El 2º VíaNatur Festival de Cine Medioambiental ha convertido el Parque La Resinera de Viana de Cega (Valladolid) en un espacio de reflexión, divulgación y arte cinematográfico en plena ola de calor. A la sombra de los álamos, tuyas, moreras y prunos, el certamen ha ofrecido cuatro intensos días de proyecciones, talleres y actividades con un claro foco: la sostenibilidad y la conexión entre naturaleza y cine.
Impulsado por la Diputación de Valladolid a través del Plan Avanza y la Fundación Patrimonio Natural, el festival ha proyectado 22 cortometrajes finalistas seleccionados entre 1.733 trabajos inscritos de 110 países, abarcando las categorías de ficción, documental, animación y VíaNatur Joven, esta última dirigida a estudiantes.
Entre los títulos premiados, el documental suizo «Rutas arriesgadas» ha sorprendido al jurado y al público. Miguel Ángel Pinto, naturalista y miembro del jurado, subrayaba su relevancia: «Es un tema poco tratado y muy necesario. Poner a los sapos en primer plano es digno de reflexión. No todo son osos y linces.»
En la categoría VíaNatur Joven, el reconocimiento fue para el corto francés «Dial salvaje», valorado por su estilo contemplativo y su capacidad de evocar una experiencia de escucha atenta. El biólogo Toni Aragón destacaba: «Contrasta con la narrativa acelerada a la que estamos acostumbrados. Este corto se atreve a ir justo en la dirección opuesta, y eso es muy valioso.»
El público, que llenó el parque para ver las proyecciones al aire libre, también pudo disfrutar de contenidos que abarcaron desde vídeos escolares hasta el homenaje al entomólogo Óscar Aguado, que recibió el Premio Tono Valverde por su labor divulgativa. Asimismo, participaron figuras como Félix Méjica, presidente de la Asociación para la Defensa de las Abejas, o los responsables del documental «Las mariposas del hermano Pantaleón de la Santa Espina».
En paralelo, el festival desarrolló una completa programación con los polinizadores como eje temático: talleres y charlas especializadas, el mercadillo de la biodiversidad con 18 expositores, el 2º concurso fotográfico, y presentaciones de libros sobre flora autóctona.
El broche final llegó con un paseo guiado por el cauce del río Cega, que sirvió como recordatorio tangible de la conexión entre cultura, territorio y medioambiente.