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Producción de cine

“Es necesario debatir sobre un modelo de financiación que genere mayor seguridad para los productores”

Luis María Ferrández, impulsor de las “Nuevas Conversaciones de cine español”

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A partir de mañana día 3, y hasta el día 5, tendrán lugar en Salamanca las ‘Nuevas Conversaciones del Cine Español’, un encuentro para debatir sobre el estado actual de la industria audiovisual española desde la perspectiva de los creadores, como ya lo hicieran hace seis décadas personajes claves en la historia de nuestro cine como Saura, Martín Patino, Sáenz de Heredia, Fernando Fernán-Gómez, Berlanga o Bardem en las celebres “Conversaciones de Salamanca”. Para conocer más sobre esta genial iniciativa hoy converso con su impulsor, el guionista y director, Luis María Ferrández.

¿En qué momento surge la idea de tomar el testigo de las “Conversaciones de Salamanca” de 1955?

Fue cuando me encontraba en pleno proceso de rodaje de la película “La pantalla herida”, un largometraje documental inédito que hace un estudio sobre la situación de la industria cinematográfica en España a través de varios coloquios entre sectores y generaciones. Para poder dirigir aquel proyecto, me vi inmerso en un trabajo de documentación extraordinario que requirió los cinco sentidos. Esto sumado a la cantidad de información que iban volcando cada uno de los participantes en el rodaje, me dio una perspectiva privilegiada sobre el pulso y el sentir de todo un sector profesional del ámbito cultural. Fue entonces que creí conveniente traspasar la pantalla de cine y hacer que toda este proceso eclosionara en un lugar definido.

Investigando sobre las Conversaciones de Salamanca de 1955, creí atisbar un modelo que se ajustaba en forma, que no tanto en fondo, a lo que podíamos construir en la actualidad. Un modelo que en su aplicación me gustaba por dar prioridad a las personas sobre las instituciones y las asociaciones, donde cada uno se expresa en libertad demostrando una inquietud personal sin representar a nadie más que a si mismo. Sorprendía ver que jamás en 60 años se habían vuelto a hacer ni a retomar estos encuentros, y quizás había llegado el momento. A partir de ahí, empezó un camino largo para convencer a instituciones y organizaciones.

En aquella ocasión, Juan Antonio Bardem resumía, a modo de conclusión de lo expuesto en las jornadas, decía que “el cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”.

En el frontispicio del Museo de la Secesión de Viena, se puede leer la famosa frase “A cada tiempo su arte, a cada arte su libertad”, pues el arte y el artista son hijos de su tiempo, y por tanto el proceso de creación y las inquietudes de quien lo ejerce son las propias del entorno en que le toca existir. Por ello, la frase de Bardem es perfectamente válida para la España de 1955, pero no lo es para la España actual, pues los momentos e inquietudes sociales, políticas, culturales, económicas e incluso filosóficas son radicalmente distintos. Si es cierto que el cine español arrastra ciertos problemas que no encuentran soluciones eficaces en el tiempo, ya que estos se derivan de decisiones tomadas en el pasado que han ido lastrando la capacidad de funcionamiento de todo el sector.

De todas las afirmaciones categóricas de aquella famosa frase, quizás ahora la que siga más vigente es la ultima, la que hace alusión a la famélica posición de la industria cinematográfica nacional, pero cabe entender que los problemas que aquejan a nuestro cine contemporáneo son el reflejo de los mismos problemas a los que se enfrenta la sociedad española, pues el cine no solo forma parte de ella sino que emana de la misma y por lo tanto, no puede ser ajena a sus penurias y sus alegrías. Las afirmaciones pueden ser en algunos casos extrapolables a diferentes situaciones, pues sabemos que la historia tiene esa a veces peligrosa necesidad de repetirse por su característica pendular, pero en este caso, lo que valía entonces, no puede ser valido ahora. España ha cambiado mucho en estos 61 años, y su cine, también.

¿En qué ha cambiado el cine español en estos años? 

El cine español ha cambiado tanto como ha cambiado la sociedad de la que forma parte, pues forma parte de un proceso evolutivo que no es independiente al país al que pertenece; ahora bien, nuestra industria sigue aquejada por una serie de males endémicos los cuales algunos se gestan en el interior de ella y otros proceden de causas externas.

Es evidente que ha habido muchas y varias mejoras: tenemos más escuelas y talleres de cine, lo que promueve mayor conocimiento teórico; mejoras tecnológicas, lo que nos lleva a una mejor calidad en los visionados y efectos visuales; tenemos más asociaciones, un público con una necesidad de consumir proyectos audiovisuales como nunca la ha habido, mayores medios de promoción y difusión de las películas a través de la redes sociales y de internet, una amplia red de festivales nacionales y todo un entorno de herramientas que estarían al servicio de mejorar la capacidad del cine español para generar contenidos de calidad que puedan llegar al público en las mejores condiciones.

Sin lugar a dudas, este tipos de mejora nos llevaría a pensar en que el cine goza de una salud extraordinaria, pero todos sabemos que esto no es así, por lo que algo está fallando en el sistema, la estructura, el modelo y la capacidad en cuanto a una gestión eficaz de todos los procesos cinematográficos en España.

¿Cuál es el principal objetivo de estas jornadas de trabajo?

Conseguir un espacio en el que confluyan todas las inquietudes que emanan de los diferentes sectores y generaciones que desarrollan y quieren desarrollar su carrera en el ámbito de la cultura y la cinematografía de nuestras fronteras. Es un espacio abierto, heterogéneo que da prioridad a las personas por encima de las instituciones y las asociaciones. Y que pretende llegar al final con unas conclusiones que puedan ejercer como referente para una mejora en la estructura y la sostenibilidad de la industria cinematográfica.

Hablemos del evento en sí… 

Está abierto a todas las personas que trabajen, quieran trabajar o sus inquietudes estén en torno al cine español y a la cultura en general: guionistas, directores, actores, productores, técnicos, distribuidores, periodistas, estudiantes, historiadores…

La inscripción es gratuita. La estructura gira en torno a seis mesas de conversación con cuatro ponentes y un moderador en cada una. Cada mesa es específica de un tema concreto y tras su desarrollo se extraerán unas conclusiones que se canalizarán para luego terminar en unas conclusiones generales de todas las mesas.

Todas las conversaciones van a ser grabadas en vídeo, todavía estamos estudiando las posibilidades de distribución y exhibición de ese material porque desgraciadamente no gozamos de infraestructura para emitir en streaming.

El primer día se centrará en la financiación del cine en España. ¿Cómo crees que va a repercutir en este aspecto el nuevo modelo de ayudas?

Toda obra cultural necesita un dinero para ser desarrollada, pero el cine posiblemente sea la expresión artística más cara que existe. Eso nos crea una dependencia absoluta de la parte económica, por tanto, el reto de la financiación es fundamental a la hora de acometer la producción. No se puede hacer cine sin dinero, y sin dinero no se crea industria. Por lo tanto, el debate sobre las diferentes fuentes de financiación, su eficacia y la búsqueda de un modelo que genere mayor seguridad financiera para los productores, se presenta absolutamente necesario, por eso es la primera mesa con la que abrimos estas conversaciones.

En los próximos días, estamos citados por el ICAA para una charla explicativa sobre el nuevo modelo de financiación, hasta entonces toda opinión debe ser entendida como tal pero, por lo que he podido estudiar y leer hasta ahora, es un modelo que tiende más a apoyar, proteger, respaldar y abrazar a las grandes producciones que se gestan en el duopolio televisivo que a las pequeñas y medianas producciones tan necesarias e importantes como las anteriores. Es fundamental un equilibrio en el modelo de financiación para poder desarrollar una cinematografía sana en cuanto a cantidad y calidad del producto. El talento y su búsqueda debe ser una prioridad independientemente de quien produzca, porque en el talento y su renovación debe descansar la existencia y el alimento de la industria del cine.

Por cierto, ¿Crees que los productores españoles se están sabiendo adaptar bien al nuevo modelo de negocio que está surgiendo con las ventanas de exhibición online? Escuchando al Presidente de la Academia hablar pareciera que algunos “key decision makers” de nuestra industria no son muy conscientes del nuevo paradigma. ¿Qué opinas?

Cuando hablamos de nuevos modelos de negocio, muchas veces se convierten en conceptos etéreos que no tienen bien definido su estructura de funcionamiento y aún está por demostrar su eficacia como modelo. No hay productor que no quiera que su película sea un éxito, y para que sea un éxito necesita ser vista por el mayor número de espectadores posible. Los canales que se están abriendo como alternativa a la exhibición convencional son tremendamente interesantes, pero funcionarán cuando además el público y el espectador sea educado en el disfrute y el respeto a esas nuevas vías de exhibición. Es muy importante que desde la industria se utilice de manera coherente y eficaz estas ventanas, pero también es fundamental que el público esté educado en el valor de los productos culturales. Es una labor de quien produce y quien ve.

Más adelante también se abordará la internacionalización del cine español. ¿Crees que el cine español se valora mejor en el exterior de lo que lo hacemos nosotros mismos?

A veces caemos en ciertas premisas sesgadas que la sociedad termina adoptando como verdades absolutas cuando generalmente no es así. No es una cuestión de que el cine español se valore más fuera o dentro, creo que cuando una película es buena la sensibilidad del público, independientemente de que sean de Guadalajara o de Wisconsin, la acepta y la admira por su propio valor técnico y artístico sin fijarse en la nacionalidad de la película, porque las historias son universales. El problema al que nos enfrentamos es ¿se valora más la cultura en el extranjero que en España?, ¿se educa mejor al ciudadano en el valor de la cultura fuera de nuestras fronteras? Este es el gran reto al que nos enfrentamos. Sabemos hacer buenas películas, y funcionan solas, pero debemos acercar más la cultura al ciudadano.

Por último, ¿Cuál crees que es el principal reto que debe afrontar el cine español a corto plazo?

Vertebrar la profesión en torno a un Centro Nacional de Cinematografía, que aglutine como un punto fundamental de referencia, todas las inquietudes que emanan de las necesidades de cada sector y asociación de nuestra profesión. Antes de los objetivos personales debemos poner un objetivo colectivo. Mirar por lo de todos debe ser una prioridad ante mirar por lo de cada uno. Entiendo que cada persona necesita un proceso de identificación con causas que le son legítimas y defendibles, pero también todo esto ha dejado la unidad del sector tocada y a veces en un estado de letargo que hace fuertes a quienes ven en la desunión la posibilidad de debilitar a todo el sector.

Encontrar un discurso referente que a la vez refleje la pluralidad del cine español sin perder de vista unos referentes intelectuales. Y para mi también es fundamental encontrar una identidad, que creo se ha perdido o se ha puesto en duda, cosa que no beneficia el desarrollo y el progreso lógico de una profesión que necesita de la solidaridad y del equipo como una maquina engrasada y precisa. Debemos adentrarnos en un proceso de critica y autocrítica, escuchar y hablar más, exigir en justa medida y girarse hacia quien tenemos al lado para decirle en que le podemos ayudar. La sinergia es fundamental en una industria cultural como la nuestra. Todo esto sin encorsetarse, sin forzar situaciones y rechazando estereotipos además de conseguir comunicar de manera certera y eficaz con el público potencial de nuestro cine para hacerle comprender que cada película producida en nuestras fronteras es patrimonio cuya función es entretener, divulgar y promocionar lo mejor de cada uno de nosotros.

Lo más importante es nunca dejar de hacer películas, muchas veces fracasaremos, otras acertaremos, pero siempre nos quedará la pasión de quienes hemos elegido una profesión que no es para miedosos. Arriesgamos porque creemos en lo que hacemos. Si nunca dejamos de creer en lo que hacemos, no habrá temporal ni tempestad que doblegue nuestra voluntad creativa.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboralRodrigo he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México.

Producción de cine

La producción cinematográfica española en los años de la transición

La entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

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Hoy, con motivo del Día de la Constitución, quiero compartir contigo unos datos interesantes que me encontré el pasado domingo cuando visité la exposición Habla pueblo habla que ha organizado el Congreso de los Diputados con motivo de los 40 años de las elecciones de 15 de junio de 1977, las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura de Franco.

La verdad es que la exposición como tal no merece mucho la pena. Se reduce a 5 o 6 paneles muy poco didácticos, un vídeo y alguna vitrina con objetos de la época. Sin embargo salí satisfecho de la visita al descubrir, casi al final, un panel que comparaba la España de 1977 con la España actual.

Entre los muchos datos aportados obviamente a mi me llamarón la atención especialmente cuatro: Los relativos a la producción cinematográfica española.

¡Como hemos cambiado!

Y es que mientras en 1977 se producían no más de 60 largometrajes al año, en la actualidad hemos multiplicado esa cifra por 4 (255). Y de igual manera hemos doblado el número de cortometrajes producidos al año (de 104 a 233).

Por contra, el número de cines ha descendido en más de mil. En España en 1977 había 4.874 cines en funcionamiento, mientras que actualmente solo hay 3.855. Al mismo tiempo la entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

Fotografía que tomé a los datos en la exposición.

MÁS DATOS SOBRE AQUEL AÑO

Profundizando un poco en el tema, he buceado un poco en internet para encontrar más datos “cinematográficos” sobre aquel año clave en la democracia española.

Según un artículo publicado en El Mundo hace unos años, en 1977 se estrenaron 414 películas en nuestro país, de las que 90 eran españolas y 99 eran producciones de EEUU.

Entre ellas un clásico del cine: “La guerra de las galaxias que se estrenó un frío lunes en sólo dos cines en una ciudad como Madrid en la que había 500 salas: en el Real Cinema y el Roxy B, con pases todos los días, en tres pases de sesión numerada (que no continua).

Para el cine español también fue un año histórico porque en 1977 se estrenaron películas tan inolvidables como Ese oscuro objeto del deseo” de Buñuel que le valió dos nominaciones a los Premios Oscar, “Asignatura pendiente” de José Luis Garci, “A un dios desconocido” de Jaime Chávarri o “Elisa, vida mía” de Carlos Saura, mientras Berlanga filmaba la mítica comedia “La escopeta nacional” que se estrenaría el año siguiente.

Tambien apunta el articulo que cada español fue al cine de media seis veces aquel año en el que la película “Mekhanicheskogo Pianino” de Nikita Mijalkov (URSS) ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

Por otro lado, según el estudio “El precio de una entrada de cine en España: 1930-2012” podemos saber que de media el precio de las películas de estreno era de 114 pesetas, mientras que las películas en sesión continua valían de media 56,2 pesetas.

Por cierto, ese mismo año en el mes de noviembre, se aprobó oficialmente el decreto 3071 que acababa con la censura cinematográfica en España.

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Producción de cine

10 socios de APPA candidatos a ganar un Goya

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Hace unos días os anunciaba cuales eran las 130 películas optarán a los Premios Goya 2018. Pero hoy, quiero poner el foco en 10 cintas en concreto, aquellas que de una manera u otra están relacionadas con compañeros de APPA (la Asociación de Profesionales de la Producción Audiovisual).

Los socios de APPA candidatos a ganar el Goya a Mejor Dirección de Producción son:

Además, detrás de las cintas candidatas a Mejor Película encontramos a:

Entre las películas candidatas a Mejor Película de Animación a:

Y entre las candidatas a Mejor Documental a:

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Producción de cine

¿Cómo elegir un proveedor de grabación con drones?

No es ninguna novedad el afirmar que el uso de los drones ha ido creciendo en diversas áreas de la actividad económica. En concreto en el mundo de la producción audiovisual cada vez más se tiene en cuenta el uso de una herramienta que tiene enormes virtudes para poder plasmar en imagen la visión de los realizadores y creativos. Pero, ¿tenemos claro como productores que criterios deben de valorarse para la elección de un proveedor de este servicio?

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Hasta no hace mucho tiempo determinados planteamientos de toma de imagen exigían el empleo de helicópteros, cuyo coste de producción era muy elevado, y lo hacían imposible para un gran número de producciones de presupuesto reducido.

La aparición de los drones impulsó la posibilidad real a un coste razonable de acceder a un tipo de imágenes espectaculares que enriquecen cualquier producción, dotandolas de una gran capacidad de impacto y belleza visual. Pero más allá de los habituales planos aéreos descriptivos o “bonitos”, el dron como tecnología, posibilita otro tipo de planos en los que se convierte en una suerte de “híbrido” entre una cabeza caliente, un travelling , un cámara car y porqué no una steadycam incluso (siempre con la prudencia que exige la seguridad y que no permite acercar demasiado a un actor el dron). Las posibilidades son muchas y el creativo audiovisual puede plantear su guión técnico teniendo en cuenta lo que la tecnología del dron puede aportarle.

Asimismo desde la perspectiva de la Dirección de fotografía, la evolución tecnológica del dron ha posibilitado la aparición de modelos específicos que permiten al dron volar con un conjunto de bloque de cámara y ópticas de alta calidad. Poder rodar con una Alexa mini o una Red Epic y unos objetivos buenos, e incluso añadir uno o dos mandos de foco y diafragma es ya una realidad. Esto permite que los criterios de calidad fotográfica (digital claro) no jueguen en contra de una tecnología que nos tenía acostumbrados a cámaras pequeñas integradas o DSRL como mucho, (que sin desmerecer porque han alcanzado cotas de calidad excepcionales), no dejan de estar por detrás de lo que una buena cámara de cinematografía digital y un conjunto de lentes de calidad puede ofrecer tanto para el proceso de grabación, como muy especialmente para  las posibilidades de postproducción y etalonaje.

SOY PRODUCTOR Y NECESITO UN DRON

Llegamos a la cuestión principal de este artículo. Soy productor ejecutivo, director de producción, jefe de producción, o asumo las funciones de seleccionar un proveedor para el proyecto que tengo sobre la mesa. Frente a mí el director/realizador y el DOP han considerado necesario dron para grabar determinados planos detallados en el bonito story que tengo puesto encima de la mesa. Miro en el ordenador mi carpeta de proveedores que me han hecho llegar su información y comienzo a revisar esa información para valorar quién puede ser mi proveedor.

Probablemente la primera consideración para muchos puede ser la cuestión puramente presupuestaria, y caigamos en la tentación de seleccionar los que me ofrecen aparentemente el servicio que necesito y me demandan (lo que significa en primer lugar capacidad de poder volar con el conjunto de bloque de cámara y ópticas que me pide el DOP), al precio más bajo, y si es posible que estén cerca de la localización para evitar pagar desplazamientos, alojamientos y días 0, e incluso ahorrar en dietas.

Pero, ¿realmente estos son los criterios primeros que deben valorarse para seleccionar a un proveedor de dron para la producción que está bajo mi responsabilidad?

El mundo del dron en general, y en concreto para la producción audiovisual; tiene una serie de cuestiones normativas, técnicas y puramente físicas que demandan de la empresa proveedora de este servicio un elevado grado de conocimiento, profesionalidad, experiencia e inversión en I+D que de no tenerse, en la práctica pueden suponer la diferencia entre un trabajo excelente y un desastre absoluto. Como productores podemos suponer los inconvenientes de todo tipo que pueden plantearse si las cosas no salen como estaban planeadas.

Por tanto, desde la experiencia y teniendo muy en cuenta la práctica de la producción audiovisual, me gustaría destacar, en mi opinión, determinadas consideraciones que los productores deberían valorar a la hora de elegir un proveedor de servicio de grabación con drone. Hablamos por supuesto de proveedores profesionales, no aficionados que puedan grabar con un dron y que por tanto no pueden realizar su labor como actividad profesional.

La importancia de una empresa especializada en la producción audiovisual

El avance de la tecnología de los RPAS en diversas actividades económicas no esconde que para cada sector o campo de actividad se hace cada vez más necesaria una especialización tanto tecnológica como humana. Una empresa especializada en la producción audiovisual garantiza una orientación de su I+D y equipo humano a este objetivo. En las pocas empresas especializadas, se pueden ver hasta equipos de hasta tres personas para una grabación de cine o publicidad. Un piloto de dron (que tenga gran experiencia y muchas horas de vuelo), un operador de cámara (que con otro mando mueve el estabilizador y se sincroniza con el piloto para encuadrar en todo momento lo que se pide) e incluso un ayudante/operador de telemetría que verifica los valores del monitorado técnico del dron, especialmente pendiente del rendimiento de baterías. Esta persona entre otras tareas, igualmente se ocupa de la carga de las mismas descargando de este trabajo al resto del equipo que puede estar centrado en la grabación (acción que debe hacerse continuamente para evitar en lo más posible tiempos de inacción del dron, dada la limitación de la tecnología actual de baterías que permite tiempos de autonomía bastante cortos).

Esta especialización en el equipo va en favor del aprovechamiento de la jornada de rodaje, de la eficacia y la eficiencia. Unido a esto, no menos importante la sensibilidad a las necesidades del equipo de dirección. Un equipo especializado “habla cine” y esto facilita enormemente satisfacer las expectativas del plano y proponer incluso alternativas. Cuando se da una comunicación de este tipo el éxito es mucho más fácil de alcanzar.

Resulta en ese sentido, muy útil analizar los clientes de la empresa que estamos valorando, y las producciones en las cuales han desarrollado su labor. Su cartera de clientes y trabajos realizados pueden darnos una medida del nivel de esa empresa, y la confianza previa que me puede o no dar. Por otro lado, la experiencia de la empresa de drones es un valor a considerar en situaciones de rodaje complicadas. Hablamos por ejemplo de rodajes en barco en medio del mar, en zonas complicadas de viento, experiencia en seguimientos en carreteras de vehículos, etc…

Tecnología

De vital importancia para el objetivo deseado es contar con una empresa que invierta en la mejor tecnología disponible y sea capaz de llevarla al límite sin comprometer su funcionamiento adecuado. La diferencia podría resumirse en dos términos fundamentales: Seguridad y Calidad. Es un sector relativamente nuevo y en continuo desarrollo, y no nos engañemos, la calidad y la seguridad tiene un precio. No existen medias tintas. La inversión en buenos drones y sus componentes es necesaria, al igual que la capacidad de afinar con conocimiento y experiencia la tecnología para extraer lo máximo de ella. Igualmente los mantenimientos preventivos y sustitución de piezas garantizan el mejor estado del dron para su cometido. Los sistemas de seguridad y electrónicas de control también son claves en la estabilidad funcional del equipo y en capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.

La inversión en la tecnología no solo del dron sino de la estabilización es fundamental. No es fácil levantar con un dron una cámara Alexa con una óptica, (pongamos unas Ultraprime) y uno o dos mandos de foco y que la imagen sea perfectamente estable y pueda cumplir con el movimiento de plano exigido. Siempre recalcar que la mejor tecnología y su optimización redundara en la seguridad, elemento clave que ninguna empresa de dron puede descuidar.

Otra consideración de interés es valorar el número de juegos de baterías que la empresa pone a disposición de la producción. Es un elemento caro que exige a la empresa una fuerte inversión pero que asegura un mayor rendimiento en rodaje. No podemos olvidar que en un dron de cine con pretensiones (es decir hablamos de modelos destinados para cámaras de cinematografía digital que levantan pesados bloques de cámara) con plena carga puede volar entre 9 y 14 minutos en función del modelo, peso total con la carga y la influencia de las condiciones atmosféricas y de altura. No se puede pretender que la empresa de drones tenga un número elevado de juegos de baterías, pero si las suficientes para asegurar un ritmo de rodaje con las menos interrupciones posibles (complementario al proceso de carga de baterías continuo que realiza el operador de telemetría). Redundando en este tema es importante no dejarse llevar por los datos aparentes que a veces publicitan algunos proveedores, donde se asegura poder volar una cantidad de minutos elevada con un determinado dron, cuando se están dando datos poco prácticos, ya que se trata de una estimación del dron sin carga. Es decir, sin estabilizador ni bloque de cámara-óptica, lo cual es absurdo para calcular el tiempo de cada vuelo real. Como último elemento interesante a valorar es la posibilidad de transmisión del dron de señal en HD que posibilite su visionado tanto para el vuelo y operación de cámara, como para el cliente, lo que permita una adecuada monitorización del trabajo de dron. No nos equivoquemos; mantener un nivel tan alto exige mucha inversión y por tanto esto repercutirá en las tarifas. La calidad se paga.

Consideraciones normativas y trámites legales

Tras la ley 18/2014, se estableció el marco regulador para regulatorio para el uso de drones (RPAS-Sistemas de aeronave no tripuladas operadas por control remoto) para tareas profesionales o de investigación. Las empresas operadoras deben registrarse en AESA, los pilotos deben tener un Título Oficial de Piloto de RPAS,(con un certificado médico aeronáutico tipo II), seguro de responsabilidad civil, registro de matrícula y documentación de las aeronave. La normativa actual en España prohíbe volar el dron con una altura máxima de 120 metros y una distancia máxima de 500 metros, no se puede volar de noche y a 8 kilómetros de cualquier aeródromo o aeropuerto (y además tener muy en cuenta y estudiar zonas consideradas como prohibidas para el vuelo). Además está prohibido volar en núcleos urbanos, ciudades o aglomeraciones de personas al aire libre.

Una empresa profesional por supuesto debe tener en cuenta la normativa y cumplir en todos sus puntos. El cumplimiento con la ley de cara a la producción, garantiza que no te puedan parar un rodaje por estar en zona no permitida. La responsabilidad y posibles sanciones va a recaer en la empresa de drones eso quede claro, pero no es agradable que te alteren el plan de trabajo y por tanto el presupuesto porque la empresa proveedora no haya hecho un previo estudio (o en el peor de los casos haya pasado de hacerlo). Además de este estudio debe tramitar una comunicación a AESA de dicho vuelo con la suficiente antelación, (lo que en ocasiones obliga incluso al pago de un seguro complementario a la petición de vuelo por parte de la empresa de drones).

La tramitación de permisos de vuelo debe correr por parte de la empresa proveedora, lo que no exime a la productora de pedir sus correspondientes permisos de rodaje a la administración correspondiente, donde deberá indicar que se va a usar dron, (al igual que se comunican las localizaciones, los demás elementos técnicos a emplear y zonas destinadas a ocupar con los camiones de rodaje).

En este próximo año 2018, se espera vea la luz una nueva ley que permita volar en centros urbanos, rodar de noche y eliminar parte de las limitaciones que están impidiendo muchas veces que las empresas proveedoras puedan cumplir con las peticiones de los clientes. Esperemos llegue pronto el nuevo marco regulador y veremos el nuevo escenario que nos plantea.

Por cierto, fuera de nuestras fronteras se dan una serie de complicaciones que dependen en primer lugar de la existencia o no de leyes reguladoras, y por tanto de los trámites legales a realizar en cada país y sus limitaciones para el vuelo del dron. También es muy importante a nivel logístico la existencia de acuerdos ATA o no con los países a los que se viaja con los equipos, lo que incide directamente en mayores o menores complicaciones aduaneras. El desplazamiento, cuando es por avión, siempre es un tema complicado. Especialmente el tema de las baterías exige muchas veces de emplear aviones de carga para su transporte o contactar en los países, (si existen claro) de proveedores de este material. En ese sentido es muy necesario un trabajo coordinado entre la productora, la empresa de drones y las empresas service en los países en que se va realizar el trabajo para que no nos encontremos con problemas sobre el terreno que afecten a la producción. Igualmente es necesario la tramitación de un seguro que cubra la actividad de vuelo con dron a nivel internacional.

Consideraciones sobre Meteorología y otros condicionantes físicos

Por desgracia, la grabación con dron tiene un primer condicionante que no afecta en igual medida a otras tecnologías destinadas a la actividad de grabación. Hablamos de los factores de tipo meteorológico que pueden dar al traste con una jornada. En esto ninguno tenemos escapatoria; si llueve de forma mínimamente considerable o hay un viento excesivo resulta imposible volar con el dron. Un adecuado estudio de las previsiones de tiempo siempre es necesario en cualquier rodaje, pero si se plantea grabar con dron esta exigencia es aún más necesaria.

No obstante, la tecnología empleada en cada empresa de drones y el nivel de experiencia y pericia en pilotaje puede suponer la diferencia de poder rodar con vientos de una determinada velocidad con resultados buenos.  Se supone generalmente que rodar con vientos cuya velocidad sea superior a 40-45 km/h ya es una situación problemática. Igualmente rodar en mar con rachas de viento puntuales pueden ser situaciones de riesgo a evaluar.

Como productor debo tener en cuenta la experiencia y el consejo de la empresa de drones ante una situación puntual no esperada de viento. En ocasiones hemos podido superar esos límites tras un estudio “in situ” de la situación y evaluando nuestro equipo y necesidad del plano. En ese sentido hay que entender que una aeronave tiene sus limitaciones físicas y los profesionales son los que realmente saben hasta donde poder llegar y que la realidad se impone en última instancia a los deseos creativos.

El primer riesgo, y el más importante, evidentemente puede ser el riesgo para el equipo humano y en segundo lugar la integridad del dron y el equipo de cámara. En tercer lugar la estabilidad de las imágenes proporcionadas puede verse comprometida, y en ese sentido es muy importante la tecnología de estabilización que emplee el dron. Como en todo hay niveles en cada tecnología y sus límites. Cuando la estabilización es pobre cualquier mínima racha de viento puede convertir la imagen grabada en una tortura visual que requiera de estabilización posterior en postproducción para conseguir “algo mínimamente aceptable”. Por tanto es muy importante que la empresa de drones invierta en esta estabilización porque el objetivo es conseguir planos que cumplan con lo deseado tanto en contenido como en forma.

Otras consideraciones a tener en cuenta son la altitud, la temperatura y grado de humedad ambiental. Estos factores, unidos a los anteriormente descritos, afectan al rendimiento del dron y a su estabilidad y autonomía. Por ejemplo el rendimiento de un juego de baterías puede variar mucho según las condiciones expuestas así como la propia operatividad del dron.

Por tanto es muy de valorar la experiencia de una empresa en estas cuestiones, porque estas situaciones pueden darse y es bueno conocer cuáles son los límites y justificaciones ante una situación problemática desde el punto de vista meteorológico o físico que condicione mi rodaje.

Conclusiones

Seguridad y calidad. Los dos parámetros que deben guiar la elección de nuestro proveedor de dron. Ambas cuestiones dependen como hemos visto de un conjunto de virtudes basadas principalmente en la especialización, I+D y experiencia. En última instancia se trata de tener confianza en un proveedor. De que su trabajo, (seguro y de calidad), va a contribuir al éxito de mi producción. Bajo esta perspectiva el invertir un poco más en esta partida presupuestaria, por la elección de un proveedor en detrimento de otro que me ofrece en conjunto un presupuesto menor pero con menos garantías, debe verse como una ventaja. La seguridad de conseguir un resultado excelente en calidad del servicio y que además no comprometa la seguridad para las personas y equipos que dependen de mi gestión, ni mi plan de trabajo y el presupuesto estimado; al final resulta una virtud económica.

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