EN LAS REDES

Producción de cine

«Esa esperada nueva ‘Ley del Cine’ es más necesaria hoy en día que nunca»

Gloria Bretones, CEO de ArteGB

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Hablar de Gloria Bretones es hablar de marketing cinematográfico. Desde hace 14 años dirige ArteGB, su agencia de comunicación especializada en el sector audiovisual. Incansable como pocas, es socia y directora de comunicación en Centuria Films, productora responsable del revelador documental «La pantalla herida», estrenado en el último festival de Málaga, que analiza la situación de la industria audiovisual en España. Ademas es la responsable del MOAv, las Jornadas de Marketing Online para la promoción del Audiovisual desde donde lucha por convencer a productoras, distribuidoras y televisiones cuáles son las ventajas reales de la comunicación y distribución online aplicada al audiovisual.

Eres Directora de ArteGB, agencia de comunicación especializada en el sector audiovisual ¿El marketing es la asignatura pendiente del cine español?
Por supuesto, en mi opinión se hace siempre lo mismo, si es que se hace algo…. El gran reto al que se enfrenta el cine español no es sólo poder seguir haciendo películas, sino saber venderlas. Sólo el que se ha enfrentado alguna vez a la aventura de hacer un largometraje puede entender lo que se sufre, así que me sigue sorprendiendo que una vez hecha no se haga todo lo posible para que la gente la vea.

¿Cual es la clave del éxito a la hora de promocionar una película?
Es una pregunta fácil de responder: la clave del éxito es encontrar a tu público. Lo difícil es saber dónde está y sobre todo, saber convencerle de que ir a ver tu película es lo mejor que puede hacer hoy. En todo caso no existe una fórmula mágica porque cada película es diferente, así que la dosis de creatividad, trabajo y suerte nunca es la misma.

En los presupuestos ¿la partida para promoción sigue siendo una de las más pequeñas?
Lo primero que desaparece de los presupuestos cuando no consigues toda la financiación es la partida de promoción. Yo como productora en Centuria Films, no como profesional de comunicación, no lo entiendo. Para mí el objetivo es que la peli se vea, pero en España parece que el objetivo es hacer la peli, y ya veremos si podemos hacer publicidad. Creo sinceramente que esta es una de las claves de la desafección tan brutal del público con el cine español: no sabemos llegar a la gente con nuestras películas. Éxitos puntuales no son ejemplo de la realidad de la mayoría de la industria audiovisual.

Eres responsable del MOAv, las Jornadas de Marketing Online para la promoción del Audiovisual. ¿Qué ventajas brinda internet a la hora de promocionar un film?
Últimamente hemos visto en recientes bombazos de nuestro cine como el «boca a boca» ha multiplicado por mil su efecto tradicional gracias a las redes sociales. Precisamente esa la principal ventaja, puedes llegar a tu público objetivo con más facilidad y mucho más rápido que con el marketing tradicional si juegas bien tus cartas. Además, debemos tener en cuenta que los costes de hacer marketing en internet no son tan altos como los de la publicidad tradicional en medios, lo que puede ayudar a producciones más modestas a llegar a su público. No todos tenemos a grandes cadenas de televisión detrás…¡ojalá!.

¿Qué no puede faltar en una buena estrategia de comunicación de un producto audiovisual?
Depende del producto, no es lo mismo una peli que una serie por ejemplo, pero en general en España se descuida mucho el contacto con los fans. La gente quiere sentirse parte del proyecto, y debemos ser conscientes de que el público es parte, son los destinatarios últimos de una producción, ¿hay algo más importante?. Por eso es necesario que interactuemos con ellos, y que seamos capaces de trasmitirles nuestra ilusión por el proyecto para que ellos a su vez se ilusionen, y se conviertan en prescriptores de nuestro producto. Un fan que nos recomienda no tiene precio.

ArteGB está especializada en el diseño de proyectos transmedia y branded content. En la actualidad estáis desarrollando una serie de branded content para una televisión. ¿El branded content es la salvación de la industria audiovisual?
Siento decirlo pero creo que en España todavía no. Nosotros trabajamos siempre con el mismo equipo, y la mayoría de ellos vienen del cine, es verdad, pero a día de hoy estos profesionales no viven sólo de hacer Branded Content, no hay un volumen suficiente de trabajo anual como para asumir a mi equipo, imagínate a todos los profesionales y empresas del audiovisual. Creo que queda mucho camino todavía para que las empresas españolas  asuman que ésta es una de las mejores maneras de llegar a tu público, pero a día de hoy nuestra experiencia es que sólo las grandes marcas están apostando por el Branded Content. A las pymes, que son la mayoría de empresas en España, todavía les resulta imposible por presupuesto acceder a esta nueva forma de hacer marketing. Supongo que en el futuro esto cambiará, y en ello estamos desde ArteGB, siempre realizando esa labor de información y formación de nuestros clientes para que cambien el chip y se olviden para siempre del spot aburrido de toda la vida.

¿En qué se diferencia el branded content del product placement?
La eterna cuestión ¿verdad?, a mis alumnos les digo que es fácil diferenciarlo: el product placement molesta, el branded content no. En todo caso el product placement consiste en poner de forma explícita (y muy poco sutil) el producto en pantalla con la intención clara de vender ese producto. Sin embargo en un branded content la marca forma parte de la historia que se cuenta de alguna manera, pero no es la protagonista absoluta, que en este caso es la historia que se cuenta. En resumen, se pretende entretener al espectador, no venderle tu producto.

En el pasado festival de Málaga se estrenó vuestro documental «La pantalla herida» dirigida por Luis María Fernández. Una mirada directa a la crisis actual en el modelo de financiación, producción, distribución y exhibición del cine español. Doctora, ¿El problema es grave? ¿Cómo se cura?
Son muchos los problemas, ojalá fuera sólo uno…, pero sin embargo creo que la cura no es tan complicada y para mí se resumen en dos palabras: autocrítica y unión. Somos un sector muy poco dado a la autocrítica, nos gusta echar la culpa de nuestros problemas a los demás, y si es el Gobierno, mejor J. Precisamente en «La pantalla herida» vemos como grandes profesionales ejercen la autocrítica por primera vez delante de una cámara, y por primera vez vemos claro que la culpa es también nuestra. Lo triste es que nuestro documental muestra también la terrible desunión que existe entre los diferentes sectores de la industria audiovisual, cada uno va a lo suyo y así es imposible arreglar nada. Con «La pantalla herida» hemos querido poner la primera piedra del camino hacia la unión, no es un documental con el típico tono de queja del que tanto se nos acusa «a los del cine», todo lo contrario.  Además no queremos que esto se quede aquí, y en breve anunciaremos la organización de las II Conversaciones de Salamanca, una oportunidad única para rendir homenaje a esas I Conversaciones de hace ya 60 años, y un evento perfecto para sentarnos TODOS, no los de siempre, y ver qué se puede hacer para encontrar esa cura.

Vuestro próximo proyecto se titula «Cuando dejes de quererme», un largometraje de ficción dirigido por Igor Legarreta y Emilio Pérez que se empezará a grabar en octubre y que ha contado con ayudas del ICAA. ¿Qué papel crees que debe jugar el estado dentro de la industria cinematográfica?
Nuestra peli tiene ayuda a desarrollo de proyecto tanto del ICAA como del Gobierno Vasco, lo que nos ha permitido embarcarnos en un proyecto de nuevo realizador, que como imaginarás siempre es más difícil de sacar adelante. Sin estas ayudas habría sido muy complicado para una productora independiente como la nuestra pasarnos dos años desarrollando el mejor guión posible, sin duda la base de cualquier proyecto de calidad. El apoyo del ICAA para encontrar nuevos creadores es vital. Pero claro, luego hay que hacer la película…Me temo que la venta de los derechos a las televisiones siguen siendo la mejor manera de financiar tu proyecto, en nuestro caso tenemos la suerte de contar ya con TVE, pero lo cierto es que para muchos la única manera de llegar a hacer realidad su proyecto es contar con las ayudas del ICAA. En este sentido yo creo que desde el Gobierno se podría dar mucho más apoyo al ICAA del que le está dando. Tanto hablar de la marca España y resulta que uno de los mejores escaparates de esta marca, que es el cine, no se está tomando en serio. Además el cine es industria, un rodaje genera trabajo y mucho dinero, no es un capricho de artistas egocéntricos… Se habla también de esto en «La pantalla herida», de que deberíamos ser capaces de autofinanciarnos sin contar con subvenciones del gobierno, pero hasta que eso pase necesitamos ayuda, por cierto, como la mayoría de los sectores industriales hoy en día. Esa esperada nueva «Ley del Cine» es más necesaria hoy en día que nunca, espero que llegue pronto. Pero voy más allá, creo que es necesario que entendamos que el cine es cultura, y como tal sus manifestaciones son muchas y hay que apoyarlas todas, por minoritarias que sean, aquí es donde el ICAA es imprescindible. Pero me niego a echarle todas las culpas al Gobierno de nuestros problemas: si «Papa Estado» no nos quiere ayudar, habrá que ser creativo y salir adelante, talento para ello nos sobra seguro. En este sentido, son las nuevas generaciones de cineastas quienes nos están enseñando el camino. Luís María Ferrández y «La pantalla herida» son un gran ejemplo de ello.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo en el departamento de producción de Morena Films (Madrid).

Producción de cine

El modelo “triple one” y sus posibilidades de producción para el mercado de ficción audiovisual

Give me one character, one location and one plot. That´s all I really need.

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"Buried", dirigida por Rodrigo Cortés, registró una taquilla global de más de 21 millones de dólares.

Como toda industria, la ficción audiovisual aposenta sus principios en dos columnas básicas que sostienen el alma del negocio: Entretener fascinando al mayor número de espectadores posibles con criterios de calidad artística, y generar ingresos suficientes para poder seguir manteniendo un óptimo nivel producción que conjugue los tres valores esenciales: Calidad, crítica y rendimiento.

Varios son los modelos de producción que se desarrollan en la industria de la ficción, dependiendo todos ellos de valores y parámetros que van desde el género y formato de la obra, pasando entre otros por el target, el presupuesto, los costes por encima y debajo de la línea[1], el número de localizaciones o la estrategia de P&A[2].

El género y el formato del proyecto son determinantes a la hora de encauzar de manera correcta la estrategia de desarrollo de producción de nuestra obra, siendo quizás las primeras acotaciones naturales que presentan la biología técnica del producto. Ello determina por tanto, otros parámetros de una ecuación cuyas variables son un conjunto de claves fundamentales junto con una serie de imponderables que deben ser cuidadosamente previstos.

Development Production Project = Genre & Format + Target + Budget + Funding + P&A + Profit Calculations

La producción audiovisual de ficción debe tener como lema la famosa frase que según algunas lenguas, se podía leer enmarcada en algunos de los despachos con más solera de la industria hollywoodiense: “Nobody knows anything”. Una premisa para recordar al productor la vulnerabilidad de su esfuerzo, tal y como lo hacía quien laureaba a los grandes generales romanos al mismo tiempo que se les recordaba que sólo eran seres mortales y no todopoderosos dioses.

Y es que nadie sabe nada, porque si tuviéramos la fórmula exacta para el éxito comercial de las películas, entonces serían las entidades bancarias quienes producirían, y no las productoras o los estudios. El riesgo, es el mejor y más grande compañero de cama de la producción en la ficción audiovisual, y por tanto, es él quien quita y quien da los mayores placeres que se desprenden de la gesta que significa apostar por levantar un proyecto para convertir y codificar un guion escrito en una obra audiovisual.

La división por género y formato es como ya hemos dicho, una de las primeras identidades naturales del producto, y por tanto una de las herramientas principales a las que acogerse cuando se decide enfocar el desarrollo de la producción en el caso de que estos dos valores no nos hagan descartar entrar en la producción del mismo.

Son muchos y muy variados los caminos por lo que podemos transitar a la hora de definir una estrategia de producción para un proyecto de ficción y en este sentido, el presupuesto y la capacidad de financiación del mismo son como todo el mundo sabe, las variables más determinantes para poder enfocar correctamente un desarrollo eficaz, realista y sostenible que no dé lugar a siniestras sorpresas y fallos irreparables que puedan dañar tanto la calidad o la distribución del producto, como las cuentas de la entidad productora.

Una de las teorías que más han dado que hablar en los últimos tiempos, son algunos estudios que determinan la capacidad de generar beneficios según el género y formato de la obra, otorgando a algunos de ellos más seguridad a la hora de apostar por su desarrollo.

Es el caso por ejemplo del llamado Low Budget horror movie, el cual goza de una gran reputación como el más proclive al beneficio a la hora de su producción. Algunos estudios, tales como el famoso análisis de investigación[3] realizado por Stephen Follows, acrecentaron de manera objetiva la capacidad de este género y formato como el más afín al beneficio económico dentro de la industria cinematográfica mundial, si bien es cierto que, como todo estudio analítico, contaba con una serie de parámetros que condicionaban los resultados[4].

En cualquier caso, la investigación demostró que entre todas las películas estrenadas en los cines de Estados Unidos entre 1996 y 2016, las películas de terror parecían tener más probabilidad de obtener beneficios en comparación con las películas de otros géneros, estimando que durante ese periodo, el 53% de las películas de terror estrenadas en las salas de cine tenían probabilidades de generar beneficios, comprándolo con la media de la industria del 37% en todos los demás géneros.


Tabla incluida en el estudio de Stephen Follows sobre el cálculo de las posibilidades de beneficio de las producciones de terror entre 1996 y 2016 con respecto al resto de los géneros cinematográficos.

A pesar de los innumerables estudios de mercado que proliferan en la industria, los análisis exhaustivos de datos y tendencias, los departamentos de desarrollo, marketing y cuentas que dominan y condicionan las producciones actuales, es evidente que siempre será la intuición del productor el arma más poderosa para dar luz verde a un proyecto.

En este caso, el conocimiento del mercado y la experiencia acumulada, quedan al albur de la capacidad del productor para tener un pálpito, una corazonada o una emoción a la hora de tomar la decisión de con que producción ocupar los próximos años de su vida. Y es así, contra todo proceso de lógica institucional y estadística, donde se han cosechado algunos de los éxitos más sonoros y rotundos de la historia de la ficción audiovisual y donde reside la verdadera grandeza de esta profesión.

En este artículo, nos decantamos ante un formato que, por su propia y especial idiosincrasia, es aplicable sobre todo a los géneros de thriller y terror, aunque no es descartable en otros diferentes. El modelo triple one[5] o one to one-one, se nutre de tres coordenadas concretas para realizar su formato: 1 character, (1 personaje), 1 plot (Una trama), 1 location (1 localización).

La simplificación de estos tres soportes narrativos a su máxima expresión, hacen que desarrollar una historia en la que de manera constante se conjugue una contundencia dramática capaz de mantener la atención del espectador mientras al mismo tiempo confluya la calidad lineal, sea un reto extraordinario para los creadores y para la estrategia de desarrollo del proyecto. Es precisamente esta delicada ecuación, lo que hace tan atractiva y compleja su propia realización. Dicha ecuación, no tiene por qué tener su origen en la falta de recursos, sino que puede revelarse como una declaración para trabajar exclusivamente en la historia acotando al máximo las posibilidades de construcción del relato y ponerlas al servicio absoluto de la producción y del espectador.

Creo que todo creador, todo guionista, director o productor, debe saber concretar y construir narrativas con las menos herramientas posibles, pues no sólo agudiza nuestra capacidad de innovación generando recursos alternativos, sino que además, acelera la capacidad de concentración en los elementos esenciales de la obra para poder más adelante, expandirlo de cara a producciones más complejas y caras. En definitiva, aprender a construir historias eficientes con pocos recursos narrativos, ayuda a adquirir una fuerte experiencia en la gestión y el desarrollo coherente de las herramientas de producción al servicio de la obra.

Una sola trama con un solo personaje en una sola localización, plantea efectivamente un complejísimo reto a nivel creativo, pero también puede ser deseable a la hora de acometer el producto, ya que en teoría, y siempre y cuando las variables no lo justifiquen[6], abaratará costes de producción y simplificará los ya de por si difíciles tramites que requerirá el proyecto.

El triple one, es un modelo de creación y desarrollo que, ante su evidente apariencia de sencillez narrativa, se esconde una complejidad tan fascinante como impredecible. Ante todo, necesita una gran historia. Un relato casi perfecto, eficaz, original, de fuerte estructura y de una solidez argumental tan contundente como intuitiva. No caben en este formato evidencias de fallas en su construcción argumental, pues su sencillez estructural hará más visibles las costuras de su única trama.

La solvencia constructiva requiere en esta apuesta de una verdadera capacidad real para construir una trama sólida que evite fugas en el desarrollo. El espectador, debe estar atrapado en todo momento en la incertidumbre de la causa-efecto sin prejuicio de la verosimilitud, la cadencia y el ritmo del relato. Una sola trama en una sola localización con un solo sujeto protagonista, puede en consecuencia acelerar y concentrar toda la capacidad de producción del proceso técnico y económico, pero no por ello dejará de plantear los retos mínimos que se desprenden de toda producción audiovisual al uso.

Plantear la unidad como una variable argumental (1-1-1), no significa que sea de manera estricta e inamovible[7], pero si marca un camino de simplicidad que plantea un formato fascinante tanto en la parte creativa como en la parte comercial.

Este modelo, representado en algunos filmes paradigmáticos del mismo como “Locke”, “The phone booth”, o de manera más exacta en “Buried”, hace que deban agudizarse al máximo el rendimiento creativo y la capacidad de producción del equipo, pero si se consigue llegar a la resolución de la ecuación, se generan obras maestras de una calidad innegable y de una originalidad que puede llegar a presentarse como el mayor valor intrínseco a la misma producción. Una trama perfecta y sólida, un personaje bien construido y con un objetivo innegable y una localización rotundamente estética al mismo tiempo que funcional, son las claves del éxito de este formato de producción.

Decía Jean-Luc Godard que, para hacer una película, lo único que se necesita es una chica y una pistola, y la nueva predisposición del público a consumir narrativas más certeras, concretas y universales, hace que la concreción sea un valor en alza sin menospreciar las grandes producciones con complejas construcciones narrativas y logísticas.

Pero es evidente, que no existe un espacio seguro en el ámbito de la producción audiovisual de ficción, y menos a la hora de asegurarse una fuente fácil de rédito económico ya sea a través de elección del género y formato, o intentado asegurar la producción a costa de los gustos del público en función de las taquillas o el consumo predominante. La producción es imprevisible y está sujeta a la enigmática aventura de la incertidumbre, dos conceptos de extraordinaria valía a la hora de definirla y amplificar la idiosincrasia que da sentido a su existencia y su fascinante atractivo.

Adentrarse en el proceloso mundo de la producción de productos de ficción, es un camino inigualable, ante el cual, todo aquel dispuesto a aventurarse en él, debe saber que no encontrará la fórmula de inversión perfecta, donde hasta la apuesta más segura puede fracasar por factores imprevistos. Producir ficción es lo más parecido a la vida, que, con sus imprevistos, pueden llevarnos a descubrir los lugares más apasionantes de su anatomía a través de los fracasos más abrumadores y los éxitos más inesperados.

Aunque la industria de la producción cinematográfica es extraordinariamente susceptible a los cambios de gustos y modas, lleva más de cien años viviendo a base de toda clase de vaivenes propios del modelo de negocio y de los avances sociales y digitales de los que irremediablemente forma parte. Por ello, podemos decir que, aunque la producción de proyectos de ficción no es precisamente una opción profesional segura o una oportunidad infalible de inversión, siempre conlleva la inefable capacidad de seducir ante la posibilidad de que esta vez, con este proyecto, sigamos sin saber nada, pero volvamos a disfrutarlo todo.

Es posible que el triple one, bajo esa capa de esplendorosa sencillez, esconda el formato más complejo e inexplorado de la producción cinematográfica universal, pero cuando los astros se alinean y las variables encajan, se produce uno de los mayores milagros que nos sugiere la profesión.

Una buena trama, un buen personaje y una buena localización.

Quizás, sea todo lo que necesitemos para seguir sabiendo, que no sabemos nada.

REFERENCIAS

[1] Under the line / below the line

[2] Prints & advertisements

[3] https://stephenfollows.com/horrorreport/

Con más de 200 páginas, es el más extenso y preciso estudio de investigación sobre el mercado de la producción de cine de terror, donde tras un estudio de 18 meses, se calcularon las posibilidades de beneficio de este tipo de films.

[4] No se cuentan las producciones de menos de 500.000 dólares. Todas las películas de terror que se mencionan llegaron a los cines de Estados Unidos lo que suele significar que han sido adquiridas por un distribuidor estadounidense. Los datos tienen en cuenta todos los flujos de ingresos como salas de cine y televisión y todos los costes incluyendo publicidad y distribución.

[5] Término acuñado por el propio autor.

[6] De nada vale hacer un modelo Triple one para abaratar costes en rodaje, si se encarecen otras partidas como por ejemplo las acometidas por encima de la línea o una localización extraordinariamente cara o compleja.

[7] No es necesario ceñirse al triple 1 de manera estrictica, ya que podemos tomarnos alguna licencia que no desvirtúe la esencia del modelo, como por ejemplo añadir algún personaje o localización, siempre que esté justificado y que la esencia del modelo siga permaneciendo en su trama sin prejuicio de la misma.

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Producción de cine

¿Cuántas producciones financiaron las televisiones autonómicas en 2020?

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Según los datos proporcionados por FORTA, las televisiones públicas autonómicas englobadas en la Federación apoyaron, subvencionaron o participaron en la creación de 311 producciones audiovisuales a lo largo del 2020, de las cuales 155 eran largometrajes cinematográficos (87 de ficción, 63 largometrajes documentales y 5 de acción), 32 fueron series y 10 más fueron miniseries. Entre ellas también se encuentran 51 cortometrajes, 55 documentales y 8 TV movies.

En palabras del presidente de la FORTA, Alfonso Sánchez Izquierdo: “entre los principales objetivos de las televisiones públicas autonómicas se encuentra apoyar y promover la industria audiovisual y ejercer de motor de una red industrial local. Las autonómicas avalamos estos proyectos para que puedan salir adelante”.

Y parece que supieron escoger bien a qué proyectos apoyar ya que 15 de esas producciones obtuvieron 53 nominaciones en los Premios Goya, una nominación más que el año anterior, ganando en total 18 galardones, entre ellos, el premio a la Mejor Película por «Las niñas», participada por  TV3 y Aragón TV, las 5 estatuillas cosechadas por “Akelarre”, que cuenta con financiación de TVG y EITB, “La boda de Rosa” que contó con el apoyo de la valenciana À Punt.

OBLIGACIÓN DE INVERTIR EN OBRAS EUROPEAS

La obligación de financiación anticipada de las obras europeas en materia audiovisual se introduce por primera vez en el artículo 5.1 de la Ley 25/1994, de 12 de julio, por la que se incorpora al ordenamiento jurídico español la Directiva 89/552/CEE, sobre la coordinación de disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados miembros relativas al ejercicio de actividades de radiodifusión televisiva.

Y más tarde la LGCA, que traspuso la Directiva 2010/13/UE, y que entró en vigor el 1 de mayo de 2010, mantiene esta obligación, en su artículo 5.3, si bien con algunas modificaciones, obligando a los prestadores del servicio de comunicación audiovisual televisiva, prestadores de servicios de comunicaciones electrónicas que ofrecen canales de televisión y prestadores de servicios de catálogos de programas establecidos en España, a destinar el 5% de sus ingresos de explotación a financiar obras audiovisuales europeas: películas para el cine y la televisión, series, documentales y películas y series de animación.

Un porcentaje que en el caso de que la empresa sea de titularidad pública (como es el caso de las cadenas autonómicas de FORTA) se aumenta hasta el 6% de sus ingresos.

Además la norma indica que el 60% de la financiación debe destinarse a la producción de películas de cine y, a su vez, el 60% de dicho porcentaje a obras en alguna de las lenguas cooficiales de España. En el caso de que la empresa sea de titularidad pública, estos porcentajes se sitúan en el 75% y 60% respectivamente.

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Producción de cine

Xiaomi y el Festival de Málaga lanzan un concurso de cortos rodados con el móvil

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Xiaomi y el Festival de Málaga han firmado un acuerdo para la 24 edición del certamen de cine en español, gracias a la cual nace la nueva sección de cortos Xiaomi, paralela a la Sección oficial del Festival.

Xiaomi y el Festival de Málaga se unen de esta manera para democratizar la creación, ofreciendo una plataforma en la que el talento compite únicamente con el talento, en las mismas condiciones técnicas: todos aquellos con acceso a un móvil Xiaomi podrán participar en la sección de cortos Xiaomi paralela al Festival. Sin barreras de entrada: solo su capacidad y sus ideas. La calidad cinematográfica y las herramientas de edición vienen ya de fábrica, gracias al gran potencial tecnológico que ofrecen los terminales de esta marca.

El objetivo de esta nueva sección es potenciar y dar visibilidad al talento “amateur”: el de todos aquellos que no pueden asumir grandes inversiones en equipos ni tienen acceso a los circuitos profesionales de exhibición de sus trabajos. Mucho talento que en muchas ocasiones no llega a ver la luz, más allá de la de las plataformas digitales, donde se pierde entre los millones de contenidos que se suben cada día.

El Festival de Málaga y Xiaomi destacan la importancia de esta alianza de una compañía tecnológica internacional de gran implantación y futuro en nuestro país y uno de los eventos más destacados del panorama cultural nacional y que año tras año afianza su dimensión internacional. Una alianza que refuerza el compromiso de ambos con el talento, los nuevos creadores, la cultura y su difusión.

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