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Producción de cine

“Es necesario debatir sobre un modelo de financiación que genere mayor seguridad para los productores”

Luis María Ferrández, impulsor de las “Nuevas Conversaciones de cine español”

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A partir de mañana día 3, y hasta el día 5, tendrán lugar en Salamanca las ‘Nuevas Conversaciones del Cine Español’, un encuentro para debatir sobre el estado actual de la industria audiovisual española desde la perspectiva de los creadores, como ya lo hicieran hace seis décadas personajes claves en la historia de nuestro cine como Saura, Martín Patino, Sáenz de Heredia, Fernando Fernán-Gómez, Berlanga o Bardem en las celebres “Conversaciones de Salamanca”. Para conocer más sobre esta genial iniciativa hoy converso con su impulsor, el guionista y director, Luis María Ferrández.

¿En qué momento surge la idea de tomar el testigo de las “Conversaciones de Salamanca” de 1955?

Fue cuando me encontraba en pleno proceso de rodaje de la película “La pantalla herida”, un largometraje documental inédito que hace un estudio sobre la situación de la industria cinematográfica en España a través de varios coloquios entre sectores y generaciones. Para poder dirigir aquel proyecto, me vi inmerso en un trabajo de documentación extraordinario que requirió los cinco sentidos. Esto sumado a la cantidad de información que iban volcando cada uno de los participantes en el rodaje, me dio una perspectiva privilegiada sobre el pulso y el sentir de todo un sector profesional del ámbito cultural. Fue entonces que creí conveniente traspasar la pantalla de cine y hacer que toda este proceso eclosionara en un lugar definido.

Investigando sobre las Conversaciones de Salamanca de 1955, creí atisbar un modelo que se ajustaba en forma, que no tanto en fondo, a lo que podíamos construir en la actualidad. Un modelo que en su aplicación me gustaba por dar prioridad a las personas sobre las instituciones y las asociaciones, donde cada uno se expresa en libertad demostrando una inquietud personal sin representar a nadie más que a si mismo. Sorprendía ver que jamás en 60 años se habían vuelto a hacer ni a retomar estos encuentros, y quizás había llegado el momento. A partir de ahí, empezó un camino largo para convencer a instituciones y organizaciones.

En aquella ocasión, Juan Antonio Bardem resumía, a modo de conclusión de lo expuesto en las jornadas, decía que “el cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”.

En el frontispicio del Museo de la Secesión de Viena, se puede leer la famosa frase “A cada tiempo su arte, a cada arte su libertad”, pues el arte y el artista son hijos de su tiempo, y por tanto el proceso de creación y las inquietudes de quien lo ejerce son las propias del entorno en que le toca existir. Por ello, la frase de Bardem es perfectamente válida para la España de 1955, pero no lo es para la España actual, pues los momentos e inquietudes sociales, políticas, culturales, económicas e incluso filosóficas son radicalmente distintos. Si es cierto que el cine español arrastra ciertos problemas que no encuentran soluciones eficaces en el tiempo, ya que estos se derivan de decisiones tomadas en el pasado que han ido lastrando la capacidad de funcionamiento de todo el sector.

De todas las afirmaciones categóricas de aquella famosa frase, quizás ahora la que siga más vigente es la ultima, la que hace alusión a la famélica posición de la industria cinematográfica nacional, pero cabe entender que los problemas que aquejan a nuestro cine contemporáneo son el reflejo de los mismos problemas a los que se enfrenta la sociedad española, pues el cine no solo forma parte de ella sino que emana de la misma y por lo tanto, no puede ser ajena a sus penurias y sus alegrías. Las afirmaciones pueden ser en algunos casos extrapolables a diferentes situaciones, pues sabemos que la historia tiene esa a veces peligrosa necesidad de repetirse por su característica pendular, pero en este caso, lo que valía entonces, no puede ser valido ahora. España ha cambiado mucho en estos 61 años, y su cine, también.

¿En qué ha cambiado el cine español en estos años? 

El cine español ha cambiado tanto como ha cambiado la sociedad de la que forma parte, pues forma parte de un proceso evolutivo que no es independiente al país al que pertenece; ahora bien, nuestra industria sigue aquejada por una serie de males endémicos los cuales algunos se gestan en el interior de ella y otros proceden de causas externas.

Es evidente que ha habido muchas y varias mejoras: tenemos más escuelas y talleres de cine, lo que promueve mayor conocimiento teórico; mejoras tecnológicas, lo que nos lleva a una mejor calidad en los visionados y efectos visuales; tenemos más asociaciones, un público con una necesidad de consumir proyectos audiovisuales como nunca la ha habido, mayores medios de promoción y difusión de las películas a través de la redes sociales y de internet, una amplia red de festivales nacionales y todo un entorno de herramientas que estarían al servicio de mejorar la capacidad del cine español para generar contenidos de calidad que puedan llegar al público en las mejores condiciones.

Sin lugar a dudas, este tipos de mejora nos llevaría a pensar en que el cine goza de una salud extraordinaria, pero todos sabemos que esto no es así, por lo que algo está fallando en el sistema, la estructura, el modelo y la capacidad en cuanto a una gestión eficaz de todos los procesos cinematográficos en España.

¿Cuál es el principal objetivo de estas jornadas de trabajo?

Conseguir un espacio en el que confluyan todas las inquietudes que emanan de los diferentes sectores y generaciones que desarrollan y quieren desarrollar su carrera en el ámbito de la cultura y la cinematografía de nuestras fronteras. Es un espacio abierto, heterogéneo que da prioridad a las personas por encima de las instituciones y las asociaciones. Y que pretende llegar al final con unas conclusiones que puedan ejercer como referente para una mejora en la estructura y la sostenibilidad de la industria cinematográfica.

Hablemos del evento en sí… 

Está abierto a todas las personas que trabajen, quieran trabajar o sus inquietudes estén en torno al cine español y a la cultura en general: guionistas, directores, actores, productores, técnicos, distribuidores, periodistas, estudiantes, historiadores…

La inscripción es gratuita. La estructura gira en torno a seis mesas de conversación con cuatro ponentes y un moderador en cada una. Cada mesa es específica de un tema concreto y tras su desarrollo se extraerán unas conclusiones que se canalizarán para luego terminar en unas conclusiones generales de todas las mesas.

Todas las conversaciones van a ser grabadas en vídeo, todavía estamos estudiando las posibilidades de distribución y exhibición de ese material porque desgraciadamente no gozamos de infraestructura para emitir en streaming.

El primer día se centrará en la financiación del cine en España. ¿Cómo crees que va a repercutir en este aspecto el nuevo modelo de ayudas?

Toda obra cultural necesita un dinero para ser desarrollada, pero el cine posiblemente sea la expresión artística más cara que existe. Eso nos crea una dependencia absoluta de la parte económica, por tanto, el reto de la financiación es fundamental a la hora de acometer la producción. No se puede hacer cine sin dinero, y sin dinero no se crea industria. Por lo tanto, el debate sobre las diferentes fuentes de financiación, su eficacia y la búsqueda de un modelo que genere mayor seguridad financiera para los productores, se presenta absolutamente necesario, por eso es la primera mesa con la que abrimos estas conversaciones.

En los próximos días, estamos citados por el ICAA para una charla explicativa sobre el nuevo modelo de financiación, hasta entonces toda opinión debe ser entendida como tal pero, por lo que he podido estudiar y leer hasta ahora, es un modelo que tiende más a apoyar, proteger, respaldar y abrazar a las grandes producciones que se gestan en el duopolio televisivo que a las pequeñas y medianas producciones tan necesarias e importantes como las anteriores. Es fundamental un equilibrio en el modelo de financiación para poder desarrollar una cinematografía sana en cuanto a cantidad y calidad del producto. El talento y su búsqueda debe ser una prioridad independientemente de quien produzca, porque en el talento y su renovación debe descansar la existencia y el alimento de la industria del cine.

Por cierto, ¿Crees que los productores españoles se están sabiendo adaptar bien al nuevo modelo de negocio que está surgiendo con las ventanas de exhibición online? Escuchando al Presidente de la Academia hablar pareciera que algunos “key decision makers” de nuestra industria no son muy conscientes del nuevo paradigma. ¿Qué opinas?

Cuando hablamos de nuevos modelos de negocio, muchas veces se convierten en conceptos etéreos que no tienen bien definido su estructura de funcionamiento y aún está por demostrar su eficacia como modelo. No hay productor que no quiera que su película sea un éxito, y para que sea un éxito necesita ser vista por el mayor número de espectadores posible. Los canales que se están abriendo como alternativa a la exhibición convencional son tremendamente interesantes, pero funcionarán cuando además el público y el espectador sea educado en el disfrute y el respeto a esas nuevas vías de exhibición. Es muy importante que desde la industria se utilice de manera coherente y eficaz estas ventanas, pero también es fundamental que el público esté educado en el valor de los productos culturales. Es una labor de quien produce y quien ve.

Más adelante también se abordará la internacionalización del cine español. ¿Crees que el cine español se valora mejor en el exterior de lo que lo hacemos nosotros mismos?

A veces caemos en ciertas premisas sesgadas que la sociedad termina adoptando como verdades absolutas cuando generalmente no es así. No es una cuestión de que el cine español se valore más fuera o dentro, creo que cuando una película es buena la sensibilidad del público, independientemente de que sean de Guadalajara o de Wisconsin, la acepta y la admira por su propio valor técnico y artístico sin fijarse en la nacionalidad de la película, porque las historias son universales. El problema al que nos enfrentamos es ¿se valora más la cultura en el extranjero que en España?, ¿se educa mejor al ciudadano en el valor de la cultura fuera de nuestras fronteras? Este es el gran reto al que nos enfrentamos. Sabemos hacer buenas películas, y funcionan solas, pero debemos acercar más la cultura al ciudadano.

Por último, ¿Cuál crees que es el principal reto que debe afrontar el cine español a corto plazo?

Vertebrar la profesión en torno a un Centro Nacional de Cinematografía, que aglutine como un punto fundamental de referencia, todas las inquietudes que emanan de las necesidades de cada sector y asociación de nuestra profesión. Antes de los objetivos personales debemos poner un objetivo colectivo. Mirar por lo de todos debe ser una prioridad ante mirar por lo de cada uno. Entiendo que cada persona necesita un proceso de identificación con causas que le son legítimas y defendibles, pero también todo esto ha dejado la unidad del sector tocada y a veces en un estado de letargo que hace fuertes a quienes ven en la desunión la posibilidad de debilitar a todo el sector.

Encontrar un discurso referente que a la vez refleje la pluralidad del cine español sin perder de vista unos referentes intelectuales. Y para mi también es fundamental encontrar una identidad, que creo se ha perdido o se ha puesto en duda, cosa que no beneficia el desarrollo y el progreso lógico de una profesión que necesita de la solidaridad y del equipo como una maquina engrasada y precisa. Debemos adentrarnos en un proceso de critica y autocrítica, escuchar y hablar más, exigir en justa medida y girarse hacia quien tenemos al lado para decirle en que le podemos ayudar. La sinergia es fundamental en una industria cultural como la nuestra. Todo esto sin encorsetarse, sin forzar situaciones y rechazando estereotipos además de conseguir comunicar de manera certera y eficaz con el público potencial de nuestro cine para hacerle comprender que cada película producida en nuestras fronteras es patrimonio cuya función es entretener, divulgar y promocionar lo mejor de cada uno de nosotros.

Lo más importante es nunca dejar de hacer películas, muchas veces fracasaremos, otras acertaremos, pero siempre nos quedará la pasión de quienes hemos elegido una profesión que no es para miedosos. Arriesgamos porque creemos en lo que hacemos. Si nunca dejamos de creer en lo que hacemos, no habrá temporal ni tempestad que doblegue nuestra voluntad creativa.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México.

Producción de cine

¿Qué países europeos realizan más coproducciones?

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Las coproducciones mayoritarias ya representan el 20,4% del total del volumen de producción en Europa según el último informe presentado por el Observatorio Audiovisual Europeo relativo al periodo 2007 – 2016.

Pero ¿Qué países europeos realizan más coproducciones?

Si bien es cierto que tanto Bélgica (56%) como Luxemburgo (53%) produjeron en ese periodo más películas como coproductores mayoritarios que como productores nacionales, en términos absolutos, los principales países productores de Europa coincide también con los principales países coproductores: Francia encabeza la lista (con 566 coproducciones de 2007 a 2016), seguida por España que ya ocupa el segundo lugar (460 coproducciones), Alemania (411) y Suiza (221).

Una buena noticia para la industria del cine en nuestro país si tenemos en cuenta los buenos resultados de taquilla que acompañan a este modelo de producción. Para que te hagas una idea el 24,2% de las coproducciones europeas representan el 50,3% de la taquilla europea. Además, las coproducciones europeas generan el triple de admisiones que las películas nacionales europeas. Y por si fuera poco, hay que tener en cuenta que de promedio las coproducciones europeas circulan casi el doble que las producciones puramente nacionales y que en los últimos años el número de estrenos de películas en un país que no sea el principal país de producción ha crecido un 62.9%.

CON QUIÉN COPRODUCE EUROPA

Los productores europeos buscan coproductores entre sus socios habituales y más cercanos. Si bien es cierto que a lo largo del periodo analizado en el estudio los productores europeos realizaron coproducciones con 150 países (105 como coproductor mayoritario y 142 como coproductor minoritario), la realidad es que el 60% de las veces se trataron de coproducciones realizadas con otros países europeos.

Las producciones belgas-francesas encabezan la lista de las coproducciones más habituales (con la participación de al menos un socio europeo) la siguen las coproducciones entre Reino Unido y Estados Unidos, las coproducciones entre Italia y Francia, y finalmente las coproducciones entre Francia y Alemania.

En términos de diversidad, sólo cuatro países participaron en coproducciones europeas con más de 25 países: Alemania (31), EE. UU. (30), Francia (29) y el Reino Unido (26). Además, sólo 36 de los 142 países involucrados en una producción europea como coproductor minoritario participaron en proyectos en 10 o más países durante el período 2010-2015.

Por cierto, como puedes ver en el siguiente cuadro, el número promedio de socios involucrados en una coproducción europea ha aumentado en los últimos años pasando de un promedio de 1,48 socios en 2010 a 1,65 corpoductores en 2015.

Fuente: Film production in Europe Production volume, co-production and worldwide circulation

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Producción de cine

El volumen de producción del cine europeo ha crecido un 49% en la última década

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Según el Observatorio Audiovisual Europeo, entre 2007 y 2016 se han producido más de 18.000 películas en Europa. Una cifra récord que representa un crecimiento del 49% en la última década si tenemos en cuenta que en 2017 se produjeron 1.422 largometrajes mientras que en 2016 la cifra había aumentado hasta los 2.123.

El mayor crecimiento se ha producido en el volumen de documentales realizados, que durante ese período casi se ha doblando (698 películas en 2016), mientras que la producción de ficción aumentó un 33% (1.426 películas en 2016). De hecho, los documentales han pasado de representar el 25% del total de la producción en 2007, a representar el 33% en 2016. Por cierto,  el 20,4% de las producciones realizadas en Europa son coproducciones mayoritarias.

CUESTIÓN DE CINCO PAISES

Los cinco principales países productores europeos – el Reino Unido, Francia, Alemania, España e Italia – representan el 53,6% de la producción total en los 36 países analizados. Estos mismos países también fueron los únicos con cifras de producción superiores a 1.500 películas entre 2007 y 2016. Además, los 10 principales países productores representaron el 73% de las películas filmadas entre 2007 y 2016. En el lado opuesto encontramos a un grupo de 18 países que produjeron de media menos de 25 películas al año durante ese período.

Como se puede ver en los dos gráficos circulares que te muestro más abajo, España y Turquía mejoraron su posición en la parte superior, mientras que el peso relativo de la producción británica y suiza disminuyó con el tiempo. En términos generales, la concentración en la parte superior se mantuvo igual, con los 26 países fuera de los 10 principales que representan entre el 27% y el 28% de la producción total.

Sólo cinco países indicaron un descenso en la producción entre 2007-2008 y 2015-2016: el Reino Unido, Bélgica, Noruega, Estonia y Hungría. En el lado opuesto encontramos a 10 países (fundamentalmente de Europa del Este) que duplicaron su volumen de producción durante el mismo período.

Por cierto, a nivel paneuropeo, hubo un 39% de crecimiento: 35% dentro de la UE, 60% fuera de la UE, con Rusia (40%) y, especialmente, Turquía (180%) por encima de los niveles generales promedio. A su vez, todos los principales países productores de la UE, con la excepción de España (89%) y Dinamarca (35,6%), mostraron un crecimiento por debajo de los niveles de la UE.

Fuente: Film production in Europe Production volume, co-production and worldwide circulation

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Producción de cine

¿Cada vez vamos más al cine en Europa?

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El número de espectadores de cine volvió a crecer en 2017 en Europa.

Según los datos que maneja MEDIA Salles de los 36 países donde las cifras ya están disponibles, el año pasado 1.328,7 millones de espectadores fueron al cine en Europa, lo que representa un aumento del 2,0% sobre los 1.302,1 de 2016.

Sin embargo este aumento no se ha dado por igual en todos los territorios. Mientras que en los 18 países de europa occidental, con un total de 881.2 millones de admisiones, revelan un descenso del 1.6%, perdiendo más de 14 millones de espectadores, en los otros 18 territorios restantes el crecimiento continúa, elevándose a un total de 447.4 millones de boletos, en comparación con los 406.4 millones en 2016, y aumentando en un 10.1%.

En cualquier caso la caída que parece emerger de las cifras globales de Europa occidental en realidad oculta tendencias bastante desiguales en los diferentes países, con algunos mercados que han obtenido incrementos de hasta 6% y otros que incluso han registrado pérdidas que superan el 10%.

PIERDEN

Francia (de lejos el principal mercado del territorio) a pesar de perder alrededor de 4 millones de espectadores (-1.8%), registró su tercer mejor resultado desde 1968. Pero están las cosas en Italia y Noruega. En Italia las estimaciones de MEDIA Salles reflejan un descenso de aproximadamente el 12%. Noruega, que no ha sido capaz de repetir el excelente resultado de 2016 (13,1 millones de espectadores), cerrando con 11,8 millones lo que supone una caída del 10,3%. También ha disminuido el número de espectadores en Austria (-1,9%), Suecia (-3%), Islandia (-3,4%) y Dinamarca (-3,8%).  En cualquier caso el mayor descenso ha sido el registrado en el pequeño mercado de Liechtenstein (-17,6%).

GANAN

Alemania, donde las entradas vendidas ascienden a 122,3 millones, ha experimentado un aumento del 1,0%, y el Reino Unido, que gana más de 2 millones de espectadores (+ 1,4%), una vez más cruzando el umbral de los 170 millones. También creció el número de espectadores en Holanda (+ 5,3%), que termina con 36 millones de espectadores y continúa la serie positiva de resultados que los ha llevado a duplicar sus ingresos desde mediados de los años noventa, Portugal (+ 4.4%), Irlanda (+ 2.1%) y Finlandia (3,6%).

¿Y ESPAÑA?

En cuanto a España, podemos hablar de una situación de estabilidad básica, ya que las estimaciones de MEDIA Salles apuntan a 101,2 millones de espectadores, lo que supone un ligero descenso con respecto a los 101.8 millones en 2016 (-0.6%). Una situación de estabilidad que también se ha dado en Suiza (que repite los 13,5 millones de espectadores de 2016), en Bélgica (cuyas cifras de momento son sólo estimaciones) y en Grecia (que ha cerrado el año con un aumento de sólo el 0,7%).

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