Entrevistas
Merry Colomer (Morena Films): «Con «La luz» queríamos aportar nuestro granito de arena a un problema que afecta a toda la sociedad»
Publicado
hace 1 mesel

La última película de Fernando Franco, La luz, acaba de llegar a las salas españolas con la voluntad de abrir un espacio de reflexión sobre uno de los temas más delicados y complejos de nuestra sociedad: la gestión de los abusos sexuales dentro de la Iglesia. Protagonizada por Alberto San Juan, la película se aproxima a esta realidad desde una mirada rigurosa, alejada del sensacionalismo y centrada en las consecuencias que estos casos han tenido sobre las víctimas y sobre las instituciones encargadas de darles respuesta.
Detrás del proyecto se encuentra Merry Colomer, productora de Morena Films, compañía responsable de títulos tan reconocidos como Campeones, Celda 211, Cerdita o Campeonex. En esta entrevista, Colomer nos habla sobre el origen de La luz, el proceso de trabajo junto a Fernando Franco, los retos de financiar una película de marcado carácter autoral y social, el papel de Alberto San Juan en el proyecto y cómo afronta Morena Films un momento de profunda transformación dentro de la industria audiovisual.
La luz aborda un tema especialmente delicado y complejo. Desde el punto de vista de producción, ¿qué fue lo que os hizo pensar que era una película que Morena Films debía sacar adelante?
Yo creo que, ante las investigaciones que se estaban publicando en prensa sobre el tema de los abusos, especialmente a raíz del trabajo realizado por El País, sentí la pulsión de que gran parte de nuestra responsabilidad como cineastas es poder ofrecer un terreno de juego adicional a temas que nos afectan a todos como sociedad.
Me parecía importante aportar nuestro granito de arena para plantear un problema tan relevante y contribuir a generar cierta conciencia sobre cuestiones que a veces pueden resultar más difíciles de abordar únicamente a través de los periódicos. Creo que el cine es una herramienta fantástica para ofrecernos diferentes puntos de vista, perspectivas y miradas sobre asuntos importantes.
Desde Morena Films siempre hemos tenido un compromiso por hacer películas que importen y que nos cuenten algo que nos haga pensar y reflexionar.
La película se aproxima a los abusos dentro de la Iglesia desde una perspectiva poco habitual. ¿Cómo fue el proceso de desarrollo del proyecto junto a Fernando Franco y en qué momento sentisteis que habíais encontrado el enfoque adecuado para contar esta historia?
La verdad es que, ante la necesidad y la pulsión de adentrarnos en este tema de la gestión de los abusos por parte de la Iglesia, pensé inmediatamente en Fernando. Es un director al que admiro desde hace muchísimo tiempo y, además, es un cineasta que se acerca a los proyectos con mucha verdad, con mucho rigor y con un proceso de documentación muy exhaustivo.
Desde las primeras conversaciones que mantuvimos, yo tenía claro que quería hacer una película sobre este tema, aunque no sabía exactamente cómo abordarlo. Sí teníamos muy claro que queríamos hacer una película rigurosa y centrada en la gestión de este problema, independientemente de las creencias, la ideología, la religión o la fe de cada uno.
Siempre hemos intentado hacer una película respetuosa con la gente, manteniendo el foco en lo realmente problemático, que es la gestión de estos abusos, que en nuestra opinión no se está abordando a la altura de las circunstancias ni de las necesidades de las víctimas, que son las principales damnificadas.
Morena Films tiene una larga trayectoria apostando por proyectos con una fuerte dimensión social, pero también con una clara vocación cinematográfica. ¿Dónde encaja La luz dentro de la línea editorial de la productora?
Morena tiene una estructura un poco atípica, porque somos cinco productores que trabajamos bajo el paraguas de la compañía, con Pilar Benito al frente de la dirección general, y cada uno desarrolla en cierta medida su propia línea editorial.
Creo que, igual que les ocurre a mis compañeros, a mí me preocupan determinados temas sociales y, en este caso, sentí la necesidad de dar voz a una cuestión con una clara dimensión social. Pero nuestra intención siempre ha sido acercarnos al público. Al final hacemos películas para que la gente las vea.
La luz encaja perfectamente dentro de la filosofía de Morena porque somos una productora consciente de la responsabilidad social que tenemos desde nuestro lugar dentro de la industria. Y eso abarca tanto la dimensión cinematográfica como la dimensión social de hacer películas que importen y que lleguen al público.
En una industria donde cada vez resulta más difícil financiar proyectos originales y alejados de las fórmulas más comerciales, ¿qué dificultades encontrasteis para levantar una película como esta y cuáles fueron las claves para conseguir que saliera adelante?
Lo cierto es que hemos tenido un proceso de desarrollo bastante largo. Fernando y yo empezamos a trabajar en el proyecto a finales de 2021.
La estructura de financiación que finalmente ha sostenido la película ha sido relativamente sencilla. Si no recuerdo mal, Disney, a través de Buena Vista, fue uno de los primeros socios en incorporarse. Después se sumaron Televisión Española, Movistar+ y Canal Sur, que nos han apoyado sin fisuras.
Al final hemos conseguido construir una estructura de financiación sencilla, pero muy sólida, y eso nos ha ayudado muchísimo a sacar adelante la película.
La película cuenta con Alberto San Juan al frente del reparto. Desde producción, ¿qué importancia tuvo su incorporación al proyecto y cómo influyó en el proceso de financiación o desarrollo?
Alberto es claramente uno de los mejores actores de su generación y, evidentemente, es un elemento esencial que suma muchísimo al proyecto.
Es un actor con una enorme versatilidad y una capacidad de registro espectacular, que además atraviesa un momento muy interesante de su carrera. Frente a un guion tan sólido como el que planteaba Fernando, su incorporación aportó una gran fortaleza al proyecto.
Obviamente, contar con un actor de su nivel también repercute en la solidez que adquiere una película en un momento determinado de su desarrollo y financiación.
Fernando Franco es un director con una voz muy reconocible y una filmografía muy personal. Como productora, ¿cómo se acompaña un proyecto dirigido por un cineasta con una identidad autoral tan marcada sin perder de vista las necesidades industriales de la producción?
Para mí trabajar con Fernando ha sido un lujo y una auténtica gozada. Es un cineasta muy generoso y creo que en todo momento nos hemos entendido muy bien respecto a la película que queríamos hacer.
Fernando llegó con un planteamiento muy original y muy sólido desde la primera idea que concibió para abordar la película. Creo que ambos hemos sabido identificar desde el principio cuál era la película que queríamos construir.
Cada película tiene unas necesidades distintas y precisamente el valor de un cineasta de la altura de Fernando reside también en saber enfocar la historia adecuada. En este caso, creo que hemos acertado al mantener un fuerte componente autoral, pero al mismo tiempo conseguir una película cercana al público. Ese entendimiento mutuo ha sido fundamental durante todo el proceso.
La película se mueve en terrenos emocionalmente muy complejos y exige un importante trabajo de investigación y documentación. ¿Cómo se gestionó ese proceso previo al rodaje para asegurar el rigor del proyecto?
Fernando es un director muy estudioso. Desde el principio fuimos creando una base de datos que íbamos completando con todas las noticias que iban apareciendo sobre el tema. Además, Fernando ha realizado una labor de documentación enorme a nivel periodístico y también se ha reunido con asociaciones de víctimas, con víctimas directamente y con sacerdotes.
Ha sido un proceso muy exhaustivo y muy riguroso. Nos parecía que un tema como este requería precisamente eso: un rigor excepcional, algo que ya está presente en todas las películas de Fernando, pero que en La luz ha sido especialmente evidente. Ha sido impresionante ver cómo ha trabajado hasta el más mínimo detalle para que todo se ajustase lo máximo posible a la realidad en todos los aspectos de la historia.
Morena Films combina habitualmente cine de autor, producciones internacionales, series y proyectos con vocación comercial. ¿Crees que hoy una productora necesita diversificar más que nunca para poder seguir apostando por películas como La luz?
Creo que precisamente uno de los grandes valores de Morena Films es esa combinación entre cine de autor, producciones internacionales y proyectos con una vocación más comercial.
Para mí, la diversidad es donde reside realmente el valor de lo que hacemos. Formar parte de una productora como Morena, donde puedes trabajar con cineastas que se expresan de maneras muy diferentes para contar historias, es un valor añadido enorme.
Para mí es fundamental desarrollar mi trabajo en un entorno en el que se apuesta por películas como La luz, Cerdita, Campeones en los márgenes, Campeones o Celda 211. Precisamente esa diversificación es uno de nuestros puntos fuertes. Además, somos cinco productores independientes, cada uno con una mirada distinta sobre el cine, y creo que eso enriquece muchísimo la compañía.
Desde tu experiencia, ¿cómo ha cambiado el trabajo del productor en los últimos años? ¿Qué competencias son hoy imprescindibles para sacar adelante una película en el contexto actual?
A mí me gusta trabajar muy cerca de los guionistas y de los directores. Desde que empecé a producir mis propios proyectos no he sentido un gran cambio en esa manera de relacionarme con el talento, porque me gusta estar muy presente y considero que gran parte de mi trabajo consiste en acompañar a los cineastas desde el guion hasta la dirección para que puedan sacar adelante la película que tienen en la cabeza.
Ese apoyo y esa voluntad de ayudar son claves desde el principio.
Si hablamos de una perspectiva más amplia, sí es cierto que en los últimos años han aparecido nuevos jugadores en el sector, especialmente las plataformas, y eso ha cambiado tanto las posibilidades de financiación como la diversidad de proyectos que se desarrollan.
Pero para mí sigue siendo imprescindible creer en la película, apoyar al cineasta y que exista un entendimiento mutuo desde el principio. Si quieres que alguien esté comprometido con un proyecto, tú tienes que ser el primero en estar al pie del cañón, acompañándolo durante todo el proceso. La figura del productor es fundamental precisamente porque está desde el inicio ayudando a que los proyectos y sus autores puedan desarrollarse.
La financiación audiovisual vive una transformación constante, con la entrada de plataformas, fondos e incentivos internacionales. ¿Qué aprendizajes os ha dejado La luz desde el punto de vista de la estructuración financiera del proyecto?
Efectivamente, la financiación audiovisual ha experimentado un cambio enorme con la llegada de las plataformas, los originales y los fondos internacionales.
Creo que cada proyecto tiene unas vías de financiación más o menos claras. No todos están pensados para convertirse en coproducciones internacionales o para encajar dentro de la estrategia de una plataforma, porque cada fondo o empresa tiene unos objetivos muy concretos respecto a los proyectos que quiere desarrollar.
En el caso de La luz, siempre tuvimos claro que era una película que iba a seguir una vía más tradicional de financiación, con el apoyo de una televisión nacional, que en este caso ha sido RTVE, una televisión de pago como Movistar Plus+ y una distribución en salas.
Creo que el principal aprendizaje ha sido comprobar que acertamos en la manera de posicionar y construir la película. La entrada de Buena Vista en la distribución también ha sido clave, porque ha aportado una solidez muy importante al proyecto.
La película aborda una temática compleja y exigente para el espectador. ¿Cómo se diseña, junto al distribuidor, una estrategia de lanzamiento capaz de conectar con el público adecuado?
Nosotros siempre tuvimos claro que estábamos haciendo una película cuya actualidad nos iba acompañando.
Cuando comenzamos a pensar en el proyecto ni siquiera se había creado la Unidad de Víctimas ni se había publicado el informe del Defensor del Pueblo, pero sí sabíamos que estábamos trabajando sobre un tema importante y de enorme relevancia social. Con el paso de los años, mientras desarrollábamos y rodábamos la película, la actualidad ha hecho que este debate cobre todavía más fuerza.
La investigación de El País ha sido muy importante en ese acompañamiento. Desde el principio quisimos que la película formara parte de la conversación pública, más allá del ámbito exclusivamente cinematográfico. Por eso decidimos estrenarla en junio, coincidiendo con la visita del Papa, porque nos parecía un momento oportuno para aportar una voz más, a través del cine, a un debate tan relevante.
Creemos que el cine tiene la capacidad de hacernos ver cuestiones que a veces quedan relegadas a los márgenes y, tanto desde la distribución como desde la comunicación, hemos intentado que La luz se incorpore a esa conversación y aporte su granito de arena a un tema tan importante.
Para terminar, mirando al futuro del sector audiovisual español, ¿qué retos consideras prioritarios para las productoras independientes en los próximos años y qué papel crees que seguirá desempeñando Morena Films dentro de ese escenario?
Creo que uno de los principales retos de las productoras independientes es seguir apostando por la diversidad. Y para que eso sea posible, es fundamental contar con un apoyo decidido por parte de las administraciones públicas.
Por ejemplo, considero que los incentivos fiscales son esenciales para que la producción independiente siga viva, porque precisamente son las productoras independientes las que velan por la diversidad de proyectos y de miradas dentro del sector audiovisual.
No podemos perder de vista esa necesidad de seguir apostando por la diversidad cultural y audiovisual. Y en ese sentido, Morena Films tiene una clara vocación de continuar siendo una productora independiente que apueste por contenidos diversos, sólidos y capaces de llegar al público desde distintos ángulos.
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