Producción de cine
¿Puede una película creada con inteligencia artificial competir en el Festival de Venecia?
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hace 4 minutosel

Nos guste o no, la inteligencia artificial se está abriendo paso a gran velocidad en la industria audiovisual. Su presencia ya no se limita a experimentos tecnológicos o pequeñas producciones concebidas alrededor de estas herramientas: cada vez resulta más habitual encontrarla integrada en procesos de desarrollo, rodaje y, especialmente, postproducción.
Esta realidad plantea inevitablemente nuevas preguntas. Una de ellas tiene que ver con los grandes festivales internacionales: ¿puede una película creada, total o parcialmente, mediante inteligencia artificial competir en igualdad de condiciones con el resto?
En el Festival Internacional de Cine de Venecia, la respuesta es sí.
Las normas de la Mostra contemplan la participación de películas en cuyo proceso de creación haya intervenido la inteligencia artificial, incluyendo el uso de herramientas generativas. Y hay un matiz importante: no se trata de una novedad anunciada para la próxima edición. Esta posibilidad ya estaba contemplada en la normativa de la 83ª Mostra, celebrada en septiembre de 2026.
El planteamiento del festival italiano no pasa por excluir una película por el simple hecho de haber utilizado inteligencia artificial.
Una producción puede recurrir a estas herramientas y presentarse al festival. La condición es que sus responsables informen de su utilización e identifiquen en qué partes o procesos de la película han intervenido.
La cuestión, por tanto, no parece estar tanto en si se utiliza inteligencia artificial, sino en conocer cómo y para qué se ha utilizado.
Y esa distinción puede ser cada vez más importante. La IA puede emplearse para generar una imagen completa, pero también intervenir en efectos visuales, sonido, doblaje, restauración, creación de fondos o diferentes tareas de postproducción.
¿Podría una película realizada con IA ganar el León de Oro?
En principio, sí.
Venecia no reserva una competición específica para las obras realizadas con inteligencia artificial ni las aparta de las principales secciones por el mero hecho de haber recurrido a esta tecnología.
Por tanto, el uso de IA no impediría por sí mismo que una película fuese seleccionada para la competición oficial y optase a sus premios, incluido el León de Oro.
Este punto resulta especialmente significativo porque supone tratar la inteligencia artificial como una herramienta que puede formar parte del proceso cinematográfico, en lugar de convertir automáticamente el denominado “cine con IA” en una categoría independiente.
La inteligencia artificial ya está presente en la Mostra
Y no estamos hablando únicamente de una posibilidad recogida sobre el papel.
La edición de 2026 contó con producciones que habían recurrido a inteligencia artificial durante su elaboración. Entre ellas se encontraba Be Brave, documental dirigido por Francesco Carrozzini sobre Renzo Rosso, fundador de Diesel, presentado fuera de competición.
La película empleó imágenes generadas mediante IA para representar determinados episodios del pasado de Rosso de los que no existía material audiovisual.
Es un buen ejemplo de hacia dónde puede dirigirse inicialmente la integración de estas tecnologías en producciones convencionales: no necesariamente películas generadas íntegramente por una máquina, sino obras en las que determinadas imágenes o procesos son resueltos mediante herramientas generativas.
Una frontera cada vez más difícil de establecer
La posición de Venecia resulta especialmente relevante por el peso que tiene la Mostra dentro del circuito cinematográfico internacional.
La inteligencia artificial ha dejado de ser únicamente una curiosidad tecnológica y está entrando progresivamente en herramientas utilizadas de manera cotidiana por la industria. Eso obligará a festivales, academias y organismos audiovisuales a decidir qué usos consideran admisibles y qué grado de transparencia deben exigir a las producciones.
Además, hablar simplemente de una “película hecha con inteligencia artificial” puede resultar cada vez menos preciso.
No es lo mismo utilizar IA para eliminar un elemento de un plano que generar un escenario completo. Tampoco lo es modificar una voz, rejuvenecer digitalmente a un intérprete, crear unos segundos de material inexistente o construir buena parte de una película mediante modelos generativos.
Entre todos esos supuestos existe un enorme territorio que probablemente crecerá durante los próximos años.
Por ahora, Venecia ha optado por no cerrar la puerta a estas herramientas y exigir que su utilización sea identificada.
Así que, ante la pregunta de si una película creada con inteligencia artificial puede competir en el Festival de Venecia, la respuesta es sí.
La siguiente pregunta será bastante más difícil de responder: ¿hasta dónde puede intervenir la inteligencia artificial en una película sin cambiar nuestra idea de lo que significa crear cine?
Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo Morena Films (Madrid) donde actualmente desarrollo mis propios proyectos como productor de cine y televisión.

Producción de cine
Industria del cine de Castilla y León, para algo que tienen se lo niegan
Publicado
hace 20 horasel
14/09/2026
Este artículo cuenta con el respaldo de un nutrido grupo de profesionales de la industria audiovisual de Castilla y León. Entre sus firmantes se encuentran directores como Cristina Urgel, Herminio Cardiel, Javier de la Iglesia, Isabel Medarde, Sergio Pereda, Celia de Coca, Alejandro Martos del Campo o Álvaro Mascarell; actrices como Azucena de la Fuente; y productores como Néstor López, David Castro, Clara Santaolaya, Héctor Varela, María Esparcia, Carlos Medina, Miguel A. Valdivieso, Sergio Muñoz, o Rodrigo Espinel.
Producir cine desde Castilla y León nunca ha sido especialmente fácil. No porque falten talento, historias, profesionales o localizaciones, sino porque, a diferencia de lo que sucede en otros territorios, la industria audiovisual de la comunidad dispone de relativamente pocas herramientas públicas que favorezcan su consolidación.
Las ayudas autonómicas a la producción son limitadas. Ridículas si se comparan con otros territorios. Este año, para más inri, amenazan con no publicarse. Las administraciones locales, con algunas excepciones reseñables —entre ellas, el esfuerzo que desde hace años realiza el Ayuntamiento de Valladolid para atraer, apoyar y patrocinar económicamente rodajes—, tampoco disponen de grandes instrumentos de financiación. Y la televisión autonómica, que en otros territorios constituye una pieza importante del ecosistema audiovisual, no desempeña en Castilla y León ese papel inversor en la producción cinematográfica.
El resultado es conocido por quienes nos dedicamos a esto: buena parte del talento audiovisual nacido o formado en Castilla y León termina desarrollando su carrera fuera de la comunidad, muy especialmente en Madrid: Productores, directores, guionistas, técnicos, actores y otros profesionales que mantienen vínculos con su tierra, pero que difícilmente pueden construir desde ella una trayectoria profesional continuada.
Sin embargo, Castilla y León tiene algo que ya querrían para sí muchas comunidades autónomas: uno de los festivales de cine más prestigiosos de España y con una extraordinaria proyección internacional.
La Semana Internacional de Cine de Valladolid, la SEMINCI, es una marca construida durante décadas, reconocida dentro y fuera de nuestras fronteras y capaz de reunir cada año en Valladolid a cineastas, productores, distribuidores, programadores, críticos y responsables de algunas de las instituciones cinematográficas más relevantes.
Es, probablemente, una de las herramientas de política cinematográfica más poderosas de las que dispone Castilla y León. Y, paradójicamente, la industria audiovisual de la propia comunidad nunca ha terminado de encontrar realmente su sitio en ella.
Tradicionalmente, la presencia del audiovisual regional ha quedado fundamentalmente circunscrita a «Castilla y León en Largo» y «Castilla y León en Corto», dos secciones que, pese a su importancia para quienes participan en ellas, no siempre han recibido la atención, visibilidad y cuidado que merecerían dentro del conjunto del festival. A ello se suman iniciativas como la presentación de los proyectos seleccionados en Seminci Factory o la programación de Quercus, una sesión de cortometrajes regionales de la mano de la Coordinadora de Festivales de Cine de Castilla y León y la Junta.
Son iniciativas positivas. Pero parecen insuficientes para el potencial que tendría SEMINCI como punto de encuentro entre el festival y el tejido profesional de su territorio.
Conviene aclarar algo para evitar equívocos.
No creemos que la solución pase por establecer cuotas de películas castellanas y leonesas en la Sección Oficial. Sería, probablemente, un tiro en el pie. Un festival internacional debe programar las mejores películas que considere oportunas de acuerdo con su línea editorial, y habrá años en los que exista una película de Castilla y León capaz de competir de tú a tú con la selección internacional y otros en los que sencillamente no la haya. Forzar esa presencia no ayudaría ni al festival ni, probablemente, a la propia película.
La cuestión es otra.
Un festival no es únicamente las películas que programa. Es también las personas a las que reúne, las conversaciones que provoca, los contactos que facilita y la comunidad profesional que construye a su alrededor. Y es precisamente ahí donde Seminci podría hacer mucho más por el audiovisual castellano y leonés sin comprometer un solo ápice su independencia artística.
Además, muchas de esas medidas ni siquiera requieren grandes presupuestos.
¿Por qué no realizar cada año una invitación expresa a la alfombra roja del festival a los numerosos actores y actrices castellanos y leoneses que han construido carreras relevantes fuera de la comunidad? Muchos viven a menos de una hora del Teatro Calderón y estarían encantados de aportar su visibilidad para proyectar aún más el certamen.
¿Por qué no procurar que profesionales vinculados a Castilla y León estén presentes regularmente en los jurados del festival, siempre que sus trayectorias lo justifiquen? Con un poco de mimo se convertirían en los mejores embajadores del certamen.
¿Por qué no reunir durante esos días a productores, directores, guionistas y técnicos originarios de la comunidad que trabajan habitualmente fuera de ella? ¿Por qué no aprovechar la presencia en Valladolid de la industria nacional e internacional para facilitar su encuentro con quienes intentan producir desde Castilla y León? ¿Se les invita al menos a acreditarse gratuitamente como invitados de industria?
Sin duda, el hecho de repartir un centenar de acreditaciones de industria (solo la acreditación, sin pagar nada de viajes ni alojamiento) sería un catalizador extraordinario para la industria local. Reunir a un centenar de profesionales de la región compartiendo y viviendo el festival no solo es fácil y económico, sino que supone una oportunidad que no nos podemos permitir desperdiciar.
No se trata de convertir SEMINCI en una feria regional ni de alterar aquello que precisamente le ha permitido alcanzar su prestigio. Todo lo contrario. Se trata de aprovechar ese prestigio.
Castilla y León difícilmente podrá competir a corto plazo con comunidades que cuentan con televisiones autonómicas fuertemente inversoras, incentivos fiscales específicos, fondos audiovisuales más potentes o ecosistemas empresariales que llevan consolidándose hace décadas. Pero sí puede utilizar inteligentemente los activos que ya posee.
Y SEMINCI es uno de los mayores.
Hay además una cuestión menos tangible, pero igualmente importante: la pertenencia. Una industria se construye también haciendo que sus profesionales quieran seguir vinculados a ella. Muchos cineastas castellanos y leoneses desarrollamos nuestra actividad profesional fuera de la comunidad porque las oportunidades están fuera. Eso no significa que hayamos dejado de sentirnos parte de su tejido cultural y audiovisual.
Un festival como SEMINCI podría convertirse durante una semana al año en el lugar donde ese talento disperso vuelve a encontrarse. Donde quienes se quedaron conozcan a quienes se fueron. Donde una productora joven de Valladolid pueda coincidir con un productor nacido en León que trabaja en Madrid, con una actriz salmantina que desarrolla su carrera nacional o con un director burgalés que lleva años rodando fuera. Y donde todos ellos, a su vez, entren en contacto con la extraordinaria comunidad cinematográfica que el festival consigue atraer cada otoño.
Eso también es política industrial. Y cuesta bastante menos que crear una nueva línea de subvenciones.
La SEMINCI pertenece, por supuesto, al cine y a su público. Su vocación internacional y su independencia deben preservarse. Pero también es una institución profundamente vinculada a Valladolid y a Castilla y León. No parece descabellado pedir que una parte de toda esa capacidad de convocatoria, prestigio y relaciones revierta de manera más decidida sobre el ecosistema audiovisual que tiene alrededor.
Durante años hemos hablado de la necesidad de construir una verdadera industria audiovisual en Castilla y León. Para hacerlo harán falta más financiación, más implicación institucional, más producción y, algún día, quizá también una televisión autonómica que entienda el audiovisual como algo más que contenido que emitir.
Mientras tanto, hay herramientas que ya existen.
Y para algo que tenemos, sería una pena seguir negándonoslo.
Producción de cine
¿Qué tipo de programas mantienen viva la televisión lineal en España?
Publicado
hace 2 díasel
13/09/2026
Cada mes se publican los datos de audiencia y el debate suele centrarse en qué cadena ha ganado, qué programa ha liderado el prime time o quién atraviesa una mejor racha. Sin embargo, el último Balance GECA de mayo de 2026, elaborado por el analista y consultor televisivo Kantar Media/GECA, permite extraer una conclusión mucho más interesante: identificar qué tipos de contenidos siguen teniendo la capacidad de congregar a millones de espectadores en una época dominada por Netflix, YouTube, TikTok y el consumo bajo demanda.
Porque la verdadera batalla de la televisión ya no se libra entre Antena 3, Telecinco o La 1. Se libra contra cualquier otra pantalla capaz de captar la atención de los espectadores.
Durante años se dio por hecho que la ficción sería el principal motor de las audiencias televisivas. Sin embargo, los datos de mayo cuentan una historia muy diferente.
Si analizamos los contenidos diarios más vistos del mes, los tres primeros puestos corresponden a programas informativos. En concreto, Antena 3 Noticias 1, Antena 3 Noticias 1 Fin de Semana y Antena 3 Noticias 2 ocuparon las tres primeras posiciones del ranking mensual. El informativo de sobremesa presentado por Sandra Golpe promedió un 23,3 % de cuota y más de 2,15 millones de espectadores, mientras que la edición nocturna de Vicente Vallés alcanzó un 18,4 % de share y cerca de 1,9 millones de seguidores.
La información sigue siendo el gran refugio de la televisión
La fortaleza de los informativos no es casual.
En un ecosistema donde la información circula de forma fragmentada a través de redes sociales, plataformas digitales y aplicaciones de mensajería, los informativos continúan ofreciendo algo muy valioso: una cita diaria reconocible, una marca consolidada y una percepción de credibilidad que sigue atrayendo a millones de espectadores.
No es un fenómeno exclusivo de Antena 3. Los Telediarios de La 1 también figuran entre los contenidos más vistos de la cadena pública y constituyen uno de sus principales pilares de audiencia.
De hecho, basta observar cualquier jornada de audiencia para comprobar que los informativos siguen dominando el ranking diario. El pasado 1 de junio, por ejemplo, Antena 3 Noticias 1 volvió a ser el programa más visto del día con más de 2,1 millones de espectadores y un 23,1 % de cuota de pantalla.
El entretenimiento familiar sigue funcionando
La segunda gran conclusión del estudio es que la televisión lineal sigue siendo extremadamente competitiva cuando apuesta por formatos de entretenimiento capaces de reunir a públicos muy amplios.
Entre los programas más vistos del mes aparecen espacios como El Hormiguero, Pasapalabra o Tu cara me suena, formatos que llevan años en antena pero que continúan manteniendo cifras envidiables para cualquier cadena. Según el informe, El Hormiguero promedió 1,64 millones de espectadores, mientras que Pasapalabra superó los 1,56 millones y Tu cara me suena rondó los 1,5 millones.
No es casualidad que todos ellos compartan características similares: son formatos familiares, generan conversación social y, sobre todo, funcionan mejor cuando se consumen en directo.
En otras palabras, ofrecen algo que el vídeo bajo demanda todavía tiene dificultades para replicar: la sensación de evento compartido.
El directo se ha convertido en el contenido premium de la televisión
Quizá la transformación más importante de los últimos años sea que la televisión ha dejado de competir en cantidad para competir en inmediatez.
Las plataformas ofrecen miles de películas y series que pueden verse en cualquier momento. Precisamente por eso, los contenidos que mejor funcionan en televisión suelen ser aquellos cuyo valor desaparece parcialmente si no se consumen en directo.
Los informativos son un ejemplo evidente, pero también el deporte, los concursos, los realities o los grandes programas de entretenimiento.
La propia evolución de las cadenas refleja esta tendencia. Antena 3 logró liderar el 96 % de los días de mayo y colocó 99 de las 100 emisiones más vistas del mes gracias a una combinación de informativos, concursos y entretenimiento en directo, más que por sus series o películas.
El deporte sigue siendo una máquina de generar audiencias
Aunque el ranking mensual estuvo dominado por los informativos y el entretenimiento, los eventos deportivos continúan siendo los únicos capaces de alterar puntualmente el equilibrio habitual de las audiencias.
La final de la UEFA Champions League emitida por RTVE fue una de las pocas emisiones que logró romper el monopolio de Antena 3 entre los contenidos más vistos del mes.
Esto confirma algo que la industria lleva años observando: los derechos deportivos son cada vez más valiosos porque constituyen uno de los últimos contenidos verdaderamente masivos que los espectadores siguen prefiriendo consumir en directo.
La televisión ya no compite contra otras cadenas
Quizá la enseñanza más interesante del Balance GECA sea que las cadenas que mejor funcionan son precisamente las que han entendido que su competencia ya no está en el mando a distancia.
La verdadera competencia de Antena 3 no es Telecinco.
La verdadera competencia de La 1 no es laSexta.
La competencia real son Netflix, YouTube, TikTok, Twitch, los videojuegos, los podcasts y cualquier otra alternativa capaz de ocupar el tiempo libre de los espectadores.
Por eso resulta tan significativo comprobar qué programas siguen liderando las audiencias. No son necesariamente los más caros ni los más innovadores. Son aquellos que ofrecen algo que todavía conserva valor en una era de consumo individualizado: información relevante, emoción compartida o acontecimientos que merece la pena seguir en tiempo real.
Y esa puede ser la principal lección que deja el Balance GECA de mayo de 2026: la televisión lineal ha perdido la batalla de la exclusividad, pero sigue ganando cuando ofrece aquello que las plataformas todavía no han conseguido sustituir.
Producción de cine
Las 8 habilidades que más valoran hoy las productoras a la hora de contratar
Publicado
hace 3 díasel
12/09/2026
Entrar en la industria audiovisual nunca ha sido cuestión de tener el currículum perfecto. En un sector donde cada proyecto crea un equipo desde cero y los tiempos siempre juegan en contra, las productoras buscan profesionales capaces de dar respuestas desde el minuto uno. Aunque la formación técnica y la experiencia son importantes, el verdadero factor diferencial radica en las habilidades blandas y la adaptabilidad a entornos inciertos.
¿Qué cualidades marcan realmente la diferencia al postularte a una productora?
1. Resolución de problemas en tiempo real
En un rodaje, el imprevisto es la norma. Un cambio meteorológico repentino, una localización que se cae a última hora o un fallo técnico exigen reacciones inmediatas. Las productoras necesitan perfiles que mantengan la calma, evalúen alternativas rápidamente y propongan soluciones en lugar de paralizarse.
2. Rigor, organización y atención al detalle
El audiovisual es un engranaje de cientos de microtareas interconectadas. Un permiso olvidado, un correo traspapelado o un error en una reserva representan costes reales y retrasos en la producción. Trabajar con orden no consiste solo en llevar una agenda, sino en desarrollar una metodología impecable que garantice el control sin perder perspectiva.
3. Comunicación clara y profesional
Desde redactar un correo formal a una entidad pública hasta coordinar por teléfono con un proveedor o un técnico, saber comunicarse ahorra tiempo y dinero. Comunicar bien implica transmitir información con precisión, brevedad y corrección para evitar malentendidos que entorpezcan el rodaje.
4. Capacidad de integración y trabajo en equipo
Ninguna película, serie o anuncio es obra de una sola persona. El audiovisual es intrínsecamente colaborativo. Se valora especialmente a quienes saben escuchar, comparten la información de forma transparente y priorizan el éxito del proyecto colectivo frente al lucimiento individual.
5. Agilidad de aprendizaje y adaptabilidad
Los modelos de financiación, las plataformas de distribución y las tecnologías cambian de un año a otro. La curiosidad constante y la facilidad para asimilar metodologías o herramientas nuevas son indispensables para no quedar obsoleto a las primeras de cambio.
6. Soltura con el ecosistema digital
Más allá del software especializado, es fundamental manejar con soltura herramientas de planificación, hojas de cálculo y plataformas de trabajo colaborativo. Asimismo, la integración de la inteligencia artificial en procesos como desgloses de guion, gestión documental o análisis de datos convierte a la alfabetización tecnológica en una ventaja competitiva directa.
7. Proactividad con buen criterio
Anticiparse a las necesidades del equipo marca la diferencia entre ser un asistente más o convertirse en un perfil imprescindible. Tener iniciativa para proponer soluciones —siempre con el criterio suficiente para consultar antes de actuar— es una de las cualidades que más recuerdan los directores de producción.
8. Fiabilidad absoluta
En un sector donde la mayoría de los trabajos llegan por recomendación, la confianza es la divisa más valiosa. Cumplir con los plazos, llegar puntual, mantener la confidencialidad de las producciones y ser transparente con las limitaciones personales genera un prestigio profesional duradero.
La actitud como motor de carrera
Las competencias técnicas se aprenden: hay manuales, softwares y compañeros dispuestos a enseñar cómo estructurar un presupuesto o un plan de rodaje. Sin embargo, la responsabilidad, la serenidad bajo presión y el compromiso no se pueden improvisar.
A la hora de contratar un perfil junior, las productoras apuestan antes por la actitud que por la experiencia. En una industria que se reinventa en cada proyecto, tus habilidades personales no solo te abrirán la primera puerta, sino que sostendrán el resto de tu carrera.



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