La posible compra de Warner Bros. Discovery por parte de Netflix ha sacudido al sector de la exhibición cinematográfica. Las salas temen que, si la operación sale adelante, la plataforma pueda acortar el tiempo durante el cual las películas del histórico estudio permanecen exclusivamente en cartel, una cuestión especialmente sensible para un negocio que sigue dependiendo en gran medida de los grandes estrenos.
Para calmar esa inquietud, Netflix ha salido al paso públicamente. En una entrevista con The New York Times, Ted Sarandos, codirector ejecutivo de la compañía, ha asegurado que se respetará la actual ventana de 45 días en cines para los títulos de Warner Bros. Discovery, al menos en el corto plazo.
Las dudas del sector no son arbitrarias. Históricamente, Netflix ha mostrado poco interés por los estrenos tradicionales en salas, priorizando el acceso inmediato a su catálogo por parte de sus cientos de millones de suscriptores. De hecho, tras anunciarse el acuerdo de compra, el propio Sarandos dejó entrever que ese modelo de 45 días podría evolucionar gradualmente en el futuro, lo que encendió todas las alarmas entre los exhibidores.
Taquilla, no solo streaming
Pese a ese pasado, el discurso actual de Netflix apunta en otra dirección. La compañía insiste en que quiere jugar fuerte en el terreno cinematográfico y que, para ello, necesita que las películas de Warner Bros. funcionen como grandes éxitos comerciales. Sarandos lo expresó con claridad al afirmar que su objetivo es “reventar las taquillas durante el fin de semana de estreno y lograr la máxima recaudación posible”.
Según explica el ejecutivo, tras analizar las cuentas de Warner Bros. Discovery, Netflix considera que su división de cine rinde mejor de lo que se esperaba y que tiene margen para crecer aún más. De ahí el interés en exprimir todo su potencial, no solo como contenido para la plataforma, sino también como motor de ingresos en salas.
La operación en cuestión no es menor: la oferta de Netflix para hacerse con los estudios cinematográficos y el negocio de streaming de Warner Bros. Discovery —dejando fuera la división televisiva— alcanzaría los 83.000 millones de dólares. Una cifra que da idea de la magnitud del movimiento y de por qué cualquier cambio en las reglas del juego preocupa tanto a la industria.
Por ahora, la promesa de mantener la ventana de 45 días ofrece un respiro a las salas. La incógnita, como casi siempre, está en cuánto tiempo se mantendrá ese equilibrio entre la lógica del streaming y la del cine en pantalla grande.