Producción de cine
María Esparcia y Pablo Moreno: «El cine puede conservar algo que ya no existe y hacer que vuelva a respirar»
Publicado
hace 2 mesesel
Pastoris, el nuevo largometraje dirigido por Pablo Moreno y producido por María Esparcia a través de Stellarum Films, llegó a los cines españoles el pasado 21 de agosto. Protagonizada por Sergio Cardoso, la película cuenta con guion de Pablo Moreno y montaje de María Esparcia y se adentra en la historia de Domingo, un pastor que regresa a su hogar después de haber sido dado por muerto durante la Guerra de la Independencia.
A través de un viaje de trashumancia desde Salamanca hasta los pastos invernizos de Extremadura, Pastoris se acerca a una forma de vida vinculada estrechamente al territorio y a unas tradiciones que forman parte de la memoria rural.
Uno de los elementos más singulares de la película es que está rodada íntegramente en palra d’El Rebollar, una variedad lingüística que actualmente hablan alrededor de 500 personas. La decisión de utilizar esta lengua va más allá de una elección artística y conecta con uno de los grandes temas de la película: la conservación de una identidad y de un patrimonio cultural que durante años también ha estado marcado por la vergüenza de quienes lo hablaban.
Con motivo del estreno de Pastoris, hablamos con María Esparcia y Pablo Moreno sobre el origen de la película, la decisión de rodar en palra, los retos de levantar una producción desde un territorio alejado de los grandes centros audiovisuales y la capacidad del cine para conservar historias, lenguas y formas de vida que corren el riesgo de desaparecer.

Pastoris nace de un territorio y una realidad cultural muy concretos. ¿Qué os llevó a querer convertir la historia de la trashumancia y la vida rural de El Rebollar en una película?
MARÍA: La verdad es que decidimos hacer la película como un regalo a nuestros hijos, para que pudieran ver de dónde vienen, qué han sufrido y vivido sus antepasados, cómo hablaban, qué cosas creían, etc. La familia de Pablo viene de una saga de pastores, y esa vida, con sus tradiciones tan singulares, ahora nos puede parecer ciencia ficción. Por eso nos parecía tan importante hacer una película en la que se pudiera vivir con todo ese patrimonio inmaterial y, gracias a las características propias del lenguaje audiovisual, poder viajar al pasado, y que todo eso al menos no se pierda. Es como un mensaje en una botella.
PABLO: La necesidad de hablar de lo nuestro, de los lugares y de las personas que nos han hecho ser quienes somos. Durante muchos años parece que para contar una historia en el cine había que mirar muy lejos, cuando aquí teníamos un universo prácticamente desconocido y con una enorme fuerza cinematográfica.
Por eso Pastori* nace también de una cierta urgencia. No queríamos hacer una película sobre el pasado contemplándolo desde fuera, sino intentar entrar en él, habitarlo durante un tiempo y convertir ese patrimonio en una historia viva. Porque una cultura desaparece de verdad cuando deja de ser contada. Y el cine tiene esa capacidad maravillosa de conservar algo que ya no existe y hacer que, durante dos horas, vuelva a respirar.
Uno de los elementos más singulares del proyecto es que está rodada íntegramente en palra d’El Rebollar, una variedad lingüística que actualmente hablan alrededor de 500 personas. ¿Cómo influyó esta decisión en la escritura, la producción y el propio rodaje de la película?
MARÍA: La decisión de rodar en palra fue una decisión muy clara a nivel creativo, pero muy difícil de tomar a nivel de producción, porque claro, al fin y al cabo, el cine también es una industria, y en ese sentido es una locura.
De hecho, comenzamos a rodar en ambos idiomas, en palra y en castellano, pero el segundo día decidimos que no, que la película tenía sentido en palra, y que de todas maneras se entendía muy bien. Pero en castellano perdía su esencia y esa magia, ya que hasta el sonido de la palra es como ancestral.
Además, una de las razones por las que decidimos rodar en palra es porque es una variante dialectal que muchos dejaron de hablar por vergüenza, porque la gente les decía que hablaban mal, y nos parecía importante honrar a toda esta gente, y apostar por la identidad, de la que muchas veces se han sentido avergonzados en los pueblos y que, sin embargo, es un tesoro cultural.
Es una película que hemos hecho por puro amor al arte, no por amor a la industria, así que nuestras decisiones a nivel empresarial pueden parecer una locura, pero estamos felices de haber decidido con la libertad que se merece el arte.
PABLO: Mis antepasados proceden de la zona de El Rebollar, al sur de la provincia de Salamanca, y mi abuela conservaba todavía gran parte de esta lengua. Muchas veces hablaba con cierta vergüenza porque durante toda su vida había escuchado que hablaba mal, que aquello era una forma incorrecta de expresarse.
Y, sin embargo, era una mujer de una enorme fortaleza: emprendedora, carismática, capaz de sacar adelante negocios y sostener a su familia con muchísimo esfuerzo, aunque no sabía leer ni escribir. Pastoris está rodada en palra, en buena medida, por ella.
Una de las cosas que más me apena es que muriera antes de que yo pudiera decirle que ella no hablaba mal. Que hablaba una lengua heredada de generaciones y que no tenía absolutamente nada de lo que avergonzarse.
Creo que durante demasiado tiempo hemos confundido diversidad con incorrección, especialmente en el mundo rural. Todas las lenguas y hablas de nuestro país forman parte de un patrimonio que nos pertenece a todos. Son una riqueza cultural inmensa y, cuando una de ellas desaparece, no perdemos solamente palabras: perdemos una determinada manera de nombrar el mundo, de pensarlo y de relacionarnos con él.
Si Pastoris puede contribuir, aunque sea mínimamente, a que la palra d’El Rebollar sea escuchada con orgullo en lugar de con vergüenza, para mí la película ya habrá servido para algo.

Pastoris es una película muy vinculada a un territorio concreto, pero también habla de temas como la identidad, la tradición y la desaparición de una forma de vida. ¿Qué queríais contar y qué os gustaría que se llevara el espectador después de verla?
MARÍA: Hemos querido hacer una película muy local y muy universal a la vez. Es una película hecha desde la verdad, desde la raíz, desde el sufrimiento que dejan las guerras a todos los niveles, y eso por desgracia sigue siendo muy universal.
Creo que cualquier persona de cualquier país puede sentirse identificada con el viaje interior de Domingo. Al fin y al cabo, los humanos somos todos muy parecidos aunque vivamos en culturas completamente diferentes, pero en el fondo queremos y ansiamos interiormente las mismas cosas.
Esta película habla de la recuperación de la humanidad, de la dignidad, de la búsqueda de un sentido en un mundo que ha sido destrozado, y habla de la necesidad que tenemos de la naturaleza para reencontrarnos con nosotros mismos. Porque al fin y al cabo todos venimos de ahí.
Una cosa que me parece preciosa de la película es que Domingo al final hace un viaje por las cuatro estaciones, y esos ritmos de la naturaleza, esa vida que se encoge y se expande y florece, es como el viaje interior de Domingo. Y hay unas escenas en las que él parece que va perdiendo la vida, mientras las ovejas van naciendo, nos habla de la vida y de la esperanza desde lo más sencillo. Es una película que tiene muchas capas, y creo que eso también la hace muy universal.
Nos gustaría que el espectador se llevara un poquito de conciencia, en el sentido de que nuestra vida, con más comodidades y libertades, se asienta en el sufrimiento de muchas personas, que han ido sacrificándose para dar un futuro mejor a sus hijos y sus nietos, que somos nosotros, como el personaje de Justa, la mujer de Domingo, que sale poco, pero es la gran víctima del filme, y el reflejo del sufrimiento silencioso que han vivido las mujeres a lo largo de los siglos. Porque Domingo tiene salida, pero ella está atrapada.
Y nos gustaría que se llevaran un poco de amor y verdad, que al viajar con Domingo puedan vivir con él esa reconstrucción llena de esperanza.
PABLO: Hace poco, después de uno de los pases, una espectadora nos dijo que Pastoris no era una película, sino un viaje de vida. Me gustó mucho esa definición, porque creo que la película propone precisamente eso: entrar durante dos horas en un territorio, en una época y en una forma de entender el mundo que para algunos espectadores será muy cercana y para otros completamente desconocida, pero que puede resultar igualmente emocionante.
Creo firmemente que el conocimiento compromete. Cuando conocemos un paisaje, unas costumbres, una lengua o a las personas que habitan un territorio, inevitablemente empezamos a mirarlo de otra manera. Mostrar nuestra tierra, nuestras gentes y nuestra cultura a través del cine es también una forma de acercarlas a los demás y, de algún modo, de protegerlas.
A lo largo de nuestra vida hemos aprendido a querer lugares que nunca hemos pisado gracias al cine. Todos reconocemos Nueva York, Monument Valley o el Gran Cañón porque centenares de películas nos han llevado hasta allí. Entonces, ¿por qué no mostrar también al mundo nuestros paisajes? ¿Por qué no pensar que El Rebollar, sus montes, sus caminos, su lengua o la vida de sus pastores también merecen formar parte del imaginario cinematográfico?
En ese sentido, Pastoris tiene algo de mensaje en una botella. Es el testimonio de un mundo que está desapareciendo, pero no queríamos contemplarlo únicamente con nostalgia. Queríamos dejar constancia de que existió, de que tuvo una enorme dignidad y de que somos, en buena medida, consecuencia de aquellas personas.
Si después de ver la película alguien mira con otros ojos a sus abuelos, a su pueblo o a esa cultura cercana que quizá siempre había considerado pequeña o poco importante, entonces habremos conseguido mucho.
La película se ha realizado desde un territorio alejado de los grandes centros de producción audiovisual. ¿Qué dificultades os habéis encontrado a la hora de levantar y producir el proyecto y qué ventajas tiene trabajar tan cerca del territorio que cuenta la historia?
MARÍA: Nosotros llevamos 20 años apostando por rodar desde Ciudad Rodrigo, y la verdad es que estar alejado de los centros de producción no es fácil. Es una apuesta muy a contracorriente y siempre hemos intentado buscar y aprovechar las ventajas de estar en una zona rural.
También creo que nos ha hecho buscar soluciones empresariales con mucha creatividad. Al final nosotros hacemos cine un poco como en los inicios, de una manera “fordista”, que además es mucho más sostenible, cosa que también nos importa mucho, porque cuando vives cerca de la naturaleza, la naturaleza te da tanto que quieres cuidarla.
A lo largo de estos años hemos ido formando y detectando talento local, y hemos ido fabricando nuestro propio vestuario, nuestros platós, tenemos unos pequeños estudios, y, como la mayoría de películas que hemos hecho han sido de época, al final tenemos mucho valor en especie, lo que nos da mucha libertad a la hora de producir, porque el valor en especie reduce los costes reales.
Ya solo falta que las leyes permitan “monetizar” ese valor en especie, y así también se pueda añadir ese valor al coste real de las producciones. Creo que esa política favorecería rodajes mucho más sostenibles, porque favorecería el reciclaje, por ejemplo, de los platós, y no su destrucción.
Una de las grandes dificultades que nos encontramos es la falta de logística, porque no tenemos trenes, y solo hay un autobús que va a Salamanca, la ciudad más cercana, que está a una hora. Tampoco hay tantos servicios como en una ciudad, aunque paguemos los mismos impuestos como empresa, no tenemos ni la mitad de ventajas. Aquí, por ejemplo, ni siquiera contamos con un hospital.
Pero, por otro lado, a nuestro equipo le encanta venir a rodar a Ciudad Rodrigo porque es como una inmersión, es diferente. Y una de las grandes ventajas es que todo está muy virgen, todo está cerca y hay un gran patrimonio natural e histórico, por lo que para nosotros es como tener un gran plató natural a nuestra disposición, además con una gran variedad paisajística, y sin perder tiempo al moverse entre localizaciones, porque todo está muy cerca.
Creo que ese es uno de los grandes atractivos para las productoras que vienen a rodar aquí. Nosotros comenzamos a hacer services hace unos cinco años y no dejan de aumentar las producciones que se animan a venir.
PABLO: Una de nuestras grandes ventajas es el conocimiento profundo del territorio. Cuando pensamos en localizar una película, ya sea para nosotros o para una producción que viene de fuera, sabemos dónde buscar, qué rincón poco conocido puede funcionar, con quién tenemos que hablar o qué posibilidades ofrece cada lugar.
Ese conocimiento, unido a todas las capacidades que hemos ido adquiriendo durante estos veinte años, hace que hoy venir a rodar aquí sea una opción perfectamente viable y, además, muy atractiva.
Pero para nosotros también hay una cuestión de compromiso. Cuando pusimos en marcha la productora, hace ya más de dos décadas, teníamos la idea de hacer un cine que pudiera transformar algo, que dejara una huella más allá de las propias películas. Y siempre he pensado que, si quieres cambiar el mundo, tienes que empezar por tu propia casa.
Nuestra comarca forma parte de eso que se ha denominado la “España vaciada”, una expresión que cada vez me gusta menos porque parece describir un territorio condenado, un lugar del que ya solo cabe marcharse. Y nosotros queremos demostrar precisamente lo contrario: que también desde aquí se pueden crear proyectos, generar empleo, formar profesionales y construir una pequeña industria cultural.
Creo profundamente que las industrias culturales pueden ser un motor de desarrollo para el medio rural. El cine, además, tiene una particularidad muy hermosa: no necesita esconder el territorio para generar actividad, sino que precisamente puede convertirlo en uno de sus principales valores. Puede utilizar sus paisajes, su patrimonio, su historia, su lengua y su identidad y, al mismo tiempo, proyectarlos hacia fuera.
Para nosotros esa es una de las grandes aspiraciones: demostrar que Ciudad Rodrigo y esta parte de la provincia de Salamanca no tienen por qué ser únicamente lugares donde se rueda ocasionalmente una película, sino que pueden ser también lugares desde los que se hace cine.

Desde que comenzó el proyecto hasta su llegada ahora a los cines, ¿cuál ha sido el recorrido de Pastoris y qué momentos han sido especialmente importantes para conseguir que la película llegara hasta aquí?
MARÍA: Bueno, el recorrido no ha sido fácil, ya sabes cómo están las cosas, cada vez hay más producciones y hay menos hueco en las salas.
Creo que nos ha costado mucho “soltar” la película, porque estábamos muy apegados, nos llevó alrededor de un año de rodaje y es un proyecto muy personal. Pero al final nos hemos lanzado y decidimos comenzar el estreno por las plazas de los pueblos, para que los primeros espectadores fueran esas personas que tienen poco acceso a la pantalla, pero que han vivido mucho de lo que tiene Pastoris, así que es una forma bonita de devolverles algo.
PABLO: Ha sido un viaje largo. La idea concreta de Pastoris nació a finales de 2022, aunque creo que la semilla de esta película llevaba muchos años dentro de mí.
Desde el principio sabíamos que no podía ser un rodaje convencional: necesitábamos atravesar las estaciones, adaptarnos a los ritmos de los animales y, además, ir acompasando la producción a nuestras propias posibilidades económicas. Todo eso hizo que el rodaje se prolongara durante cerca de un año y medio.
Uno de los primeros momentos importantes llegó cuando tuvimos un montaje que ya podíamos enseñar y fuimos seleccionados en SEMINCI, dentro de la sección Castilla y León en Largo. Para nosotros fue un impulso importante, porque era la primera vez que la película salía realmente de casa y comenzaba a encontrarse con espectadores.
Después llegaron otros festivales, nacionales e internacionales, y poco a poco empezamos a comprobar que una historia tan vinculada a un lugar concreto podía conectar también con públicos muy alejados de él.
Otro momento decisivo fue conocer a House of Film, la agencia estadounidense que se encarga de las ventas internacionales de la película. Cuando la vieron y decidieron apostar por ella sentimos una enorme alegría, porque uno de nuestros mayores temores siempre había sido que Pastoris pudiera percibirse como una película excesivamente localista, difícil de comprender fuera de nuestro territorio. Y ocurrió justamente lo contrario: descubrimos que cuanto más auténtica y concreta era la película, más universal podía resultar.
Y ahora llegamos a los cines. El 21 de agosto se estrena comercialmente en España, pero al mismo tiempo estamos viviendo un recorrido paralelo que para nosotros tiene muchísimo sentido: llevarla a las plazas de los pueblos, en proyecciones al aire libre como las de toda la vida, con una pantalla en la fachada de un ayuntamiento, en un frontón o incluso sobre el paredón de una iglesia.
Hay algo muy hermoso en ese recorrido: una película que nació intentando conservar la memoria de un mundo rural termina regresando precisamente a esos pueblos y siendo vista por personas que reconocen muchas de las cosas que aparecen en ella.
De alguna manera, antes de salir al mundo, Pastoris ha vuelto a casa.
Pastoris también plantea una cuestión interesante para la industria: ¿puede el audiovisual ayudar a conservar y dar visibilidad a territorios, lenguas y tradiciones que están desapareciendo? ¿Qué papel creéis que puede jugar el cine en ese proceso?
MARÍA: El cine es, en mi opinión, una de las herramientas más poderosas para ello. Leí un libro que se llamaba La traducción del mundo, de Juan Gabriel Vásquez, en el que explicaba cómo traducimos el mundo a través de la ficción, y cómo a través de ella podemos conocer, entender y empatizar con otras realidades, con otras culturas.
Y este es el gran poder que tiene el cine. No se me ocurre otra manera mejor de dar visibilidad a territorios, lenguas y tradiciones que están desapareciendo que a través de una película, porque es una manera de que no se pierdan y de que se puedan revivir.
PABLO: Sin duda. El audiovisual, y especialmente el cine, tiene una enorme capacidad para conservar un territorio, una lengua o unas costumbres. Una vez que una película está hecha, todo ese universo queda de alguna manera fijado en el tiempo.
Y no hablo solo de conservar palabras o paisajes. El cine puede guardar una forma de caminar, de trabajar, de relacionarse con los animales, de mirar el cielo, de rezar, de vestir o de entender el mundo. Cosas que muchas veces no aparecen en los libros y que, cuando desaparece una generación, pueden perderse para siempre.
A lo largo de la historia, el cine también ha contribuido a recuperar lenguas, tradiciones y culturas que parecían condenadas a desaparecer, porque cuando algo vuelve a ser visto, escuchado y contado, vuelve también a adquirir valor.
Con Pastoris hemos tenido la enorme suerte de poder tomar una especie de última fotografía de un mundo que está llegando a su fin. Y además hacerlo cuando todavía quedaban personas capaces de transmitirnos ese conocimiento de primera mano. Ahí está, para mí, una parte fundamental de la autenticidad de la película.
Quizá dentro de cincuenta o cien años muchas de las cosas que aparecen en Pastoris ya no existan, pero alguien podrá poner la película y volver a escuchar cómo sonaba la palra, ver cómo se conducía un rebaño o cómo era la relación de aquellas personas con el paisaje.
Ese es uno de los grandes poderes del cine: no puede impedir que el tiempo pase, pero sí puede evitar que todo desaparezca con él.
ProduccionAudiovisual.com es un blog independiente dedicado a la industria audiovisual en español. Desde 2014 comparte análisis, recursos y experiencias sobre financiación, producción y distribución de cine, televisión y nuevos formatos, con un enfoque práctico orientado a profesionales, estudiantes y empresas del sector. Más que un medio de actualidad, es un espacio para entender cómo se levantan los proyectos, cómo se estructura el negocio y cómo evoluciona el oficio de producir en un entorno en constante transformación.

Producción de cine
Madrid celebra el Día Mundial de la Animación con grandes referentes nacionales e internacionales del sector
Publicado
hace 4 díasel
23/10/2026
La Comunidad de Madrid celebrará del 26 al 29 de octubre de 2026 el Día Mundial de la Animación con una programación que reunirá a algunas de las figuras más destacadas de la industria de la animación nacional e internacional. Las actividades, de acceso gratuito, se desarrollarán en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, con el objetivo de visibilizar el sector, compartir experiencias profesionales y conectar a las nuevas generaciones de creadores con referentes de la industria.
La programación arrancará el lunes 26 de octubre en la Academia de Cine, con una jornada que contará con la participación de Hisko Hulsing, director de Danse macabre; la productora japonesa Eiko Tanaka, fundadora de Studio 4°C; Carlos Tschuschke, de Able & Baker; Lorena Booth, de Studio 100 Film, y Sergio Pablos, fundador de The SPA Studios y creador de Klaus. La jornada concluirá con una proyección de una selección de los mejores cortometrajes del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2025.
El martes 27 de octubre, la Academia de Cine continuará acogiendo encuentros profesionales dedicados a cuestiones como la distribución cinematográfica en el mercado estadounidense y el papel de las mujeres en la historia de la animación española. La jornada incluirá también una proyección del largometraje de animación La violinista.
El miércoles 28 de octubre, la programación de la Academia contará con profesionales como Raúl Rocha, productor del cortometraje El fantasma de la Quinta; Enrique Gato, responsable de la exitosa saga Tadeo Jones; Raúl García y Paloma Mora, de TV On Producciones, y Andrés Bedate, que abordará el trabajo de efectos visuales desarrollado para la serie Stranger Things.
Ese mismo día, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acogerá un encuentro dedicado al proceso creativo de Decorado, película galardonada con el Premio Paul Grimault en Annecy 2026, con la participación de Chelo Loureiro e Iván Miñambres y la moderación del cineasta Manuel Gutiérrez Aragón.
La programación concluirá el jueves 29 de octubre en esta última sede con una nueva proyección de La violinista, seguida de un coloquio con su codirector Raúl García y el cineasta Pablo Berger.
El Día Mundial de la Animación conmemora la primera proyección pública del Théâtre optique de Émile Reynaud, celebrada en París en 1892, considerada uno de los antecedentes fundamentales del cine de animación.
Todas las actividades son gratuitas, y la programación busca acercar al público y a los profesionales las diferentes disciplinas que conforman la industria de la animación, desde el desarrollo creativo y la producción hasta la distribución internacional y los efectos visuales.
Producción de cine
El Festival de Cine Europeo de Sevilla abre el plazo de acreditaciones para su próxima edición
Publicado
hace 2 semanasel
14/10/2026
El certamen, que se celebrará del 6 al 14 de noviembre de 2026, ofrece tres modalidades de acreditación dirigidas a periodistas, profesionales gráficos y representantes de la industria cinematográfica. Las solicitudes podrán presentarse hasta el próximo 21 de octubre.
El Festival de Cine Europeo de Sevilla (SeFF) ha abierto el plazo de solicitud de acreditaciones para su 23ª edición, que tendrá lugar del 6 al 14 de noviembre de 2026. Los profesionales interesados podrán tramitar sus solicitudes hasta el miércoles 21 de octubre a través de la página web oficial del certamen.
La organización ha establecido tres modalidades de acreditación, adaptadas a los diferentes perfiles profesionales que participan en el festival: prensa, prensa gráfica y profesionales de la industria audiovisual.
La acreditación de prensa, de carácter gratuito, está destinada a periodistas de medios escritos y digitales, agencias de noticias, televisiones, radios y publicaciones especializadas. Permite acceder a las proyecciones, ruedas de prensa y actividades paralelas del festival.
Por su parte, la acreditación de prensa gráfica, también gratuita, está dirigida a fotógrafos y operadores de cámara. Facilita el acceso a ruedas de prensa, photocalls, presentaciones y encuentros con cineastas, aunque no incluye la asistencia a las proyecciones cinematográficas.
Finalmente, la acreditación profesional, con un coste de 35 euros, está destinada a los representantes de la industria cinematográfica. Esta modalidad permite acceder a las actividades del programa profesional que no requieran inscripción previa, así como canjear entradas para un máximo de 30 películas de la programación.
Solicitudes abiertas hasta el 21 de octubre
Las acreditaciones son personales e intransferibles y están sujetas a disponibilidad, por lo que la presentación de una solicitud no garantiza su concesión. El festival comunicará por correo electrónico la resolución de las solicitudes antes del 26 de octubre.
Asimismo, ninguna de las modalidades permite acceder a la gala inaugural ni a otros eventos especiales, para los que será necesario disponer de una invitación o entrada específica.
El procedimiento de solicitud se realiza exclusivamente online y requiere adjuntar la documentación correspondiente a cada modalidad en el momento de la inscripción.
Los interesados pueden tramitar sus solicitudes a través de los siguientes enlaces:
Para consultas relacionadas con el proceso de acreditación, la organización ha habilitado el correo electrónico acreditaciones@festivalcinesevilla.eu.
Producción de cine
En rodaje «Crimen en España», la nueva serie original de atresplayer
Publicado
hace 3 semanasel
04/10/2026
Ya está en marcha el rodaje de Crimen en España, la nueva serie original de atresplayer, una ficción de cinco episodios protagonizada por Macarena García y Belén Barenys que combinará thriller, terror psicológico, fantasía y elementos oníricos para acercarse a la relación entre la sociedad española y la cobertura mediática de la violencia.
La serie está dirigida por Claudia Costafreda y creada por María Bastarós, y su rodaje se desarrolla entre Lanzarote y Barcelona. Se trata de una producción de Buendía Estudios Canarias, con la colaboración de Suma Content y la participación de Atresmedia.
Una periodista, unas adolescentes desaparecidas y la fascinación por el crimen
La historia estará protagonizada por Gema, interpretada por Macarena García, una periodista especializada en sucesos que atraviesa una crisis vital y encuentra una oportunidad para crecer profesionalmente cubriendo el caso de unas adolescentes desaparecidas.
Su investigación la llevará hasta el pueblo de las jóvenes, donde conocerá a Aina, interpretada por Belén Barenys, una chica perseguida por sus propios demonios. A partir de ese encuentro, ambas emprenderán una huida hacia delante que permitirá a la serie explorar desde dentro nuestra relación con la violencia y, especialmente, con la manera en la que los medios la convierten en relato y espectáculo.
Con sus dos protagonistas como hilo conductor, cada uno de los cinco episodios mezclará el thriller con el escenario fantástico, el terror psicológico, la metáfora y el ensueño, alejándose así de una aproximación convencional al género criminal.
Un potente reparto para acompañar a Macarena García y Belén Barenys
Junto a sus dos protagonistas, Crimen en España contará con un amplio reparto en el que figuran Ana Torrent, Julián Villagrán, Mónica Cruz, Adelfa Calvo, Milo Quifes, Jedet, Daniel Ibáñez e Itsaso Arana, entre otros.
En el apartado de producción ejecutiva figuran Ignacio Corrales, Mariano Piñeiro y Andrea H. Catalá, mientras que Montse García, directora de Ficción de Atresmedia, participa también en el proyecto.
La producción cuenta además con una importante presencia de profesionales y empresas asociadas a APPA. Eugenio Pérez participa como director de producción de Buendía Estudios, mientras que Cinetools se ocupa de consumibles; Energy Services, de grupos electrógenos; Silleras y MRG, de servicios jurídicos y asesoramiento; Willco, de gestión de producción; y Easy4you, de gestión de personal.
Una nueva colaboración con Suma Content
Crimen en España supone además un nuevo capítulo en la relación entre atresplayer y Suma Content, la productora fundada por Javier Calvo y Javier Ambrossi.
Ambas compañías ya han colaborado en títulos como Veneno, Cardo o Mariliendre y anunciaron el pasado mes de junio dos nuevos proyectos conjuntos: Las Vecinas y la propia Crimen en España.
Con esta última, atresplayer vuelve a apostar por una ficción española que utiliza los códigos del género para abordar un fenómeno muy reconocible de nuestro presente: la fascinación colectiva por los crímenes, su transformación en contenido y la compleja frontera entre informar sobre la violencia y convertirla en espectáculo.



Madrid celebra el Día Mundial de la Animación con grandes referentes nacionales e internacionales del sector

SEMINCI 2026 refuerza su programación de industria con laboratorios, encuentros y actividades formativas

El Festival de Sevilla anuncia los 58 proyectos seleccionados para ÍNSULA, su nuevo mercado de guiones

El Festival de Sevilla presenta una programación de actividades profesionales centradas en la internacionalización

INK MOTION busca libros con potencial para ser adaptados al cine y la televisión en FRAME Sevilla 2026

Convocatoria para actores: cinco de los directores de casting más importantes de Europa quieren conocerte en el Festival de Sevilla

La Muestra de Cine de Palencia abre convocatoria para cortometrajes con 14.100 euros en premios

El festival VíaNatur+ arranca en Valladolid con cine medioambiental, talleres y encuentros con expertos

China pisa el acelerador con el cine generado por IA

¿Quieres trabajar en producción audiovisual? No te pierdas este curso gratuito de controller y coordinación

¿Cómo se rodó LA ODISEA de Christopher Nolan? #MakinOf

[JOYAS DEL CINE ESPAÑOL] ¿Cómo se rodó AIRBAG de Juanma Bajo Ulloa?

¿Cómo se rodó LA INFILTRADA? #MakingOf

¿Sofá o Butaca? Las claves que llevan a los centennials y millennials al cine

