La taquilla del cine español ha experimentado un importante crecimiento durante los seis primeros meses de 2026, alcanzando 59,35 millones de euros, casi 30 millones más que en el mismo periodo de 2025. Sin embargo, pese al fuerte incremento interanual, las cifras siguen lejos de las registradas hace apenas unos años, cuando el cine español superaba con holgura estos ingresos sin depender prácticamente de un único título.
Buena parte de este crecimiento tiene un claro protagonista: Torrente, presidente, la sexta entrega de la saga creada por Santiago Segura, que acumula más de 28 millones de euros, es decir, casi la mitad de toda la recaudación del cine español en lo que va de año. Sin este título, el comportamiento del mercado habría sido muy similar al de 2025.
Según los datos provisionales del Ministerio de Cultura, recogidos por Europa Press, el cine español también ha duplicado prácticamente su número de espectadores, pasando de 4,5 millones en el primer semestre de 2025 a 8,5 millones en el mismo periodo de este año.
Torrente lidera un mercado muy concentrado
Estrenada el pasado 13 de marzo, Torrente, presidente suma ya más de 3,7 millones de espectadores, convirtiéndose en el gran fenómeno comercial del año y en el principal motor del crecimiento de la cuota de mercado del cine español.
A bastante distancia aparecen otros títulos nacionales como Aída y vuelta, con algo más de cinco millones de euros de recaudación; Abuela tremenda, con más de tres millones; Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar; y La familia Benetón+2, de Joaquín Mazón.
Una mejora que invita a la prudencia
Aunque la comparación con 2025 es claramente favorable, el comportamiento del mercado sigue reflejando una elevada dependencia de unos pocos grandes éxitos comerciales. La concentración de casi la mitad de la recaudación en una sola película evidencia las dificultades que continúa atravesando el cine español para recuperar un volumen de taquilla más sólido y sostenido.
El segundo semestre del año será clave para comprobar si la tendencia se consolida o si 2026 acaba siendo recordado, principalmente, como el año del denominado «efecto Torrente».