Connect with us

Vídeo digital

La CNMC quiere igualar (y regular) a los YouTubers con las televisiones

Publicado

el

La CNMC, consciente de que los vloggers están profesionalizados y sus contenidos (ya sean vídeos cortos, largos, en directo o diferido a través de plataformas de intercambio de vídeos como YouTube) gozan de una destacable presencia en el mercado audiovisual desde el punto de vista del consumo y de la inversión publicitaria, está preparando una guía (una «Comunicación» usando la terminología precisa) para explicar los criterios que tendrá en cuenta a la hora de considerar que estos «nuevos» agentes audiovisuales llevan a cabo una actividad propiamente audiovisual y, por tanto, deben estar sometidos a las reglas sectoriales audiovisuales.

El documento, al que se pueden hacer observaciones hasta el próximo día 1 de marzo  través de la sede electrónica de la CNMC, se puede consultar aquí.

Según esta primera redacción de la propuesta de la CNMC, los YouTubers serán considerados «prestadores de servicios de comunicación audiovisual» si de forma cumulativa cumplen con los mismos criterios que se exigen al resto de prestadores.

Es decir: tratarse de un servicio económico; ostentar la responsabilidad editorial sobre los contenidos que ofrece; ser un servicio dirigido al público en general; que la función de sus contenidos sea principalmente informar, entretener o educar; que su propósito principal sea la provisión de programas; que los programas creados sean audiovisuales y que los programas se provean mediante redes de comunicaciones electrónicas.

Esto es clave porque al considerarles prestadores de servicios de comunicación audiovisual «consecuentemente les serán de aplicación las obligaciones establecidas en la LGCA». ¿Y a qué obliga la Ley General de Comunicación Audiovisual a los prestadores de servicios de comunicación audiovisual? Pues por ejemplo, a establecer franjas horarias que protejan especialmente a la infancia o a financiar películas y series europeas. 

En concreto les exige destinar el 5% de sus ingresos de explotación a financiar películas, tv movies, series y documentales. Una obligación que en el caso de que el prestador sea de titularidad pública (por ejemplo RTVE) aumenta el porcentaje hasta el 6%.

No obstante, el documento también reconoce que esto no quiere decir que todas aquellas entidades que emitan contenidos audiovisuales en las plataformas deberán ser consideradas prestadores audiovisuales per se. En efecto, para que se pueda apreciar esta circunstancia debe acreditarse, entre otros criterios, el carácter económico del servicio, que el mismo esté efectivamente dirigido al público en general o que tenga por objeto entretener, informar o educar. Así, por ejemplo, aquellos servicios en los que no concurran dichos criterios, como los vídeos generados por los usuarios finales (o, en terminología de la Directiva Audiovisual user generated content o UGC) donde no prima un interés económico ni realmente tienen un impacto significativo en la audiencia estarán excluidos del ámbito de la LGCA.

La CNMC es el organismo responsable de velar por el correcto funcionamiento del mercado audiovisual y, por tanto, de analizar las implicaciones que pudieran derivarse de la participación de estos nuevos agentes. La CNMC pretende ofrecer al sector un mayor conocimiento de las funciones regulatorias de la CNMC y las garantías que protege, lo que facilitará previsiblemente la presentación de denuncias contra prácticas no permitidas.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo Morena Films (Madrid) donde actualmente desarrollo mis propios proyectos como productor de cine y televisión.

Deja un comentario

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Vídeo digital

YouTube ya supera a Netflix en tiempo de consumo diario

Publicado

el

La batalla por el tiempo de atención de los espectadores acaba de dejar un dato especialmente significativo. Por primera vez, los usuarios dedican más tiempo diario a YouTube que a Netflix, según un análisis realizado por la consultora Digital i a partir de datos de consumo registrados durante 2025.

De acuerdo con el estudio, el tiempo medio de visionado por cuenta de YouTube alcanzó los 99,1 minutos diarios durante el último año, frente a los 93,4 minutos registrados por Netflix. El dato supone un cambio relevante respecto al ejercicio anterior, cuando Netflix todavía mantenía una ligera ventaja sobre la plataforma propiedad de Google. En apenas doce meses, YouTube incrementó su consumo medio diario en casi 12 minutos, mientras que Netflix experimentó un descenso de más de siete minutos.

Más allá del sorpasso puntual, la tendencia refleja una transformación más profunda en la forma en que las audiencias consumen contenidos audiovisuales. Lo que comenzó como una plataforma centrada en vídeos cortos y contenido generado por usuarios se ha convertido en un ecosistema capaz de competir directamente con los grandes servicios de streaming por suscripción.

Uno de los factores que explica este crecimiento es la enorme diversidad de contenidos disponibles. En YouTube conviven creadores independientes, medios de comunicación, podcasts, canales educativos, retransmisiones en directo, programas de entretenimiento y producciones cada vez más cercanas a los estándares televisivos tradicionales. Además, la plataforma ofrece una experiencia altamente personalizada gracias a sus sistemas de recomendación.

La evolución también evidencia que la competencia para Netflix ya no procede únicamente de otras plataformas de streaming como Disney+, Prime Video o Max. Cada vez más, la lucha se produce contra redes sociales, plataformas de vídeo y servicios impulsados por creadores que compiten directamente por las horas de ocio de los usuarios.

La creciente relevancia de YouTube no es un fenómeno aislado. Diversos estudios internacionales han constatado durante los últimos meses cómo la plataforma continúa aumentando su peso dentro del consumo audiovisual global. En Estados Unidos, por ejemplo, Nielsen ya situó a YouTube como el principal distribuidor de contenido en streaming por cuota de visionado televisivo durante varios meses consecutivos.

Para la industria audiovisual, el dato refuerza una realidad cada vez más evidente: las fronteras entre televisión, streaming y plataformas sociales son cada vez más difusas. Mientras los servicios de suscripción siguen apostando por grandes producciones y contenidos premium, millones de espectadores dedican una parte creciente de su tiempo a consumir vídeos creados fuera de los circuitos tradicionales.

Y eso plantea una pregunta cada vez más relevante para productores, distribuidores y plataformas: si el recurso más escaso es la atención del espectador, ¿contra quién compite realmente una película o una serie en 2026? Quizás la respuesta ya no sea otra plataforma de streaming, sino todo el universo de contenidos que cabe dentro de YouTube.

Continue Reading

Inteligencia artificial y audiovisual

YouTube endurece sus reglas: así afecta la IA a la monetización de los vídeos

Publicado

el

YouTube ha decidido poner orden en uno de los fenómenos que más ha crecido en los últimos meses: el uso masivo de inteligencia artificial para generar contenido. La plataforma no prohíbe estas herramientas, pero sí introduce un cambio importante en su enfoque: ya no basta con producir vídeos con IA para ganar dinero. Lo que importa ahora es si ese contenido aporta algo propio.

La nueva actualización de las normas de monetización pone el foco en la originalidad. YouTube deja claro que el contenido generado automáticamente, sin una intervención creativa significativa, puede quedarse fuera del sistema de ingresos. En otras palabras, los vídeos producidos en cadena con voces sintéticas, imágenes recicladas o guiones automatizados entran en la categoría de contenido inauténtico, y eso tiene consecuencias directas en la monetización.

Esto no significa que la inteligencia artificial desaparezca de la plataforma. Al contrario, sigue siendo válida como herramienta de apoyo, ya sea para escribir guiones, editar o incluso generar voces. La diferencia está en el resultado final. Si el vídeo tiene un enfoque propio, una narrativa trabajada o una edición que transforma ese material en algo distinto, puede seguir siendo monetizable. Pero si se limita a repetir fórmulas sin aportar valor, queda fuera.

Detrás de este cambio hay un problema cada vez más visible: la proliferación de contenido generado en masa, pensado únicamente para acumular visitas rápidas. Este tipo de vídeos, a menudo muy similares entre sí, saturan la plataforma y afectan tanto a la experiencia de los usuarios como a la confianza de los anunciantes. YouTube quiere frenar esa tendencia y reforzar la idea de que la creatividad sigue siendo el elemento central.

Otro punto clave es la transparencia. A partir de ahora, los creadores deben indicar cuándo un contenido ha sido generado o modificado con inteligencia artificial, especialmente en casos en los que puede resultar engañoso. Esto incluye voces clonadas, imágenes hiperrealistas o recreaciones de personas. No hacerlo puede suponer penalizaciones o incluso la pérdida de ingresos.

En paralelo, los requisitos de acceso a la monetización no cambian de forma radical, aunque sí se han flexibilizado en algunos niveles iniciales. Sin embargo, el verdadero filtro ya no está solo en las cifras de suscriptores o visualizaciones, sino en la calidad del contenido.

El mensaje de fondo es bastante claro. YouTube no está en contra de la inteligencia artificial, pero sí de su uso como atajo para generar contenido sin esfuerzo creativo. La plataforma quiere menos volumen automático y más identidad. Porque, en un entorno cada vez más lleno de vídeos generados, lo que marca la diferencia sigue siendo que haya alguien detrás contando algo propio.

Continue Reading

Vídeo digital

¿Una serie para ser distribuida en la red social X? El Real Madrid explora un nuevo terreno audiovisual

Publicado

el

El Real Madrid será el protagonista de Real Talks, una serie original de 10 episodios concebida exclusivamente para su distribución en X, la red social propiedad de Elon Musk. El proyecto se enmarca dentro del sello X Originals y supone un movimiento estratégico tanto para el club como para la plataforma.

La serie, que se estrenará el 13 de febrero de 2026, contará con la participación de jugadores y jugadoras de las plantillas masculina y femenina del club blanco. Cada episodio girará en torno a una conversación directa con los protagonistas, incorporando preguntas enviadas por los seguidores a través de la propia red social.

La pregunta relevante no es solo qué es Real Talks, sino qué implica que una serie se produzca para ser distribuida exclusivamente en una red social. Tradicionalmente, el contenido seriado vinculado a grandes marcas deportivas encontraba su espacio en televisión o plataformas OTT. En este caso, la apuesta es distinta: distribución nativa en una plataforma cuyo núcleo es la conversación en tiempo real.

Para X, el movimiento refuerza su ambición de consolidarse como espacio de consumo audiovisual premium vinculado a eventos deportivos y figuras globales. Para el Real Madrid, supone un paso más en su estrategia de control directo del relato y conexión sin intermediarios con su comunidad internacional.

¿Serie, branded content o activación digital?

Desde el punto de vista industrial, el formato se sitúa en una zona híbrida. No es un documental clásico ni un reality; tampoco es simplemente contenido social. Es un producto episódico diseñado para integrarse en la lógica algorítmica y conversacional de la plataforma.

Este modelo abre varias cuestiones de fondo para la industria audiovisual: si una red social puede consolidarse como ventana primaria de distribución de series; si estamos ante una nueva fase de competencia directa entre plataformas sociales y servicios de streaming tradicionales; y si, en paralelo, se está configurando un nuevo espacio estratégico para el branded entertainment deportivo, donde clubes y marcas utilicen estos entornos como canal principal —y no complementario— de explotación de contenidos.

Con más de 30 producciones originales acumuladas desde 2024 y cerca de 2.000 millones de visualizaciones en su catálogo, X busca posicionarse como actor audiovisual más allá del microcontenido. La alianza con un club global como el Real Madrid no parece casual: es una prueba de escala.

El experimento no solo medirá audiencias, sino la capacidad de una red social para sostener narrativas seriadas y fidelizar consumo recurrente. Si funciona, podría marcar un precedente para otros clubes, ligas y marcas deportivas.

Continue Reading