El Observatorio Audiovisual Europeo ha publicado el informe Theatrical Animation Films – Insights into Market Dynamics 2017–2024, que confirma la plena recuperación del cine de animación en salas. En 2024, las admisiones globales superaron los 880 millones, igualando el promedio previo a la pandemia.
Sin embargo, la animación producida en Europa no logra todavía seguir el mismo ritmo. Entre 2022 y 2024, sus películas registraron una media anual de 33 millones de entradas, lejos de los 42 millones que promediaban antes de 2020. Aunque Europa produce una cuarta parte de la animación mundial y aporta el 36 % de los estrenos comerciales, apenas alcanza un 5 % de las admisiones globales.
El contraste con Estados Unidos es evidente. Las producciones estadounidenses, que representan solo el 10 % del volumen producido, concentran más del 70 % de las entradas a nivel mundial. En Europa, el 84 % del público de animación fue a ver títulos estadounidenses, mientras que las películas europeas apenas reunieron el 11 %, pese a contar con presupuestos más altos: 5,9 millones de euros frente a los 3,6 millones de la ficción no animada.
No todo son sombras. Entre 2022 y 2024, cada película europea de animación atrajo de media un 38 % más de espectadores que una película de imagen real, y su recuperación tras la pandemia fue más rápida (80 % frente al 54 %). Además, el 42 % de las producciones de animación europeas en el periodo 2017‑2024 fueron coproducciones internacionales (frente al 27 % en ficción), con distribución media en 11 países y un 67 % de entradas procedentes de mercados exteriores.
¿Qué implican estos datos?
El cine de animación ha recuperado su salud global, pero Europa sigue lejos de capitalizar su potencial. El dominio de Hollywood evidencia la necesidad de más inversión, estrategias de coproducción y apoyo estructural para fortalecer la presencia internacional de la animación europea. Las cifras indican que hay público, pero falta capacidad para convertir ese interés en taquilla.