Entrevistas
Entrevistamos a Luis María Ferrández tras el estreno en el Festival de Sevilla de su nueva película «Rabios@»
UN THRILLER DE ACCIÓN CON REMINISCENCIAS DE WESTER CONTEMPORANEO PROTAGONIZADO POR JOSÉ LUIS GARCÍA PÉREZ, PATRICIA ROSS Y VÍCTOR CLAVIJO
Publicado
hace 10 mesesel

Rodada íntegramente en el desierto de Tabernas (Almería), con una sola trama, una localización y tres actores, la película «Rabios@», escrita y dirigida Luis María Ferrández («249, la noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla», «La pantalla herida», «Hemisferio», «Copenhague») a quien entrevistamos hoy tras su paso por el Festival de Sevilla, está protagonizada por José Luis García-Pérez y Patricia Ross, junto a Victor Clavijo. La película, que llegará a salas y plataformas en 2026 con una fuerte vocación hacia el mercado internacional, es una producción de Chester Media Producciones, Veramaya Producciones y Chestermaya AIE, con la participación de Canal Sur TV, que logró el primer premio al Mejor proyecto de producción almeriense en el Festival Internacional de Cine de Almería 2022.
Rabios@ es una película donde un personaje está encadenado a una tumba en mitad del desierto durante 90 minutos y a mitad de película aparece otro personaje con el que se produce un duelo narrativo que no para de crecer durante una hora hasta el clímax final donde todo da un giro tan espectacular como inesperado. ¿Cómo definirías esta película y porque este modelo tan minimalista y sin embargo tan trepidante?
Rabios@, es una película atípica para la narrativa y las producciones que hacemos en España. Es un thriller de acción que mezcla reminiscencias de western contemporáneo. Es la historia de un tipo que amanece encadenado a la cruz de una tumba solitaria en mitad del desierto el día de su boda y no recuerda cómo ha llegado allí ni cómo ni quién le ha hecho eso. A raíz de ese momento, buscando escapatoria continuamente en esa situación tan angustiosa, aparece Ventura, una mujer ruda y fría, vendedora ambulante por los pueblos del desierto. Cuando Marco cree que le va a liberar, se entabla una especie de duelo narrativo entre los dos al ir descubriéndose poco a poco quién es cada uno, por qué se han encontrado en esa situación, y que es lo que se esconde dentro de la tumba.
Es un thriller que cada 30 segundos o cada minuto ocurre algo que llama la atención del espectador, porque para mantener una narrativa de este tipo, donde durante casi 90 minutos hay un tipo encadenado a una tumba solitaria, hay que hacer un ejercicio importante desde un punto de vista escenográfico, de dirección, técnico, de fotografía, etc. Es una película trepidante, que recuerda películas como Buried, Locke o Phone booth.
Por eso nace con una vocación muy universal, y sobre todo que está planteada desde un punto de vista muy americana. Parece que estamos grabando en el desierto de Arizona, porque la construcción de la producción es muy de aquella estética, no solamente la parte narrativa, sino la parte de la producción, la parte del acting, de la actuación, el ritmo… Hemos procurado que sea una película muy universal.
¿Cuál es el mensaje de la película y que oculta en su historia? Pues a pesar de ser un thriller de acción, tiene un mensaje subyacente tan profundo como demoledor.
En realidad, Rabios@ es una crítica a un tipo de mala praxis periodística que está, más que al servicio de la información contrastada, fidedigna y profesional, al de unos intereses ideológicos y sectarios, de unos lobbies emocionales y al servicio, en definitiva, de imponer las causas por encima de la verdad. Podríamos decir que es una crítica al relato y, sobre todo, a la utilización de la narrativa de ficción emocional en la información mediática. No hay que confundir la profesión de guionista con la de periodista, porque desgraciadamente hoy día, parece que se han fusionado peligrosamente.
¿Entonces Rabios@ tiene múltiples lecturas como trama única?
Es una película con múltiples lecturas. Primero, es una película de entretenimiento. Es una película donde durante 90 minutos el espectador permanece anclado a la silla. El espectador que tenga ganas de ir al servicio y empiece la película lo va a tener un poco complicado porque va a tener que aguantar hasta el final. Pero es una película que tiene una vocación absolutamente de entretenimiento con un target universal para todos los públicos. Ese es su gran objetivo.
Y luego tiene un mensaje dirigido al espectador que desde el subconsciente está atrapando con una esponja, ese mensaje que subyace continuamente en el guion y en la narrativa que es lo que hemos hablado antes. Es decir, la utilización de la información para el interés personal o el interés de servicios de premisas ideológicas. Ha sido un reto narrativo a la hora de escribir el guion, el cual además lo hice en menos de una semana y retoqué muy poco de cara al rodaje sobre la versión 0. Casi fue un vomit draft.
¿Cuál sería el objetivo que define en entonces a esta película?
Es un film para ver, para disfrutar y, sobre todo, Rabioso es una película que debe dejar al espectador con una sensación de inquietud. Si el espectador se levanta de su asiento y no ha sentido nada, si no ha sido como una montaña rusa, si no ha pensado en lo que está viendo, si no se ha emocionado, si no ha reído y llorado, si no se ha sentido inquieto, si no se ha conmovido en su asiento, entonces Rabios@ no habrá logrado su objetivo, que es simplemente entretener, inquietar y conmover en nuestros asientos.
¿Cuáles han sido los mayores retos narrativos y de producción de la película?
A nivel narrativo mantener a un personaje anclado a la tumba de un desierto durante 90 minutos y que sólo puede interactuar con otro más y con un teléfono. Hay que decir que me encuentro profundamente cómodo en este tipo de narrativas que minimizan la producción al máximo en favor de historias muy potentes, tramas únicas y solventes y muy pocos personajes, pero muy marcados.
Por otro lado, a nivel de producción, prácticamente no teníamos nada de decorados, ambientación ni personajes, pero rodar en el desierto de Almería en pleno mes de junio, suponía un reto logístico para todo el equipo tanto como para llegar a la localización como para los servicios básicos y para implementar el plan de rodaje en tan solo dos semanas con un número limitado de horas debido al tiempo y la climatología. Rodar en el desierto siempre es un aliciente y un hándicap importante, ya que su clima extremo, hace que el cansancio y lo emocional haga más mella en el equipo técnico y en el equipo artístico. En ese sentido es admirable por ejemplo el trabajo de los actores tanto de José Luis García Pérez como de Patricia Ross.
Hay que reconocer que fue un rodaje perfecto y que salvo un par de días de lluvia que nos rompían el racord, el equipo estuvo unido como un pegamento. Las jornadas de rodaje se cumplieron a la perfección no hubo ningún problema y pudimos no solamente disfrutar del rodaje, sino de todo lo que le rodeaba en las jornadas de descanso. Almería y sus alrededores son un lugar fascinante y para mí ha sido un honor poder rodar en el mismo lugar donde se rodaron los espaguetis western más importantes de la historia y algunas de las películas de acción que se han quedado en la memoria colectiva universal. Ha sido una gran labor de producción y de todo el equipo técnico.
¿Cuál fue el origen de la idea: ¿la imagen del hombre encadenado en la tumba o la estructura “un día, una localización”?
Aquí hay dos vertientes en el origen de Rabios@ que confluyen: Rodar una película cada vez se hace más difícil por las dificultades que conlleva levantar la financiación, la enorme competencia y la escasez de recursos para la clase media de la industria nacional. En ese sentido pensé cómo podía hacer una película con lo menos posible y no hay nada más minimalista que un desierto, una tumba y dos personajes. Pensé que, si no obtenía ninguna compra de derechos antena, ayudas o cualquier tipo de financiación, podría irme al desierto con una pequeña cámara y un equipo súper reducido de amigos para hacer esta película. Por otro lado, aunque no es autobiográfica, sí que tiene una reminiscencia a una experiencia vivida personalmente.
Esos momentos donde de manera injusta, te lo arrebatan todo y te quedas simbólicamente atado a la cruz de una tumba en mitad del desierto en la más absoluta nada. Es un homenaje a todas las personas que luchan por encontrar la verdad y para salir de un desierto al que se quedan encadenados por culpa de la llamada cultura de la cancelación, que existe y está muy asentada en la sociedad occidental. Uno de los enormes y más grandes cánceres con los que tenemos que convivir hoy en día a nivel social, impregnado como una posibilidad amenazante imitando algunos de los momentos más oscuros de la historia de la humanidad donde la imposición de los dogmas se convierte en un rodillo que destruye cualquier posibilidad de raciocinio, verdad y justicia.
¿Cómo os preparasteis los actores y tú para la exigencia física y psicológica del desierto?
José Luis García Pérez era perfecto para el personaje el cual no solamente requería tener una técnica actoral extraordinaria, sino tener una capacidad mental, emocional y física muy preparada para enfrentarse a este reto. José Luis estuvo anclado a la cruz de una tumba literalmente 17 días bajo un calor que rozaba los 35 40° y una tensión actoral que le dejaba exhausto cada día cuando volvíamos al hotel. Pero su ilusión por el personaje y por la historia era de tal calibre, que todo eso no importada y quedaba oculto en una capa de enorme talento técnico. Estuvimos hablando sobre el personaje algunas sesiones en Madrid, pero cuando llegamos al desierto y rodó la primera toma ya lo teníamos, ese era el personaje.
El caso de Patricia es admirable ya que se incorporó a la producción a solo pocos días del comienzo de la misma y llegó al desierto de Almería sin poder reunirse conmigo antes porque yo me había ido unos días previos al inicio del rodaje para la preproducción. Allí, estuvimos hablando contrarreloj sobre el personaje y sus circunstancias. Patricia consiguió en pocas jornadas encontrar el tono perfecto aportando al personaje su condición física qué era perfecta para Ventura, (su personaje) y una técnica actoral qué fue floreciendo y asentándose a medida que avanzábamos.
Al final, el resultado ha merecido mucho la pena. No es fácil rodar en las condiciones del desierto que, como un personaje más, ha sabido envolver perfectamente a nuestros protagonistas. Cuando llegó Víctor Clavijo para la parte final de la película, lo tenía muy estudiado. Simplemente nos dimos unas instrucciones antes de dar acción y en cuestión de 2 tomas teníamos toda su parte hecha. Un enorme trabajo de los actores y actrices. Les estoy muy agradecidos por haber dado vida a las 90 páginas del guion.
Tabernas es un personaje más: ¿qué buscabas con la fotografía de Ignacio Aguilar y cómo se tradujo esto a la banda sonora y el diseño de sonido?
Efectivamente, el desierto es el tercer personaje en discordia. Es el contexto que lo engloba todo. Sin él la historia no tendría ningún sentido y por eso fue tan importante elegir la localización. En cuanto a la fotografía, tuve claro desde el principio y le dije a Ignacio que lo que quería era que fuera envolvente, muy cálida, asfixiante, agobiante y que tuviera reminiscencia del espagueti western y de los westerns americanos. Quería una película que pareciera rodada en el desierto de Arizona con esos colores amarillentos propios de las temperaturas elevadas y de los días donde el calor y el sol son asfixiantes. Fue Ignacio el que consiguió una atmósfera especial que define perfectamente el espíritu de la historia.
Por otro lado. José Sánchez- Sanz, el músico con el que trabajo en todas mis películas, tras pasarle algunas instrucciones y plantearle las notas de leitmotiv, encontró en algunas bandas sonoras una inspiración que también tenían que tener cierto homenaje a las notas predominantes de los westerns. José es una apuesta segura siempre en las películas, con una composición solvente y eficaz. Un día vimos las diferentes pistas que había compuesto en mi casa y salvo algunas anotaciones y sugerencias que le di, la banda sonora estaba terminada y encajaba a la perfección con la película.
Chuso Aparicio, con el que de nuevo repito tras mis anteriores dos películas en el diseño de sonido, es un experto y tiene un talento absoluto para el diseño del espacio sonoro, trabajando cada uno de los detalles que a veces parecen imperceptibles pero que envuelven a la historia de una manera psicológica en el subconsciente del espectador. Estuvimos trabajando varios meses en la postproducción de sonido, la cual cuidamos y mimamos hasta la extenuación. He quedado muy contento con todos los departamentos porque han integrado perfectamente la obra global y han conseguido llevar a la pantalla de una manera exquisita la tensión, el tiempo, el ritmo y la premisa de esta historia
¿Cómo ha sido la recepción en Sevilla? ¿Planeáis distribución comercial o más circuito de festivales?
Estrenar en el Festival de Cine europeo de Sevilla es hacerlo en un marco incomparable. De nuevo Andalucía. Me he encontrado muy cómodo en el mismo y la recepción fue muy buena para una sala que me sorprendió muchísimo para bien con el hándicap del día y la hora. Siempre digo que cuando escribes el guion, la película es tuya. Cuando las ruedas, es del equipo y, cuando se estrena, es del espectador. Por lo tanto, ahora he perdido el control sobre la misma y ya solamente es quién la ve, quien debe juzgarla por sí misma.
Efectivamente se planea una distribución comercial tanto en salas como en plataformas para el 2026 y una vez estrenada en el festival de Sevilla haremos un recorrido tanto por festivales nacionales como internacionales, qué es un mercado que me apasiona ya que creo que es una película que, por su marcada vocación comercial y su espíritu universal en la historia, creo que deben darle la oportunidad de qué puede haberse mucho más allá de las fronteras de nuestro país, donde creo que le llegarán las grandes oportunidades comerciales y de exhibición.
ProduccionAudiovisual.com es un blog independiente dedicado a la industria audiovisual en español. Desde 2014 comparte análisis, recursos y experiencias sobre financiación, producción y distribución de cine, televisión y nuevos formatos, con un enfoque práctico orientado a profesionales, estudiantes y empresas del sector. Más que un medio de actualidad, es un espacio para entender cómo se levantan los proyectos, cómo se estructura el negocio y cómo evoluciona el oficio de producir en un entorno en constante transformación.

Entrevistas
[PODCAST] Elisa Sirvent repasa su trayectoria como directora de producción en el nuevo podcast de APPA
Publicado
hace 2 mesesel
25/07/2026
La Asociación de Profesionales de la Producción Audiovisual (APPA) estrena un nuevo episodio de su podcast. En esta ocasión, la invitada es Elisa Sirvent, directora de producción y socia de la asociación, que comparte su experiencia profesional en una conversación conducida por Aurora Martínez.
A lo largo del episodio, Sirvent repasa su trayectoria en la industria audiovisual, habla sobre el papel de la dirección de producción en los rodajes y comparte algunas de las experiencias que ha vivido al frente de proyectos cinematográficos y televisivos. Entre los títulos en los que ha trabajado figuran Alcarràs, La contadora de películas y Els encantats, entre otros.
Como es habitual, el programa también incluye sus secciones dedicadas a la actualidad del sector, consejos de producción, noticias sobre inteligencia artificial y la participación de colaboradores habituales de APPA.
Una charla especialmente interesante para estudiantes, profesionales y cualquier persona que quiera conocer mejor el papel de la dirección de producción dentro de la industria audiovisual.
¡Dale al play!
Entrevistas
Alberto Ammann: «La mujer de la fila es una película que no tiene nacionalidad»
Publicado
hace 2 mesesel
16/07/2026
Coincidiendo con el estreno en España de La mujer de la fila, conversamos con el actor sobre el reto de interpretar una historia basada en hechos reales, el trabajo junto al director Benjamín Ávila y la evolución de su carrera entre el cine de autor, las grandes producciones y las series internacionales.
La mujer de la fila llega a los cines españoles para acercar al público una realidad poco habitual en la ficción: la de las familias de las personas privadas de libertad. Dirigida por el cineasta argentino Benjamín Ávila, la película toma como punto de partida la historia real de Andrea Casamento, activista que durante años luchó por visibilizar la situación de las familias de las personas encarceladas y por mejorar sus condiciones.
En este contexto, Alberto Ammann interpreta a Alejo, un personaje cuya presencia resulta fundamental en el recorrido emocional de la protagonista. Para construirlo, el actor no solo trabajó estrechamente con Benjamín Ávila, sino que también tuvo la oportunidad de conocer al verdadero Alejo y profundizar en la realidad que inspira la película.
Más allá de hablar de La mujer de la fila, durante la conversación también repasamos su manera de elegir proyectos, su creciente interés por la producción audiovisual y la visión que tiene sobre una profesión que le ha llevado a participar en películas y series tanto en España como a nivel internacional.
A continuación, reproducimos la entrevista completa.
Aunque La mujer de la fila se rodó y estrenó hace ya un tiempo, me gustaría empezar preguntándote qué fue lo que más te llamó la atención del proyecto cuando te llegó y qué hizo que quisieras formar parte de él?
Lo primero que me llamó la atención fue el mundo de las mujeres que sostienen a las familias de las personas privadas de libertad. Era una realidad completamente desconocida para mí y me impresionó descubrir hasta qué punto son ellas quienes mantienen unidas esas familias durante todo el proceso.
También me interesó mucho la historia concreta de Andrea Casamento y de Alejo. Al final es una historia de amor muy bonita, pero también de resistencia y de humanidad.
Y, por supuesto, estaba Benjamín Ávila. Yo había visto Infancia clandestina muchos años antes y me había parecido una película extraordinaria. Me emocionó muchísimo y tenía muchas ganas de trabajar con él porque me parece un director con una mirada muy especial.
Has trabajado con directores de perfiles muy distintos a lo largo de tu carrera. ¿Qué destacarías de la forma de dirigir de Benjamín Ávila y qué te llevas del proceso de rodaje de La mujer de la fila?
Lo que más destacaría de Benjamín es su profundidad y su enorme humanidad. Tiene una capacidad muy especial para mirar a los personajes, las historias y los conflictos sin quedarse nunca en la superficie.
Es una persona muy sensible y eso se refleja en su forma de dirigir. Siempre busca entender qué ocurre realmente dentro de cada personaje y eso hace que el trabajo como actor sea muy enriquecedor. A mí me interesa mucho trabajar con directores que tienen esa mirada, porque te invitan constantemente a profundizar y a encontrar matices.
Tu personaje tiene una presencia contenida, pero muy significativa dentro de la historia. ¿Cómo se construye un personaje que aparece menos tiempo en pantalla, pero que debe resultar creíble y dejar huella en el recorrido emocional de la protagonista?
Creo que gran parte de ese trabajo nace del propio guion y de la forma en la que Benjamín construye las escenas. Había algo muy delicado en esa relación entre los personajes y era importante que cada encuentro tuviera peso emocional.
Yo intenté conectar con la vulnerabilidad de Alejo. Es un hombre que lleva muchos años viviendo en un entorno marcado por la violencia, la tensión y la prisión. Recuperar esa parte más inocente, más humana, era fundamental para entenderlo.
Además, hablé mucho con Andrea Casamento y conocí el trabajo de la organización que creó junto a otras mujeres en distintos países. Entender cómo son tratadas las familias de las personas encarceladas, especialmente las mujeres, fue muy importante para construir esa relación. En ese contexto, encontrarse con un gesto de cariño, de comprensión o incluso de vulnerabilidad por parte de Alejo supone un verdadero bálsamo para ella.
Todo ese trabajo fue posible gracias a muchas conversaciones con Benjamín. Su dirección fue clave para encontrar el tono que necesitaba el personaje.
La película parte de una historia real y pone el foco en una realidad que rara vez vemos representada en el cine: la de las familias de las personas privadas de libertad. Como actor, ¿cambia tu forma de preparar un personaje cuando sabes que detrás de la ficción hay personas que han vivido realmente esa experiencia?
Sí, cambia mucho. En este caso tuve la oportunidad de reunirme con el verdadero Alejo, la persona a la que interpreto en la película.
Pudimos tomar un café, hablar durante horas, reírnos y compartir muchas experiencias de vida. También me contó episodios muy duros de los más de veinte años que pasó en prisión. Escucharle fue muy inspirador porque te ayuda a comprender hasta qué punto una experiencia así puede marcar el carácter y la forma de relacionarse con el mundo.
Muchas veces la realidad supera a la ficción. Yo podía imaginar determinadas situaciones, pero conocerlas de primera mano te sitúa en otro lugar completamente distinto. Esa conversación fue fundamental para construir el personaje con honestidad.
Tu filmografía combina cine de autor, grandes producciones y series internacionales. Mirando atrás, ¿cómo ha cambiado tu forma de elegir los proyectos y qué buscas hoy en un guion para decidir involucrarte?
Lo primero que busco siempre es una buena historia. Si un guion consigue tocarme alguna fibra y siento que, como espectador, tendría ganas de ver esa película, ya tiene mucho ganado.
Después me fijo en el personaje y en si existe un espacio creativo donde pueda aportar algo. Si siento que puedo disfrutar construyéndolo, el proyecto ya me interesa, independientemente del género.
En esta etapa de mi vida también estoy empezando a involucrarme en la producción. Tengo ganas de impulsar historias que me gustaría ver en pantalla y muchas veces, para que esas películas existan, uno tiene que implicarse desde el origen del proyecto. Es una evolución bastante natural después de tantos años de profesión.
Para terminar, ¿por qué recomendarías La mujer de la fila al público español?
La recomendaría porque es una película que no tiene nacionalidad. Habla de una realidad que trasciende cualquier país: la de las familias de las personas privadas de libertad, un mundo muy desconocido para la mayoría de nosotros.
Creo que es importante tomar conciencia de que no todas las personas que están en prisión son personas perdidas para siempre y de que el sistema penitenciario todavía tiene mucho camino por recorrer. Una condena no debería convertirse en un viaje al infierno. Además, quienes se quedan fuera también terminan viviendo su propia condena.
Me gustaría que el público se acercara a la película dejando a un lado los prejuicios. Todos los tenemos, pero esta historia invita precisamente a hacer el ejercicio de ponerse en el lugar de Andrea, de Alejo y de tantas personas que viven una situación como esta. Después cada uno hará su propia lectura, pero creo que merece la pena recorrer ese camino.
Entrevistas
Entrevistamos a Pedro Aguilera director de «Día de caza»
Publicado
hace 2 mesesel
07/07/2026
Pedro Aguilera regresa a la dirección con Día de caza, una reinterpretación libre del clásico de Carlos Saura que traslada sus conflictos al presente con un reparto encabezado por Rossy de Palma, Carmen Machi, Blanca Portillo y Zoé Arnao.
Con motivo de su estreno en cines el pasado viernes, conversamos con el cineasta sobre el origen de este ambicioso proyecto, el reto de dialogar con una obra tan icónica sin renunciar a una voz propia, la construcción de un potente reparto femenino y las claves de una película que reflexiona sobre el poder, la desigualdad y las heridas que siguen presentes en la España actual.
¿De dónde surge la idea de hacer “Día de caza”?
El origen de todo fue una reflexión sobre los remakes como fuente de inspiración cinematográfica. Cuando hice la primera versión del guion de DÍA DE CAZA, allá por 2018, no existía todavía ninguna revisión de una película importante de la cinematografía española. No existían remakes dentro del cine español, hechos por un cineasta español. Algo que es tan común en otras cinematografías, como la italiana, la francesa o en estados unidos, aquí no existe. y no sé bien por qué… ¿quizá porque no admiramos y respetamos tanto lo que han hecho nuestros maestros? Yo siempre estoy interesado en mi cine en cambiar los procesos de trabajo, cambiar la forma de trabajar para llegar a imágenes nuevas, salir de mi zona de confort. Solo cambiando el proceso podemos llegar a imágenes nuevas.
El proceso es la clave del cambio, de la sorpresa. Después de tres largometrajes escribiendo desde mi mundo, con mis ideas y mi propia voz, me pareció un reto introducir una voz ajena en mi propio lenguaje cinematográfico. De esta reflexión surgieron dos películas, mi film anterior, SPLENDID HOTEL que habla de la historia del poeta Arthur Rimbaud en África y después está DÍA DE CAZA. Pero ambas surgen de esa premisa, “introducir una voz ajena en mi propia voz”. Como una especie de invasión controlada, un virus auto inoculado. Cada película, después, fue concebida de maneras muy muy diferentes.
En el caso de DÍA DE CAZA el dilema era poder defender mi propia visión trabajando con el material de otro cineasta. Me pareció que eso era un reto interesante. Y creo que DÍA DE CAZA juega con ello a diversos niveles, básicamente se trataba de preguntarse: ¿puede hacer y decir una mujer en 2026 lo mismo que un hombre hacía y decía en 1966 en una España muy diferente a la actual? Y mi respuesta fue que sí, y que realmente eso plantea un dilema muy poderoso, no sólo cinematográfico sino histórico, sobre qué ha cambiado en España en todo este tiempo y qué no ha cambiado nada.
¿Cómo fue el proceso de adaptar el guion de Saura y Angelino Fons?
Fue un aprendizaje fascinante. Sabía que mi versión tenía que ser tremendamente igual, y tremendamente diferente. Entonces el juego conceptual era, por un lado, dejar intactos los momentos que creo que sí son universales y atemporales, y por otro, cambiar todo lo que sí se había desfasado con el tiempo, desde expresiones hasta acciones concretas. Al mismo tiempo reforzar la trama, justificar una matanza en femenino es mucho más difícil que en lo testosterónico. En ese sentido, para la construcción de los personajes fue clave Lola mayo, la coguionista. Y meter nuevos elementos desde lo contemporáneo: por ejemplo el juego con los drones, los dispositivos, en relación con la trama de las escuchas ilegales. También estaba el tema de “la sombra” de la película, en la de Saura son los muertos y los fantasmas de la guerra civil, aquí los de la crisis económica del 2008, la burbuja inmobiliaria, la corrupción.
La película retrata una España actual en la que el abuso del poder está muy presente,
Sí, creo que el abuso de poder y la desigualdad no han cambiado en sesenta años, ni en España ni en el mundo, lamentablemente. Quizá hasta se están acuciando más. “Que todo cambie para que todo siga igual” decía Lampedusa en el Gatopardo. Creo que eso es parte de este proyecto, la sensación extraña y triste de que apenas hemos aprendido de nuestros errores en todo este tiempo. DÍA DE CAZA es, lamentablemente, cada vez más actual. Sin duda hay dueños de latifundios que no son caciques y que cuidan mucho de sus trabajadores, pero los hay que no. Lo he visto con mis propios ojos. Y está el tema de mantener el poder a toda costa, eliminar elementos que nos impidan medrar o continuar en la hegemonía. Lo leemos en los periódicos y lo vemos en la TV, así somos, homo sapiens. Lo que sea por sobrevivir, por aguantar en el poder, por someter a la competencia.
La película tiene una identidad propia, ¿cómo has conseguido separarte de una película tan icónica como es “La caza”?
Como he dicho antes, trabajando mi versión en múltiples direcciones, una de ellas es que la película de Saura está “dentro” de la mía. Por eso digo que es más una secuela que un remake. Me costó defender mi propia voz durante el proceso, la encontré sobre todo en la edición y en el sonido, pero creo que había ya semillas plantadas en el guion, en los diálogos y en la forma de rodar. Considero DÍA DE CAZA una película muy personal, curioso viniendo de un texto ajeno. Supongo que Scorsese piensa lo mismo de “el cabo del miedo” o De Palma de “Scarface”. Ese era el reto. Creo que lo hemos conseguido.
¿Cómo fue la selección del casting principal de la película?
Quería cambiar el tono del guion. LA CAZA original de Saura es una película seca y dura, yo quería introducir un aire más de humor negro, de sátira, quitarle realismo y naturalismo, hacer algo más fresco y contemporáneo. Desde la primera versión del guion pensé en ellas, en Machi, Portillo y De Palma. Escribimos ya sabiendo que eran ellas, y claro, ese tono se fue manifestando en los textos. Era muy importante, no solo que fueran grandes actrices, sino de una edad muy concreta, pues nacieron más o menos cuando se hizo la película de Saura, en 1966. Eso las hace «hijas» de la película y de ese momento histórico. Tenían que ser mujeres adultas, con fuerza y personalidad. Trabajamos mucho para que cada una de ellas tuviera su propia voz, su propia energía y matices y claro estas super actrices, que son artistas realmente, más allá de ser intérpretes, le han dado mucha fuerza al texto. Tuvimos la fortuna de que apoyaron el proyecto y participaron de inmediato.
Creo que están increíbles en la película. Y por supuesto Zoé Arnao también, que les da el contrapunto perfecto, desde otra generación, otra mirada, otra energía. Arnao hizo el casting con muchas otras actrices, y la mayoría lo hicieron increíble, fue difícil decidirse, además el texto de la prueba era complejo y largo. Pero Arnao tenía algo único que era lo que buscaba, creo que hemos acertado con su elección. Es muy difícil estar en la escucha y en segundo plano en secuencias con estas actrices con tanta fuerza y experiancia, y al mismo tiempo manifestar sutilmente el carácter necesario, la personalidad, la integridad de su personaje, con pocos gestos y miradas. Me encanta cómo ha quedado su personaje, era eso precisamente lo que buscaba.

La fotografía, que corre a cargo de Eva Díaz, es toda con luz natural, ¿de dónde surge esa decisión y cómo fue la preparación y el rodaje? Además hay un juego muy interesante entre la cámara y el dron que vigila…
Eva Díaz ha hecho un trabajo extraordinario, y no era fácil. Por las necesidades y por las limitaciones que teníamos. Por un lado, no solo a nivel presupuestario, si no también como decisión formal, decidimos no trabajar nunca con luz eléctrica, todo luz natural, con todo lo que eso supone. Al mismo tiempo mantener el “raccord” lumínico pues todo pasa en un mismo día. Y también yo quería que la cámara se moviera mucho, sutilmente, pero en movimiento siempre, lo que implicó utilizar todo tipo de elementos, desde travellings, y grúas, hasta steadicam o drones.
Trabajamos con 4 drones diferentes para diversas cosas. El principal, y más grande, llevaba nuestra cámara Alexa y era complejo de manejar. Esa idea la trabajamos con Eva desde el concepto de “elevación”. En la película de Saura todo es a ras de tierra, a la altura de los ojos de los personajes, al trasladarlo a lo femenino comenzamos a hablar del acto de volar, o de elevarse. “Elevarse, hasta de la muerte” decíamos en rodaje. De ahí viene ese movimiento de alzamiento de algunos planos. Sí, en femenino, la cámara se eleva, pero ¿qué pasa cuando te elevas demasiado? Ese fue el tema interesante. Pues que te alejas tanto de los personajes que los conviertes en figuras de una maqueta, en una abstracción, los deshumanizas, eso es lo que trabajamos.
Y para las escenas de caza elevadas le enseñé a Eva mis referencias de cuadros de Brueghel o las fotos de Jeff Wall, hay una “elevación adecuada”, sobrevolamos la escena, como si mirara un dron. Y finalmente te preguntas ¿quién mira? Esa es una pregunta importante de la película. No solo hay un dron que vigila, un personaje de la trama, también hay una cámara que ve el dron que vigila, ¿es el cineasta el que observa eso o hay alguien más? Básicamente se trata de la pérdida de la privacidad en el mundo contemporáneo. Siempre hay alguien mirando. ¿Quién está mirando? Es una pregunta importante que lanza la película.

La música de Fernando Vacas tiene una gran presencia en la historia, ¿en qué se inspira? ¿Cómo fue el proceso de composición?
¡¡Es magnífica!! Para mí la película no estuvo lista hasta que llegó la música de Vacas. ¡Es un genio! Elevó, nuevamente ese concepto, la película a otro nivel. La amplió, no solo la acompaña, multiplica la película a nivel semántico y sensorial. Pero fue un proceso largo, complejo y difícil. No llegamos a ella de primeras, y Juan Ferro, el diseñador de sonido, fue clave en el proceso. Lo logramos entre los tres, pero las composiciones, el arte, la artesanía y el saber hacer son de Fernando Vacas. Todo son instrumentos analógicos, no hay nada digital, tocados de manera magistral.
Fernando reunió a unos cuantos músicos brillantes y grabó mucho material, porque mis referencias e indicaciones al principio fueron muy generales, pero teníamos flautas y arpas y chelos y muchas cosas… lo difícil fue comenzar a limpiar todo eso, ver los árboles dentro del bosque. Poco a poco fuimos limpiando y quedó esta estructura muy interesante basada en las tres primeras notas del himno de España que toca un contrabajo y que luego se van distorsionando y rompiendo de diversas maneras y una es con la percusión. Algo atávico, repetitivo, ancestral, una música que te atrapa y no te deja escapar, como si fueras su presa auditiva.

A niveles de producción ¿cómo fue el rodaje? ¿Cuáles fueron los principales retos y dificultades?
Lo más difícil fue eliminar 20 páginas de guion por temas presupuestarios, yo tenía muchas ideas locas que no pude probar, algunas seguro que no hubieran funcionado, pero de otras siempre me quedará la duda. En principio era un rodaje de 6 semanas y lo redujimos a 5, o sea, 25 días de rodaje. Lo que es muy poco para ciertas cosas complejas que teníamos que hacer.
Otro tema fue el calor, en la dehesa extremeña en julio y agosto a 40 grados a la sombra, hay un momento en que no puedes pensar con lucidez, y a las actrices les afectó mucho, aunque también aportó un extra de tensión que vino bien en otros sentidos. Ellas, vestidas de otoño -porque la película ocurre en noviembre-, con escopetas, caminando sin parar por la dehesa, estaban agotadas. Y luego rodamos muchos planos en plano secuencia, algunos de 5 minutos, lo que implica más ensayos y otras dificultades. Pero todo salió bien, tuvimos suerte en algunos momentos también.



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