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Producción de cine

7 datos económicos para desterrar falsos mitos sobre el cine español

El Estado ha recaudado en concepto de IVA de las entradas de cine más dinero de lo que va a gastar en ayudas al cine Español.

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No te dejes engañar por tu cuñado. Antes de opinar a la ligera, repásate estos datos sobre el cine español. Seguro que se te cae algún mito:

  1. La industria del cine en España genera más riqueza al estado que lo que recibe en subvenciones. No lo digo yo. Lo dice la Academia. En la pasada Gala de los Goya su vicepresidente Mariano Barroso recordaba a los presentes que “nuestras salas recaudaron en 2016 más de 605 millones de euros, lo que le ha hecho recaudar por IVA al Estado 105 millones de euros. El presupuesto del Estado para cine ha sido de 77 millones. Es decir, que el Estado ha recaudado en concepto de IVA de entradas al cine 28 millones de euros más de lo que va a gastar en él”. A lo que hay que sumar lo recaudado a través de otros impuestos como el impuesto de sociedades, el IRPF, la cuota de autónomos o el IVA de todas las demás facturas que la industria genera. Es cierto que de lo recaudado por las salas de cine españolas solo 109.782.568 € correspondían a películas nacionales, pero es que la industria del cine español es mucho más que las películas 100% españolas. La industria del cine en España son los exhibidores (las salas de cine españolas, proyecten lo que proyecten), las distribuidoras españolas que distribuyen cine español y también las que distribuyen cine internacional,  los productores españoles, los coproductores españoles que coproducen con otros países, las empresas de servicios que trabajan para dar soporte a los rodajes nacionales y las que lo hacen casi en exclusividad para dar soporte a los rodajes internacionales que vienen a rodar aquí, etc.
  2. Es más, el cine en España no está tan subvencionado como te piensas. O no más que otros sectores. De hecho lo está mucho menos. Para que te hagas una idea, solo el último Plan PIVE recibió una dotación de 225 millones de euros para apoyar a la industria del automóvil sin que nadie pusiera el grito en el cielo. Otro ejemplo, el presupuesto asignado desde la Unión Europea en pagos directos (durante el periodo 2014-2020) para apoyar la agricultura española es de unos 5.134 millones de euros anuales. Y todo esto está genial si con eso el Estado consigue fomentar el empleo y revitalizar la economía. De hecho, volviendo al ejemplo anterior, el plan PIVE ha demostrado ser todo un éxito a lo largo de los años. Porque las subvenciones no son malas per se.
  3. ¿Qué ocurre con los países de nuestro entorno? En Europa casi todos los países dedican parte de sus presupuestos a ayudar a sus cinematografías en forma de fondos estatales, fondos regionales o de incentivos fiscales (una de las formas más interesantes de subvencionar). Y la mayoría han aumentado sus ayudas en los últimos años en torno a un 13%, mientras que en España se reducían un 63% el año pasado. Solo Francia destina más de 1.000 millones al año a su industria cinematográfica. Por cierto, el cine de EEUU también se subvenciona mediante deducciones fiscales. Las películas grandes y las pequeñas. Un ejemplo clásico es el caso de “El lobo de Wall Street”, que se benefició de una desgravación de impuestos del 30% (sobre un presupuesto final de 100 millones de dólares) a través del gobierno de Nueva York por rodar en la ciudad.
  4. La gente sí ve cine español. Para que te creas esto creo que bastará con recordarte que en los últimos años (6 de 5 en concreto) la película más vista del año ha sido española: “Torrente 4”, “Lo imposible”, “Ocho apellidos vascos”, “Ocho apellidos catalanes” y “Un monstruo viene a verme”. En concreto el año pasado el cine español sumó 18,14 millones de espectadores logrando una cuota de mercado del 18,1%.
  5. Y es que en España nos gusta ir al cine. De hecho el año pasado aumentó la venta de entradas en un 6% respecto al año anterior. En total, 100,27 millones de espectadores, un dato que no se alcanzaba desde 2009. Una cifra para celebrar teniendo en cuenta el boom de las series y la irrupción en los últimos años de los nuevos modelos de consumo audiovisual, con las plataformas VOD como Netflix a la cabeza.
  6. Aunque las entradas tengan que soportar un 21% del IVA. Algo que no tiene ningún sentido si nos fijamos en lo que ocurre en otros países europeos. Para que te hagas una idea en Luxemburgo el IVA que se aplica al cine es del 3%, en Francia del 5,5%, en Alemania del 7%, en Italia del 10% y en Portugal del 13%. No son casos aislados. La media europea se sitúa en el 12%.
  7. El cine genera riqueza más allá de la industria del cine. Además de ser un gran motor económico (a través de los empleos generados de forma directa en los rodajes nacionales), España como plató de producciones internacionales también sirve para promocionar el país a gran escala en el exterior, lo que se traduce en turismo y empleos indirectos. Un buen ejemplo para explicar esto es el caso de la producción de Bollywood “Sólo se vive una vez” que tras rodarse en España en 2011 aumentó un 80% el número de turistas de la India a nuestro país, pasando de 31.000 a 61.000 en solo un año.

FUENTES:

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboralRodrigo he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México.

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7 Comentarios

7 Comments

  1. Daniel García Jones

    08/02/2017 at 12:01

    Estoy totalmente de acuerdo en lo expuesto y soy amante y defensor del cine español pero los críticos preguntan:
    – ¿Cuánta taquilla ha recaudado el cine español (entiendo que en las cifras que das suma el de cualquier nacionalidad)
    – ¿cuánto se recaudaría si se redujera el IVA como hacen bien en pedir los de la industria?

    • Rodrigo Espinel

      08/02/2017 at 14:50

      Hola Daniel. Gracias por tu mensaje. Contesto a tus preguntas. 1, El cine español (en España) recaudó el año pasado 109.782.568 € y 18.303.198 espectadores. Lo puedes consultar al detalle en este enlace del ICAA (https://goo.gl/Vr2Zga). 2, En españa hay tres tipos de IVA: general (21%), reducido (10%) y superreducido (4%). Ahora las entradas de cine soportan el tipo general del 21%. Si tuviesen el tipo reducido (10%) la recaudación para el estado sería de 60,17 millones de euros. Y con el superreducido (4%) hablaríamos de 24,07 millones. Saludos 😉

  2. Marta

    12/02/2017 at 21:28

    Gran trabajo y diciendo bien las verdades. Siempre es una pena la falta de soporte y ayuda al cine español por parte del Gobierno, ministerio de cultura y demás ámbitos “responsables”. El cine es cultura, riqueza y una industria que debe ser tratada con más respeto. Deberían aprender de nuestros países vecinos.

    Como persona que ha estudiado también Comunicación audiovisual, y amante del cine, te felicito.

    • Rodrigo Espinel

      13/02/2017 at 02:00

      Gracias por tu comentario Marta !

  3. Pablo

    13/02/2017 at 08:42

    Q opinas de los precios abusivos q ponen los cines por los productos q venden en su interior? Cobrar 10 euros por un refresco y unas palomitas no me parece menos q robar….y pienso q no ayuda en nada a llenar las salas.
    Me gustaría saber la opinión de alguien del mundillo.
    Buen artículo 😉

    • Rodrigo Espinel

      23/02/2017 at 19:05

      Qué es una barbaridad ! Los exhibidores deberían cambiar el chip en muchos aspectos si quieren sobrevivir. (sorry por tardar tanto en contestar tu comentario, se me había extraviado). Saludos Pablo.

  4. Rodrigo

    13/02/2017 at 13:47

    Es interesante lo que haces al comparar lo ingresado por la industria vía subvenciones con la recaudación, y con los ingresos devueltos al estado mediante el iva.

    Para comparar dichas cifras adecuadamente y saber en realidad que aporta el estado al cine español y que recauda de este, tendrías que quitar lo recaudado mediante IVA por el cine extranjero estrenado aquí, puesto que no es cine español.

    Porque aunque la industria del cine español es mas que las películas 100% españolas, lo cierto es que las subvenciones no van a la industria en general si no solamente a producir peliculas españolas, no a exhibidores, como es obvio, dado que estos montan su negocio prvado de exhibicion y en el proyectan algo de cine español, pero una gran mayoría de cine extranjero.

    La cosa quedaria muy distinta pues el cine español ha ingresado en taquilla 109m €, lo que daria unos ingresos por IVA de 23 millones de euros aprox.

    Si lo subvencionado son 74 millones de euros, aún queda bastante hasta recuperar la inversión. Es decir, que aunque la industria del cine genere riqueza al estado en forma de IVA (aunque esta sea una manera de contabilizar la riqueza un tanto restrictiva, dado que la riqueza creada es mucho mas de la liquidez aportada al/por el estado en un momento dado) , la aportación de las subvenciones no cubre ni una tercera parte de lo generado por IVA por las producciones subvencionadas.

    Siguiendo con la comparacion con el plan PIVE, en este caso el IVA generado por la venta de vehículos en 2015 fue de 3526 millones de euros, frente a una subvención presupuestada de 225 millones. Es decir, se recauda 15 veces mas que lo que se gasta. Podríamos decir que eso si es creación de riqueza.

    Como amante del cine, lo que me gustaría sería eso, que las películas españolas recaudaran de iva quince veces mas de lo que se subvenciona. Porque eso si significaría que la gente ve de verdad cine español.

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Producción de cine

La producción cinematográfica española en los años de la transición

La entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

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Hoy, con motivo del Día de la Constitución, quiero compartir contigo unos datos interesantes que me encontré el pasado domingo cuando visité la exposición Habla pueblo habla que ha organizado el Congreso de los Diputados con motivo de los 40 años de las elecciones de 15 de junio de 1977, las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura de Franco.

La verdad es que la exposición como tal no merece mucho la pena. Se reduce a 5 o 6 paneles muy poco didácticos, un vídeo y alguna vitrina con objetos de la época. Sin embargo salí satisfecho de la visita al descubrir, casi al final, un panel que comparaba la España de 1977 con la España actual.

Entre los muchos datos aportados obviamente a mi me llamarón la atención especialmente cuatro: Los relativos a la producción cinematográfica española.

¡Como hemos cambiado!

Y es que mientras en 1977 se producían no más de 60 largometrajes al año, en la actualidad hemos multiplicado esa cifra por 4 (255). Y de igual manera hemos doblado el número de cortometrajes producidos al año (de 104 a 233).

Por contra, el número de cines ha descendido en más de mil. En España en 1977 había 4.874 cines en funcionamiento, mientras que actualmente solo hay 3.855. Al mismo tiempo la entrada se ha ido encareciendo a lo largo de los años pasando de costar 75 pesetas de media (0,45 euros) a costar 8,2 euros (1.537,5 pesetas).

Fotografía que tomé a los datos en la exposición.

MÁS DATOS SOBRE AQUEL AÑO

Profundizando un poco en el tema, he buceado un poco en internet para encontrar más datos “cinematográficos” sobre aquel año clave en la democracia española.

Según un artículo publicado en El Mundo hace unos años, en 1977 se estrenaron 414 películas en nuestro país, de las que 90 eran españolas y 99 eran producciones de EEUU.

Entre ellas un clásico del cine: “La guerra de las galaxias que se estrenó un frío lunes en sólo dos cines en una ciudad como Madrid en la que había 500 salas: en el Real Cinema y el Roxy B, con pases todos los días, en tres pases de sesión numerada (que no continua).

Para el cine español también fue un año histórico porque en 1977 se estrenaron películas tan inolvidables como Ese oscuro objeto del deseo” de Buñuel que le valió dos nominaciones a los Premios Oscar, “Asignatura pendiente” de José Luis Garci, “A un dios desconocido” de Jaime Chávarri o “Elisa, vida mía” de Carlos Saura, mientras Berlanga filmaba la mítica comedia “La escopeta nacional” que se estrenaría el año siguiente.

Tambien apunta el articulo que cada español fue al cine de media seis veces aquel año en el que la película “Mekhanicheskogo Pianino” de Nikita Mijalkov (URSS) ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

Por otro lado, según el estudio “El precio de una entrada de cine en España: 1930-2012” podemos saber que de media el precio de las películas de estreno era de 114 pesetas, mientras que las películas en sesión continua valían de media 56,2 pesetas.

Por cierto, ese mismo año en el mes de noviembre, se aprobó oficialmente el decreto 3071 que acababa con la censura cinematográfica en España.

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Producción de cine

10 socios de APPA candidatos a ganar un Goya

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Hace unos días os anunciaba cuales eran las 130 películas optarán a los Premios Goya 2018. Pero hoy, quiero poner el foco en 10 cintas en concreto, aquellas que de una manera u otra están relacionadas con compañeros de APPA (la Asociación de Profesionales de la Producción Audiovisual).

Los socios de APPA candidatos a ganar el Goya a Mejor Dirección de Producción son:

Además, detrás de las cintas candidatas a Mejor Película encontramos a:

Entre las películas candidatas a Mejor Película de Animación a:

Y entre las candidatas a Mejor Documental a:

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Producción de cine

¿Cómo elegir un proveedor de grabación con drones?

No es ninguna novedad el afirmar que el uso de los drones ha ido creciendo en diversas áreas de la actividad económica. En concreto en el mundo de la producción audiovisual cada vez más se tiene en cuenta el uso de una herramienta que tiene enormes virtudes para poder plasmar en imagen la visión de los realizadores y creativos. Pero, ¿tenemos claro como productores que criterios deben de valorarse para la elección de un proveedor de este servicio?

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Hasta no hace mucho tiempo determinados planteamientos de toma de imagen exigían el empleo de helicópteros, cuyo coste de producción era muy elevado, y lo hacían imposible para un gran número de producciones de presupuesto reducido.

La aparición de los drones impulsó la posibilidad real a un coste razonable de acceder a un tipo de imágenes espectaculares que enriquecen cualquier producción, dotandolas de una gran capacidad de impacto y belleza visual. Pero más allá de los habituales planos aéreos descriptivos o “bonitos”, el dron como tecnología, posibilita otro tipo de planos en los que se convierte en una suerte de “híbrido” entre una cabeza caliente, un travelling , un cámara car y porqué no una steadycam incluso (siempre con la prudencia que exige la seguridad y que no permite acercar demasiado a un actor el dron). Las posibilidades son muchas y el creativo audiovisual puede plantear su guión técnico teniendo en cuenta lo que la tecnología del dron puede aportarle.

Asimismo desde la perspectiva de la Dirección de fotografía, la evolución tecnológica del dron ha posibilitado la aparición de modelos específicos que permiten al dron volar con un conjunto de bloque de cámara y ópticas de alta calidad. Poder rodar con una Alexa mini o una Red Epic y unos objetivos buenos, e incluso añadir uno o dos mandos de foco y diafragma es ya una realidad. Esto permite que los criterios de calidad fotográfica (digital claro) no jueguen en contra de una tecnología que nos tenía acostumbrados a cámaras pequeñas integradas o DSRL como mucho, (que sin desmerecer porque han alcanzado cotas de calidad excepcionales), no dejan de estar por detrás de lo que una buena cámara de cinematografía digital y un conjunto de lentes de calidad puede ofrecer tanto para el proceso de grabación, como muy especialmente para  las posibilidades de postproducción y etalonaje.

SOY PRODUCTOR Y NECESITO UN DRON

Llegamos a la cuestión principal de este artículo. Soy productor ejecutivo, director de producción, jefe de producción, o asumo las funciones de seleccionar un proveedor para el proyecto que tengo sobre la mesa. Frente a mí el director/realizador y el DOP han considerado necesario dron para grabar determinados planos detallados en el bonito story que tengo puesto encima de la mesa. Miro en el ordenador mi carpeta de proveedores que me han hecho llegar su información y comienzo a revisar esa información para valorar quién puede ser mi proveedor.

Probablemente la primera consideración para muchos puede ser la cuestión puramente presupuestaria, y caigamos en la tentación de seleccionar los que me ofrecen aparentemente el servicio que necesito y me demandan (lo que significa en primer lugar capacidad de poder volar con el conjunto de bloque de cámara y ópticas que me pide el DOP), al precio más bajo, y si es posible que estén cerca de la localización para evitar pagar desplazamientos, alojamientos y días 0, e incluso ahorrar en dietas.

Pero, ¿realmente estos son los criterios primeros que deben valorarse para seleccionar a un proveedor de dron para la producción que está bajo mi responsabilidad?

El mundo del dron en general, y en concreto para la producción audiovisual; tiene una serie de cuestiones normativas, técnicas y puramente físicas que demandan de la empresa proveedora de este servicio un elevado grado de conocimiento, profesionalidad, experiencia e inversión en I+D que de no tenerse, en la práctica pueden suponer la diferencia entre un trabajo excelente y un desastre absoluto. Como productores podemos suponer los inconvenientes de todo tipo que pueden plantearse si las cosas no salen como estaban planeadas.

Por tanto, desde la experiencia y teniendo muy en cuenta la práctica de la producción audiovisual, me gustaría destacar, en mi opinión, determinadas consideraciones que los productores deberían valorar a la hora de elegir un proveedor de servicio de grabación con drone. Hablamos por supuesto de proveedores profesionales, no aficionados que puedan grabar con un dron y que por tanto no pueden realizar su labor como actividad profesional.

La importancia de una empresa especializada en la producción audiovisual

El avance de la tecnología de los RPAS en diversas actividades económicas no esconde que para cada sector o campo de actividad se hace cada vez más necesaria una especialización tanto tecnológica como humana. Una empresa especializada en la producción audiovisual garantiza una orientación de su I+D y equipo humano a este objetivo. En las pocas empresas especializadas, se pueden ver hasta equipos de hasta tres personas para una grabación de cine o publicidad. Un piloto de dron (que tenga gran experiencia y muchas horas de vuelo), un operador de cámara (que con otro mando mueve el estabilizador y se sincroniza con el piloto para encuadrar en todo momento lo que se pide) e incluso un ayudante/operador de telemetría que verifica los valores del monitorado técnico del dron, especialmente pendiente del rendimiento de baterías. Esta persona entre otras tareas, igualmente se ocupa de la carga de las mismas descargando de este trabajo al resto del equipo que puede estar centrado en la grabación (acción que debe hacerse continuamente para evitar en lo más posible tiempos de inacción del dron, dada la limitación de la tecnología actual de baterías que permite tiempos de autonomía bastante cortos).

Esta especialización en el equipo va en favor del aprovechamiento de la jornada de rodaje, de la eficacia y la eficiencia. Unido a esto, no menos importante la sensibilidad a las necesidades del equipo de dirección. Un equipo especializado “habla cine” y esto facilita enormemente satisfacer las expectativas del plano y proponer incluso alternativas. Cuando se da una comunicación de este tipo el éxito es mucho más fácil de alcanzar.

Resulta en ese sentido, muy útil analizar los clientes de la empresa que estamos valorando, y las producciones en las cuales han desarrollado su labor. Su cartera de clientes y trabajos realizados pueden darnos una medida del nivel de esa empresa, y la confianza previa que me puede o no dar. Por otro lado, la experiencia de la empresa de drones es un valor a considerar en situaciones de rodaje complicadas. Hablamos por ejemplo de rodajes en barco en medio del mar, en zonas complicadas de viento, experiencia en seguimientos en carreteras de vehículos, etc…

Tecnología

De vital importancia para el objetivo deseado es contar con una empresa que invierta en la mejor tecnología disponible y sea capaz de llevarla al límite sin comprometer su funcionamiento adecuado. La diferencia podría resumirse en dos términos fundamentales: Seguridad y Calidad. Es un sector relativamente nuevo y en continuo desarrollo, y no nos engañemos, la calidad y la seguridad tiene un precio. No existen medias tintas. La inversión en buenos drones y sus componentes es necesaria, al igual que la capacidad de afinar con conocimiento y experiencia la tecnología para extraer lo máximo de ella. Igualmente los mantenimientos preventivos y sustitución de piezas garantizan el mejor estado del dron para su cometido. Los sistemas de seguridad y electrónicas de control también son claves en la estabilidad funcional del equipo y en capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.

La inversión en la tecnología no solo del dron sino de la estabilización es fundamental. No es fácil levantar con un dron una cámara Alexa con una óptica, (pongamos unas Ultraprime) y uno o dos mandos de foco y que la imagen sea perfectamente estable y pueda cumplir con el movimiento de plano exigido. Siempre recalcar que la mejor tecnología y su optimización redundara en la seguridad, elemento clave que ninguna empresa de dron puede descuidar.

Otra consideración de interés es valorar el número de juegos de baterías que la empresa pone a disposición de la producción. Es un elemento caro que exige a la empresa una fuerte inversión pero que asegura un mayor rendimiento en rodaje. No podemos olvidar que en un dron de cine con pretensiones (es decir hablamos de modelos destinados para cámaras de cinematografía digital que levantan pesados bloques de cámara) con plena carga puede volar entre 9 y 14 minutos en función del modelo, peso total con la carga y la influencia de las condiciones atmosféricas y de altura. No se puede pretender que la empresa de drones tenga un número elevado de juegos de baterías, pero si las suficientes para asegurar un ritmo de rodaje con las menos interrupciones posibles (complementario al proceso de carga de baterías continuo que realiza el operador de telemetría). Redundando en este tema es importante no dejarse llevar por los datos aparentes que a veces publicitan algunos proveedores, donde se asegura poder volar una cantidad de minutos elevada con un determinado dron, cuando se están dando datos poco prácticos, ya que se trata de una estimación del dron sin carga. Es decir, sin estabilizador ni bloque de cámara-óptica, lo cual es absurdo para calcular el tiempo de cada vuelo real. Como último elemento interesante a valorar es la posibilidad de transmisión del dron de señal en HD que posibilite su visionado tanto para el vuelo y operación de cámara, como para el cliente, lo que permita una adecuada monitorización del trabajo de dron. No nos equivoquemos; mantener un nivel tan alto exige mucha inversión y por tanto esto repercutirá en las tarifas. La calidad se paga.

Consideraciones normativas y trámites legales

Tras la ley 18/2014, se estableció el marco regulador para regulatorio para el uso de drones (RPAS-Sistemas de aeronave no tripuladas operadas por control remoto) para tareas profesionales o de investigación. Las empresas operadoras deben registrarse en AESA, los pilotos deben tener un Título Oficial de Piloto de RPAS,(con un certificado médico aeronáutico tipo II), seguro de responsabilidad civil, registro de matrícula y documentación de las aeronave. La normativa actual en España prohíbe volar el dron con una altura máxima de 120 metros y una distancia máxima de 500 metros, no se puede volar de noche y a 8 kilómetros de cualquier aeródromo o aeropuerto (y además tener muy en cuenta y estudiar zonas consideradas como prohibidas para el vuelo). Además está prohibido volar en núcleos urbanos, ciudades o aglomeraciones de personas al aire libre.

Una empresa profesional por supuesto debe tener en cuenta la normativa y cumplir en todos sus puntos. El cumplimiento con la ley de cara a la producción, garantiza que no te puedan parar un rodaje por estar en zona no permitida. La responsabilidad y posibles sanciones va a recaer en la empresa de drones eso quede claro, pero no es agradable que te alteren el plan de trabajo y por tanto el presupuesto porque la empresa proveedora no haya hecho un previo estudio (o en el peor de los casos haya pasado de hacerlo). Además de este estudio debe tramitar una comunicación a AESA de dicho vuelo con la suficiente antelación, (lo que en ocasiones obliga incluso al pago de un seguro complementario a la petición de vuelo por parte de la empresa de drones).

La tramitación de permisos de vuelo debe correr por parte de la empresa proveedora, lo que no exime a la productora de pedir sus correspondientes permisos de rodaje a la administración correspondiente, donde deberá indicar que se va a usar dron, (al igual que se comunican las localizaciones, los demás elementos técnicos a emplear y zonas destinadas a ocupar con los camiones de rodaje).

En este próximo año 2018, se espera vea la luz una nueva ley que permita volar en centros urbanos, rodar de noche y eliminar parte de las limitaciones que están impidiendo muchas veces que las empresas proveedoras puedan cumplir con las peticiones de los clientes. Esperemos llegue pronto el nuevo marco regulador y veremos el nuevo escenario que nos plantea.

Por cierto, fuera de nuestras fronteras se dan una serie de complicaciones que dependen en primer lugar de la existencia o no de leyes reguladoras, y por tanto de los trámites legales a realizar en cada país y sus limitaciones para el vuelo del dron. También es muy importante a nivel logístico la existencia de acuerdos ATA o no con los países a los que se viaja con los equipos, lo que incide directamente en mayores o menores complicaciones aduaneras. El desplazamiento, cuando es por avión, siempre es un tema complicado. Especialmente el tema de las baterías exige muchas veces de emplear aviones de carga para su transporte o contactar en los países, (si existen claro) de proveedores de este material. En ese sentido es muy necesario un trabajo coordinado entre la productora, la empresa de drones y las empresas service en los países en que se va realizar el trabajo para que no nos encontremos con problemas sobre el terreno que afecten a la producción. Igualmente es necesario la tramitación de un seguro que cubra la actividad de vuelo con dron a nivel internacional.

Consideraciones sobre Meteorología y otros condicionantes físicos

Por desgracia, la grabación con dron tiene un primer condicionante que no afecta en igual medida a otras tecnologías destinadas a la actividad de grabación. Hablamos de los factores de tipo meteorológico que pueden dar al traste con una jornada. En esto ninguno tenemos escapatoria; si llueve de forma mínimamente considerable o hay un viento excesivo resulta imposible volar con el dron. Un adecuado estudio de las previsiones de tiempo siempre es necesario en cualquier rodaje, pero si se plantea grabar con dron esta exigencia es aún más necesaria.

No obstante, la tecnología empleada en cada empresa de drones y el nivel de experiencia y pericia en pilotaje puede suponer la diferencia de poder rodar con vientos de una determinada velocidad con resultados buenos.  Se supone generalmente que rodar con vientos cuya velocidad sea superior a 40-45 km/h ya es una situación problemática. Igualmente rodar en mar con rachas de viento puntuales pueden ser situaciones de riesgo a evaluar.

Como productor debo tener en cuenta la experiencia y el consejo de la empresa de drones ante una situación puntual no esperada de viento. En ocasiones hemos podido superar esos límites tras un estudio “in situ” de la situación y evaluando nuestro equipo y necesidad del plano. En ese sentido hay que entender que una aeronave tiene sus limitaciones físicas y los profesionales son los que realmente saben hasta donde poder llegar y que la realidad se impone en última instancia a los deseos creativos.

El primer riesgo, y el más importante, evidentemente puede ser el riesgo para el equipo humano y en segundo lugar la integridad del dron y el equipo de cámara. En tercer lugar la estabilidad de las imágenes proporcionadas puede verse comprometida, y en ese sentido es muy importante la tecnología de estabilización que emplee el dron. Como en todo hay niveles en cada tecnología y sus límites. Cuando la estabilización es pobre cualquier mínima racha de viento puede convertir la imagen grabada en una tortura visual que requiera de estabilización posterior en postproducción para conseguir “algo mínimamente aceptable”. Por tanto es muy importante que la empresa de drones invierta en esta estabilización porque el objetivo es conseguir planos que cumplan con lo deseado tanto en contenido como en forma.

Otras consideraciones a tener en cuenta son la altitud, la temperatura y grado de humedad ambiental. Estos factores, unidos a los anteriormente descritos, afectan al rendimiento del dron y a su estabilidad y autonomía. Por ejemplo el rendimiento de un juego de baterías puede variar mucho según las condiciones expuestas así como la propia operatividad del dron.

Por tanto es muy de valorar la experiencia de una empresa en estas cuestiones, porque estas situaciones pueden darse y es bueno conocer cuáles son los límites y justificaciones ante una situación problemática desde el punto de vista meteorológico o físico que condicione mi rodaje.

Conclusiones

Seguridad y calidad. Los dos parámetros que deben guiar la elección de nuestro proveedor de dron. Ambas cuestiones dependen como hemos visto de un conjunto de virtudes basadas principalmente en la especialización, I+D y experiencia. En última instancia se trata de tener confianza en un proveedor. De que su trabajo, (seguro y de calidad), va a contribuir al éxito de mi producción. Bajo esta perspectiva el invertir un poco más en esta partida presupuestaria, por la elección de un proveedor en detrimento de otro que me ofrece en conjunto un presupuesto menor pero con menos garantías, debe verse como una ventaja. La seguridad de conseguir un resultado excelente en calidad del servicio y que además no comprometa la seguridad para las personas y equipos que dependen de mi gestión, ni mi plan de trabajo y el presupuesto estimado; al final resulta una virtud económica.

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