En un contexto en el que levantar financiación sigue siendo uno de los grandes cuellos de botella de la producción, Bankinter ha ido construyendo, casi en silencio, una línea de trabajo específica para el sector audiovisual que empieza a tener un peso real en la industria. Entre 2023 y 2026, el banco prevé movilizar cerca de 100 millones de euros de inversión privada para producciones nacionales e internacionales rodadas en España.
La iniciativa arrancó en 2023 con una idea clara: ofrecer a las productoras algo más que un préstamo. El modelo se articula como un pack financiero integral, pensado para acompañar proyectos de cine y series desde el diseño del plan financiero hasta el cierre de la estructura. A día de hoy, este servicio ya ha contribuido a sacar adelante producciones con un presupuesto conjunto de 235 millones de euros, una cifra que da medida de su alcance.
El trabajo lo desarrolla una unidad especializada dentro del banco, centrada exclusivamente en audiovisual. Su papel va más allá del análisis financiero clásico: estudian cada producción, calculan los incentivos fiscales a los que puede acceder, atraen inversores privados interesados en obtener rentabilidad y diseñan estructuras financieras a medida. En algunos casos, además, Bankinter aporta financiación complementaria e incluso entra como inversor en el propio proyecto.
Uno de los aspectos más relevantes del modelo es que permite financiar hasta el 100 % del presupuesto, combinando inversión privada, incentivos fiscales y financiación bancaria. Un enfoque que encaja especialmente bien con el actual mapa de rodajes en España, donde territorios como País Vasco, Canarias o Navarra se han consolidado como polos clave gracias a sus deducciones fiscales.
Más allá de la operativa financiera, el banco también ha reforzado su presencia en encuentros con la industria, participando en foros y jornadas junto a productoras y administraciones públicas. Uno de los ejemplos recientes tuvo lugar en Bilbao, en un evento centrado en las oportunidades de inversión en cine y proyectos de I+D+i, donde participaron responsables territoriales del banco y el equipo especializado en estructuración audiovisual.
Sin grandes anuncios, pero con números encima de la mesa, el caso de Bankinter refleja una tendencia cada vez más clara: la financiación audiovisual se está sofisticando, y los proyectos que mejor se estructuran desde el inicio —combinando inversión privada, incentivos fiscales y banca— parten con una ventaja decisiva en un mercado cada vez más competitivo.