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Producción de cine

Trump propone crear un incentivo fiscal federal para atraer de nuevo los rodajes a Estados Unidos

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido al Congreso la creación de un incentivo fiscal federal para las producciones cinematográficas y televisivas que rueden en Estados Unidos, una medida con la que pretende frenar la salida de rodajes hacia otros países.

La propuesta supone un movimiento importante para la industria audiovisual estadounidense. Aunque numerosos estados cuentan desde hace años con sus propios incentivos, Estados Unidos carece de un gran incentivo federal a la producción comparable a los mecanismos que han convertido a territorios como Reino Unido, Canadá o Australia en importantes polos internacionales de rodaje.

Trump ha pedido a republicanos y demócratas que trabajen conjuntamente en una legislación que permita establecer este nuevo incentivo y asegura que ya se están preparando reuniones con representantes de ambos partidos.

Detrás de la iniciativa se encuentra también el actor Jon Voight, nombrado por Trump junto a Sylvester Stallone y Mel Gibson como uno de sus enviados especiales para Hollywood y que lleva meses trabajando con representantes de la industria para impulsar medidas destinadas a recuperar producción.

La propuesta que circula: un incentivo federal del 20 %

Por ahora no existe una ley aprobada ni se conocen las condiciones definitivas que tendría el posible incentivo.

Sin embargo, una de las propuestas que se está manejando plantea un crédito fiscal federal del 20 % sobre determinados costes laborales de las producciones cinematográficas y televisivas realizadas en Estados Unidos.

La importancia estaría no solo en ese porcentaje, sino en la posibilidad de combinar el incentivo federal con los programas que ya ofrecen individualmente numerosos estados.

Actualmente, decenas de estados norteamericanos cuentan con algún tipo de programa para atraer producciones. Georgia, Nueva York, Nueva Jersey o California, entre otros, compiten entre sí mediante créditos fiscales y otras ventajas.

La aparición de una segunda capa federal podría modificar sustancialmente la competitividad económica de rodar una producción internacional en Estados Unidos.

El verdadero problema de Hollywood: los rodajes se están marchando

La propuesta llega en un momento en el que Estados Unidos intenta frenar la denominada runaway production: producciones estadounidenses que optan por rodar total o parcialmente fuera del país.

Según datos publicados por Los Angeles Times, aproximadamente el 45 % de las películas y series de ficción estadounidenses se rodaron internacionalmente el pasado año, frente a alrededor del 33 % en 2022.

El motivo no es únicamente fiscal. Costes laborales, tipos de cambio, disponibilidad de estudios, infraestructuras y equipos técnicos también influyen en la decisión.

Pero los incentivos se han convertido en una variable fundamental a la hora de decidir dónde localizar una producción.

Reino Unido y Canadá son dos de los grandes beneficiados por esta transformación. A ellos se suman territorios como Australia y diferentes países europeos que han desarrollado durante los últimos años políticas cada vez más agresivas para atraer rodajes internacionales.

De amenazar con aranceles a competir con incentivos

La nueva posición de Trump resulta especialmente significativa porque cambia considerablemente el enfoque que había defendido anteriormente.

En 2025, el presidente estadounidense llegó a plantear un arancel del 100 % sobre las películas producidas fuera de Estados Unidos, argumentando que otros países estaban atrayendo la producción cinematográfica estadounidense mediante sus incentivos fiscales.

La propuesta provocó numerosas dudas dentro de la industria, empezando por la dificultad de determinar qué significa exactamente que una película haya sido «producida» en otro país cuando una misma producción puede rodarse, financiarse, realizar su postproducción y contratar servicios en múltiples territorios.

El planteamiento actual cambia la lógica.

En lugar de penalizar las producciones que salen del país, Estados Unidos estudiaría hacer económicamente más atractivo producir dentro de sus fronteras.

Y esa diferencia es importante.

Una nueva batalla mundial por los rodajes

Más allá de la política estadounidense, la propuesta refleja hasta qué punto los incentivos fiscales se han convertido en una herramienta fundamental de política audiovisual.

Las grandes producciones internacionales comparan territorios teniendo en cuenta localizaciones y talento, pero también costes netos después de aplicar incentivos.

Reino Unido, Canadá, Australia y numerosos territorios europeos llevan años utilizando estos mecanismos para atraer inversión audiovisual.

España forma parte también de esta competición.

Los incentivos fiscales españoles han adquirido un peso creciente en la financiación audiovisual, con porcentajes especialmente competitivos en territorios como Canarias, además de los regímenes existentes en territorio común, Navarra y los territorios forales vascos.

La posible entrada del Gobierno federal estadounidense en esta carrera añadiría un competidor especialmente poderoso.

Porque una producción que actualmente encuentra una diferencia económica significativa entre rodar en Estados Unidos o desplazarse a otro país podría encontrarse con un escenario distinto si pudiera combinar un incentivo estatal con otro federal.

Todavía es solo una propuesta

Conviene, sin embargo, no confundir el anuncio político con una medida aprobada.

Trump ha expresado públicamente su apoyo a la creación del incentivo y ha pedido al Congreso que legisle, pero todavía no existe un crédito fiscal federal aprobado ni están definidas sus condiciones, porcentajes o límites definitivos.

La propuesta necesitará pasar por el Congreso y concretar cuestiones fundamentales: qué producciones serían elegibles, qué gastos generarían incentivo, qué límites existirían y cómo podría combinarse con las ayudas estatales.

Sí existe, sin embargo, un elemento poco habitual en la política estadounidense actual: apoyos procedentes de diferentes lados del espectro político y de buena parte de la propia industria.

La Motion Picture Association y sindicatos y organizaciones profesionales han mostrado su respaldo a la creación de un incentivo nacional.

La discusión que se abre ahora es relevante mucho más allá de Hollywood.

Durante años, buena parte de la producción estadounidense ha buscado fuera del país territorios capaces de ofrecer mejores condiciones económicas para rodar.

Ahora Estados Unidos parece dispuesto a utilizar la misma herramienta para intentar recuperarla.

ProduccionAudiovisual.com es un blog independiente dedicado a la industria audiovisual en español. Desde 2014 comparte análisis, recursos y experiencias sobre financiación, producción y distribución de cine, televisión y nuevos formatos, con un enfoque práctico orientado a profesionales, estudiantes y empresas del sector. Más que un medio de actualidad, es un espacio para entender cómo se levantan los proyectos, cómo se estructura el negocio y cómo evoluciona el oficio de producir en un entorno en constante transformación.

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Producción de cine

Últimos días para presentar proyectos al Canary Islands International Film Market 2026

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El Canary Islands International Film Market (CIIF Market) mantiene abierta hasta el próximo 6 de septiembre la convocatoria internacional de proyectos para participar en su 22ª edición, que se celebrará del 26 al 30 de octubre de 2026 en Santa Cruz de Tenerife.

Productoras nacionales e internacionales pueden presentar proyectos en fase de desarrollo de largometrajes de ficción y documental, series y miniseries de ficción y docuseries, además de iniciativas transmedia, crossmedia y multiplataforma cuya base principal sea una obra cinematográfica.

Uno de los principales requisitos es contar con un plan de financiación que tenga al menos un 20 % del presupuesto asegurado. Los proyectos deberán presentarse en español o inglés, incluir un presupuesto expresado en euros y encontrarse todavía en búsqueda de financiación, socios o coproductores.

La inscripción es gratuita y permanecerá abierta hasta el 6 de septiembre. Solo los proyectos finalmente seleccionados deberán abonar una cuota de participación, con descuentos para miembros de entidades colaboradoras y exención para los proyectos procedentes de Latinoamérica.

Al menos 17 proyectos serán seleccionados

CIIF Market seleccionará un mínimo de doce proyectos nacionales e internacionales, a los que se sumarán al menos cinco proyectos canarios dentro de Focus Canarias.

Los seleccionados tendrán acceso durante el mercado a una agenda personalizada de reuniones profesionales, sesiones de pitch, actividades de networking y encuentros con potenciales socios financieros y creativos.

Entre los perfiles que participan habitualmente en CIIF Market se encuentran productores, distribuidores, televisiones, plataformas, agentes de ventas, fondos e inversores procedentes de Europa y Latinoamérica.

A la hora de seleccionar los proyectos, la organización tendrá en cuenta su calidad artística y narrativa, potencial para el mercado internacional, trayectoria de los equipos creativos y de producción y viabilidad del plan de financiación. También se valorarán la innovación en formatos y modelos de distribución y la experiencia de las productoras en coproducción internacional.

Premios para impulsar los proyectos seleccionados

Los proyectos participantes podrán optar además a diferentes premios y servicios destinados a facilitar su desarrollo y circulación internacional.

Entre ellos se encuentra el Premio CIIF Market Santa Cruz de Tenerife, dotado con 3.000 euros para el mejor proyecto del mercado, y el Premio Cabildo de Tenerife al mejor proyecto canario.

El Premio MAFIZ permitirá a los proyectos europeo y latinoamericano con mayor potencial de coproducción participar en el área de industria del Festival de Málaga 2027, mientras que Blurr Stories ofrecerá servicios de postproducción y entrega a un largometraje europeo y otro latinoamericano.

A ellos se suman el Premio Music Library & SFX, con licencias musicales profesionales para proyectos europeos y latinoamericanos, y el Premio Vector de Ideas, que incluye una sesión de grabación con músico solista y una licencia musical de su catálogo, además de otros reconocimientos, tutorías y asesoramientos profesionales.

Más de veinte años conectando proyectos desde Canarias

Organizado por Festeam, Comunicación y Eventos, CIIF Market celebra en 2026 su 22ª edición después de más de dos décadas facilitando el encuentro entre proyectos audiovisuales y potenciales coproductores, financiadores y socios internacionales.

Durante cinco días, Santa Cruz de Tenerife reunirá nuevamente a profesionales de la producción, distribución, ventas internacionales, televisiones, plataformas e instituciones audiovisuales con el objetivo de facilitar nuevas alianzas y contribuir a la financiación y coproducción de proyectos con vocación internacional.

La convocatoria permanecerá abierta hasta el 6 de septiembre de 2026.

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Producción de cine

Gerardo Herrero recibirá el Premio Elías Querejeta 2026 de la Academia de Cine

El productor y fundador de Tornasol Films recogerá el galardón el próximo 22 de septiembre durante el Festival de San Sebastián, en reconocimiento a una trayectoria de más de 180 largometrajes y especialmente vinculada a la coproducción entre España y Latinoamérica.

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La Academia de Cine ha anunciado la concesión del Premio Elías Querejeta 2026 a Gerardo Herrero, uno de los productores más prolíficos y relevantes del cine español de las últimas décadas. El reconocimiento se entregará el próximo 22 de septiembre en el marco del Festival de San Sebastián.

El galardón, que alcanza este año su cuarta edición, reconoce a productores y productoras que han asumido riesgos en el desarrollo creativo de sus proyectos y han contribuido tanto a la internacionalización del cine español como al impulso de nuevos cineastas. En sus anteriores ediciones lo recibieron Andrés Santana, Belén Atienza y Esther García.

Fundador de Tornasol Films, Herrero ha producido más de 180 largometrajes y ha convertido la coproducción internacional, especialmente con Latinoamérica, en una de las señas de identidad de su carrera.

Su filmografía como productor incluye títulos como El secreto de sus ojos, El hijo de la novia, Martín (Hache), Guantanamera, Tierra y libertad, El viento que agita la cebada, La camarera del Titanic, Sin noticias de Dios, En la ciudad, Tetro, Balada triste de trompeta, 15 años y un día, El hombre que mató a Don Quijote o El reino.

Entre ellos ocupa un lugar especialmente relevante El secreto de sus ojos, dirigida por Juan José Campanella y ganadora del Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa. Herrero reconoce que sigue siendo la película que más guarda en el corazón de todas las que ha producido.

Una defensa de la coproducción con Latinoamérica

La concesión del premio también pone el foco en una de las principales constantes de la trayectoria de Herrero: la construcción de puentes entre las cinematografías española y latinoamericana.

El productor considera la coproducción con los países de habla hispana una herramienta necesaria, aunque se muestra crítico con su situación actual. Según explica, hoy resulta mucho más difícil levantar proyectos ambiciosos entre España y Latinoamérica debido a la reducción de los presupuestos, la menor participación española y el retroceso de la inversión de las televisiones en este tipo de películas.

Herrero señala además las dificultades que atraviesa actualmente la producción independiente. A su juicio, se trata de un negocio rentable para muy pocos y en el que muchos productores trabajan fundamentalmente para mantener la actividad y evitar pérdidas.

Pese a ello, continúa buscando fórmulas de financiación y manteniendo relaciones de coproducción tanto con Latinoamérica como con Europa.

El legado de Elías Querejeta

Herrero ha recibido con especial satisfacción un reconocimiento que lleva el nombre de Elías Querejeta, con quien mantuvo una relación personal y profesional y de quien asegura haber aprendido a entender las películas simultáneamente como una obra artística y como un producto industrial.

El Premio Elías Querejeta toma el nombre del productor responsable de películas fundamentales del cine español como La caza, El espíritu de la colmena, El desencanto, El sur, Tasio o Los lunes al sol, y cuya labor resultó decisiva en las carreras de cineastas como Carlos Saura, Víctor Erice, Manuel Gutiérrez Aragón, Montxo Armendáriz, Gracia Querejeta o Fernando León de Aranoa.

A sus casi cuatro décadas al frente de Tornasol y después de más de 180 largometrajes, Herrero empieza también a plantearse una progresiva retirada de la producción. En el futuro prevé reservar esta faceta para proyectos que considere especialmente atractivos y mantener su actividad como director.

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Producción de cine

¿Estamos construyendo una industria audiovisual donde cada vez cuesta más ser pequeño?

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Hacer cine en España no es solo cuestión de conseguir que una buena historia llegue a la pantalla. Para muchas productoras, especialmente las pequeñas y medianas, el verdadero reto empieza mucho antes del rodaje: conseguir levantar un proyecto sin que la propia estructura de financiación y producción termine haciéndolo inviable.

En un momento en el que España produce cada vez más contenidos y aspira a consolidarse como uno de los grandes polos audiovisuales de Europa, merece la pena hacerse una pregunta incómoda: ¿estamos creando una industria en la que las empresas pequeñas tienen cada vez menos espacio?

Porque una cosa es que aumente el volumen de producción y otra muy distinta que aumente también la capacidad de las productoras para crecer, consolidarse y seguir haciendo películas a largo plazo.

El tamaño empieza a importar

Durante años, una buena parte del cine español se ha construido gracias a un tejido de productoras independientes de pequeño y mediano tamaño. Empresas capaces de sacar adelante proyectos con equipos reducidos, buscar financiación durante meses y asumir riesgos que muchas veces están muy por encima de sus propias posibilidades.

El problema es que el contexto ha cambiado.

Los presupuestos son cada vez más exigentes y producir una película implica asumir una cantidad creciente de costes y obligaciones. A la financiación tradicional se han sumado nuevas necesidades relacionadas con la sostenibilidad, la accesibilidad, la prevención, los seguros o la propia complejidad de los procesos de producción y distribución.

Todo esto tiene sentido desde el punto de vista de construir una industria más profesional y sostenible. Pero también tiene una consecuencia evidente: cuanto más complejo es producir, más estructura necesitas para hacerlo.

Y no todas las productoras pueden permitírsela.

Una película no empieza cuando comienza el rodaje

Quizá uno de los grandes errores sea pensar que una productora existe únicamente para poner en marcha un rodaje.

En realidad, detrás de cada película hay meses —y en ocasiones años— de desarrollo. Hay que encontrar proyectos, trabajar guiones, buscar financiación, presentar solicitudes, negociar contratos, encontrar socios, cerrar acuerdos de distribución y ventas y mantener una estructura empresarial durante todo ese tiempo.

El problema es que buena parte de ese trabajo no se traduce directamente en una película producida.

Una productora puede dedicar meses a desarrollar un proyecto que finalmente no consiga financiación. Puede invertir recursos en una película que tarde años en estrenarse. Y puede incluso conseguir producirla y descubrir después que encontrar espacio en salas o recuperar la inversión es otra batalla completamente diferente.

El riesgo empresarial lo asume la productora mucho antes de que el espectador llegue a ver la película.

El pez que se muerde la cola

Y aquí aparece una de las grandes dificultades para las empresas pequeñas.

Para conseguir determinados proyectos necesitas tener capacidad financiera. Para tener capacidad financiera necesitas una empresa sólida. Pero para construir esa empresa necesitas proyectos que generen ingresos de manera relativamente estable.

Es una especie de pez que se muerde la cola.

Las productoras más grandes pueden repartir el riesgo entre diferentes proyectos, contar con departamentos especializados o mantener estructuras permanentes. Una empresa pequeña, en cambio, puede depender durante mucho tiempo de que una única película salga adelante.

Por eso, el tamaño de una productora no determina únicamente cuántas películas puede hacer, sino también cuánto riesgo puede asumir.

¿Más producción significa una industria más fuerte?

Esta es probablemente la pregunta que deberíamos hacernos.

España ha conseguido aumentar enormemente su actividad audiovisual y atraer rodajes internacionales, mientras las plataformas han multiplicado la demanda de contenidos. Pero una industria audiovisual no se mide solamente por el número de películas que consigue producir en un año.

También hay que mirar qué empresas están detrás.

¿Son compañías capaces de mantener actividad de forma continuada? ¿Pueden contratar y retener talento? ¿Pueden desarrollar varios proyectos simultáneamente? ¿Tienen capacidad para internacionalizarse? ¿Pueden asumir un proyecto que tarde tres o cuatro años en recuperar su inversión?

Porque producir una película no es lo mismo que construir una productora.

Y quizá esta diferencia esté pasando demasiado desapercibida.

El problema no es ser pequeño

Tampoco se trata de defender que todas las productoras tengan que convertirse en grandes compañías.

Precisamente una de las riquezas del cine español está en la diversidad de empresas y modelos de producción. Hay productoras que trabajan con presupuestos muy ajustados y consiguen películas extraordinarias. Otras se especializan en determinados géneros, territorios o modelos de coproducción. Algunas combinan cine con televisión, publicidad o servicios de producción para mantener su estructura.

Ser pequeño también puede ser una ventaja.

Permite asumir proyectos más arriesgados, trabajar de una manera más cercana con los cineastas y tomar decisiones que quizá serían mucho más complicadas dentro de una estructura empresarial grande.

La cuestión es que ese tamaño no debería convertirse en una barrera para acceder a las mismas oportunidades.

¿Estamos dejando fuera determinadas películas?

Aquí es donde el debate se vuelve todavía más interesante.

Si levantar una producción requiere cada vez más músculo financiero, es lógico pensar que determinados proyectos tienen más posibilidades de salir adelante que otros.

Las películas con nombres conocidos, presupuestos elevados o mayor capacidad comercial pueden resultar más sencillas de vender a inversores, plataformas o distribuidores.

Mientras tanto, los proyectos más pequeños, las primeras películas o las historias menos convencionales pueden encontrarse con una carrera de obstáculos mucho mayor.

Y eso no significa necesariamente que sean peores películas. Simplemente parten de una posición empresarial más débil.

El riesgo es que acabemos produciendo aquello que resulta más fácil de financiar y no necesariamente aquello que merece ser contado.

El futuro también pasa por cuidar a las pequeñas productoras

Si queremos que España tenga una industria audiovisual fuerte dentro de diez o veinte años, probablemente haya que mirar algo más que las cifras de producción.

Hay que preguntarse qué empresas queremos que existan detrás de esas películas.

Una industria saludable necesita grandes compañías capaces de competir internacionalmente, pero también un tejido de pequeñas y medianas productoras capaces de detectar nuevos talentos, desarrollar proyectos arriesgados y generar actividad en territorios donde quizá no lleguen las grandes producciones.

Porque muchas de las películas que hoy consideramos importantes comenzaron precisamente así: con una productora pequeña, un proyecto difícil de financiar y alguien dispuesto a asumir el riesgo.

Y quizá el verdadero reto no sea conseguir que las productoras pequeñas crezcan hasta dejar de ser pequeñas.

Sino conseguir que puedan seguir siendo pequeñas sin que eso signifique tener cada vez menos posibilidades de hacer cine.

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