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Producción de cine

¿Cómo buscan consolidar sus estrategias de contenido los grandes players del streaming?

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Este artículo es parte de Think Data, un conjunto de informes sobre tendencias de consumo SVOD con perspectiva paneuropea desarrollados por The Film Agency.

IP, licensing and serialization. Las tres patas sobre las que los grandes players del streaming buscan la consolidación de sus estrategias programáticas y, sobre todo, sus vías de explotación económica de un contenido que cuesta monetizar exclusivamente a base de subscripciones.

En un mundo de contenidos transmedia hiperconectados, los agentes del audiovisual buscan en la iteración de los productos narrativos que tradicionalmente conocemos como “sagas” una retroalimentación del consumo de cada uno de los títulos que las componen, así como de sus productos licenciados. Una estrategia común en un mercado de la atención afligido de una competición estructural feroz por ser la opción líder globalmente.

En el artículo “Serialidad y blockbusters: No es cine. Es Marvel” (Caimán. Cuadernos de cine – Volumen 142), la teórica fílmica Violeta Kovasics argumenta que “si la primera década de este siglo XXI coincidió con la llamada era dorada de una serialidad televisiva que en algunos casos (Los Soprano, The Wire) se miraba en el espejo del cine; la segunda ha visto cómo desde la industria del cine se ha respondido a este éxito convirtiendo sus principales blockbusters en un serial”. El cine mainstream, que desde hace ya tiempo intentaba consolidar sagas, en un nuevo entorno de consumo digital, ha empezado a mirarse en las series como modelo formal, pero también en la forma en la que capitalizar su consumo.

El remake, la continuación, los spin-offs, la reedición, se configuran en el panorama contemporáneo como distintas caras del mismo fenómeno: una serialización omnímoda, en el que el objeto fragmentado deja de ser una narrativa específica para pasar a ser una marca, una supranarrativa en la que varias obras ligeramente conectadas pertenecen. Una serialización en la que no solo importan los nuevos productos, sino la incentivación al consumo de otros ya explotados en catálogos, que a su vez anticipan el consumo de los que están por llegar.

Siguiendo estos preceptos, los streamers pioneros se afanan en construir su propio castillo de naipe de IPS: Netflix ha gastado millones y grandes esfuerzos de promoción en la saga The Witcher, que tras una serie de spin-offs desapercibidos, pelea por la supervivencia de la serie principal tras la marcha imprevista de su estrella principal, Henry Cavill. Mientras, Amazon Prime Video está discretamente desarrollando la no tan anticipada segunda temporada de su serie evento rompe-récords en presupuesto, El señor de los anillos.

Mientras, los players históricos explotan sus marcas ya asentadas: Disney+ ha construido prácticamente su estrategia programática al completo en la serialización transmedia e iteración narrativa de las franquicias de Marvel y Star Wars. Cualquier contenido otrora exitoso puede ser objeto de este proceso, no solo filmes de alto presupuesto.

Otras como Paramount+ han apostado por historizar serialmente sobre sus propios éxitos como estudio en una pasada edad oro de Hollywood (The Offer), crear de forma exprés un ambicioso universo en torno a un microgénero como el neo-western de Taylor Sheridan (Yellowstone), e incluso ha apostado por una breve continuación de 10 episodios de su mítica sitcom Frasier, que puede fácilmente interpretarse como un ejercicio de marketing en favor de su catálogo remasterizado de 263 episodios de la serie original – un verdadero tónico anti-churn.

En el caso de Warner Bros. Discovery, las joyas de la corona vienen acompañadas del fuego de dragones de Juego de Tronos y de la magia coming of age de Harry Potter. Como se puede trazar desde el informe de mayo de 2023 de Think Data, en julio se cumplieron tres meses de la ocupación en bloque de toda la saga basada en las novelas de J.K. Rowling, entrando en el Top 15 de películas más consumidas, tanto a nivel nacional como internacional. En total, se pueden contar más de 37.4 millones de streams acumulados solo en el trimestre estudiado.

Este fenómeno, que puede apreciarse en los reports de Think Data de abril y mayo en la modificación estructural de los géneros consumidos en UK entre meses, no surge espontáneamente, si no que está desatado por dos eventos concatenados: el anuncio en abril de 2023 de la luz verde a un reboot de la saga de forma seriada que se prolongará 10 años en el tiempo, y la inclusión de la saga entera en el catálogo de Netflix. The Independent recoge cómo este hecho se convierte en un verdadero hito en UK, país de origen de la saga: se trata de la primera vez que se incluye la saga al completo en un mismo catálogo VOD.

Más de 20 años después de su estreno en cines, Harry Potter había sido explotado domésticamente título a título en ventanas televisivas, pero nunca de manera conjunta en una plataforma SVoD, muestra de su impresionante y rentable popularidad. La anticipación de una nueva serie sirve como bisagra y campaña de marketing de la explotación de las películas originales en una nueva ventana antes no explotada, cuidadosamente planificada por Warner Bros. Discovery.

Kovasics en su artículo también argumenta que la era de lo episódico “ha aportado un cuestionamiento a la figura del autor en beneficio de otros elementos narrativos y de otras figuras como la del showrunner”. Pone como ejemplo la saga Misión Imposible, que de sus primeros filmes dirigidos por Brian de Palma o John Woo pasó a una autoría formal diluida bajo la producción de Tom Cruise.

En el caso de Harry Potter, de un inicio con Christopher Columbus y Alfonso Cuarón en películas en las que ambos imprimieron fuertemente su estilo autoral, se cerró la saga con cinco películas dirigidas por David Yates, un director procedente de la televisión apenas reconocido como autor que unificó formalmente el final de la saga.

El anuncio de un reinicio de la saga Harry Potter en forma seriada da cuenta de una concepción líquida de la serialidad de las IPs. La sacralidad formal y autoral de las obras originales da paso a iteraciones que se yerguen compartimentadas en esencia de las películas originales, mientras incentivan en su impulso el consumo de todas las obras anteriores de la saga.

Es fácil aventurarse a pronosticar que el consumo, y que los derechos de distribución de las películas originales estén estratégicamente bien colocados en televisiones generalistas y catálogos de streaming en cada uno de los 10 años de emisión que se prevén para la nueva serie.

¿Cómo puede el cine europeo independiente, identitariamente enraízado en una concepción autoral del cine, abrazar esta tendencia? Como comentamos, este fenómeno contemporáneo de la serialización se debe entender como una iteración de la marca frente al contenido narrativo, algo también alcanzable por la industria independendiente.

Fruto de un Box Office crónicamente enfermo, el mimo de las distribuidoras a sus estrenos se ha incrementado en los últimos años. Merchandising de películas de arte y ensayo, múltiples pases con coloquios… y retrospectivas. Los autores también se ha convertido en marcas y, sus películas, un capítulos de una saga apócrifa.

En España, la distribuidora independiente Avalon se ha especializado en realizar sus “Universos”: reposiciones a escala nacional de obras de directores en forma de ciclos eventificados para aprovechar el impulso, acompañados de pases especiales, que pueden ser seguidos coleccionistas de lujo, como en el caso de la colección remasterizada de Wong Kar-Wai. Toda una cadena de distribución y exhibición artificialmente impulsada.

La última, con el legendario director español Víctor Erice, que solo ha dirigido tres largometrajes a sus casi 80 años, pero le han valido premios y prestigio en los festivales de Cannes, San Sebastián y Venecia. El pretexto: el estreno de su tercera película a los 80 años, Cerrar los ojos. La concepción autor-marca posibilita la existencia de sagas sintéticas, abriendo la puerta a la monetización y retroalimentación a escala de diversos productos culturales.

La serialización como iteración de una marca también está al alcance de la industria independiente.

Think Data son un conjunto de informes y reportes con datos accesibles, sinópticos y analíticos sobre las tendencias de consumo de SVOD desde la perspectiva del sector audiovisual independiente en los principales mercados europeos desarrollados por The Film Agency. ¿Quieres saber más? Visita nuestra página web o habla con nosotras a través de info@thefilmagency.eu

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