El 24 de octubre de 2025 se inauguró la 70ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) en el Teatro Calderón, con una ceremonia que celebró siete décadas de cine y cultura. Presentada por Pepa Blanes, la gala repasó los hitos más importantes del festival y recordó a algunos de los cineastas más influyentes premiados a lo largo de su historia, como François Truffaut, Luchino Visconti, Alain Resnais, Ken Loach o Goran Paskaljević.
En representación del jurado internacional —formado por João Pedro Rodrigues, Serge Toubiana y Laurentina Guidotti—, Elena López Riera destacó la relevancia de la cultura como espacio para reflexionar y crear, especialmente en momentos de conflicto y crisis globales.
La inauguración incluyó la presentación de Tres adioses, película que abrió esta edición. Isabel Coixet subió al escenario acompañada del reparto, encabezado por Francesco Carril, y de las productoras Marisa Fernández Armenteros, Sandra Hermida y Álex Lafuente.
Entre los momentos más destacados se encuentra la entrega de la primera Espiga de Honor de la edición, concedida conjuntamente a las escuelas ECAM y ESCAC por su labor formativa en el cine español. Blanca Portillo entregó el galardón a Sergi Casamitjana y Gonzalo Salazar-Simpson, quienes recordaron la importancia de los maestros en la formación de cineastas, acompañados de antiguos alumnos como Luis López Carrasco, Marta Medina y Alejandro Marín.
La ceremonia incluyó también un momento artístico singular: Niño de Elche reinterpretó la jota castellana junto a Sergio Portales, Laura Silva, Erik Urano y el coro de la Escuela Municipal de Música de Valladolid, aportando una fusión emotiva de tradición y experimentación.
El homenaje a los semanistas, los espectadores que han seguido fielmente el festival durante décadas, cerró la inauguración. Cinco de ellos subieron al escenario para brindar con vino de la tierra, reconociendo su pasión y compromiso a lo largo de los años.
Más allá de celebrar su historia, la 70ª edición de Seminci evidenció la vitalidad del cine español y la conexión con su público. Entre proyecciones, aplausos y brindis, el festival se presentó como un espacio donde tradición e innovación conviven, y donde nuevas generaciones de cineastas continúan escribiendo la historia del cine.