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Producción de cine

La piratería sigue bajando pero su daño al sector cultural todavía supera los dos mil millones de euros al año

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Según la nueva edición del «Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2021«, elaborado por la consultora independiente GfK a instancias de la La Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, junto a LaLiga y Mediapro, por séptimo año consecutivo la piratería digital ha experimentado en España una caída en cifras absolutas, lo que evidencia que se ha alcanzado el punto de inflexión, registrando desde 2018 un descenso acumulado del 20%.

Aun así, en 2021, el acceso a contenidos ilícitos ascendió a 5.334 millones, con un valor de mercado de 32.492 millones de euros.

El perjuicio para las industrias fue de 2.271 millones de euros. Un daño que también repercutió en las arcas públicas, que dejaron de percibir 653 millones en 2021, lo que eleva a casi 6.000 millones de euros lo que la Administración no ha ingresado en los últimos 10 años en concepto de IVA, IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social. El otro gran perjudicado ha resultado ser el empleo, pues la piratería ha impedido la creación en 2021 de 18.716 empleos directos (112.299 entre directos e indirectos).

Estas son algunas de las cifras más relevantes del Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2021, que elabora la consultora independiente GfK a instancias de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, presentado esta mañana en el Museo Arqueológico Nacional con la presencia del ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta i Llorens, y diversos representantes del sector cultural.

En cuanto a los porcentajes de individuos que realizan accesos ilícitos, la industria más afectada ha sido la musical, con un 38% de consumidores, seguida del libro (34%, un 1% más que en 2020), las películas (25%), los periódicos (23%), las series (20%), los videojuegos (18%), las revistas (16%), el fútbol (9%) y las partituras (5%, un 15% más que en 2020).

El punto positivo es que la mayor caída en el volumen de contenidos consumidos de forma ilegal en 2021 se produjo en las películas, que experimentaron una caída del 21% respecto a 2020: 520 millones frente a los 659 de 2020. En el caso de su valor de mercado su caída no fue tan pronunciada: 7%. 5.524 millones de euros frente a los 5.937 de 2020 o los 6.191 de 2019.

También hubo una disminución del número de consumidores que accedió a contenidos cinematográficos ilícitos, que ha pasado del 27% de 2020 al 25% en 2021, manteniéndose estable la cifra de quienes accedieron al consumo legal digital: 76%.  El 53% de los accesos corresponden a películas con menos de un año de antigüedad desde su estreno frente al 50% de 2020.

Por su parte, las series se han convertido en uno de los contenidos culturales preferidos por la ciudadanía, hecho que ha coincidido en 2021 con un aumento del consumo legal y una caída del ilegal en un 6%. Los consumidores piratas, que accedieron a 940 millones de contenidos, han pasado del 22 al 21%, mientras que los que accedieron a series en formato digital legal son ya el 75% (74% en 2020). El 65% de las series consumidos de forma ilegal tenían menos de un año de antigüedad desde el periodo de emisión en televisión, cuando en 2020 representaban el 58%.

El valor total de los contenidos asciende a 30.892 millones de euros, de los que 10.035 corresponden a la música. De hecho, ha sido la industria musical la que ha sufrido el mayor perjuicio. De los 2.271 millones de euros del quebranto al conjunto, la piratería le ha supuesto un daño de 653 millones. Le siguen las películas y series (417), las revistas (306), los periódicos (266), los libros (217), el fútbol (201), los videojuegos (177) y las partituras (33).

Entre las motivaciones que los consumidores declaran para explicar el acceso ilícito a contenidos, las primeras son económicas y las segundas, la facilidad con la que acceden a ellos. Resulta relevante, al tiempo que muy preocupante, el incremento de los usuarios que confiesan que no saben distinguir entre las plataformas que son legales y las que no lo son: 5 de cada 10, cuando en 2020 eran 4 de cada 10. Aumentan también quienes se amparan en la ausencia de consecuencias legales para los piratas (32%) y persisten aquellos que estiman que los productos culturales son caros y de ahí su actitud (54%).

Estas cifras refuerzan la necesidad de desplegar mayores esfuerzos para evitar que los contenidos ilícitos estén accesibles y también de intensificar la labor de concienciación por parte del sector y los poderes públicos.

DEL PREDOMINIO DE GOOGLE AL AUGE DE LAS NUEVAS REDES SOCIALES

El acceso a los contenidos ilícitos se sigue realizando en mayor medida a través de los buscadores (55%), principalmente a través de Google (94%, es decir, más de 9 de cada 10 accesos), pero 2021 ha vuelto a confirmar una tendencia que ya se observaba en 2020: el descenso del uso de buscadores se ha trasladado hacia las redes sociales. Y aunque Facebook y YouTube siguen siendo las más usadas por los consumidores, Telegram (33%) ha escalado significativamente su posición, hasta desbancar a otras, como Whatsapp, Instagram o Twitter. Además, otras cada vez más populares, como Dailymotion, registran importantes subidas.

Como se señala, los buscadores siguen siendo la puerta de acceso a los contenidos ilícitos, aunque en menor medida que en 2020 (ha pasado del 58 al 55%). Ha habido una escalada de las redes sociales (del 27 al 29%) y los sistemas de descarga directa (de 24 al 27%), mientras que las Apps y el streaming mantienen los porcentajes de 2020. En el caso del streaming online, se detecta que ha frenado el ascenso consecutivo que registraba en los cinco años anteriores.

Por lo que respecta a las redes sociales, las grandes beneficiadas por el cambio de tendencia de los usuarios, sobresale el notable incremento de Telegram (de 25 a 33%), que supera a Whatsapp (31%), Instagram (26%) o Twitter (26%). Las preponderantes, Facebook y YouTube, presentan un leve retroceso.

Por lo que respecta al equipamiento del que disponen los usuarios, las cifras son muy similares a las de 2020: 2 de cada 10 tienen decodificador IPTV (en 2020 eran casi 3) y el 22% ha accedido a una VPN para uso personal (21% en 2020). De igual modo, se mantiene en un 40% el número de internautas que han recurrido a tutoriales para saber cómo acceder a contenidos que les interesan y por los que no quieren pagar. Las consultas se dirigen mayormente para la descarga de música (42%), películas/series (41%), la obtención y el uso de una VPN (31%), seguido por videojuegos (28%), libros, periódicos, revistas o partituras (21%), modificar una consola (19%), la utilización de una IPTV (16%), fútbol (13%) y el uso de cardsharing (4%).

FUENTES DE FINANCIACIÓN

La principal fuente de financiación de los portales de contenidos ilícitos sigue siendo la publicidad, presente en 9 de cada 10 de estas webs, como en pasados ejercicios. Una publicidad mayormente de apuestas/juegos online (45%), venta online (39%), contactos/citas (33%) y marcas comerciales reputadas (31%). De ahí la urgente necesidad de encontrar vías público- privadas de colaboración con el sector de la publicidad en la certeza de que su contribución es absolutamente decisiva para erradicar la principal fuente de entrada de dinero a estos portales.

Una importante novedad en este 2021 ha sido identificar la percepción que los usuarios tienen de esa publicidad que reciben al entrar en los portales de contenidos ilícitos, ya que al 46% le molesta, al 16% le disgusta que esos mensajes publicitarios les persigan por otras webs, al 7% le avergüenza y un porcentaje similar estima que es nociva. Ha aumentado igualmente el número de consumidores que aseguran recibir más publicidad o spam desde que accedieron a los portales ilícitos: 6 de cada 10.

En 2021 se ha producido un importante incremento en el número de internautas que han pagado por el consumo de algún contenido: 1 de cada 4 (24% frente al 20% de 2020). Además, se ha registrado un aumento de los métodos de pago menos transparentes -Paypal (44%) y criptomonedas (11%)- y un descenso del uso de la tarjeta bancaria (45% por 49% en 2020).

Además de contar con la financiación publicitaria o el pago directo, las webs de contenidos ilegales recurren cada vez más, en estos tiempos de metadata, a la obtención de datos de sus usuarios para comerciar masivamente con ellos con posterioridad. De hecho, 7 de cada 10 consumidores que han accedido a contenidos ilícitos han tenido que darse de alta, facilitando información personal (mail, cuestionario y teléfono) y a 9 de cada 10 se les ha pedido que aceptaran cookies.

La mejor noticia es que 5 de cada 10 expresan claramente su desconfianza hacia estos portales a la hora de dar información: desde 2019 la desconfianza hacia estos portales ha crecido hasta el 47% actual.

REPERCUSIÓN EN EL EMPLEO Y EN LOS INGRESOS DEL ESTADO

Si bien en relación con 2020, el año 2021 ha registrado una disminución en el número de empleos directos que se podrían haber generado en el caso de no existir el consumo de contenidos ilícitos, los devastadores efectos de la piratería digital siguen ofreciendo unos datos para la preocupación y la reflexión en aras de redoblar enérgicamente los recursos y esfuerzos público-privados. De hecho, en el caso del empleo, de no existir esta lacra, en 2021 se habrían podido crear 18.716 nuevos puestos de trabajo directos, lo que supondría un incremento del 18,5 %, que más los indirectos representarían 112.299 empleos totales más.

También salen muy mal paradas las arcas públicas, que en 2021 dejaron de percibir por culpa del fraude a contenidos un total de 653 millones de euros, en concepto de IVA (416), IRPF (54) y cotizaciones de la Seguridad Social (183). El quebranto acumulado en los últimos 10 años a la Administración asciende a casi 6.000 millones de euros (5.993 en concreto).

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo Morena Films (Madrid) donde actualmente desarrollo mis propios proyectos como productor de cine y televisión.

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