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Entrevista a José Luis Farias, codirector del Movistar 360 BCN Virtual Reality Fest

«Nuestra intención es acercar la realidad virtual al público general»

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Movistar 360 BCN Virtual Reality Fest es el primer festival de cine de realidad virtual realizado en España. Un evento que tendrá lugar los días 24 y 25 de febrero en el espacio Arts Santa Mónica de Barcelona de la mano de Paramotion Films (empresa creadora y organizadora del mercado internacional 3D Wire) y de la Asociación Mecal (organizadora del Festival Internacional de Cortometrajes y Animación de Barcelona) gracias al patrocinio de Movistar a través de Artsy, su plataforma de mecenazgo. Hoy converso con José Luis Farias, codirector del festival junto a Roberto Barrueco para saber más de esta interesante iniciativa y sobre la situación de la industria de la realidad virtual en nuestro país:

¿Por qué un festival de cine de realidad virtual?

Principalmente nuestra intención es acercar esta nueva tecnología al público general para que puedan experimentar los nuevos contenidos que se están desarrollando. Por otro también, desde el punto de vista profesional, nos interesa que se genere un punto de encuentro donde realmente se discuta sobre el futuro de la realidad virtual y sobre todo que surjan sinergias y colaboraciones entre los profesionales que ahora mismo están trabajando en el tema de realidad virtual, realidad aumentada y realidad mixta, justo en un momento en el que se están haciendo trabajos muy interesantes desde España.

¿Qué tipo de cortometrajes han sido seleccionados para la sección oficial?

A la hora de hacer la selección hemos primado la calidad de los cortometrajes. Hemos recibido bastantes piezas a nivel internacional y hemos hecho una criba bastante intensa para dejar solamente experiencias que realmente dejen un buen sabor de boca cuando las veas. En cuanto a la temática los cortometrajes seleccionados son muy dispares y en cuanto a la técnica hay cortometrajes de animación (donde hemos visto que el listón está más alto), pero también documentales, ficción… un poquito de todo. La idea es mostrar una visión global de todo lo que se está haciendo a nivel mundial.

El certamen también contará con un espacio llamado «VR showroom» ¿Qué podremos encontrar allí?

Básicamente se trata de una especie de pequeña feria de muestras donde diferentes empresas van a enseñar en lo que están trabajando para que la gente experimente. Contaremos con la presencia de empresas que están trabajando con HoloLens, otras que lo estan haciendo con HTC, otras con Oculus, con empresas que directamente se dedican a crear software y hardware orientados a la industria del VR, e incluso con otras tan curiosas como una que viene de Francia que está desarrollado drones para rodar en VR.

Además, en paralelo, habéis programado cinco conferencias profesionales sobre VR…

Si, el viernes por la tarde es el día donde hemos querido convocar a los profesionales de la industria en torno a una serie de conferencias para generar ese punto de encuentro que te comentaba anteriormente. Los asistentes tendrán la oportunidad de aprender el funcionamiento técnico de la realidad virtual y las implicaciones técnicas y económicas de la aparición de este nuevo lenguaje, sus usos, los problemas en términos de narrativa cinematográfica y las aplicaciones más recientes, de la mano de grandes profesionales del sector.

Desde tu punto de vista ¿Cuál es la situación de la industria VR en España?

La verdad es que en España estamos viviendo un momento muy interesante, especialmente en la zona de Cataluña y en Barcelona. Hay grandes empresas que están asentadas ahí que están generando muy buenos contenidos. La situación de la industria VR en España hoy en día creo que es muy solvente gracias, sobre todo, a esas ganas de experimentar y a la falta de respecto por la tecnología que tenemos culturalmente los españoles, en el sentido de que la gente se ha puesto a investigar con lo que había y han ido sacando resultados. No somos quizás tan dogmáticos como en otros países que hasta que no está claro cómo hacer algo no se lanzan a hacerlo. Aquí desde el primer momento se ha experimentado y eso nos ha beneficiado. De todas maneras creo que hay que ser cautelosos y ver que va a pasar a corto plazo con todo este sector. Es algo muy nuevo que todavía está evolucionando y tenemos que intentar que no se generen burbujas como ha pasado en otras industrias tecnologías.

¿Por qué crees que los productores «tradicionales» le tienen miedo a probar con nuevos formatos como el VR?

Pues creo que por el factor técnico. Para ellos es un reto enfrentarse a un proyecto VR porque se tienen que poner al día ya que no se utilizan las mismas herramientas. Pero yo creo que los productores tradicionales tienen una ventaja y es su experiencia a nivel narrativo. Más allá de las herramientas, por encima de todo, está el criterio narrativo. Hay mucha gente que está entrando en el mundo del VR sin ese criterio, pero los productores tradicionales ya tienen ese bagaje de haber producido durante mucho tiempo y saben lo que funciona o no funciona a nivel de narrativa.

Por contra, parece que el mundo del marketing si ha sabido entender mejor el potencial que tiene el VR para narrar historias…

Sí, es verdad que la publicidad siempre va a estar un poquito por delante de lo que lo está el audiovisual más clásico. Se atreven a experimentar más en general y también lo están haciendo con el VR. Quizás también gracias a un tema presupuestario. No hay que olvidar que el VR siempre supone un sobrecoste frente a un rodaje normal. Es interesante el camino que la publicidad está abriendo. Ahora mismo hay muy buenos ejemplos. Durante el festival, una de las piezas que vamos a presentar es “BeefeaterXO” que se trata de una colaboración entre Beefeater y el cocinero Dabiz Muñoz rodada en VR. Poco a poco van a ir surgiendo más campañas así. Por otro lado, en una de las conferencias programadas analizaremos el caso de éxito de Etihad Airways con el spot en VR que filmó dentro de un avión con Nicole Kidman.

Por último, ¿Cuál es el principal reto que presenta rodar en 360º?

Son muchísimos. El principal reto es el narrativo, ósea cómo contar las historias y sobre todo que esas historias sean eficientes y que podamos transmitir lo que queremos transmitir con ellas. Hasta ahora al producir contenido audiovisual “clásico” podíamos hacer que el espectador mirase a donde nosotros quisiéramos. Ahora en 360º no es así. El espectador tienes la libertad de mirar a cualquier lado, de forma que la narrativa se rompe muchas veces al no poder obligar a que el espectador vea una cosa en concreto. Quizás con la realidad virtual estamos más cercanos a una experiencia multisensorial o una experiencia interactiva que a lo que es un contenido audiovisual “clásico”.

Eso por un lado, y luego por otro está la cantidad de información que se genera. Hasta ahora, en un rodaje tradicional, estábamos acostumbrados a grabar con una cámara 2K o 4K con un volumen de datos manejable en postproducción. Ahora en un rodaje, por ejemplo, 360º y estereoscópico estamos trabajando con 16 cámaras 2K a la vez. Tratar, postproducir y enlazar estas imágenes (lo que llamamos el stitching) supone todo un reto que está cambiando completamente los sistemas y tiempos de postproducción.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo Morena Films (Madrid) donde actualmente desarrollo mis propios proyectos como productor de cine y televisión.

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YouTube ya supera a Netflix en tiempo de consumo diario

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La batalla por el tiempo de atención de los espectadores acaba de dejar un dato especialmente significativo. Por primera vez, los usuarios dedican más tiempo diario a YouTube que a Netflix, según un análisis realizado por la consultora Digital i a partir de datos de consumo registrados durante 2025.

De acuerdo con el estudio, el tiempo medio de visionado por cuenta de YouTube alcanzó los 99,1 minutos diarios durante el último año, frente a los 93,4 minutos registrados por Netflix. El dato supone un cambio relevante respecto al ejercicio anterior, cuando Netflix todavía mantenía una ligera ventaja sobre la plataforma propiedad de Google. En apenas doce meses, YouTube incrementó su consumo medio diario en casi 12 minutos, mientras que Netflix experimentó un descenso de más de siete minutos.

Más allá del sorpasso puntual, la tendencia refleja una transformación más profunda en la forma en que las audiencias consumen contenidos audiovisuales. Lo que comenzó como una plataforma centrada en vídeos cortos y contenido generado por usuarios se ha convertido en un ecosistema capaz de competir directamente con los grandes servicios de streaming por suscripción.

Uno de los factores que explica este crecimiento es la enorme diversidad de contenidos disponibles. En YouTube conviven creadores independientes, medios de comunicación, podcasts, canales educativos, retransmisiones en directo, programas de entretenimiento y producciones cada vez más cercanas a los estándares televisivos tradicionales. Además, la plataforma ofrece una experiencia altamente personalizada gracias a sus sistemas de recomendación.

La evolución también evidencia que la competencia para Netflix ya no procede únicamente de otras plataformas de streaming como Disney+, Prime Video o Max. Cada vez más, la lucha se produce contra redes sociales, plataformas de vídeo y servicios impulsados por creadores que compiten directamente por las horas de ocio de los usuarios.

La creciente relevancia de YouTube no es un fenómeno aislado. Diversos estudios internacionales han constatado durante los últimos meses cómo la plataforma continúa aumentando su peso dentro del consumo audiovisual global. En Estados Unidos, por ejemplo, Nielsen ya situó a YouTube como el principal distribuidor de contenido en streaming por cuota de visionado televisivo durante varios meses consecutivos.

Para la industria audiovisual, el dato refuerza una realidad cada vez más evidente: las fronteras entre televisión, streaming y plataformas sociales son cada vez más difusas. Mientras los servicios de suscripción siguen apostando por grandes producciones y contenidos premium, millones de espectadores dedican una parte creciente de su tiempo a consumir vídeos creados fuera de los circuitos tradicionales.

Y eso plantea una pregunta cada vez más relevante para productores, distribuidores y plataformas: si el recurso más escaso es la atención del espectador, ¿contra quién compite realmente una película o una serie en 2026? Quizás la respuesta ya no sea otra plataforma de streaming, sino todo el universo de contenidos que cabe dentro de YouTube.

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Inteligencia artificial y audiovisual

YouTube endurece sus reglas: así afecta la IA a la monetización de los vídeos

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YouTube ha decidido poner orden en uno de los fenómenos que más ha crecido en los últimos meses: el uso masivo de inteligencia artificial para generar contenido. La plataforma no prohíbe estas herramientas, pero sí introduce un cambio importante en su enfoque: ya no basta con producir vídeos con IA para ganar dinero. Lo que importa ahora es si ese contenido aporta algo propio.

La nueva actualización de las normas de monetización pone el foco en la originalidad. YouTube deja claro que el contenido generado automáticamente, sin una intervención creativa significativa, puede quedarse fuera del sistema de ingresos. En otras palabras, los vídeos producidos en cadena con voces sintéticas, imágenes recicladas o guiones automatizados entran en la categoría de contenido inauténtico, y eso tiene consecuencias directas en la monetización.

Esto no significa que la inteligencia artificial desaparezca de la plataforma. Al contrario, sigue siendo válida como herramienta de apoyo, ya sea para escribir guiones, editar o incluso generar voces. La diferencia está en el resultado final. Si el vídeo tiene un enfoque propio, una narrativa trabajada o una edición que transforma ese material en algo distinto, puede seguir siendo monetizable. Pero si se limita a repetir fórmulas sin aportar valor, queda fuera.

Detrás de este cambio hay un problema cada vez más visible: la proliferación de contenido generado en masa, pensado únicamente para acumular visitas rápidas. Este tipo de vídeos, a menudo muy similares entre sí, saturan la plataforma y afectan tanto a la experiencia de los usuarios como a la confianza de los anunciantes. YouTube quiere frenar esa tendencia y reforzar la idea de que la creatividad sigue siendo el elemento central.

Otro punto clave es la transparencia. A partir de ahora, los creadores deben indicar cuándo un contenido ha sido generado o modificado con inteligencia artificial, especialmente en casos en los que puede resultar engañoso. Esto incluye voces clonadas, imágenes hiperrealistas o recreaciones de personas. No hacerlo puede suponer penalizaciones o incluso la pérdida de ingresos.

En paralelo, los requisitos de acceso a la monetización no cambian de forma radical, aunque sí se han flexibilizado en algunos niveles iniciales. Sin embargo, el verdadero filtro ya no está solo en las cifras de suscriptores o visualizaciones, sino en la calidad del contenido.

El mensaje de fondo es bastante claro. YouTube no está en contra de la inteligencia artificial, pero sí de su uso como atajo para generar contenido sin esfuerzo creativo. La plataforma quiere menos volumen automático y más identidad. Porque, en un entorno cada vez más lleno de vídeos generados, lo que marca la diferencia sigue siendo que haya alguien detrás contando algo propio.

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¿Una serie para ser distribuida en la red social X? El Real Madrid explora un nuevo terreno audiovisual

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El Real Madrid será el protagonista de Real Talks, una serie original de 10 episodios concebida exclusivamente para su distribución en X, la red social propiedad de Elon Musk. El proyecto se enmarca dentro del sello X Originals y supone un movimiento estratégico tanto para el club como para la plataforma.

La serie, que se estrenará el 13 de febrero de 2026, contará con la participación de jugadores y jugadoras de las plantillas masculina y femenina del club blanco. Cada episodio girará en torno a una conversación directa con los protagonistas, incorporando preguntas enviadas por los seguidores a través de la propia red social.

La pregunta relevante no es solo qué es Real Talks, sino qué implica que una serie se produzca para ser distribuida exclusivamente en una red social. Tradicionalmente, el contenido seriado vinculado a grandes marcas deportivas encontraba su espacio en televisión o plataformas OTT. En este caso, la apuesta es distinta: distribución nativa en una plataforma cuyo núcleo es la conversación en tiempo real.

Para X, el movimiento refuerza su ambición de consolidarse como espacio de consumo audiovisual premium vinculado a eventos deportivos y figuras globales. Para el Real Madrid, supone un paso más en su estrategia de control directo del relato y conexión sin intermediarios con su comunidad internacional.

¿Serie, branded content o activación digital?

Desde el punto de vista industrial, el formato se sitúa en una zona híbrida. No es un documental clásico ni un reality; tampoco es simplemente contenido social. Es un producto episódico diseñado para integrarse en la lógica algorítmica y conversacional de la plataforma.

Este modelo abre varias cuestiones de fondo para la industria audiovisual: si una red social puede consolidarse como ventana primaria de distribución de series; si estamos ante una nueva fase de competencia directa entre plataformas sociales y servicios de streaming tradicionales; y si, en paralelo, se está configurando un nuevo espacio estratégico para el branded entertainment deportivo, donde clubes y marcas utilicen estos entornos como canal principal —y no complementario— de explotación de contenidos.

Con más de 30 producciones originales acumuladas desde 2024 y cerca de 2.000 millones de visualizaciones en su catálogo, X busca posicionarse como actor audiovisual más allá del microcontenido. La alianza con un club global como el Real Madrid no parece casual: es una prueba de escala.

El experimento no solo medirá audiencias, sino la capacidad de una red social para sostener narrativas seriadas y fidelizar consumo recurrente. Si funciona, podría marcar un precedente para otros clubes, ligas y marcas deportivas.

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