecho el productor por aplicación de lo dispuesto en los apartados 1 y 3 del artículo 36 de esta Ley.

El importe de la deducción que aplique el contribuyente que participa en la financiación deberá tenerse en cuenta a los efectos de la aplicación del límite conjunto del 25 por ciento establecido en el apartado 1 del artículo 39 de esta Ley. No obstante, dicho límite se elevará al 50 por ciento cuando el importe de la deducción prevista en los apartados 1 y 3 del artículo 36 de esta Ley, que corresponda al contribuyente que participa en la financiación, sea igual o superior al 25 por ciento de su cuota íntegra minorada en las deducciones para evitar la doble imposición internacional y las bonificiaciones.

Dos. Con efectos para los períodos impositivos que se inicien a partir de 1 de enero de 2023, se modifican los apartados 1 y 2 del artículo 36 del artículo 39 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre del Impuesto sobre Sociedades, que quedan redactados de la siguiente forma:

1. Las inversiones en producciones españolas de largometrajes y cortometrajes cinematográficos y de series audiovisuales de ficción, animación o documental, que permitan la confección de un soporte físico previo a su producción industrial seriada darán derecho al productor o a los contribuyentes que participen en la financiación a una deducción:

  1. Del 30 por ciento respecto del primer millón de base de la deducción.
  2. Del 25 por ciento sobre el exceso de dicho importe.

La base de la deducción estará constituida por el coste total de la producción, así como por los gastos para la obtención de copias y los gastos de publicidad y promoción a cargo del productor hasta el límite para ambos del 40 por ciento del coste de producción.

Al menos el 50 por ciento de la base de la deducción deberá corresponderse con gastos realizados en territorio español. El importe de esta deducción no podrá ser superior a 20 millones de euros. En el caso de series audiovisuales, la deducción se determinará por episodio y el límite a que se refiere el párrafo anterior será de 10 millones de euros por cada episodio producido. En el supuesto de una coproducción, los importes señalados en este apartado se determinarán, para cada coproductor, en función de su respectivo porcentaje de participación en aquélla.

Para la aplicación de la deducción, será necesario el cumplimiento de los siguientes requisitos:

  1. Que la producción obtenga el correspondiente certificado de nacionalidad y el certificado que acredite el carácter cultural en relación con su contenido, su vinculación con la realidad cultural española o su contribución al enriquecimiento de la diversidad cultural de las obras cinematográficas que se exhiben en España, emitidos por el Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, o por el órgano correspondiente de la Comunidad Autónoma con competencia en la materia. Dichos certificados serán vinculantes para la Administración tributaria competente en materia de acreditación y aplicación de los anteriores incentivos fiscales e identificación del productor beneficiario, con independencia del momento de emisión de los mismos
  2. Que se entregue una copia nueva y en perfecto estado de la producción en la Filmoteca Española o la filmoteca oficialmente reconocida por la respectiva Comunidad Autónoma.

La deducción prevista en este apartado se generará en cada período impositivo por el coste de producción incurrido en el mismo, si bien se aplicará a partir del período impositivo en el que finalice la producción de la obra.

No obstante, en el supuesto de producciones de animación, la deducción prevista en este apartado se aplicará a partir del período impositivo en que se obtenga el certificado de nacionalidad señalado en la letra a’) anterior.

La base de la deducción se minorará en el importe de las subvenciones recibidas para financiar las inversiones que generan derecho a deducción.

El importe de esta deducción, conjuntamente con el resto de ayudas percibidas, no podrá superar el 50 por ciento del coste de producción. No obstante, dicho límite se elevará hasta:

  1. El 85 por ciento para los cortometrajes.
  2. El 80 por ciento para las producciones dirigidas por una persona que no haya dirigido o codirigido más de dos largometrajes calificados para su explotación comercial en salas de exhibición cinematográfica, cuyo presupuesto de producción no supere 1.500.000 de euros.
  3. El 80 por ciento en el caso de las producciones rodadas íntegramente en alguna de las lenguas cooficiales distintas al castellano que se proyecten en España en dicho idioma cooficial o subtitulado.
  4. El 80 por ciento en el caso de producciones dirigidas exclusivamente por personas con un grado de discapacidad igual o superior al 33 por ciento reconocido por el órgano competente.
  5. El 75 por ciento en el caso de producciones realizadas exclusivamente por directoras.
  6. El 75 por ciento en el caso de producciones con un especial valor cultural y artístico que necesiten un apoyo excepcional de financiación según los criterios que se establezcan mediante Orden Ministerial o en las correspondientes convocatorias de ayudas.
  7. El 75 por ciento en el caso de los documentales.
  8. El 75 por ciento en el caso de las obras de animación cuyo presupuesto de producción no supere 2.500.000 de euros.
  9. El 60 por ciento en el caso de producciones transfronterizas financiadas por más de un Estado miembro de la Unión Europea y en las que participen productores de más de un Estado miembro.
  10. El 60 por ciento en el caso de coproducciones internacionales con países iberoamericanos.

2. Los productores registrados en el Registro Administrativo de Empresas Cinematográficas del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales que se encarguen de la ejecución de una producción extranjera de largometrajes cinematográficos o de obras audiovisuales que permitan la confección de un soporte físico previo a su producción industrial seriada tendrán derecho a la deducción prevista en este apartado por los gastos realizados en territorio español.

La base de la deducción estará constituida por los siguientes gastos realizados en territorio español directamente relacionados con la producción:

  1. Los gastos de personal creativo, siempre que tenga residencia fiscal en España o en algún Estado miembro del Espacio Económico Europeo.
  2. Los gastos derivados de la utilización de industrias técnicas y otros proveedores.

El importe de la deducción será:

  1. Del 30 por ciento respecto del primer millón de base de la deducción y del 25 por ciento sobre el exceso de dicho importe. La deducción se aplicará siempre que los gastos realizados en territorio español sean, al menos, de 1 millón de euros. No obstante, en el supuesto de producciones de animación tales gastos serán, al menos, de 200.000 euros. El importe de esta deducción no podrá ser superior a 20 millones de euros, por cada producción realizada. En el caso de series audiovisuales, la deducción se determinará por episodio y el límite a que se refiere el párrafo anterior será de 10 millones de euros por cada episodio producido. El importe de esta deducción, conjuntamente con el resto de ayudas percibidas por la empresa contribuyente, no podrá superar el 50 por ciento del coste de producción.
  2. Del 30 por ciento de la base de la deducción, cuando el productor se encargue de la ejecución de servicios de efectos visuales y los gastos realizados en territorio español sean inferiores a 1 millón de euros. El importe de esta deducción no podrá superar el importe que establece el Reglamento (UE) 1407/2013 de la Comisión, de 18 de diciembre de 2013, relativo a la aplicación de los artículos 107 y 108 del Tratado de Funcionamiento de la Unión a las ayudas de minimis. La deducción prevista en este apartado queda excluida del límite a que se refiere el último párrafo del apartado 1 del artículo 39 de esta Ley. A efectos del cálculo de dicho límite no se computará esta deducción.

Para la aplicación de la deducción, será necesario el cumplimiento de los siguientes requisitos:

  1. que la producción obtenga el correspondiente certificado que acredite el carácter cultural en relación con su contenido o su vinculación con la realidad cultural española o europea, emitido por el Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, o por el órgano correspondiente de la Comunidad Autónoma con competencia en la materia. Este requisito no será exigible para la aplicación de la deducción recogida en la letra b) de este apartado.
  2. Que se incorpore en los títulos de crédito finales de la producción una referencia específica a haberse acogido al incentivo fiscal; la colaboración, en su caso, del Gobierno de España, las Comunidades Autónomas, las Film Commissions o las Film Offices que hayan intervenido de forma directa en la realización del rodaje u otros procesos de producción desarrollados en España, así como, en su caso, los lugares específicos de rodaje en España y, para el caso de obras audiovisuales de animación, el lugar donde radique el estudio al que se le ha encargado el servicio de producción.
  3. Que los titulares de los derechos autoricen el uso del título de la obra y del material gráfico y audiovisual de prensa que incluya de forma expresa lugares específicos del rodaje o de cualquier otro proceso de producción realizado en España, para la realización de actividades y elaboración de materiales de promoción en España y en el extranjero con fines culturales o turísticos, que puedan llevar a cabo las entidades estatales, autonómicas o locales con competencias en materia de cultura, turismo y economía, así como por las Film Commissions o Film Offices que hayan intervenido en la realización del rodaje o producción

Reglamentariamente se podrán establecer otros requisitos y obligaciones para tener derecho a la práctica de esta deducción.

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Producción de cine

Impulsa Visión RTVE convoca nuevas ayudas para la investigación de Nuevas Narrativas y Formatos Audiovisuales Digitales

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Impulsa Visión RTVE abre su V Convocatoria de Ayudas a la Investigación para estudios oficiales de posgrado destinadas a Trabajos Fin de Máster (TFM) sobre Nuevas Narrativas y Nuevos Formatos Audiovisuales en el Ámbito Digital.

Impulsa Visión Ayudas a la Investigación, la iniciativa de RTVE cuyo objetivo es favorecer la investigación temprana, la innovación, el desarrollo del sector audiovisual y la sociedad de la información, convoca tres ayudas en el curso académico 2022/2023 para alumnos/as que, cursando un Máster Oficial (por tanto, se excluyen expresamente las titulaciones propias) en una universidad española, realicen un proyecto sobre el sector audiovisual para su Trabajo de Fin de Máster que se corresponda con el objeto de esta V Convocatoria.

Cada ayuda tendrá una dotación económica de 10.000 euros que se distribuirá, tras el correspondiente proceso de selección, entre el alumno/a que resulte beneficiario/a de la misma (7.000 euros) y el departamento/ escuela/ facultad de la Universidad que imparta los estudios oficiales de Máster (3.000 euros).

El plazo para presentar las solicitudes comienza el día 23 de noviembre de 2022 y terminará el día 31 de enero de 2023, ambos inclusive.

El proceso de inscripción, que tiene carácter gratuito, se realizará a través de la página web de RTVE,   www.rtve.es/impulsavision  en la que se encuentra disponible toda la información relativa a esta Convocatoria.

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Producción de cine

Abierta la convocatoria para participa en la tercera edición de Sony Talent League

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Hasta el próximo 5 de diciembre puedes presentar tu solicitud para participar en la Sony Talent League, el evento organizado por Sony y THU para apoyar el crecimiento de los jóvenes creadores de la industria del entretenimiento digital de entre 18 y 35 años en el que los responsables de las ideas más disruptivas podrán presentar sus ideas a importantes inversores de la industria durante un evento que tendrá lugar en nuestro país en el mes de marzo, tras 9 semanas de mentoría.

La tercera edición de Sony Talent League contará con la participación de varios profesionales de renombre de la industria del entretenimiento digital, que actuarán como mentores de los 5 finalistas. Entre ellos, el director y productor de animación Kris Pearn (“Lluvia de albóndigas 2”), la productora nominada al Oscar y ganadora del BAFTA a la mejor película de animación Jinko Gotoh (“Lego, La Película 2”), el director creativo del estudio londinense de The Mill Kevin Young, el director y guionista estadounidense Mike Rianda (“Gravity Falls”) o Sally Slade diseñadora conocida por su papel en el sistema de producción virtual de la película de Disney «El Rey León».

Sony Talent League tiene como objetivo impulsar los mejores perfiles creativos de jóvenes creativos en el área de la animación, el cine, los videojuegos, la realidad virtual, la fotografía digital, la música o el multimedia. «Formar parte de este entorno ayuda a los jóvenes a crecer, no sólo como profesionales y artistas, sino también a nivel personal. El arte está hecho de esto, de aprendizaje en la práctica, de contacto directo con profesionales que están en el mercado laboral, de romper barreras y ampliar horizontes, y esto se hace posible en Sony Talent League», explica André Luís, cofundador y CEO de THU.

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