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Producción de cine

Las productoras ya no solo producen películas: así están reinventando su negocio para sobrevivir en la nueva industria audiovisual

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Hubo un tiempo en el que el modelo de negocio de una productora audiovisual era relativamente sencillo. Conseguir la financiación, sacar adelante una película o una serie, estrenarla y empezar a buscar el siguiente proyecto.

Hoy ese modelo ya no es suficiente.

La industria audiovisual ha cambiado tanto durante la última década que muchas productoras han tenido que reinventarse para seguir siendo competitivas. La producción continúa siendo el centro de su actividad, pero alrededor de ella han empezado a aparecer nuevas líneas de negocio que hace apenas unos años parecían impensables.

Ahora producen cine, sí. Pero también desarrollan tecnología, crean contenidos para marcas, ofrecen servicios a otras compañías, participan en coproducciones internacionales o impulsan sus propias propiedades intelectuales.

La pregunta ya no es qué produce una productora, sino cómo consigue mantener un negocio estable entre un proyecto y otro.

El gran reto: no depender de un único rodaje

Uno de los principales problemas de una productora es que los proyectos tienen un ciclo muy largo.

Desde que nace una idea hasta que una película llega a los cines pueden pasar cuatro o cinco años. En una serie, aunque los tiempos sean más rápidos, el desarrollo también exige meses —e incluso años— de trabajo.

Eso significa que muchas empresas pasan largos periodos sin una producción en marcha.

Para reducir esa dependencia, cada vez son más las compañías que buscan generar actividad durante todo el año.

El ejemplo de Morena Films

Morena Films es un buen ejemplo de esta evolución.

La productora, conocida por títulos como Campeones, Celda 211 o Todos lo saben, ha ampliado progresivamente su actividad más allá del largometraje tradicional.

Hoy desarrolla cine, series, documentales, coproducciones internacionales y proyectos para distintas plataformas, combinando formatos y mercados para mantener una actividad constante.

La lógica es sencilla: cuantos más tipos de proyectos desarrolla una empresa, menor es el riesgo de depender del éxito o del calendario de una única producción.

Cuando una productora se convierte en un ecosistema

Quizá el caso más evidente sea el de Mediapro.

Hablar de Mediapro ya no significa únicamente hablar de una productora.

El grupo integra producción de ficción, retransmisiones deportivas, entretenimiento, servicios técnicos, postproducción, producción virtual, platós, distribución, derechos audiovisuales e innovación tecnológica.

En la práctica, se ha convertido en un ecosistema capaz de cubrir prácticamente toda la cadena de valor del audiovisual.

La infraestructura también es un negocio

Otra tendencia muy visible es la apuesta por crear infraestructuras propias.

Secuoya Studios ha impulsado un modelo que combina la producción de contenidos con la gestión de estudios de rodaje y servicios para producciones nacionales e internacionales.

Esto permite que la empresa no solo produzca sus propios proyectos, sino que también genere ingresos prestando servicios a terceros.

Cada vez más compañías entienden que el crecimiento pasa por ofrecer soluciones a toda la industria, no únicamente por desarrollar sus propias películas.

Adaptarse a un mercado que cambia constantemente

También existen modelos de crecimiento más progresivos.

Plano a Plano ha consolidado una importante presencia en televisión y plataformas adaptándose a las nuevas formas de consumo sin perder la identidad que la ha caracterizado desde sus inicios.

Su evolución demuestra que diversificar no siempre significa abrir nuevas empresas o invertir en grandes infraestructuras.

En muchos casos consiste simplemente en ampliar el tipo de proyectos que una productora es capaz de desarrollar.

La tecnología ya forma parte del negocio

Otro cambio evidente tiene que ver con la innovación.

Cada vez más empresas incorporan departamentos especializados en inteligencia artificial, producción virtual, análisis de datos o automatización de procesos.

Hace apenas unos años estas herramientas eran servicios externos.

Hoy empiezan a formar parte de la estrategia de muchas productoras.

No porque sustituyan la creatividad, sino porque permiten optimizar tiempos, reducir costes y mejorar la competitividad.

El auge del branded content

Otra fuente de ingresos que no deja de crecer es la producción para marcas.

Muchas productoras desarrollan campañas, documentales corporativos, contenidos digitales o formatos específicos para redes sociales.

Lejos de considerarse un trabajo secundario, este tipo de proyectos permite mantener equipos activos entre grandes producciones de ficción y aporta una estabilidad económica difícil de conseguir únicamente con largometrajes o series.

La propiedad intelectual vale casi tanto como producir

La transformación también ha cambiado la forma de entender los proyectos.

Antes el objetivo era producir una película.

Ahora muchas compañías buscan desarrollar universos narrativos capaces de extenderse a series, documentales, videojuegos, libros, podcasts o experiencias inmersivas.

La propiedad intelectual se ha convertido en uno de los activos más valiosos del negocio audiovisual.

No se trata únicamente de producir contenidos, sino de construir marcas capaces de crecer en distintas ventanas y formatos.

La productora del futuro será mucho más que una productora

Todo apunta a que esta tendencia seguirá acelerándose durante los próximos años.

Las empresas audiovisuales competirán no solo por producir mejores películas o series, sino por atraer talento, desarrollar tecnología, gestionar derechos, generar propiedad intelectual y establecer alianzas internacionales.

La producción seguirá siendo el corazón del negocio, pero ya no será el único.

Quizá esa sea la gran diferencia respecto a hace una década. Antes una productora era la empresa que hacía películas. Hoy empieza a parecerse mucho más a una compañía de contenidos capaz de combinar creatividad, tecnología, estrategia empresarial e innovación para seguir creciendo en un mercado cada vez más competitivo.

Cinco formas en las que las productoras están diversificando su negocio

  • Cine y series para múltiples ventanas. Ya no trabajan únicamente para salas de cine o televisiones; desarrollan proyectos para plataformas, coproducciones internacionales y nuevos formatos de ficción.
  • Branded content y producción para marcas. Empresas de todos los sectores demandan contenido audiovisual de calidad, convirtiéndose en una fuente de ingresos estable entre grandes producciones.
  • Servicios para rodajes nacionales e internacionales. Algunas productoras han ampliado su actividad ofreciendo producción ejecutiva, gestión de localizaciones, logística o estudios de rodaje para terceros.
  • Tecnología e innovación. La producción virtual, la inteligencia artificial, la automatización de procesos o la gestión de activos digitales empiezan a formar parte del negocio de muchas compañías.
  • Desarrollo de propiedad intelectual (IP). Más que producir una única película, el objetivo es crear historias y universos capaces de crecer en diferentes formatos, mercados y ventanas de explotación.

ProduccionAudiovisual.com es un blog independiente dedicado a la industria audiovisual en español. Desde 2014 comparte análisis, recursos y experiencias sobre financiación, producción y distribución de cine, televisión y nuevos formatos, con un enfoque práctico orientado a profesionales, estudiantes y empresas del sector. Más que un medio de actualidad, es un espacio para entender cómo se levantan los proyectos, cómo se estructura el negocio y cómo evoluciona el oficio de producir en un entorno en constante transformación.

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