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Producción de cine

“Es una gran satisfacción ver lo que hemos logrado con Cinepapaya en tan poco tiempo”

Inma Cañada, CMO y fundadora de Cinepaya

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Tras haber desarrollado varias startups en España, hace unos años Inma Cañada decidió dar el paso y saltar a Perú para poner en marcha una incubadora de proyectos atraída por las ventajas que el país ofrece a los emprendedores: un mercado mucho más virgen que el Español y sobre todo mucho menos regulado para empezar nuevos negocios. Fruto de esta iniciativa surgió en el año 2012 Cinepaya, que en apenas cuatro años se ha convertido en el portal de cine por excelencia en Latinoamérica, facturando más de diez millones anuales, y que día a día no deja de expandirse por el resto del mundo. Con motivo de su desembarco en España, me reúno con ella para conocer más sobre su modelo de negocio.

¿Cuál es el origen de Cinepapaya?

En origen, nuestra intención era desarrollar una especie de Netflix para Latinoamérica. En ese momento Netflix todavía no estaba en la región así que nosotros empezamos a trabajar en este nuevo proyecto de VOD en el año 2011, y llegamos realmente a empezar a desarrollarlo, pero de repente un día nos levantamos y vimos en el periódico en grandes titulares “Netflix lanza su servicio en Perú en septiembre” y plof ! Es cierto que era un negocio que tenía una barrera de entrada muy grande, que es la solvencia económica que necesitas para alcanzar grandes acuerdos con las majors y las distribuidoras, pero bueno ahí andábamos y habíamos hecho grandes avances hasta la fecha. Pero competir con Netflix la verdad es que se nos hacía prácticamente imposible con nuestras limitaciones y decidimos virar rápidamente.

Nosotros justamente en ese momento habíamos lanzado una plataforma en paralelo, que era Cinepapaya, pensando en atraer tráfico de cara al lanzamiento del otro proyecto. Y vimos que empezaba a subir orgánicamente en tráfico porque era la única plataforma que tenía toda la información de cartelera a nivel nacional en Perú, con los horarios realmente fiables y actualizados constantemente. Esto nos empezó a dar tráfico y pronto nos hizo pensar, ok, tenemos la información de las carteleras y tenemos la relación con los exhibidores, y ellos a su vez no están vendiendo online, vamos a desarrollar una aplicación para la venta de entradas. Y ahí, en el año 2012, fue cuando empezó de verdad Cinepapaya.

A partir de ahí ¿Cómo fueron los primeros pasos de Cinepapaya?

Bueno, a partir de ahí empezamos a participar en concursos para startups a nivel de Latinoamérica y a tratar de levantar fondos. Por suerte entramos en Wayra, fuimos miembros de la primera generación, y esto supuso mucho para nosotros, sobre todo al poder contar con ese sello de calidad que nos permitió llamar y abrir muchas otras puertas. Más tarde ganamos Startup Chile y fuimos finalistas de Intel Challenge y en The Next Web, y eso un poco nos puso en el mapa a nivel de Latinoamérica.

Nosotros siempre pensamos iniciar operaciones en Perú, Colombia y Chile simplemente porque cuando emprendes en un mercado como el peruano en seguida tienes que mirar hacia afuera para ver cómo amplias ese mercado, y naturalmente lo primero era pensar en la región andina, y luego nos fuimos cada vez volviendo más ambiciosos sobre todo cuando vimos que podíamos ser competitivos.

A fin de cuentas ofrecemos un producto de calidad, que responde no ya a los estándares de calidad a nivel local o regional sino netamente global. Esto nos ha permitido crecer y a día de hoy estamos en 27 países con contenido. 24 en Latinoamérica y además España, Portugal, Nigeria, Sudáfrica, Malasia, y desde hace apenas unos días también en Dubai.

¿Cómo os ha acogido la industria?

Nos está recibiendo muy bien la industria por una razón: esta industria no es una industria tecnológica. Su negocio es la exhibición en sí, pero todos tienen una necesidad de venta online porque es la tendencia del consumo. Cada vez el usuario consume más a través de aplicaciones, a través de sus teléfonos móviles, a través de sus ordenadores, por tanto es una necesidad para todos los cines.

El tema es que detrás de la venta online hay mucha más tecnología detrás de lo que a primera vista parece. Y para estas empresas su core business no es la tecnología. Su core business es la exhibición, incluso para las grandes cadenas, y no acaban de entender bien la tecnología. Nosotros somos la solución para todas estas cadenas de cine y pequeños exhibidores. Por eso les ofrecemos dos servicios. Por un lado nuestra plataforma, que funciona como un agregador, y por otro lado, si lo prefieren, una aplicación de marca blanca que ellos pueden implantar en sus propias plataformas si no quieren estar en un espacio común donde también están sus competidores.

De lo contrario, ¿Qué otra opción tienen las cadenas? Lanzarse a desarrollar su propia tecnología, o mejor dicho tercerizar el desarrollo de esta tecnología, con el elevado coste que esto supone. A fin de cuentas, pagan por hacer un recorrido que nosotros ya hemos hecho, pero además con una gran diferencia, y es el inconveniente de que en poco tiempo esa tecnología estará obsoleta y ya no estará al día ni en diseño ni en nuevas funcionalidades. Por el contrario, nosotros actualizamos continuamente, prácticamente todas las semanas lanzamos alguna actualización, por lo que nuestros clientes siempre tienen una aplicación actualizada con la última tecnología.

Imagino además que otro activo importante de Cinepapaya es la información detallada que tenéis sobre los usuarios de vuestra plataforma.

Nosotros seguimos todo lo que hace el usuario. Sabemos qué revisa, qué compra, qué le gusta… Tenemos muchísima información del usuario, primero por el contenido que consumen y segundo por sus hábitos de consumo (qué cine visitan, a qué horarios, etc.) de forma que podemos impactar con acciones de marketing a estos usuarios de una manera mucho más concreta. Por lo tanto la tasa de efectividad es muy superior. Y toda esta información también lo ponemos al servicio de nuestros clientes, cines y distribuidoras, a la hora de publicitarse con nosotros. De forma que la oferta de Cinepapaya se convierte en una oferta yo creo que imbatible.

¿Cuáles son vuestros principales competidores?

Ahora mismo en Latinoamérica no tenemos competidores. A nivel mundial si hay otros players. Por ejemplo “Fandango” inventó el negocio y está muy bien posicionado en EEUU. Sin embargo ya estamos conversando con ellos, porque el negocio del cine está creciendo en los mercados emergentes pero está estancado en EEUU. Hace unos años el 70% del revenue de las distribuidoras venía de EEUU y el 30% de fuera, pero ahora esto se ha invertido.

Están mirando otros mercados, están mirando hacia afuera, y no te digo que en algún momento no puedan venir, pero a día de hoy en la región nosotros estamos bastante bien posicionados y somos líderes. Y luego en otros países, hay competidores pero el mercado está muy atomizado, hay uno o dos players locales, como podría ser el caso de España. Y es ahí donde creemos que podemos llegar con una solución muy buena a nivel tecnológico.

En estos años ¿Cuál ha sido el principal reto al que os habéis tenido que enfrentar?

Mira, más allá del levantamiento del capital, el principal reto es vivir pensando en algo 24 horas al día. Un emprendedor no desconecta y eso es un poco difícil a veces. Pero vamos, principalmente el principal reto es levantar fondos, buscar recursos para poder seguir creciendo al ritmo que podemos hacerlo y mantener esa velocidad de crecimiento. Por contrario, la principal satisfacción es el haber crecido tanto en tan poco tiempo. Nosotros empezamos en el año 2012 y a día de hoy ya estamos en 27 países con contenido y en 5 países con ventas, y tenemos una proyección de crecimiento brutal. Y la verdad es que es una gran satisfacción ver lo que hemos logrado en tan poco tiempo.

¿Por qué diferencias países con contenido y países con ventas? ¿A qué te refieres?

Nosotros cuando entramos en un mercado nuevo entramos siempre primero con contenido hasta que tenemos una masa crítica importante de seguidores. Nos resulta mucho más fácil ir a un cine y decirles “¿sabes qué? nosotros tenemos medio millón de usuarios y 100 mil visitas al día en esta página web, y toda esta gente busca cine y consume cine. Te ofrecemos una ventana nueva de ventas”. Es un argumento mucho más sólido que decir, vamos a entrar en el país directamente a vender. Es verdad que ahora si podemos hacerlo, pero porque ahora ya tenemos un nombre y podemos ir a una cadena y decirles “nosotros vamos a entrar en la región, vamos a ser un player importante, te ofrecemos todo esto”. Pero hasta ahora hemos ido construyendo nombre, hemos ido construyendo una reputación y bueno, esa era la manera de entrar, esa era la estrategia de entrada.

¿Qué estructura tenéis ahora mismo?

Cinepapaya ahora mismo lo forma un equipo de más de 60 personas. Tenemos una oficina en Colombia, vamos abrir oficina en Argentina y el resto estamos en Perú. Por otro lado tenemos personas que generan contenido local en otros países que se dedican a generar contenido local.

Sin duda el departamento de contenido es vital en nuestro proyecto, junto al departamento de desarrollo. Pero en realidad todas las funciones son importantísimas. Otra de las áreas importantes es atención al cliente que tiene una responsabilidad muy importante, porque parte de nuestro éxito está en la obsesión que tenemos con la excelencia de la experiencia del usuario. Hacemos todo lo posible para que esa experiencia sea diez tanto para los usuarios finales como para los cines. Y trabajamos en ello 24/7.

Acabáis de aterrizar en España…

Si, este año vamos a hacer un ingreso fuerte en España, estamos conversando con diferentes actores, y vamos a ampliar bastantes nuestras operaciones allí. Por parte de las distribuidoras hay mucho interés de que entremos en España porque creen que podemos aportar mucho a la experiencia de ir al cine, y a ellos lo que les interesa es mejorar esa experiencia para subir las taquillas. En ese sentido hemos recibido muy bien feedback y mucho interés para que entremos en España, creemos que hay una oportunidad, asique vamos a ir como siempre pisando fuerte.

Hablemos de la parte económica ¿En qué se basa vuestro plan de negocios?

Este negocio tiene tres patas. Una es el porcentaje que nosotros le cobramos al usuario que ronda más o menos del 5 al 7%, que es un markup que se le pone por encima del ticket y que se cobra directamente al usuario. Otra es la parte de publicidad. Nosotros ofrecemos plataformas donde precisamente las distribuidoras pueden hacer campañas de sus películas pero además a nivel regional porque nosotros tenemos presencia a nivel regional. Más allá de nosotros, hay pocas o ninguna opción a nivel regional para hacer campañas de lanzamientos de nuevas películas. Y luego hay una tercera pata que pasa por paquetes de entradas, productos como gift cards, todo alrededor de la venta de entradas de cine.

Hemos empezado por la primera, que es la comisión pura y dura, y ahora tenemos ya un tráfico suficiente como para ser atractivos y poner en marcha la pata de advertising, y de hecho ya estamos llegando a acuerdos con algunas distribuidoras y empresas de consumo masivo. Para las primeras somos la plataforma ideal para campañas regionales porque nuestro público busca cine y consume cine. Para las segundas tenemos un nivel de conocimiento del usuario que permite una segmentación según perfiles, que garantiza el impacto al público deseado. Aunque en verdad en nuestras apps no queremos hacer publicidad masiva, cuidamos mucho la experiencia de usuario, y tenemos restringidas mucho las categorías. Solo estamos haciendo campañas para promocionar películas o cosas directamente relacionadas al cine que puedan interesarles a nuestros consumidores. No queremos que sea una aplicación de publicidad. Ese no es nuestro objetivo. Nuestro objetivo es vender cine, y tener una aplicación que sea de “descubrimiento del mundo del cine” para el usuario. Además se vienen nuevas actualizaciones del app que la van a hacer más social, que la van a enriquecer en cuanto a contenido, y queremos cuidar mucho la experiencia del usuario y no desvirtuarla.

Por cierto, desde vuestra experiencia ¿cómo es el público peruano?

Respecto a los espectadores peruanos hay muchas contradicciones. Una de ellas es que son muy sensibles al precio, se nota mucho cuando hay promociones, el día del espectador, etc, pero por otro lado aprecian un buen servicio y están dispuestos a pagarlo. De ahí el tema de nuestra comisión. Si reciben un buen servicio, si la experiencia es excelente, también están dispuestos a pagar por esa excelencia. En Cinepapaya tenemos la suerte de que cada año nos visita un equipo de estudiantes de postgrado de Harvard para que hagan un caso de estudio, y una de las conclusiones a las que han llegado es que si podemos añadir más y mejor experiencia de usuario, por ejemplo que compres las palomitas y te las lleven directamente a la sala sin tu moverte, puedes empezar a subir ese porcentaje y la gente lo paga contento. Me refiero, siempre que haya un beneficio de calidad asociado al servicio están dispuestos a pagarlo.

Por otro lado, vemos que el espectador peruano tiene ganas de consumir producto peruano. Lo hemos visto con “Asu Mare” y “Asu Mare 2” que ha reventado la taquilla. Está clarísimo que la gente está orgullosa de sus productos, y tiene ganas de apoyarlos con su consumo. Y fuera de eso sabemos que la taquilla en general depende completamente de los estrenos. Es decir, yo puedo regalar una entrada pero si es una película mala o que no está en candelera, aunque me la regalen no voy a ir. Por otro lado, el peruano está súper acostumbrado al cine comercial de Hollywood. Más allá de eso, llegan otras películas y duran solo una semana en cartelera. La cercanía del país con EEUU se nota mucho e influye en muchos aspectos del consumo, incluido el cine.

Por último, ¿todavía nos da miedo pagar servicios online?

Es indudable que las cifras van mejorando. El eCommerce crece todos los años y seguirá creciendo porque es lo natural. Pero la barrera todavía existe. El miedo a poner una tarjeta de crédito en una web o en una app todavía está ahí y es algo con lo que nosotros luchamos todos los días con comunicación y con unos sistemas súper seguros. Pero ahora mismo ya tenemos la ventaja de ser conocidos y eso es un sello de garantía que ayuda a romper ese temor. Sin embargo hay que seguir trabajando en esto y hay que seguir ayudando a la gente a confiar sobre todo en nuestra marca, que es sobre lo que nosotros podemos responder, y eso básicamente se hace con comunicación.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboralRodrigo he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México.

Producción de cine

La producción cinematográfica española en los años de la transición

La entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

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Hoy, con motivo del Día de la Constitución, quiero compartir contigo unos datos interesantes que me encontré el pasado domingo cuando visité la exposición Habla pueblo habla que ha organizado el Congreso de los Diputados con motivo de los 40 años de las elecciones de 15 de junio de 1977, las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura de Franco.

La verdad es que la exposición como tal no merece mucho la pena. Se reduce a 5 o 6 paneles muy poco didácticos, un vídeo y alguna vitrina con objetos de la época. Sin embargo salí satisfecho de la visita al descubrir, casi al final, un panel que comparaba la España de 1977 con la España actual.

Entre los muchos datos aportados obviamente a mi me llamarón la atención especialmente cuatro: Los relativos a la producción cinematográfica española.

¡Como hemos cambiado!

Y es que mientras en 1977 se producían no más de 60 largometrajes al año, en la actualidad hemos multiplicado esa cifra por 4 (255). Y de igual manera hemos doblado el número de cortometrajes producidos al año (de 104 a 233).

Por contra, el número de cines ha descendido en más de mil. En España en 1977 había 4.874 cines en funcionamiento, mientras que actualmente solo hay 3.855. Al mismo tiempo la entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

Fotografía que tomé a los datos en la exposición.

MÁS DATOS SOBRE AQUEL AÑO

Profundizando un poco en el tema, he buceado un poco en internet para encontrar más datos “cinematográficos” sobre aquel año clave en la democracia española.

Según un artículo publicado en El Mundo hace unos años, en 1977 se estrenaron 414 películas en nuestro país, de las que 90 eran españolas y 99 eran producciones de EEUU.

Entre ellas un clásico del cine: “La guerra de las galaxias que se estrenó un frío lunes en sólo dos cines en una ciudad como Madrid en la que había 500 salas: en el Real Cinema y el Roxy B, con pases todos los días, en tres pases de sesión numerada (que no continua).

Para el cine español también fue un año histórico porque en 1977 se estrenaron películas tan inolvidables como Ese oscuro objeto del deseo” de Buñuel que le valió dos nominaciones a los Premios Oscar, “Asignatura pendiente” de José Luis Garci, “A un dios desconocido” de Jaime Chávarri o “Elisa, vida mía” de Carlos Saura, mientras Berlanga filmaba la mítica comedia “La escopeta nacional” que se estrenaría el año siguiente.

Tambien apunta el articulo que cada español fue al cine de media seis veces aquel año en el que la película “Mekhanicheskogo Pianino” de Nikita Mijalkov (URSS) ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

Por otro lado, según el estudio “El precio de una entrada de cine en España: 1930-2012” podemos saber que de media el precio de las películas de estreno era de 114 pesetas, mientras que las películas en sesión continua valían de media 56,2 pesetas.

Por cierto, ese mismo año en el mes de noviembre, se aprobó oficialmente el decreto 3071 que acababa con la censura cinematográfica en España.

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Producción de cine

10 socios de APPA candidatos a ganar un Goya

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Hace unos días os anunciaba cuales eran las 130 películas optarán a los Premios Goya 2018. Pero hoy, quiero poner el foco en 10 cintas en concreto, aquellas que de una manera u otra están relacionadas con compañeros de APPA (la Asociación de Profesionales de la Producción Audiovisual).

Los socios de APPA candidatos a ganar el Goya a Mejor Dirección de Producción son:

Además, detrás de las cintas candidatas a Mejor Película encontramos a:

Entre las películas candidatas a Mejor Película de Animación a:

Y entre las candidatas a Mejor Documental a:

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Producción de cine

¿Cómo elegir un proveedor de grabación con drones?

No es ninguna novedad el afirmar que el uso de los drones ha ido creciendo en diversas áreas de la actividad económica. En concreto en el mundo de la producción audiovisual cada vez más se tiene en cuenta el uso de una herramienta que tiene enormes virtudes para poder plasmar en imagen la visión de los realizadores y creativos. Pero, ¿tenemos claro como productores que criterios deben de valorarse para la elección de un proveedor de este servicio?

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Hasta no hace mucho tiempo determinados planteamientos de toma de imagen exigían el empleo de helicópteros, cuyo coste de producción era muy elevado, y lo hacían imposible para un gran número de producciones de presupuesto reducido.

La aparición de los drones impulsó la posibilidad real a un coste razonable de acceder a un tipo de imágenes espectaculares que enriquecen cualquier producción, dotandolas de una gran capacidad de impacto y belleza visual. Pero más allá de los habituales planos aéreos descriptivos o “bonitos”, el dron como tecnología, posibilita otro tipo de planos en los que se convierte en una suerte de “híbrido” entre una cabeza caliente, un travelling , un cámara car y porqué no una steadycam incluso (siempre con la prudencia que exige la seguridad y que no permite acercar demasiado a un actor el dron). Las posibilidades son muchas y el creativo audiovisual puede plantear su guión técnico teniendo en cuenta lo que la tecnología del dron puede aportarle.

Asimismo desde la perspectiva de la Dirección de fotografía, la evolución tecnológica del dron ha posibilitado la aparición de modelos específicos que permiten al dron volar con un conjunto de bloque de cámara y ópticas de alta calidad. Poder rodar con una Alexa mini o una Red Epic y unos objetivos buenos, e incluso añadir uno o dos mandos de foco y diafragma es ya una realidad. Esto permite que los criterios de calidad fotográfica (digital claro) no jueguen en contra de una tecnología que nos tenía acostumbrados a cámaras pequeñas integradas o DSRL como mucho, (que sin desmerecer porque han alcanzado cotas de calidad excepcionales), no dejan de estar por detrás de lo que una buena cámara de cinematografía digital y un conjunto de lentes de calidad puede ofrecer tanto para el proceso de grabación, como muy especialmente para  las posibilidades de postproducción y etalonaje.

SOY PRODUCTOR Y NECESITO UN DRON

Llegamos a la cuestión principal de este artículo. Soy productor ejecutivo, director de producción, jefe de producción, o asumo las funciones de seleccionar un proveedor para el proyecto que tengo sobre la mesa. Frente a mí el director/realizador y el DOP han considerado necesario dron para grabar determinados planos detallados en el bonito story que tengo puesto encima de la mesa. Miro en el ordenador mi carpeta de proveedores que me han hecho llegar su información y comienzo a revisar esa información para valorar quién puede ser mi proveedor.

Probablemente la primera consideración para muchos puede ser la cuestión puramente presupuestaria, y caigamos en la tentación de seleccionar los que me ofrecen aparentemente el servicio que necesito y me demandan (lo que significa en primer lugar capacidad de poder volar con el conjunto de bloque de cámara y ópticas que me pide el DOP), al precio más bajo, y si es posible que estén cerca de la localización para evitar pagar desplazamientos, alojamientos y días 0, e incluso ahorrar en dietas.

Pero, ¿realmente estos son los criterios primeros que deben valorarse para seleccionar a un proveedor de dron para la producción que está bajo mi responsabilidad?

El mundo del dron en general, y en concreto para la producción audiovisual; tiene una serie de cuestiones normativas, técnicas y puramente físicas que demandan de la empresa proveedora de este servicio un elevado grado de conocimiento, profesionalidad, experiencia e inversión en I+D que de no tenerse, en la práctica pueden suponer la diferencia entre un trabajo excelente y un desastre absoluto. Como productores podemos suponer los inconvenientes de todo tipo que pueden plantearse si las cosas no salen como estaban planeadas.

Por tanto, desde la experiencia y teniendo muy en cuenta la práctica de la producción audiovisual, me gustaría destacar, en mi opinión, determinadas consideraciones que los productores deberían valorar a la hora de elegir un proveedor de servicio de grabación con drone. Hablamos por supuesto de proveedores profesionales, no aficionados que puedan grabar con un dron y que por tanto no pueden realizar su labor como actividad profesional.

La importancia de una empresa especializada en la producción audiovisual

El avance de la tecnología de los RPAS en diversas actividades económicas no esconde que para cada sector o campo de actividad se hace cada vez más necesaria una especialización tanto tecnológica como humana. Una empresa especializada en la producción audiovisual garantiza una orientación de su I+D y equipo humano a este objetivo. En las pocas empresas especializadas, se pueden ver hasta equipos de hasta tres personas para una grabación de cine o publicidad. Un piloto de dron (que tenga gran experiencia y muchas horas de vuelo), un operador de cámara (que con otro mando mueve el estabilizador y se sincroniza con el piloto para encuadrar en todo momento lo que se pide) e incluso un ayudante/operador de telemetría que verifica los valores del monitorado técnico del dron, especialmente pendiente del rendimiento de baterías. Esta persona entre otras tareas, igualmente se ocupa de la carga de las mismas descargando de este trabajo al resto del equipo que puede estar centrado en la grabación (acción que debe hacerse continuamente para evitar en lo más posible tiempos de inacción del dron, dada la limitación de la tecnología actual de baterías que permite tiempos de autonomía bastante cortos).

Esta especialización en el equipo va en favor del aprovechamiento de la jornada de rodaje, de la eficacia y la eficiencia. Unido a esto, no menos importante la sensibilidad a las necesidades del equipo de dirección. Un equipo especializado “habla cine” y esto facilita enormemente satisfacer las expectativas del plano y proponer incluso alternativas. Cuando se da una comunicación de este tipo el éxito es mucho más fácil de alcanzar.

Resulta en ese sentido, muy útil analizar los clientes de la empresa que estamos valorando, y las producciones en las cuales han desarrollado su labor. Su cartera de clientes y trabajos realizados pueden darnos una medida del nivel de esa empresa, y la confianza previa que me puede o no dar. Por otro lado, la experiencia de la empresa de drones es un valor a considerar en situaciones de rodaje complicadas. Hablamos por ejemplo de rodajes en barco en medio del mar, en zonas complicadas de viento, experiencia en seguimientos en carreteras de vehículos, etc…

Tecnología

De vital importancia para el objetivo deseado es contar con una empresa que invierta en la mejor tecnología disponible y sea capaz de llevarla al límite sin comprometer su funcionamiento adecuado. La diferencia podría resumirse en dos términos fundamentales: Seguridad y Calidad. Es un sector relativamente nuevo y en continuo desarrollo, y no nos engañemos, la calidad y la seguridad tiene un precio. No existen medias tintas. La inversión en buenos drones y sus componentes es necesaria, al igual que la capacidad de afinar con conocimiento y experiencia la tecnología para extraer lo máximo de ella. Igualmente los mantenimientos preventivos y sustitución de piezas garantizan el mejor estado del dron para su cometido. Los sistemas de seguridad y electrónicas de control también son claves en la estabilidad funcional del equipo y en capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.

La inversión en la tecnología no solo del dron sino de la estabilización es fundamental. No es fácil levantar con un dron una cámara Alexa con una óptica, (pongamos unas Ultraprime) y uno o dos mandos de foco y que la imagen sea perfectamente estable y pueda cumplir con el movimiento de plano exigido. Siempre recalcar que la mejor tecnología y su optimización redundara en la seguridad, elemento clave que ninguna empresa de dron puede descuidar.

Otra consideración de interés es valorar el número de juegos de baterías que la empresa pone a disposición de la producción. Es un elemento caro que exige a la empresa una fuerte inversión pero que asegura un mayor rendimiento en rodaje. No podemos olvidar que en un dron de cine con pretensiones (es decir hablamos de modelos destinados para cámaras de cinematografía digital que levantan pesados bloques de cámara) con plena carga puede volar entre 9 y 14 minutos en función del modelo, peso total con la carga y la influencia de las condiciones atmosféricas y de altura. No se puede pretender que la empresa de drones tenga un número elevado de juegos de baterías, pero si las suficientes para asegurar un ritmo de rodaje con las menos interrupciones posibles (complementario al proceso de carga de baterías continuo que realiza el operador de telemetría). Redundando en este tema es importante no dejarse llevar por los datos aparentes que a veces publicitan algunos proveedores, donde se asegura poder volar una cantidad de minutos elevada con un determinado dron, cuando se están dando datos poco prácticos, ya que se trata de una estimación del dron sin carga. Es decir, sin estabilizador ni bloque de cámara-óptica, lo cual es absurdo para calcular el tiempo de cada vuelo real. Como último elemento interesante a valorar es la posibilidad de transmisión del dron de señal en HD que posibilite su visionado tanto para el vuelo y operación de cámara, como para el cliente, lo que permita una adecuada monitorización del trabajo de dron. No nos equivoquemos; mantener un nivel tan alto exige mucha inversión y por tanto esto repercutirá en las tarifas. La calidad se paga.

Consideraciones normativas y trámites legales

Tras la ley 18/2014, se estableció el marco regulador para regulatorio para el uso de drones (RPAS-Sistemas de aeronave no tripuladas operadas por control remoto) para tareas profesionales o de investigación. Las empresas operadoras deben registrarse en AESA, los pilotos deben tener un Título Oficial de Piloto de RPAS,(con un certificado médico aeronáutico tipo II), seguro de responsabilidad civil, registro de matrícula y documentación de las aeronave. La normativa actual en España prohíbe volar el dron con una altura máxima de 120 metros y una distancia máxima de 500 metros, no se puede volar de noche y a 8 kilómetros de cualquier aeródromo o aeropuerto (y además tener muy en cuenta y estudiar zonas consideradas como prohibidas para el vuelo). Además está prohibido volar en núcleos urbanos, ciudades o aglomeraciones de personas al aire libre.

Una empresa profesional por supuesto debe tener en cuenta la normativa y cumplir en todos sus puntos. El cumplimiento con la ley de cara a la producción, garantiza que no te puedan parar un rodaje por estar en zona no permitida. La responsabilidad y posibles sanciones va a recaer en la empresa de drones eso quede claro, pero no es agradable que te alteren el plan de trabajo y por tanto el presupuesto porque la empresa proveedora no haya hecho un previo estudio (o en el peor de los casos haya pasado de hacerlo). Además de este estudio debe tramitar una comunicación a AESA de dicho vuelo con la suficiente antelación, (lo que en ocasiones obliga incluso al pago de un seguro complementario a la petición de vuelo por parte de la empresa de drones).

La tramitación de permisos de vuelo debe correr por parte de la empresa proveedora, lo que no exime a la productora de pedir sus correspondientes permisos de rodaje a la administración correspondiente, donde deberá indicar que se va a usar dron, (al igual que se comunican las localizaciones, los demás elementos técnicos a emplear y zonas destinadas a ocupar con los camiones de rodaje).

En este próximo año 2018, se espera vea la luz una nueva ley que permita volar en centros urbanos, rodar de noche y eliminar parte de las limitaciones que están impidiendo muchas veces que las empresas proveedoras puedan cumplir con las peticiones de los clientes. Esperemos llegue pronto el nuevo marco regulador y veremos el nuevo escenario que nos plantea.

Por cierto, fuera de nuestras fronteras se dan una serie de complicaciones que dependen en primer lugar de la existencia o no de leyes reguladoras, y por tanto de los trámites legales a realizar en cada país y sus limitaciones para el vuelo del dron. También es muy importante a nivel logístico la existencia de acuerdos ATA o no con los países a los que se viaja con los equipos, lo que incide directamente en mayores o menores complicaciones aduaneras. El desplazamiento, cuando es por avión, siempre es un tema complicado. Especialmente el tema de las baterías exige muchas veces de emplear aviones de carga para su transporte o contactar en los países, (si existen claro) de proveedores de este material. En ese sentido es muy necesario un trabajo coordinado entre la productora, la empresa de drones y las empresas service en los países en que se va realizar el trabajo para que no nos encontremos con problemas sobre el terreno que afecten a la producción. Igualmente es necesario la tramitación de un seguro que cubra la actividad de vuelo con dron a nivel internacional.

Consideraciones sobre Meteorología y otros condicionantes físicos

Por desgracia, la grabación con dron tiene un primer condicionante que no afecta en igual medida a otras tecnologías destinadas a la actividad de grabación. Hablamos de los factores de tipo meteorológico que pueden dar al traste con una jornada. En esto ninguno tenemos escapatoria; si llueve de forma mínimamente considerable o hay un viento excesivo resulta imposible volar con el dron. Un adecuado estudio de las previsiones de tiempo siempre es necesario en cualquier rodaje, pero si se plantea grabar con dron esta exigencia es aún más necesaria.

No obstante, la tecnología empleada en cada empresa de drones y el nivel de experiencia y pericia en pilotaje puede suponer la diferencia de poder rodar con vientos de una determinada velocidad con resultados buenos.  Se supone generalmente que rodar con vientos cuya velocidad sea superior a 40-45 km/h ya es una situación problemática. Igualmente rodar en mar con rachas de viento puntuales pueden ser situaciones de riesgo a evaluar.

Como productor debo tener en cuenta la experiencia y el consejo de la empresa de drones ante una situación puntual no esperada de viento. En ocasiones hemos podido superar esos límites tras un estudio “in situ” de la situación y evaluando nuestro equipo y necesidad del plano. En ese sentido hay que entender que una aeronave tiene sus limitaciones físicas y los profesionales son los que realmente saben hasta donde poder llegar y que la realidad se impone en última instancia a los deseos creativos.

El primer riesgo, y el más importante, evidentemente puede ser el riesgo para el equipo humano y en segundo lugar la integridad del dron y el equipo de cámara. En tercer lugar la estabilidad de las imágenes proporcionadas puede verse comprometida, y en ese sentido es muy importante la tecnología de estabilización que emplee el dron. Como en todo hay niveles en cada tecnología y sus límites. Cuando la estabilización es pobre cualquier mínima racha de viento puede convertir la imagen grabada en una tortura visual que requiera de estabilización posterior en postproducción para conseguir “algo mínimamente aceptable”. Por tanto es muy importante que la empresa de drones invierta en esta estabilización porque el objetivo es conseguir planos que cumplan con lo deseado tanto en contenido como en forma.

Otras consideraciones a tener en cuenta son la altitud, la temperatura y grado de humedad ambiental. Estos factores, unidos a los anteriormente descritos, afectan al rendimiento del dron y a su estabilidad y autonomía. Por ejemplo el rendimiento de un juego de baterías puede variar mucho según las condiciones expuestas así como la propia operatividad del dron.

Por tanto es muy de valorar la experiencia de una empresa en estas cuestiones, porque estas situaciones pueden darse y es bueno conocer cuáles son los límites y justificaciones ante una situación problemática desde el punto de vista meteorológico o físico que condicione mi rodaje.

Conclusiones

Seguridad y calidad. Los dos parámetros que deben guiar la elección de nuestro proveedor de dron. Ambas cuestiones dependen como hemos visto de un conjunto de virtudes basadas principalmente en la especialización, I+D y experiencia. En última instancia se trata de tener confianza en un proveedor. De que su trabajo, (seguro y de calidad), va a contribuir al éxito de mi producción. Bajo esta perspectiva el invertir un poco más en esta partida presupuestaria, por la elección de un proveedor en detrimento de otro que me ofrece en conjunto un presupuesto menor pero con menos garantías, debe verse como una ventaja. La seguridad de conseguir un resultado excelente en calidad del servicio y que además no comprometa la seguridad para las personas y equipos que dependen de mi gestión, ni mi plan de trabajo y el presupuesto estimado; al final resulta una virtud económica.

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