Durante décadas, el recorrido de un proyecto audiovisual parecía seguir un camino bastante definido. Un creador desarrollaba una idea, una productora la impulsaba, una televisión o una plataforma la financiaba y, finalmente, llegaba al público.
Ese modelo sigue existiendo, pero cada vez resulta menos representativo de cómo se financian muchas historias.
La última iniciativa presentada por MIP Cancún refleja precisamente ese cambio. El mercado audiovisual latinoamericano ha anunciado el lanzamiento de BrandStory Hub, una nueva plataforma concebida para conectar a marcas, agencias, productores, creadores, estudios, plataformas e inversores alrededor del desarrollo, la financiación y la monetización de la propiedad intelectual (IP).
- BrandStory Hub se celebrará del 18 al 20 de noviembre dentro de MIP Cancún 2026 y nace con el objetivo de crear nuevas fórmulas de financiación para proyectos audiovisuales a través de la colaboración entre la industria del entretenimiento y las marcas.
La financiación ya no llega solo desde el audiovisual
Uno de los aspectos más interesantes de esta iniciativa es que no se centra únicamente en reunir productores con televisiones o plataformas, algo habitual en cualquier mercado audiovisual.
El objetivo es mucho más amplio.
BrandStory Hub parte de una realidad que cada vez tiene más peso en la industria: las marcas han dejado de ser simples anunciantes para convertirse en actores capaces de financiar, desarrollar e incluso impulsar propiedades intelectuales propias.
Por eso el programa reunirá durante tres días a empresas como Adidas, PepsiCo, Heineken o Samsung Ads, junto a productores, creadores, estudios y plataformas, para explorar nuevas formas de colaboración alrededor del contenido.
La propiedad intelectual se convierte en el verdadero activo
No es casualidad que MIP Cancún sitúe la propiedad intelectual en el centro de esta nueva plataforma.
En los últimos años, el valor de una película o una serie ya no se mide únicamente por su estreno. Lo que realmente buscan las compañías son historias capaces de convertirse en franquicias, generar nuevas ventanas de explotación, crear comunidades y abrir oportunidades comerciales que van mucho más allá de la pantalla.
La propiedad intelectual se ha convertido en el principal activo estratégico de la industria.
Y eso está modificando la forma en que nacen muchos proyectos.
España ya está viviendo esta transformación
Aunque la iniciativa se presenta en Latinoamérica, el fenómeno resulta perfectamente reconocible para el sector audiovisual español.
Cada vez son más los proyectos que nacen en laboratorios de desarrollo, mercados de coproducción o programas como Iberseries & Platino Industria, Conecta FICTION & ENTERTAINMENT, MECAL Pro, MIA Market o los diferentes foros del Festival de San Sebastián, donde la búsqueda de financiación ya no depende exclusivamente de encontrar una productora tradicional.
También participan fondos de inversión, marcas, empresas tecnológicas, plataformas, instituciones públicas y nuevos agentes que hace apenas unos años apenas tenían presencia en este tipo de encuentros.
En paralelo, muchas productoras españolas han comenzado a diversificar su actividad. Ya no solo producen películas o series. También desarrollan propiedad intelectual propia, crean divisiones de branded content, colaboran con marcas, producen podcasts, videojuegos o contenidos digitales y buscan nuevas vías de monetización para hacer viables sus proyectos.
El productor también está cambiando
Todo esto obliga a replantear incluso el propio papel del productor.
Durante mucho tiempo, una de sus principales funciones consistía en cerrar la financiación de una película.
Hoy esa labor implica mucho más.
Hay que entender cómo funcionan las plataformas, conocer los incentivos fiscales, buscar socios internacionales, construir estrategias transmedia, proteger la propiedad intelectual y, cada vez con más frecuencia, explorar alianzas con empresas que no pertenecen al sector audiovisual.
La figura del productor se parece cada vez más a la de un gestor de negocio capaz de conectar industrias muy distintas.
El futuro pasa por construir ecosistemas
Quizá esa sea la principal conclusión que deja el lanzamiento de BrandStory Hub.
Durante años se hablaba de vender películas.
Ahora se habla de desarrollar propiedades intelectuales, crear comunidades, atraer inversión, generar nuevas líneas de negocio y construir alianzas entre sectores que antes apenas se relacionaban.
La industria audiovisual está dejando de funcionar como un ecosistema cerrado para integrarse en otro mucho más amplio donde conviven entretenimiento, tecnología, marketing, inversión y creación de contenidos.
En ese contexto, España parte con una posición especialmente interesante. El crecimiento de mercados profesionales, la consolidación de eventos internacionales, el auge de las coproducciones y la madurez de muchas productoras demuestran que el sector español ya forma parte de esta transformación.
La cuestión ya no es únicamente quién financiará la próxima película. La verdadera pregunta es qué tipo de alianzas serán capaces de hacer posible las historias de la próxima década.