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¿Cuál es el videoclip más caro de la historia?

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El videoclip de «Thriller«, de Michael Jackson, cuenta con un gran número de récords.

Con una duración de 14 minutos, fue el vídeo musical más largo realizado hasta la fecha, sólo superado por otro video del propio Michael Jackson de 1996, «Ghosts» (de 40 minutos). Un récord que le robó hace tiempo un vídeo de «Happy» de Pharrell Williams que dura un día (24 horas completas).

Además puede presumir de ser el vídeo musical visto por más gente hasta el momento. Hasta la fecha, más de 4.000 millones de personas. Y hoy en día la sigue rompiendo en YouTube. Subido después de la muerte de Jackson a su canal de Youtube, actualmente cuenta con más de 500 millones de reproducciones, lo que le convierten en uno de los vídeos del siglo pasado más vistos en la plataforma de vídeo digital de Google.

Por si fuera poco, es considerado también como el vídeo más importante de la cultura pop, y probablemente como el mejor de la historia.

Sin embargo, al contrario de lo que probablemente hayas escuchado en alguna ocasión, «Thriller» no es el videoclip más caro de la historia. 

Es verdad que costó un riñón. En concreto Quincy Jones contó con 800.000 dólares para su producción, una cifra que hoy en día equivaldría aproximadamente a casi 2 millones de dólares. Y es cierto que durante algún tiempo si ostentó este récord, pero fue superado 11 años después por el videoclip de la canción «Scream«, también de Michael Jackson junto a su hermana Janet, gracias a su estratosférico presupuesto de 7 millones de dólares.

Hoy en día el top 10 de los videoclips más caros de la historia está así:

Por cierto, ¿sabías que cuando Michael Jackson presentó la idea a Sony Music, la compañía se negó a financiar el proyecto porque lo consideraba demasiado costoso y poco práctico debido a su duración? Entonces ¿Cómo consiguieron la financiación para grabarlo?

John Landis, el director del video, lo recuerda así: «Pensamos que costaría medio millón, que sería demasiado, ya que normalmente se estaba invirtiendo de 50 a 70.000 dólares por entonces. En CBS y Sony Video, nos dijeron que nos fuésemos al demonio. Ya se habían hecho dos vídeos exitosos: «Beat it» y «Billie Jean». Además, el disco ya era número 1 y había vendido más discos que cualquier otro en la historia, cuando se estrenó el vídeo. Así que Michael dijo, “esta bien, yo lo pagaré”, y yo dije, “Absolutamente, no”.»

Entonces al Rey del Pop se le ocurrió una brillante idea: «¿Porqué no nos grabamos mientras lo hacemos? Podríamos hacer ‘The Making of Thriller’ y podría durar 45 minutos y el vídeo duraría 15, y todo sería un programa de una hora para Showtime«. MTV escuchó que iban a estrenarlo en Showtime, se interesó por el proyecto, y les dieron dinero para producirlo a cambio de quedarse con el estreno.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Master MBA y Master en Administración de Industrias Culturales. A lo largo de mi vida laboral he participado en la producción de diversos proyectos audiovisuales de televisión, publicidad, video digital y cine tanto en España como en Reino Unido, Perú y México. Desde 2018 trabajo Morena Films (Madrid) donde actualmente desarrollo mis propios proyectos como productor de cine y televisión.

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Vídeo digital

YouTube ya supera a Netflix en tiempo de consumo diario

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La batalla por el tiempo de atención de los espectadores acaba de dejar un dato especialmente significativo. Por primera vez, los usuarios dedican más tiempo diario a YouTube que a Netflix, según un análisis realizado por la consultora Digital i a partir de datos de consumo registrados durante 2025.

De acuerdo con el estudio, el tiempo medio de visionado por cuenta de YouTube alcanzó los 99,1 minutos diarios durante el último año, frente a los 93,4 minutos registrados por Netflix. El dato supone un cambio relevante respecto al ejercicio anterior, cuando Netflix todavía mantenía una ligera ventaja sobre la plataforma propiedad de Google. En apenas doce meses, YouTube incrementó su consumo medio diario en casi 12 minutos, mientras que Netflix experimentó un descenso de más de siete minutos.

Más allá del sorpasso puntual, la tendencia refleja una transformación más profunda en la forma en que las audiencias consumen contenidos audiovisuales. Lo que comenzó como una plataforma centrada en vídeos cortos y contenido generado por usuarios se ha convertido en un ecosistema capaz de competir directamente con los grandes servicios de streaming por suscripción.

Uno de los factores que explica este crecimiento es la enorme diversidad de contenidos disponibles. En YouTube conviven creadores independientes, medios de comunicación, podcasts, canales educativos, retransmisiones en directo, programas de entretenimiento y producciones cada vez más cercanas a los estándares televisivos tradicionales. Además, la plataforma ofrece una experiencia altamente personalizada gracias a sus sistemas de recomendación.

La evolución también evidencia que la competencia para Netflix ya no procede únicamente de otras plataformas de streaming como Disney+, Prime Video o Max. Cada vez más, la lucha se produce contra redes sociales, plataformas de vídeo y servicios impulsados por creadores que compiten directamente por las horas de ocio de los usuarios.

La creciente relevancia de YouTube no es un fenómeno aislado. Diversos estudios internacionales han constatado durante los últimos meses cómo la plataforma continúa aumentando su peso dentro del consumo audiovisual global. En Estados Unidos, por ejemplo, Nielsen ya situó a YouTube como el principal distribuidor de contenido en streaming por cuota de visionado televisivo durante varios meses consecutivos.

Para la industria audiovisual, el dato refuerza una realidad cada vez más evidente: las fronteras entre televisión, streaming y plataformas sociales son cada vez más difusas. Mientras los servicios de suscripción siguen apostando por grandes producciones y contenidos premium, millones de espectadores dedican una parte creciente de su tiempo a consumir vídeos creados fuera de los circuitos tradicionales.

Y eso plantea una pregunta cada vez más relevante para productores, distribuidores y plataformas: si el recurso más escaso es la atención del espectador, ¿contra quién compite realmente una película o una serie en 2026? Quizás la respuesta ya no sea otra plataforma de streaming, sino todo el universo de contenidos que cabe dentro de YouTube.

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Inteligencia artificial y audiovisual

YouTube endurece sus reglas: así afecta la IA a la monetización de los vídeos

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YouTube ha decidido poner orden en uno de los fenómenos que más ha crecido en los últimos meses: el uso masivo de inteligencia artificial para generar contenido. La plataforma no prohíbe estas herramientas, pero sí introduce un cambio importante en su enfoque: ya no basta con producir vídeos con IA para ganar dinero. Lo que importa ahora es si ese contenido aporta algo propio.

La nueva actualización de las normas de monetización pone el foco en la originalidad. YouTube deja claro que el contenido generado automáticamente, sin una intervención creativa significativa, puede quedarse fuera del sistema de ingresos. En otras palabras, los vídeos producidos en cadena con voces sintéticas, imágenes recicladas o guiones automatizados entran en la categoría de contenido inauténtico, y eso tiene consecuencias directas en la monetización.

Esto no significa que la inteligencia artificial desaparezca de la plataforma. Al contrario, sigue siendo válida como herramienta de apoyo, ya sea para escribir guiones, editar o incluso generar voces. La diferencia está en el resultado final. Si el vídeo tiene un enfoque propio, una narrativa trabajada o una edición que transforma ese material en algo distinto, puede seguir siendo monetizable. Pero si se limita a repetir fórmulas sin aportar valor, queda fuera.

Detrás de este cambio hay un problema cada vez más visible: la proliferación de contenido generado en masa, pensado únicamente para acumular visitas rápidas. Este tipo de vídeos, a menudo muy similares entre sí, saturan la plataforma y afectan tanto a la experiencia de los usuarios como a la confianza de los anunciantes. YouTube quiere frenar esa tendencia y reforzar la idea de que la creatividad sigue siendo el elemento central.

Otro punto clave es la transparencia. A partir de ahora, los creadores deben indicar cuándo un contenido ha sido generado o modificado con inteligencia artificial, especialmente en casos en los que puede resultar engañoso. Esto incluye voces clonadas, imágenes hiperrealistas o recreaciones de personas. No hacerlo puede suponer penalizaciones o incluso la pérdida de ingresos.

En paralelo, los requisitos de acceso a la monetización no cambian de forma radical, aunque sí se han flexibilizado en algunos niveles iniciales. Sin embargo, el verdadero filtro ya no está solo en las cifras de suscriptores o visualizaciones, sino en la calidad del contenido.

El mensaje de fondo es bastante claro. YouTube no está en contra de la inteligencia artificial, pero sí de su uso como atajo para generar contenido sin esfuerzo creativo. La plataforma quiere menos volumen automático y más identidad. Porque, en un entorno cada vez más lleno de vídeos generados, lo que marca la diferencia sigue siendo que haya alguien detrás contando algo propio.

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¿Una serie para ser distribuida en la red social X? El Real Madrid explora un nuevo terreno audiovisual

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El Real Madrid será el protagonista de Real Talks, una serie original de 10 episodios concebida exclusivamente para su distribución en X, la red social propiedad de Elon Musk. El proyecto se enmarca dentro del sello X Originals y supone un movimiento estratégico tanto para el club como para la plataforma.

La serie, que se estrenará el 13 de febrero de 2026, contará con la participación de jugadores y jugadoras de las plantillas masculina y femenina del club blanco. Cada episodio girará en torno a una conversación directa con los protagonistas, incorporando preguntas enviadas por los seguidores a través de la propia red social.

La pregunta relevante no es solo qué es Real Talks, sino qué implica que una serie se produzca para ser distribuida exclusivamente en una red social. Tradicionalmente, el contenido seriado vinculado a grandes marcas deportivas encontraba su espacio en televisión o plataformas OTT. En este caso, la apuesta es distinta: distribución nativa en una plataforma cuyo núcleo es la conversación en tiempo real.

Para X, el movimiento refuerza su ambición de consolidarse como espacio de consumo audiovisual premium vinculado a eventos deportivos y figuras globales. Para el Real Madrid, supone un paso más en su estrategia de control directo del relato y conexión sin intermediarios con su comunidad internacional.

¿Serie, branded content o activación digital?

Desde el punto de vista industrial, el formato se sitúa en una zona híbrida. No es un documental clásico ni un reality; tampoco es simplemente contenido social. Es un producto episódico diseñado para integrarse en la lógica algorítmica y conversacional de la plataforma.

Este modelo abre varias cuestiones de fondo para la industria audiovisual: si una red social puede consolidarse como ventana primaria de distribución de series; si estamos ante una nueva fase de competencia directa entre plataformas sociales y servicios de streaming tradicionales; y si, en paralelo, se está configurando un nuevo espacio estratégico para el branded entertainment deportivo, donde clubes y marcas utilicen estos entornos como canal principal —y no complementario— de explotación de contenidos.

Con más de 30 producciones originales acumuladas desde 2024 y cerca de 2.000 millones de visualizaciones en su catálogo, X busca posicionarse como actor audiovisual más allá del microcontenido. La alianza con un club global como el Real Madrid no parece casual: es una prueba de escala.

El experimento no solo medirá audiencias, sino la capacidad de una red social para sostener narrativas seriadas y fidelizar consumo recurrente. Si funciona, podría marcar un precedente para otros clubes, ligas y marcas deportivas.

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