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Vídeo digital

¿Qué audiencia tienen los eSports en España?

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FOTO: Fotograma del programa "The Gaming House" de Movistar eSports

Si todavía no lo has hecho, te invito a leer el «Libro blanco de los eSports» que ha elaborado recientemente la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) con el objetivo de ayudar a entender el fenómeno de este tipo de competiciones de videojuegos, que en 2017 en España generó 14,5 millones de euros.

Puedes descargarlo a través de este enlace.

De entre todos los interesantes datos que pone sobre la mesa, a mi personalmente me han llamado la atención los relativos a cifras de audiencia que mueve este sector tanto a nivel mundial como en España.

Según la consultora Newzoo, en 2017 el número total de entusiastas de los eSports alcanzó los 143 millones en todo el mundo, con un crecimiento de dos dígitos previsto durante los próximos años hasta alcanzar los 250 millones de entusiastas en 2021.

Y es que aunque a nivel de ingresos generados por la industria nuestro país está lejos del primer puesto, la penetración de las competiciones de videojuegos en España es superior a la de la gran mayoría de países. Según Newzoo, de referencia en el sector, España es el doceavo país del mundo en el ranking de audiencia de eSports con 2,6 millones de entusiastas entregados al consumo de este tipo de contenidos, 2,8 millones de espectadores ocasionales y una audiencia total de eSports en nuestro país de 5,5 millones.

A nivel global el perfil de la audiencia de estas competiciones es el de un joven adulto de entre 21 y 35 años (>50%) y masculino (71% hombres). La mayoría son trabajadores a tiempo completo y se caracterizan por consumir contenido online más que por medios tradicionales. Por este motivo son un público difícil de alcanzar y a la vez muy interesante para muchas grandes marcas. En España, el perfil de entusiasta es relativamente similar al que encontramos a nivel mundial, siendo quizá la diferencia más destacable que el perfil es más heterogéneo en relación al rango de edad.

Todo esto ha provocado por ejemplo que los tres mayores operadores de telefonía de nuestro país (Movistar, Orange y Vodafone) hayan apostado por esta actividad patrocinando competiciones y equipos profesionales; o que en octubre de 2016, Mediapro adquiriera una participación mayoritaria de la Liga de Videojuegos Profesional por 4,6 millones de euros.

Una Liga que en 2017 fue seguida por más de 1,1 millón de espectadores si sumamos las distintas competiciones organizadas, entre ellas las finales de las Superliga Orange de League of Legends y Call of Duty o el torneo internacional Gamergy Masters de Clash Royale. Unas cifras que han llamado la atención de los canales de televisión tradicionales como Neox o Gol, quienes el año pasado ya produjeron programas dedicados exclusivamente al mundo de los eSports y que ha motivado a Movistar a abrir un canal de televisión exclusivamente dedicado a esta actividad, Movistar eSports.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo Morena Films (Madrid) donde actualmente desarrollo mis propios proyectos como productor de cine y televisión.

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Inteligencia artificial y audiovisual

YouTube endurece sus reglas: así afecta la IA a la monetización de los vídeos

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YouTube ha decidido poner orden en uno de los fenómenos que más ha crecido en los últimos meses: el uso masivo de inteligencia artificial para generar contenido. La plataforma no prohíbe estas herramientas, pero sí introduce un cambio importante en su enfoque: ya no basta con producir vídeos con IA para ganar dinero. Lo que importa ahora es si ese contenido aporta algo propio.

La nueva actualización de las normas de monetización pone el foco en la originalidad. YouTube deja claro que el contenido generado automáticamente, sin una intervención creativa significativa, puede quedarse fuera del sistema de ingresos. En otras palabras, los vídeos producidos en cadena con voces sintéticas, imágenes recicladas o guiones automatizados entran en la categoría de contenido inauténtico, y eso tiene consecuencias directas en la monetización.

Esto no significa que la inteligencia artificial desaparezca de la plataforma. Al contrario, sigue siendo válida como herramienta de apoyo, ya sea para escribir guiones, editar o incluso generar voces. La diferencia está en el resultado final. Si el vídeo tiene un enfoque propio, una narrativa trabajada o una edición que transforma ese material en algo distinto, puede seguir siendo monetizable. Pero si se limita a repetir fórmulas sin aportar valor, queda fuera.

Detrás de este cambio hay un problema cada vez más visible: la proliferación de contenido generado en masa, pensado únicamente para acumular visitas rápidas. Este tipo de vídeos, a menudo muy similares entre sí, saturan la plataforma y afectan tanto a la experiencia de los usuarios como a la confianza de los anunciantes. YouTube quiere frenar esa tendencia y reforzar la idea de que la creatividad sigue siendo el elemento central.

Otro punto clave es la transparencia. A partir de ahora, los creadores deben indicar cuándo un contenido ha sido generado o modificado con inteligencia artificial, especialmente en casos en los que puede resultar engañoso. Esto incluye voces clonadas, imágenes hiperrealistas o recreaciones de personas. No hacerlo puede suponer penalizaciones o incluso la pérdida de ingresos.

En paralelo, los requisitos de acceso a la monetización no cambian de forma radical, aunque sí se han flexibilizado en algunos niveles iniciales. Sin embargo, el verdadero filtro ya no está solo en las cifras de suscriptores o visualizaciones, sino en la calidad del contenido.

El mensaje de fondo es bastante claro. YouTube no está en contra de la inteligencia artificial, pero sí de su uso como atajo para generar contenido sin esfuerzo creativo. La plataforma quiere menos volumen automático y más identidad. Porque, en un entorno cada vez más lleno de vídeos generados, lo que marca la diferencia sigue siendo que haya alguien detrás contando algo propio.

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Vídeo digital

¿Una serie para ser distribuida en la red social X? El Real Madrid explora un nuevo terreno audiovisual

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El Real Madrid será el protagonista de Real Talks, una serie original de 10 episodios concebida exclusivamente para su distribución en X, la red social propiedad de Elon Musk. El proyecto se enmarca dentro del sello X Originals y supone un movimiento estratégico tanto para el club como para la plataforma.

La serie, que se estrenará el 13 de febrero de 2026, contará con la participación de jugadores y jugadoras de las plantillas masculina y femenina del club blanco. Cada episodio girará en torno a una conversación directa con los protagonistas, incorporando preguntas enviadas por los seguidores a través de la propia red social.

La pregunta relevante no es solo qué es Real Talks, sino qué implica que una serie se produzca para ser distribuida exclusivamente en una red social. Tradicionalmente, el contenido seriado vinculado a grandes marcas deportivas encontraba su espacio en televisión o plataformas OTT. En este caso, la apuesta es distinta: distribución nativa en una plataforma cuyo núcleo es la conversación en tiempo real.

Para X, el movimiento refuerza su ambición de consolidarse como espacio de consumo audiovisual premium vinculado a eventos deportivos y figuras globales. Para el Real Madrid, supone un paso más en su estrategia de control directo del relato y conexión sin intermediarios con su comunidad internacional.

¿Serie, branded content o activación digital?

Desde el punto de vista industrial, el formato se sitúa en una zona híbrida. No es un documental clásico ni un reality; tampoco es simplemente contenido social. Es un producto episódico diseñado para integrarse en la lógica algorítmica y conversacional de la plataforma.

Este modelo abre varias cuestiones de fondo para la industria audiovisual: si una red social puede consolidarse como ventana primaria de distribución de series; si estamos ante una nueva fase de competencia directa entre plataformas sociales y servicios de streaming tradicionales; y si, en paralelo, se está configurando un nuevo espacio estratégico para el branded entertainment deportivo, donde clubes y marcas utilicen estos entornos como canal principal —y no complementario— de explotación de contenidos.

Con más de 30 producciones originales acumuladas desde 2024 y cerca de 2.000 millones de visualizaciones en su catálogo, X busca posicionarse como actor audiovisual más allá del microcontenido. La alianza con un club global como el Real Madrid no parece casual: es una prueba de escala.

El experimento no solo medirá audiencias, sino la capacidad de una red social para sostener narrativas seriadas y fidelizar consumo recurrente. Si funciona, podría marcar un precedente para otros clubes, ligas y marcas deportivas.

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Claves y recursos

¿Cuántos vídeos se han publicado ya en YouTube?

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El ecosistema del vídeo digital alcanzó en 2025 una escala sin precedentes. Según los datos de la consultora Omdia, YouTube superó los 29.000 millones de vídeos publicados en su plataforma, una cifra que refleja no solo el volumen acumulado a lo largo de los años, sino, sobre todo, la aceleración en los ritmos de publicación registrada en los últimos ejercicios.

Este crecimiento no responde a un único factor, pero sí tiene un claro protagonista: el auge del vídeo corto. La consolidación de Shorts como formato central dentro de la estrategia de la plataforma ha disparado el número de piezas subidas, transformando la lógica de producción, consumo y monetización del contenido audiovisual online.

El empuje de Shorts ha reducido de forma drástica las barreras de entrada a la creación. Vídeos verticales, de corta duración y pensados para el consumo móvil permiten producir y publicar con una inmediatez inédita, lo que explica el incremento exponencial del volumen total de contenidos. Frente al modelo tradicional de vídeos largos y más elaborados, el nuevo paradigma favorece la frecuencia y la experimentación.

Este cambio no implica la desaparición del contenido largo, pero sí una convivencia de formatos en la que el corto actúa como motor de crecimiento cuantitativo y como puerta de entrada para nuevos creadores.

El aumento masivo de vídeos publicados plantea también retos estructurales. A mayor volumen de contenidos, mayor competencia por la atención del espectador. En este contexto, los algoritmos de recomendación adquieren un peso decisivo, convirtiéndose en el principal filtro entre la producción y el consumo.

Para los creadores, el escenario es ambivalente: nunca ha sido tan fácil publicar, pero destacar resulta cada vez más complejo. La visibilidad depende de métricas de retención, interacción y regularidad, lo que empuja a una producción constante y, en muchos casos, a una lógica cercana a la del flujo industrial.

Desde el punto de vista del mercado, este crecimiento refuerza el papel de YouTube como infraestructura central del negocio audiovisual digital. El vídeo corto se ha integrado de forma plena en las estrategias publicitarias, ofreciendo formatos ágiles, altamente segmentables y adaptados al consumo rápido.

La expansión del catálogo no solo amplía el inventario publicitario, sino que redefine el valor del contenido, donde la escala y la capacidad de adaptación pesan tanto como la calidad individual de cada pieza.

¿Cantidad frente a valor?

La cifra de 29.000 millones de vídeos invita a una reflexión más amplia: ¿hasta qué punto el crecimiento en volumen se traduce en valor cultural, creativo o económico? El reto para la plataforma —y para la industria en su conjunto— será gestionar esta sobreabundancia de contenidos sin diluir la experiencia del usuario ni erosionar la sostenibilidad del trabajo creativo.

En cualquier caso, el dato confirma una realidad incontestable: el vídeo online, impulsado por los formatos cortos y el consumo móvil, ha entrado en una fase de hiperproducción estructural. Y YouTube, lejos de perder relevancia frente a otras redes, sigue siendo uno de los principales espacios donde se define el presente —y el futuro— del audiovisual digital.

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