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¿Por qué pirateamos contenidos culturales los españoles?

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España continúa manteniendo unos niveles de piratería digital demasiado elevados, insoportables para un sector estratégico, cuya aportación al PIB y al empleo son suficientemente relevantes, que debe ser protegido de forma prioritaria, con actuaciones más enérgicas y decisivas. Eso explica que la oferta legal de contenidos culturales, suficientemente amplia y asequible desde hace tiempo, avance muy lentamente y con apenas un ligerísimo repunte en 2022.

Así, el pasado año el número de contenidos ilícitos que los usuarios se descargaron fue de 5.268 millones (solo un 2,5% menos que en 2021, con una caída acumulada desde 2018 del 11%). El perjuicio de esta práctica para las industrias fue de 1.995 millones de euros, un quebranto al que tampoco fueron ajenas las arcas públicas, que dejaron de percibir 551 millones de euros, o el empleo, que habría creado 85.358 puestos de trabajo directos e indirectos en un sector que en la actualidad ocupa a más de 103.000 profesionales.

Por sectores, la música ha vuelto a ser la industria más castigada, al registrar 2.351 millones de accesos ilegales, seguida de las series (986 millones) o las imágenes (595 millones). En este sentido, el sector audiovisual es el único que sigue sufriendo incrementos: 9% las películas y 5% las series. En cuanto a consumidores piratas, son los libros (35%), las series (21%) y los periódicos (26%) y las revistas (17%) las que han visto crecer su volumen, que apenas se ha reducido en el resto.

En cuanto a los porcentajes de individuos que acceden a contenidos ilícitos, la industria más afectada ha sido la de los libros, con un 35% de consumidores (34% en 2021), seguida de la música (32%, cuando en 2021 fue un 38%), los periódicos (26%), las imágenes (26%), las películas (24%), las series (20%), el fútbol (20%), las revistas (17%), los videojuegos (18%), y las partituras (4%).

El valor total de los contenidos descargados ha experimentado una ligera subida, por el incremento en el coste de los mismos, aunque el número de accesos ilícitos haya descendido. En total, asciende a 33.056 millones de euros, de los que 10.272 corresponden a la música, la más perjudicada, también en número de accesos (2.351 millones). De los 1.995 millones de euros del perjuicio al conjunto, la piratería le ha supuesto a la industria musical un daño de 543 millones. Le siguen en este diabólico ranking las películas y series (387), las revistas (255), los periódicos (240), los libros (217), el fútbol (170), los videojuegos (159), las imágenes (43) y, por último, las partituras (23).

Estas son algunas de las cifras y conclusiones más relevantes del Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2022, que elabora la consultora independiente GfK a instancias de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, y que se ha presentado esta semana, en el Museo Arqueológico Nacional con la presencia del ministro de Cultura y Deporte y los principales representantes del sector cultural español.

Las excusas que ponemos para piratear contenidos culturales

Un estudio que también se pregunta los argumentos a los que se agarran los españoles para justificar que piratean contenidos culturales.

Pues bien, la excusa de que acceder a contenidos ilícitos es la solución para el caso de que ese mismo producto cultural no sea del agrado del usuario es, un año más, la principal motivación para los accesos ilegales (63%).

En un país en el que 5 de cada 10 internautas confiesa que no sabe distinguir entre plataformas legales e ilegales, son los más jóvenes (11 a 14 años) quienes más argumentan que no hacen daño a nadie y, además, no hay consecuencias punitivas.

Por su parte, los adultos de entre 25 y 44 años se amparan en evitar pagar por algo que luego no les guste o la urgencia de acceder a las novedades. Finalmente, los individuos mayores de 45 años son los que menos distinguen entre portales legales y su mayor motivación a la hora de consumir contenidos ilegales es porque ya están pagando por su conexión a Internet.

Sorprendentemente, quienes justifican sus prácticas ilícitas con los argumentos ya esgrimidos aseguran, en un 63%, que los creadores y las industrias de contenidos culturales y de entretenimiento son un sector estratégico para la economía y el empleo de nuestro país, siendo las telecomunicaciones, el turismo y la hostelería las industrias más beneficiadas. De igual modo, un 62% confiesa que el acceso a la oferta legal de cultura y deportes es muy fácil y un 60% considera que en nuestro país existe suficiente oferta legal para el consumo de contenidos culturales o deportivos.

Los buscadores (especialmente Google, que acapara el 94% de las búsquedas con este sistema) siguen siendo el método más utilizado (60% frente al 55% de 2021) por los consumidores para encontrar webs de contenidos gratuitos. De hecho, el 84% de los usuarios escoge la opción entre los 20 primeros resultados.

La buena noticia es que en 2022 descendió levemente el uso de otras formas de acceso como la mensajería o las Redes Sociales para encontrar páginas de contenidos gratuitos hasta el 27% (29% en 2021), siendo las más empleadas Facebook (45%), Telegram (38%), YouTube (37%), WhatsApp (30%) e Instagram (27%).

Por cierto, el cierre/bloqueo del acceso a una página web de contenidos ilícitos o el hecho de que no se permita acceso a la misma sigue siendo la medida coercitiva que se considera más eficaz. Así lo cree un 80% de los internautas (77% en 2021).

Por primera vez, en 2022, el Observatorio pregunta sobre los principales factores por los que dejarían de consumir contenidos digitales gratuitos. El 76% abandonaría estas prácticas si los datos de su tarjeta de crédito pudieran ser robados. Un 72%, si un virus infectara sus dispositivos. Y un 65%, en el caso de que se vendieran los datos que aportan para acceder a contenidos gratuitos. Y hasta un 36% lo haría si corrieran peligro los puestos de trabajo del sector cultural.

¿Por qué hay población que no accede a portales de contenidos gratuitos? Mayormente por temor al fraude con los datos personales o a delitos cibernéticos (71%) y a los virus informáticos (68%). Además, un 55% opina que la oferta legal es amplia y suficiente para satisfacer las necesidades y un 52% no quiere perjudicar a los artistas y creadores de contenidos.

Demandas urgentes del sector

Para revertir la situación de grave perjuicio que sigue ocasionando la piratería en nuestro país, los creadores e industrias de contenidos realizan a las administraciones y grupos políticos las siguientes peticiones urgentes:

  1. Un compromiso drástico de todas las fuerzas políticas, administraciones públicas y los ministerios de Economía, Interior, Justicia, Educación, Cultura y Deporte para reforzar definitivamente la lucha contra la piratería.
  2. Un extraordinario refuerzo de los recursos personales y materiales en la vía administrativa y también de las unidades especializadas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
  3. La creación de un Fiscal Adscrito al Fiscal de Sala de Criminalidad Informática que pueda atender de forma especializada y coordinada los delitos contra la Propiedad.

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