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Producción de cine

Los datos desmontan un mito: el audiovisual ya no es solo un sector cultural, sino una industria económica sólida

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Durante muchos años, hablar de cine en España significaba hablar de cultura. El debate público giraba en torno a la necesidad de proteger la creación artística, preservar el patrimonio audiovisual o justificar las ayudas públicas a un sector con especiales dificultades para competir en un mercado global. Las películas se analizaban por su valor cultural y las políticas públicas se diseñaban, fundamentalmente, desde esa perspectiva.

Sin embargo, los datos publicados durante los últimos años muestran que esa narrativa está cambiando de forma acelerada. El audiovisual sigue siendo cultura, pero las administraciones han empezado a considerarlo, además, como una industria estratégica capaz de generar crecimiento económico, atraer inversión, crear empleo cualificado e impulsar la competitividad de un territorio.

Este cambio resulta especialmente evidente al comparar los documentos estratégicos publicados en los últimos años. El «Estudio de impacto económico del sector audiovisual en la Comunidad de Madrid», elaborado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) para la Comunidad de Madrid, apenas centra su atención en el número de películas producidas o en la relevancia cultural del sector. Su principal objetivo consiste en medir su contribución al PIB, al empleo y a la actividad económica regional. Según este estudio, el ecosistema audiovisual madrileño representa el 2,6 % del PIB regional, reúne más de 3.500 empresas y genera un impacto económico superior a los 7.200 millones de euros anuales.

La diferencia respecto a hace apenas una década es significativa. Antes, el éxito de una política audiovisual solía medirse por el volumen de subvenciones concedidas o por el número de largometrajes producidos. Hoy las métricas han cambiado. Se habla de productividad, de valor añadido bruto, de empleo de alta cualificación, de inversión extranjera o de capacidad exportadora. No es un simple cambio de vocabulario; es una nueva manera de entender el papel económico del audiovisual.

Ese mismo enfoque aparece en el Tercer Informe Anual sobre el Sector Audiovisual en España, elaborado por Spain Audiovisual Hub. El documento ya no se limita a analizar el cine o la televisión, sino que incorpora plataformas OTT, videojuegos, animación, realidad extendida, efectos visuales, publicidad, inteligencia artificial y nuevas tecnologías. El audiovisual deja de definirse como un único sector cultural para convertirse en un conjunto de industrias creativas intensivas en conocimiento y tecnología.

Tampoco es casual que el Gobierno de España bautizara en 2021 su estrategia nacional como «España, Hub Audiovisual de Europa». El propio nombre del plan refleja el cambio de prioridades. Su objetivo no era únicamente producir más películas, sino convertir España en un polo internacional capaz de atraer empresas, estudios, plataformas, inversión y talento. Desde entonces, buena parte de las políticas públicas relacionadas con el audiovisual se presentan como herramientas de desarrollo económico y de internacionalización empresarial.

Otro elemento que explica este cambio es la creciente capacidad para medir el impacto indirecto de la actividad audiovisual. Hoy sabemos que un rodaje no solo contrata técnicos, actores o productores. También moviliza hoteles, restaurantes, empresas de transporte, construcción, alquiler de vehículos, seguridad, servicios jurídicos o comercio local. Precisamente por ello, Madrid Film Office decidió elaborar un estudio específico sobre el impacto económico de los rodajes de largometrajes y series entre 2021 y 2024. El informe concluye que estas producciones generaron más de 1.540 millones de euros para la ciudad de Madrid y estimularon más de 10.000 empleos equivalentes a tiempo completo durante ese periodo.

A esta dimensión económica se suma otra cada vez más relevante: el turismo. Numerosos territorios han comprobado que una producción audiovisual puede convertirse en una herramienta de promoción internacional mucho más eficaz que una campaña publicitaria tradicional. La aparición de una localización en una serie de éxito puede incrementar su notoriedad durante años y atraer visitantes mucho después de que finalice el rodaje. Por ese motivo, el turismo cinematográfico ocupa ya un espacio destacado en los informes estratégicos sobre el futuro del sector.

La consecuencia de todo ello es que el audiovisual ha empezado a competir por recursos públicos con sectores tradicionalmente asociados a la innovación o la industria. Las administraciones hablan cada vez más de atraer centros tecnológicos, estudios de animación, compañías de efectos visuales, empresas de videojuegos o plataformas internacionales. El objetivo ya no consiste únicamente en acoger un mayor número de rodajes, sino en consolidar un ecosistema empresarial permanente que genere actividad durante todo el año y retenga talento altamente cualificado.

Todo ello no significa que el cine haya dejado de ser cultura. Su dimensión artística continúa siendo incuestionable y sigue justificando buena parte de las políticas de apoyo público. Lo que ha cambiado es que esa ya no es la única razón para invertir en el sector. Hoy existen argumentos económicos medibles que explican por qué el audiovisual ocupa un lugar cada vez más relevante en las estrategias de desarrollo de ciudades, comunidades autónomas y gobiernos nacionales.

Quizá ese sea el principal aprendizaje que dejan los informes publicados durante los últimos años. El audiovisual no ha dejado de ser cultura. Lo que ha ocurrido es que, por primera vez, los datos permiten demostrar con claridad que también es una industria económica de primer nivel.

ProduccionAudiovisual.com es un blog independiente dedicado a la industria audiovisual en español. Desde 2014 comparte análisis, recursos y experiencias sobre financiación, producción y distribución de cine, televisión y nuevos formatos, con un enfoque práctico orientado a profesionales, estudiantes y empresas del sector. Más que un medio de actualidad, es un espacio para entender cómo se levantan los proyectos, cómo se estructura el negocio y cómo evoluciona el oficio de producir en un entorno en constante transformación.

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