“MAX” arranca con una escena tan sencilla como inquietante: dos mujeres en una cafetería, una de ellas sabe demasiado sobre la otra. A partir de ahí, el cortometraje dirigido por Jaime Alonso de Linaje juega con las expectativas del espectador en apenas cinco minutos, apostando por el diálogo, el ritmo y un cambio de tono que va transformando la historia sobre la marcha.
Con una propuesta contenida y un equipo muy ligado a Valladolid, el corto llega a la Semana de Cine de Medina del Campo como una de esas piezas que buscan más la reacción emocional que la respuesta cerrada.
En esta entrevista hablamos con su director sobre el origen de la idea, el trabajo de precisión detrás de un formato tan breve y el tipo de experiencia que espera generar en el público.
“MAX” parte de una situación muy sugerente: una mujer que se acerca a otra en una cafetería sabiendo todo sobre ella. ¿Cómo nace esta idea y qué querías provocar en el espectador desde esa primera escena?
La idea era plantear una historia con un tono inquietante que se desarrollara en una sola localización y a través del diálogo. Pero durante la escritura del guión la historia fue evolucionando hacia otro tono. El objetivo es que ese cambio sea natural, que las sensaciones del espectador vayan cambiando a medida que avanza la historia.
Contar una historia con atmósfera, tensión y personajes en solo cinco minutos exige una gran precisión narrativa. ¿Qué fue lo más difícil en la escritura y el montaje para lograr que el corto funcionara con esa duración tan ajustada?
El montaje ha sido fundamental, le hemos dado muchas vueltas hasta dar con el ritmo adecuado, eliminando frases, acortando o alargando algunos momentos… En una historia tan corta, quitar unos pocos segundos aquí y allá marca la diferencia y ayuda a mantener el interés del espectador.
El corto reúne detrás de cámaras a grandes profesionales de Valladolid como Víctor Hugo Martín en fotografía, Laura García en montaje o Sofía Corral en sonido. ¿Cómo fue el proceso de producción con Plan Secreto y qué papel tuvo el trabajo técnico en la construcción del tono del cortometraje?
En Valladolid hay muy buenos profesionales, hemos trabajado juntos muchas veces y eso da mucha tranquilidad y hace que la comunicación sea muy fácil. Este es un corto sencillo a nivel de producción. Tuvimos la suerte de contar con dos actrices fantásticas, Anai González, que también es de Valladolid, y Blanca Izquierdo, que es de Cuéllar. Ellas llevan el peso del corto.
“MAX” forma parte de la sección El cine en Castilla y León de la SECIME, uno de los escaparates más importantes para el cortometraje autonómico. ¿Qué significa para ti estrenar el trabajo en Medina del Campo y dentro de una sección tan ligada al talento de la comunidad?
Estrenar en Medina del Campo es un lujo, estamos encantados. Es un festival imprescindible dentro del mundo del cortometraje. Hemos presentado allí varios cortometrajes de Plan Secreto y le tenemos un cariño muy especial.
Teniendo en cuenta tu experiencia tanto como director como dentro de la programación de festivales, ¿qué recorrido imaginas para “MAX” tras su paso por Medina y qué tipo de diálogo te gustaría que generara con el público?
Estoy deseando ver qué reacciones suscita el corto. Hay historias codificadas en un género concreto en las que esas reacciones son más fáciles de prever, pero en este caso creo que va a depender de cada espectador. Lo que sí tengo claro es que me gustaría que hubiera una respuesta emocional, y lo ideal sería que esas emociones fueran cambiando según avanza el corto, y que haya un elemento de sorpresa.
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