Europa empieza a mover ficha para ordenar uno de los terrenos más complejos del audiovisual actual: la coproducción de series. Durante el Series Mania Forum, celebrado en Lille, nueve países —Francia, Italia, Portugal, Grecia, Luxemburgo, Polonia, Malta, Montenegro y Georgia— han firmado un nuevo convenio impulsado por el Consejo de Europa que busca establecer reglas claras para este tipo de proyectos.
La clave está en que no hablamos de una recomendación, sino del primer marco legal internacional centrado específicamente en la coproducción independiente de series. En un momento en el que las plataformas están redefiniendo cómo se financian, producen y distribuyen los contenidos, este acuerdo intenta poner algo de orden: más transparencia, más seguridad jurídica y, sobre todo, un terreno común para facilitar colaboraciones entre países.
La firma se ha llevado a cabo en el Lille Grand Palais, dentro del programa Lille Dialogues, con la presencia del secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset. Su mensaje fue bastante directo: ahora toca que más países se sumen. De hecho, el convenio necesita al menos tres ratificaciones —dos de ellas de estados miembro— para poder entrar en vigor. España, por ejemplo, aún no está dentro, pero podría ser uno de los siguientes en adherirse.
Para entender hacia dónde apunta este movimiento, el modelo está bastante claro: replicar lo que ya funciona en el cine con las coproducciones europeas apoyadas por Eurimages. Ese sistema ha permitido levantar películas con recorrido internacional y financiación compartida, algo que ahora se quiere trasladar al terreno de las series, donde cada vez es más habitual trabajar entre varios países pero sin un marco tan definido.
Más allá de lo legal, el convenio también tiene una lectura muy práctica para productores. La idea es reforzar su posición en un mercado dominado por grandes plataformas —muchas de ellas fuera de Europa— y darles herramientas para negociar en mejores condiciones. En el fondo, se trata de equilibrar un ecosistema donde los modelos de negocio vienen marcados, cada vez más, por datos y algoritmos.
También hay una intención clara de proteger la diversidad creativa. El acuerdo pone el foco en garantizar que las historias europeas sigan teniendo espacio y visibilidad, evitando que la homogeneización del contenido termine diluyendo voces locales. Para quienes están levantando proyectos desde el desarrollo, esto puede traducirse en más oportunidades de coproducción, mayor acceso a financiación internacional y un marco más previsible a la hora de planificar.
En un sector donde cada decisión financiera condiciona el recorrido de una serie, este tipo de iniciativas no son solo institucionales: pueden acabar influyendo directamente en cómo se levantan los proyectos en los próximos años.