EN LAS REDES

Producción de cine

No te preguntes qué puede hacer un YouTuber por ti

“Alianza” es la palabra clave.

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El día de su investidura, el 20 enero de 1961, John F. Kennedy pronunció una de sus frases más recordadas. Aquello de “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”.

¿Qué tal si llevamos la cita a nuestro terreno?

“No te preguntes qué puede hacer una marca por ti, pregúntate qué puedes hacer tú como YouTuber por la marca.”

O viceversa:

“No te preguntes qué puede hacer un YouTuber por ti, pregúntate qué puedes hacer tú como marca por un YouTuber.”

 ¿Creéis que muchos marketeros o influencers se hacen alguna vez esta pregunta?

Me temo que no. Y ese es el problema, creo. Que ni unos ni otros han entendido la gracia del nuevo paradigma que se nos plantea.

Por un lado las marcas no pueden ver a los YouTubers como los nuevos celebrities porque son mucho más que eso. Para empezar porque tienen mucha más influencia, engagement y credibilidad sobre sus comunidades de seguidores que las que consiguen alcanzar los “famosos tradicionales”. Sus seguidores son de más calidad. Realmente tienen una conexión.

Pero más allá de eso, porque cuando una marca recurre a un deportista, a un cantante o a un actor famoso para difundir su mensaje utiliza a este como un altavoz. Un altavoz bonito, pero un altavoz nada más. El deportista, cantante o actor de turno no interviene en el proceso creativo de la campaña ni mucho menos la ejecuta. Son (y perdón por la expresión) una “herramienta” más del marketero. Una herramienta que por supuesto da buenísimos resultados a algunas marcas con targets determinados.

Sin embargo, las marcas tienen que entender que los YouTubers son otra cosa. Que no están contratando la imagen de un famoso remunerado ni un canal de distribución ni un espacio publicitario, sino que se están aliando con un productor de contenido. No solo es una cara bonita con muchos seguidores. Es alguien que sabe qué tipo de contenidos les gustan y están esperando sus fans y que sabe cómo producir ese contenido.

Un productor que ha trabajado duro por crear la comunidad que hoy en día le respalda y por encontrar el estilo y el tono que adoran sus fans. Y eso hay que respetarlo al máximo porque para una marca ese video quizás solo sea “una campaña más”, pero el creador lo que se está jugando es su mayor activo: su credibilidad. Y no quiere, ni puede permitirse, defraudar a todas esos fans a los que debe su éxito.

Al mismo tiempo los creadores no pueden perder el foco de lo que es una marca: una organización que tiene como fin último ganar dinero. No invierten en publicidad porque sí. Por ser divertidos. Quizás quieran hacer un video divertido pero si invierten es porque quieren crecer, vender más, mejorar su posicionamiento… en resumidas cuentas: obtener resultados. Por eso es importante que también los creadores se pongan en su lugar y comprendan la responsabilidad de la alianza que están haciendo con esa marca.

“Alianza” es la palabra clave.

Y preguntarse:

¿Qué puedo hacer yo como marca para que este contenido que voy a producir de la mano de este influencer sea un éxito? ¿Estoy contando con él desde el principio y le estoy haciendo partícipe de la estrategia? ¿Estoy confiando en su forma de producir los contenidos? ¿Estoy dispuesto a renunciar a parte del control creativo? ¿Tengo unas expectativas realistas de lo que él me puede ofrecer? ¿Le estoy dando los medios y los tiempos necesarios?

¿Qué puedo hacer yo como influencer para que este contenido que voy a producir de la mano de esta marca sea un éxito? ¿Estoy entendiendo bien cuál es el ADN de la marca y lo estoy teniendo presente en todos los factores de la producción? ¿Estoy entendiendo realmente cuales son los objetivos de la campaña? ¿Estoy verdaderamente enfocado en los resultados que persigue la marca?

En aquel mismo discurso que citaba al principio, Kennedy había dicho minutos antes: “exploremos ambas partes qué problemas nos unen, en vez de insistir en los problemas que nos dividen”. Y creo que esa es la clave. Las marcas y los creadores de video que sepan ponerse uno en el lugar del otro y comprender, cuando trabajen en conjunto, que lo que están haciendo es una alianza (con sus pros y sus contras) vs una relación contractual serán las que destaquen en esta industria.

Una industria que además, desde mi punto de vista, está viviendo una nueva gran transformación. De hecho estamos viendo como todas las MCN están cambiando su modelo porque se han dado cuenta que el negocio no está tanto en monetizar la publicidad de YouTube de cientos de canales, como en sacar provecho al talento de los creadores de esos canales para producir contenidos digitales de alta calidad para los grandes players y las grandes marcas.

Tras una etapa de transición donde los creadores de video (viners, YouTubers, instagramers, snapchaters…) han cubierto el espacio que generaba el desencanto de las audiencias con la TV tradicional, los players tradicionales ya han entendido qué es lo que demandan las nuevas audiencias y se han puesto manos a la obra.

De forma que hemos pasado de un modelo “broadcaster / anunciante / audiencia”, a un modelo “anunciante / creador / audiencia” para ir a parar a un modelo “broadcaster + creador / anunciante / audiencia”.

Porque, como era obvio, las grandes empresas de entretenimiento del mundo no se iban a dejar robar el trono tan fácilmente. Todo se está reubicando y cuando realmente completemos la transición hacia la verdadera televisión online sólo unas pocas grandes empresas (con su estructura organizativa, su capacidad de inversión y su visión de negocio) volverán a dominar el cotarro. Poco a poco todos nos damos cuenta que los YouTubers no han llegado para desbancar a los grandes players, sino para aliarse con ellos y con las marcas, y crear entre todos el contenido que verdaderamente el espectador quiere ver.

Si nos fijamos todos los movimientos están yendo hacia ahí: Facebook y Snapchat apostando por la producción de contenidos propios, YouTube y su YouTube TV, Atresmedia y su Flooxer y o incluso la gestión que hacemos en Hitsbook de los videos UGC responde a esa nueva necesidad: producir contenidos protagonizados, coproducidos y desarrollados por los usuarios (a menudo con top influencers) pero bien cuidados y con más recorrido, para las marcas, las cadenas y los estudios tradicionales.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo en el departamento de producción de Morena Films (Madrid).

Producción de cine

Estos son todos los tipos de documentos que vas a utilizar en un rodaje

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Originalmente publiqué este post como un hilo en mi perfil de Twitter @nacho_scav

Por petición popular, hoy vamos a hablar de esos papeles que nos hacen la vida tan fácil en una producción, ya sea cine, televisión o publicidad. Odiados por unos, amados por otros. ¿Qué documentos se usan en un rodaje?

En un rodaje hay muchos departamentos luchando porque todo lo que sale escrito en el guión llegue a la pantalla, dentro del presupuesto asignado y en un tiempo determinado (siempre poco).

La organización es indispensable para conseguirlo y estos documentos son clave:

  • GUIÓN Sin guion no hay película, ni serie ni nada. El guion literario cuenta la historia que se verá en pantalla. Y la cuenta de modo que los jefes de equipo se la puedan imaginar. Si el guionista piensa algo pero no lo escribe, es difícil que estos le lean la mente. Como todo documento, tiene unos parámetros concretos: un guion se escribe en tipografía Courier New a tamaño 12. Esto es así porque se ha estandarizado que 1 página de guion equivale a 1 minuto en pantalla, así podemos medir cuánto durará una secuencia. Echa un ojo a este post del blog de The Filmarket Hub para saber más sobre esto.
  • HOJA DE DESGLOSE Este documento es como una biblia. Cada secuencia se desglosa separando las necesidades de cada departamento, así cada uno sabe lo que se requiere exactamente de él. Qué atrezo se necesita, cuántos actores hay, si hay algún vestuario especial, figurantes… Además, se desglosa información básica: si la secuencia transcurre en día o noche; en interior o exterior; qué personajes hay y cuánto dura. Esto último lo hacemos dividiendo la página en 8 partes a las que llamamos «octavos», por tanto una secuencia de media página dura 4/8.

  • PRESUPUESTO ¡Sorpresa! Rodar una película es MUY caro, por eso cada gasto está pensado al céntimo. Aunque sólo unos pocos llegan a verlo, todo el equipo se rige por este documento, que dicta cuántos días se puede rodar, con qué material, cuánta gente de equipo puede haber… En el cine español nos regimos por la -desfasada- plantilla presupuestaria del ICAA, dividida en 12 capítulos (equipo técnico, artístico, material de cámara, escenografía, metros de celuloide…) y que se trabaja en Excel. Podéis descargarla aquí. En EEUU utilizan un programa llamado Movie Magic Budgeting y ordenan sus presupuestos de una manera diferente y bastante simple. Dividen los gastos en 2 tipos: «above the line» (actores, director, productores) y «below the line» (técnicos, material, arte…).
  • PLAN DE RODAJE Se trata de un calendario que marca qué secuencias se van a rodar cada día y cuántas páginas. Es como un puzzle de 1000 piezas que nunca puedes terminar porque siempre se pierde alguna. Fechas de actores, localizaciones que se caen… Está en constante cambio. ¿Y cuántas páginas se ruedan en un día? Pues depende del tipo de rodaje. En cine suelen ser 3. En series estándar entre 5 y 7, y en series diarias pueden rodar entre 20 y 30 páginas diarias. ¿Os acordáis de los octavos? No os fiéis de ellos. El plan está compuesto por «tiras». Cada tira es una secuencia, con parte de la información del desglose que se puede mover de un día a otro según los cambios que surjan. Además, cada color significa algo distinto: el amarillo es exterior día, el azul oscuro es interior noche… El plan de rodaje se elabora en un programa llamado Movie Magic Scheduling, pero cada día hay más opciones nuevas.
  • LISTA DE EQUIPO Con el equipo técnico es sencillo pero indispensable. Una lista separada por departamentos con los nombres y apellidos de todos los técnicos de la producción, con su teléfono y su email, para que se les pueda contactar sin problemas. Echa un ojo a esta plantilla. El listado de equipo artístico es diferente. Contiene información de todos los intérpretes incluyendo nombre, teléfono, dirección, tallas de ropa, quién es su representante, si tienen alguna alergia o intolerancia, conflictos de fechas… Guardadlo como oro en paño.

  • ORDEN DE RODAJE Tu tesoro. Tiene toda la información sobre la jornada. Dónde rodamos, qué secuencias, los personajes que intervienen y todas las necesidades de cada departamento. También aparecen los horarios de citación de técnicos y actores. La orden la confecciona el 2º ayte. de Dirección y tiene que tener el OK del jefe de Producción y del 1er ayudante. Si no, no se le entrega a nadie. Otra máxima: todo lo que tenga que estar en rodaje tiene que aparecer en la orden. Si no aparece, es como si no se hubiera pedido.

  • PARTE DE PRODUCCIÓN Cuando termina un día de rodaje Producción hace un parte de lo acontecido ese día. ¿Se han rodado todas las secuencias? ¿A qué hora hemos cortado para comer? ¿Ha habido horas extras? Una cosa es lo que ponía en la orden y otra lo que ha pasado de verdad. Este es uno de los documentos más personales. Cada persona que conozco lo hace de una manera distinta, pero este sería un buen ejemplo de la información que tendría que tener:

  • STORYBOARD Seguro que muchos ya estabais pensando en él. Sí, es cierto que es uno de los documentos más conocidos, pero la realidad es que, si existe, casi nunca se le reparte al equipo. Es una herramienta más para el director/a. Este es de mi primera peli:

Y estos serían los principales papelajos. Luego cada departamento tiene los suyos: hojas de raccord (vestu/maqui), partes de dirección, los shootings en publi… todos influyen en la organización del rodaje y en la optimización del tiempo, que es nuestro recurso más valioso.

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Producción de cine

Emiliano Piedra, el productor español de Orson Welles

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¿Sabias que un madrileño fue el productor de la mítica «Campanadas a medianoche» de Orson Welles?

Se trata del gran Emiliano Piedra Miana, posiblemente uno de los productores más relevantes de la historia del cine español del que creo que podemos aprender 3 cosas:

  • Piensa en grande. Apuesta sólo por proyectos ambiciosos. ¿Quien dijo «no se puede hacer algo así en España»?
  • Se creativo a la hora de financiar tus películas. ¿Y si la solución pasa por crear una productora en Suiza?
  • No te rindas. La vida da muchas vueltas. Emiliano empezó en el mundo de la distribución y saltó al de la exhibición antes de terminar en el de la producción.

Nacido en Madrid en 1931 y huérfano de padre, a los diecisiete años empezó a trabajar en la distribuidora Magister Film. Tras recorrer muchos pueblos del centro de España (sobre todo en la provincia de Cuenca) como proyeccionista ambulante, en 1952 apostó por la fabricación y venta de proyectores de 16 milímetros hasta que en 1957 fundó, junto a José López Brea, su propia distribuidora, Brepi Films.

Tres años después, en 1960, comenzó a producir de la mano de Producciones M.D., la productora propiedad de la actriz Marujita Díaz y gestionada por el productor venezolano Espartaco Santoni, siendo nombrado dos años después presidente de la compañía. Aunque ese mismo año de 1962 fundó con el apoyo inicial del citado Santoni la productora Internacional Films Española.

Y precisamente su primer gran proyecto «Campanadas a medianoche», escrita y protagonizada por el mítico Orson Welles, adaptación de la serie de obras de William Shakespeare que tienen como personaje común a Falstaff.

En 1964 Welles había conocido a español Emiliano Piedra, se habian hecho amigos y querían trabajar juntos. Tal y como relatan en la página de la película en Wikipedia, Piedra no tenía claro que una película basada en una obra de Shakespeare fuera lo suficientemente comercial y propuso a Welles hacer en su lugar una versión de «La isla del tesoro». Welles estuvo de acuerdo, con la condición de poder hacer simultáneamente «Campanadas a medianoche». Lo que no sabía Piedra es que en realidad Welles nunca tuvo ninguna intención de hacer realmente «La isla del tesoro» aunque habilmente Welles utilizó en la preproducción el truco de construir decorados que se podrían utilizar en las dos películas y también hizo pruebas a los actores para las dos películas.

Según cuentan en esta entrada de la web de la Real Academia de la Historia, el presupuesto inicial de 800.000 dólares se vio rápidamente desbordado y Piedra se vio obligado a buscar financiación suplementaria, que fue aportada primero por Alfredo Matas y, ya en fase de posproducción, por el británico Harry Saltzman, a quien no le iban nada mal las cosas gracias a la serie de James Bond.

La película se rodó en localizaciones de Colmenar, Madrid, Pedraza, Soria y el Pais Vasco entre septiembre de 1964 y abril de 1965, con una pausa en el rodaje desde finales de diciembre hasta finales de febrero mientras buscaban financiación adicional.

A nivel de producción, una de las curiosidades más reseñables fue la iniciativa de Piedra de registrar en Zúrich una productora fantasma para presentar la película como coproducción hispano-suiza para poder justificar la presencia masiva de elementos extranjeros entre técnicos y actores.

La versión española se estrenó en Barcelona el 22 de diciembre de 1965 con muy buena acogida por parte de la crítica, que alabó unánimemente el esfuerzo que suponía una obra de tan alto nivel artístico por parte de un productor español. En el extranjero por contra no corrió la misma suerte. Aunque hoy en día está considerada como uno de los mayores logros de Welles e incluso el propio director decía que era su mejor obra, tras su estreno en el Festival de Cine de Cannes en mayo de 1966 inicialmente fue despreciada por la crítica.

Sin embargo, desde el punto de vista económico, la película supuso la bancarrota para Internacional Films Española, que no produjo ninguna película más.

Más tarde, siguió apostando por proyectos ambiciosos entre los que destacan dos adaptaciones de clásicos de la literatura española del siglo XIX, «Fortunata y Jacinta» y «La Regenta», protagonizadas ambas por su mujer, la actriz Emma Penella.

Ya en 1980 construyó los céntricos Cines Luna, dedicados a exhibición de películas en versión original, trasladando las oficinas de su productora al último piso del edificio, desde donde produjo la trilogía musical que unió a Carlos Saura y Antonio Gades en «Bodas de sangre» (1981), «Carmen» (1983) y «El amor brujo» (1986).

Finalmente, tras producir en 1988 la película «Berlin Blues» de Ricardo Franco, se embarcó en la producción de una completa adaptación del Quijote para TVE escrita y dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón de la que sólo se pudo ver completada la primera parte antes de fallecer en 1991.

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Cursos

Estas son las mejores escuelas de cine del mundo

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¿Estás pensando estudiar cine? Entonces esto te interesa.

La prestigiosa revista The Hollywood Reporter publicado el año pasado un ranking en su web con las 15 mejores escuelas de cine situadas fuera de Estados Unidos entre las que se encuentra la española ECAM, la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid.

Este es el listado completo:

  1. Hong Kong Academy for Performing Arts School of Film and Television (Hong Kong)
  2. Australian Film, Television and Radio School (Australia)
  3. Beijing Film Academy (China)
  4. Centro de Capacitación Cinematográfica (México)
  5. Centro Sperimentale Di Cinematografia (Italia)
  6. ECAM (España)
  7. Escola Livre De Cinema (Brasil)
  8. Hochschule Für Film und Fernsehen (Alemania)
  9. La Femis (Francia)
  10. Lodz Film School (Polonia)
  11. National Film and Television School (Reino Unido)
  12. National Film School of Denmark (Dinamarca)
  13. RTA School of Media at Ryerson University (Canada)
  14. The Sae Institute (Suiza)
  15. The Sam Spiegel Film & Television School (Israel)

Aunque si tu presupuesto te lo permite, seguro que tu sueño es estudiar cine en Estados Unidos.

En este caso, deberías echar un ojo a la oferta educativa que te ofrecen estas 10 prestigiosas escuelas:

  1. University of Southern California​
  2. University of California Los Ángeles
  3. NYU Tisch School of the Arts
  4. American Film Institute
  5. California Institute of the Arts
  6. New York Film Academy
  7. Los Angeles Film School
  8. California State University at Northridge
  9. Columbia College
  10. State University of New York at Purchase

Por cierto, si lo tuyo es la producción no dejes de leer este otro post: «Los mejores cursos y másters para especializarse en producción audiovisual«.

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