Las plataformas de streaming ya no solo dominan el consumo, también están marcando el ritmo de la producción. Así lo confirma un reciente informe de Ampere Analysis, que sitúa a estos servicios como los principales impulsores de la ficción en español durante 2025, tanto en España como en Latinoamérica.
Según el estudio, más de la mitad de las series encargadas en España (54 %) y casi la mitad en Latinoamérica (49 %) han sido promovidas por plataformas de streaming. Un dato que refleja hasta qué punto el modelo ha cambiado: las televisiones tradicionales ya no son el principal motor del contenido con guion, al menos en el ámbito hispanohablante.
En este contexto, el español se ha consolidado como uno de los idiomas clave dentro de la estrategia global de las plataformas. En 2025, representó cerca del 23 % de todas las producciones en idiomas distintos del inglés dentro del ecosistema streaming, lo que confirma su peso creciente en el mercado internacional.
Si hablamos de actores concretos, Netflix lidera con claridad, concentrando el 43 % de las producciones de contenido en español destinadas a plataformas bajo demanda. Le sigue Amazon Prime Video, con un 22 %. Ambas compañías han apostado de forma decidida por este mercado, con inversiones millonarias y una estrategia centrada en series y miniseries de menor duración, frente a los formatos más largos que siguen dominando en la televisión tradicional.
El crecimiento no es solo en volumen de producciones, sino también en inversión. El gasto en contenido de ficción en español aumentó un 15 % en 2025, alcanzando los 3.774 millones de dólares. Y las previsiones apuntan a que esta cifra seguirá creciendo en los próximos años, con una subida estimada del 19 % hasta 2030.
En cuanto a tendencias creativas, el género de crimen y suspense sigue siendo el rey, concentrando el 32 % de los encargos, seguido por la comedia y el drama. Un patrón que se repite en muchos mercados y que demuestra qué tipo de historias están funcionando a nivel global.
Otro de los movimientos interesantes es el aumento de las alianzas entre plataformas y operadores tradicionales. Aunque las coproducciones aún son limitadas, sí crecen los acuerdos de distribución. Un ejemplo reciente es la colaboración entre Disney+ y RTVE para llevar programas como MasterChef al entorno digital poco después de su emisión en televisión lineal.
En el fondo, todo apunta en la misma dirección: el contenido en español vive un momento de expansión impulsado por el streaming, que no solo busca audiencias locales, sino también historias capaces de viajar y conectar con espectadores de todo el mundo. Para la industria, esto abre oportunidades… pero también eleva el nivel de competencia.